I am here 31

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Fic de Xim_Alien. Temporada II

Capítulo XXXI

El frío de la noche, comienza a hacer mella en mí, el frío se cuela por mi piel llegando a mis huesos, comienzo a temblar y mis pensamientos me llevan al pasado, donde cada vez que sentía frío, cada vez que llegaba a temblar, sus brazos me tranquilizaban en medio de un abrazo cálido y duradero. Los recuerdos me asaltan provocando que las lágrimas en mis ojos salgan sin ningún problema.

Miro a ambos lados de la calle, no hay nadie afuera, la noche es tranquila y me gustaría que él me abrazara en estos momentos, que regrese y me lleve con él donde nadie pueda encontrarnos. Pero sé que eso no pasará.

Tomo mi maleta y emprendo camino al departamento donde solía encontrarme con él cada día después de su trabajo. Sé que cuando llegue no habrá nadie, tampoco esperaré a que las manecillas del reloj avancen hasta la hora que acostumbra salir de su oficina porque él no llegará, mucho menos podré dormir a sabiendas —como solía hacer—, que él estará cuando el sol ilumine todo. Camino pero, me duele pensar en mí destino.

Faltan algunas calles y espero que pronto pueda llegar, pues no tengo nada con que pueda cubrirme del frío.

Cruzo la última calle y comienzo a escuchar pasos detrás de mí, volteo para saber quién es o si simplemente es una persona que desea llegar a su destino tan pronto como yo. Pero no lo es, sólo puedo pensar en que ese rostro lo he visto antes, sólo que no puedo recordar dónde ni cuándo.

—¿Bill? ¿Qué haces afuera tú solo? Es muy noche para que estés solito.

No sé quién pueda ser, pero estoy seguro que va en la universidad donde yo voy. También estoy seguro que lo he visto, pero no sé quién pueda ser.

—Vamos Bill, te invito un trago, ya sabes, para que superes eso tan feo que te pasó. ¿No quieres? —se refería a lo que ya todo mundo sabe. Sólo me pregunto qué ganan con mencionarlo para que yo lo escuche, demasiado tengo ya como para que todavía lo escupan en mí.

—No, gracias —acelero mis pasos y como respuesta a eso, escucho que él también lo hace.

—Te diré algo… Hace unos años, me enteré que alguien se enamoró de ti, sin embargo, tú elegiste a ese tal Thomas quien ahora te dejó…

—¡No me dejó! —lo interrumpo harto de sus palabras sin sentido. Me detengo frente a él pero a una distancia considerable para que no tenga acceso a mí si quiere hacerme algo—. Te pediré que me dejes en paz. Por favor. No sé quién eres.

—Mira, sólo quiero que entiendas porqué hago todo esto.

—¿Todo esto? —¿a qué se refiere con todo esto?

—Vamos a tomar algo, no te haré nada. Si es lo que crees que haré. No soy como Tyler.

Me da escalofríos al escuchar ese nonbre, al procesar que él lo conoce,  de sólo ver la mueca que hace y al darme cuenta, que su mirada va directamente a mi entrepierna. Como una reacción de mi cuerpo, me alejo un paso de él.

—No, no iré a ningún lado, micho menos si es contigo, no sé quién eres y sólo quiero que me dejes en paz —trato de girar para retomar mi camino, pienso en correr pues ya sólo faltan unos metros para llegar al edificio.

—Ya sé que no me conoces, no tienes que repetirlo una y otra vez, pero ¿no te gustaría saber por qué Tyler te emborrachó y se aprovechó de tu estado? —sus palabras me vuelven a detener como si se tratase de algún tipo de imán. ¿Cómo diablos sabe de Tyler? ¿Quién es esta persona?

&

Jim no para de marcar al teléfono de Bill y este no le responde, mientras que Tom, al teléfono, empieza a regañarme por haberlo dejado salir tan tarde.

—Algo debió haberle pasado en la universidad para que te dijera todo eso. Él no es así sólo porque sí, debes salir y buscarlo.

—Lo sobre proteges, debes dejar que aprenda a defenderse, a que aprenda a tomar decisiones.

—Cuando lo dejé hacer eso me engañó.

—No, se aprovecharon de él, eso es muy diferente. Lo violaron, no lo hizo consciente.

