I am here 30

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Fic de Xim_Alien. Temporada II

Capítulo XXX

El recorrido en el auto parecía un camino con dirección hacia el peor de los infiernos, ni siquiera podía forzar a mi mente para que dejara de proyectarme algunas posibilidades del vivir con Alex y Jim, era peor cuando mi subconsciente me decía a gritos que yo tenía la culpa, yo pude haberle dicho que se quedara, que no fuera pero, eso no era lo mejor, cuando se ama, debes hacer lo que sea para que ambos crezcan, no podía ser egoísta después de todo lo que le ha costado llegar donde está ahora, en un vuelo a Italia, lejos de mí.

—¿Bill, quieres comer algo en especial? Puedo traer lo que sea del restaurante.

—No, Alex. Mientras esté con ustedes, quiero molestarlos lo menos que se pueda, no me gusta ocasionar problemas.

—No es ninguna molestia, siempre nos dan la comida que sobra y, si gustas algo lo puedo pedir.

—En serio, Alex, muchas gracias.

—Bueno, tengo que irme, quedas en buenas manos. Adiós, amor.

—Vengo por ti en la noche.

Ser el espectador, de una despedida tierna, entre una pareja amorosa es doloroso, muy doloroso cuando sabes que el amor de tu vida, se aleja de ti en cada segundo.

—Nos vemos, Bill.

—Adiós.

—Bueno, Bill. Vamos a casa, él se perderá de la diversión.

Eso sin duda, me confundió, no el plan de ponerme paranoico y formular un sinfín de posibles ataques a mi persona, sino ¿diversión?

No tardamos mucho llegar, algunas calles más del restaurante. Me deja entrar primero y él entra después de mí con mi maleta en su mano, la cual deja en la sala.

—Mañana es cumpleaños de Alex. ¿Me ayudarías a preparar un pastel? —eso sí que es muy lindo. Sonrío al pensar qué podríamos hacer para sorprender a Alex.

Esa idea fue genial, funcionó más a que a la perfección para distraer a mi mente, pero no del todo, ya que sigo pensando en que, con cada segundo se va alejando un poco más de mí.

&

Terminamos el pastel gigante, tal vez de cuatro kilos o un poco más, Jim terminó por decorarlo después de que terminó de hornearse. Entro a la habitación en la que me quedaré por todo este tiempo, me siento en la cama y la cortina que todavía sigue corrida, me nuestra un cielo casi estrellado, iluminado por la luz de la luna.

Un mes aquí, contemplando los días pasar, haciendo todo lo posible para que al final, pueda soportar los insultos en la universidad, las demuestras de amor de una pareja que no tiene ningún inconveniente por estar juntos. Debo hacer lo que sea para que la soledad no termine conmigo. Un mes en el que cada día, se me escapa un aliento más, uno que es el que desea su regreso.

—Cuídate, Bill. Terminas con ese pastel, ya me cansé de comerlo mañana, tarde y noche.

—Adió, Alex. Gracias por traerme.

Me alejo del auto con la mochila al hombro, donde tengo un recipiente lleno de pastel que seguramente, se lo terminará Lorain.

Entro a la universidad, camino por el largo pasillo hasta mi edificio.

—¡Hey! Bill, ¿cómo estás?

—¿Qué… Qué haces aquí?

—Quería verte y saber cómo estás, me enteré que Tom se ha ido por cuestiones de trabajo. ¿Eso es cierto?

—¿Cómo entraste?

No podía procesar esa información, no tenía oídos para escuchar sus palabras, no era posible que después de lo que pasó estuviera dentro de la universidad, tan cerca de mí.

—Tengo facilidades para entrar. Oye, deberíamos salir.

—Tengo clases.

—Sé que no debí hacerte lo que hice pero, oye, podemos hablarlo y puedes disculparme para empezar de cero. Podemos ser muy buenos amigos.

—No, simplemente no quiero verte de nuevo. Por favor, respeta mi decisión.

—Un mes no es tan fácil como quizás creés que lo será, verás que pronto estarás buscándome para saciar tu sed. Bonito día.

Veo como se aleja a la vez que entre pasos voltea para seguir mirándome. Su presencia y el volverlo a ver, me produjo un escalofrío que recorrió todo mi ser en un segundo. Aunque ya se ha ido de mi vista, dejó la peor sensación que jamás haya sentido en mi cuerpo.

—¿Quién era él, cariño?

—Joder, Lorain. Me asustaste —volteo a la dirección contraria de donde ese imbécil ha desaparecido—. Era… No sé cómo es que está aquí.

—No sé de quién me estás hablando.

—Tyler… Yo… Necesito irme, no sé porqué está aquí, no entiendo a qué ha venido. Tengo miedo.

—¿Tyler? ¿El tipo con el que…?

—Sí, y no sé qué pretende al estar aquí, sólo sé que no es nada bueno.

Lorain me ayuda a continuar con el día, sólo era cuestión de no alejarme por mucho tiempo y de no estar solo. Siento que comienzo a ser una carga para ella, ni siquiera puede estar tranquila e ir a donde quiera que ella necesite ir sin que me deje «a salvo». Hasta para Tom significo eso, como si necesitara la máxima vigilancia y que jamás me quede solo, pues me ha dejado a la vista de su hermano.

Sé que lo hizo porque me ama, pero también ellos tienen una vida, trabajo, quehaceres, vida privada y yo, yo sólo estoy estorbando, causando penas y… Debería sentirme amado y agradecido, Tom hizo lo que sea para sentirse tranquilo e irse, mientras que para mí, significa estar a la vista de alguien más, como si no pudiera cuidarme a mí mismo, como su fuera un niño al que debieran cuidar hasta para comer. Me siento inútil.

—¿Lorain?

—Sí, cielo.

—¿Puedes decirle a Alex que iré a mi departamento?

—¿Para qué? ¿Necesitas ayuda con algo?

—Sólo quiero estar solo. No necesito ayuda, no te preocupes.

—Pero…

—No te preocupes —la interrumpo antes de que pueda agregar algo en la que no pueda decir otra cosa—. Será un momento y después llegaré con él, por favor.

—Está bien, le diré que irás con él después.

—Gracias, preciosa. Te amo.

—Recuerda que si te pasa algo, ¡le diré a Tom que tú tuviste la culpa!

—¡Bien! ¡Te amo!

Grito al tiempo que me alejo con más rapidez de ella.

&

Mis nervios se expanden cada vez que la manecilla de los segundos se mueve, es frustrante el pensar lo que tal vez pueda pasarle a él y, lo que mi hermano me haría a mí como consecuencia.

—Ya es noche, ¿Lorain te dijo que no se tardaría?

—Sí, también me dijo lo de ese tipo, deberíamos ir a buscarlo. Son las 9:47.

—No me responde, pero sí entra la llamada —finalizo la llamada por décima vez—. Iré yo, quédate y me llamas por cualquier cosa.

—Vale.

Salgo de casa corriendo, no tomo el coche para que pueda tener más tiempo de ver entre calles y poder encontrarlo por si ya viene para la casa. Las calles son muy oscuras y aunque aún hay gente afuera, pienso en que cualquier cosa pueda ocurrirle, ya que alguien pueda estar tramando algo.

Llego al edificio donde ellos tienen su departamento, la ventana de este que da hacia la calle, me muestra que no hay nadie, no responde mis siguientes tres llamadas y me doy por vencido, estaré muerto en un mes o menos. Reviso mi reloj de muñeca y la manecilla grande marca el número 11. Doy media vuelta para tomar el camino a casa. Una idea atraviesa mi mente, tal vez pudo haber ido ahí.

—Hola, Dafne —saludo a la chica de recepción y ella a mí—. No has visto al chico que a ayer vino con mi novio.

—¡Sí! De hecho te estaba buscando, pero le dije que hoy era tu turno de descanso, se fue hace 15 minutos más o menos.

—Diablos. Muchas gracias, nos vemos mañana.

Ahora, mis pies me llevan hasta casa. No me detengo a responder las llamadas de Jim, comienzan a entrar en mi celular queriéndome avisar de su llegada, no pienso en más movimientos, sólo abro la puerta y entro en su interior. Encuentro a dos chicos sentados en la sala.

—Vaya, son las 11:30. ¿Qué pasa, Bill?

—No lo sé, ya no sé qué hacer. Siento que de repente mi vida se convirtió en algo que nunca imaginé, de repente pasé a estar al cuidado de tantas personas y eso no está bien. Quiero regresar al departamento. Mi departamento.

—¿Entiendes que Tyler pueda querer hacerte daño? ¿Por qué no le dijiste a Tom sobre la nota que te dieron? —su cara ahora es de total sorpresa, nunca se imaginó que la pudiera haber descubierto—. ¿Qué pasó con la confianza con Tom? ¿Por qué no se lo dijiste? ¿Te imaginas el terror con el que me contó sobre esa nota?

—¿La vio?

—Obviamente. Por eso estás aquí. No quiere que te pase nada.

—Es que eso, si yo sé lo hubiera dicho, él no hubiera ido a Italia. No quiero ocasionar problemas, sólo quiero estar solo.

—Como quieras, no te voy a obligar, sólo habla con mi hermano y habla con él, todo lo que está pasando.

—No puedo, estará aquí para mañana.

—Quieres estar solo, quieres que nadie te cuide, pues actúa como adulto responsable y dile todo lo que está pasando.

—Amor…

—No, Jim. No me molesta abrir las puertas de mi casa para ti, te estimo porque mi hermano es feliz contigo, pero no es justo que no confíes en él, no es justo que siendo pareja, se oculten cosas.

—Bien, se lo diré. Gracias por permitir que me quede pero, tengo que irme.

—Adelante.

Lo veo salir con su maleta en mano. Cierra la puerta detrás de sí y yo pienso en que si lo que hice fue para su bien.

—Creo que me pasé de la raya.

—Por una parte, tienes razón. Si el se siente como lo dijo, debe aprender a hacer las cosas bien.

Sólo espero que hable con Tom y que él también haga las cosas bien.

Continúa…

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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