—Me importa un comino si lo sobreprotejo o no, sal a buscarlo y en cuanto lo encuentres me llamas.

Finaliza la llamada para hacerme sentir más culpable. Veo a Jim de una manera suplicante, pero el me devuelve la mirada diciéndome que no hay ninguna respuesta.

—Saldré a buscarlo.

—Te acompaño.

Las calles están desiertas, el frío cala hasta los huesos y mi cabeza no deja de pensar en tres cosas: Soy un imbécil, Tom es el doble de imbécil y Bill no tiene remedio.

—Debe estar ya en su departamento, vayamos y si no está ahí, hablamos con su amiga.

—Buena idea.

Frente al edificio, esperamos a que alguien entre o salga, ya que no responde el teléfono y tampoco responde el intercomunicador. Si algo le ha pasado, Tom seguramente me mata con sus propias manos.

Mi celular suena de repente, avisándome que tengo un mensaje nuevo.

«Sé que estás afuera del edificio, pero no abriré, estoy bien y sólo quiero estar a solas. Gracias por preocuparte pero no lo hagas más. Si hablas con Tom dile que estoy bien y que lo amo. Gracias por todo Alex.»

&

Abro mis ojos lentamente, siento mi cuerpo adormecido, mis manos parecen haber sido forzadas porque me duelen, mis piernas no se mueven al igual que mis cuerpo completo. No hay mucha luz, por lo que no puedo ver con claridad el lugar donde estoy.

—Vaya, hasta que te da por despertar. Pensé que el efecto de esta cosa nunca pasaría.

—¿Quién… Quién eres? —pregunto sintiendo mi voz apretada, pareciese que algo está atravesado en mi garganta, algo que no deja mi voz fluir normalmente.

—Nadie importante, sólo quisiera saber por qué dejaste que él muriera. Era tu amigo y ni siquiera te importó cuando estaba desahuciado.

—¿De quién… hablas?

—Piensa un poco, él te quería, siempre estaba contigo y tú lo hiciste a un lado. ¡Él te amaba! No le importaba nada más.

—Yo… no sé de quién hablas. ¿Por qué haces esto?

—Porque le prometí que lo vengaría.

Después de unos minutos, mi mirada se encontraba mejor, haciéndome ver que estaba en el interior de una casa, una casa con paredes de madera, imagino por un momento que se trata de una cabaña. Me encuentro sentado, en una silla en la que poco a poco, comienzo a sentir mis extremidades con un poco más de normalidad.

¿Y si me ha traído a otro lugar? ¿Un campo o otro estado… Otro país?

—¿A qué te refieres con eso? —poco a poco, mi voz adquiere el tono de siempre, así como mi cuerpo su movilidad.

—Simplemente… cosas. Ahora es tu turno, dime qué ocurre con tu cuerpo. ¿Y tu bebé? —se sienta en una silla frente a mí, estira sus piernas temiendo la comodidad que busca y destapa una cerveza de 500 mil.

—No… quiero hablar de eso.

—Oh vaya, no es pregunta si quieres hablar o no, te pedí que hablaras sobre eso.

Eso sí que es una tortura.

—Por favor, déjame ir.

—Hablas como si estuvieras secuestrado o como si estuviera quitándote uña por uña. No exageres.

—Dime entonces donde estoy. Déjame hablar con alguien, Alex debe estar preocupado.

—No, le mandé un mensaje. Él sabe que estás bien.

—¿Cómo hiciste…?

Me muestra mi celular en su mano contraria a la que sostiene la cerveza.

—Basta de preguntas, ya te dije lo que quiero escuchar, así que puedes comenzar. Te escucho.

Pronuncio las palabras sin escucharme a mí mismo, aunque claro, eso es imposible y a mitad de discurso, los recuerdos resbalan por mis mejillas hasta tocar mis labios, otros caen al suelo y él simplemente, sigue bebiendo de una nueva botella.

—Eso sí que es raro, nunca había escuchado que algo así podía pasar. ¿Murió y luego qué hiciste? —no respondo a eso, es inevitable dirigirle una mirada de odio—. Ok —se burla y me hace sentir peor con cada movimiento que hace frente a mí—, pero ahora habla de tus padres. Quiero saber sobre eso.

Tom, ¿qué estarás haciendo ahora?

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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