I am here 5

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Fic de Xim_Alien. Temporada II

Capítulo V

Salgo del consultorio después de que dejara de hablar Bill. Sentado en la sala de espera, pienso en cómo quisiera que Bill pensara diferente, que pensara más en la vida en que tendríamos a nuestro cuidado juntos, porque nos amamos y podremos lidiar con esto. Quisiera que saliera y pidiera perdón por sus palabras hirientes, quisiera que juntos busquemos ropa, muebles, juguetes, comida y discutamos por la mejor marca de pañales y leche en polvo. Pero mi corazón está rompiéndose porque no escuchó esas palabras.

—¿Todo bien, Tom?

—No, nada, nunca me imaginé que Bill fuera tan… Frío con respecto a una vida. Siente asco de sí mismo, de lo que hay dentro de él. Quiere deshacerse de lo que lleva dentro.

—A eso nos enfrentamos cuando hay cuestiones extrañas en el cuerpo.

—¿Podrá hacer que Bill cambie su forma de pensar?

—No puedo prometer nada, pero vamos, tal vez esté más calmado.

Ambos entramos al consultorio nuevamente y encontramos a Bill sentado frenate al escritorio del doctor Hamilton.

—Bill, ¿qué has pensado? ¿tienes preguntas?

—Quiero que saque lo que sea que esté dentro de mí, no quiero avanzar con esto.

Nunca pensé sentirme así de decepcionado, nunca pensé el tenerle odio por pensar así.

—Ok, si es lo que quieres, puedes venir cuando estés listo.

—Ahora mismo.

—Eso no, deberás venir otro día cualquiera. No te preocupes.

—Como quiera, mañana estaré aquí —con el dedo índice, golpea el escritorio del doctor. Su mirada es tan fría, tan llena de enojo. Es otro.

Bill sale del consultorio sin siquiera esperarme antes. Doy la mano al doctor y salgo para alcanzar a Bill, a quien encuentro frente a la puerta del elevador del hospital. Cuando llego a él, ni siquiera me dirige la mirada.

El camino será largo.

&

Como siempre, Tom, sube al volante pero a diferencia de otros días, va atento a la calle y no dice nada, es el mismo silencio el que hace que escuche las palabras del doctor Hamilton.

Un bebé, por favor, ¿qué bromas gasta la gente de hoy día? Un bebé, en un hombre… ¿Qué sigue? ¿Una mujer echando espermatozoides por la vagina? Maldito doctor de mierda.

Yo, con un bebé… ¡Ja! Después me saldrá leche de los pechos. Joder, en la escuela secundaria se encargaban de hacerme sentir mal por mi aspecto y mi cuerpo, pero no lo lograban como ahora, ahora sí me siento mal. No, asqueado, ese es el adjetivo correcto.

—¿Jim? —pregunta Tom al ver que frente al edificio está el auto de Jim, por lo que si él está aquí también está Alex. Justo hoy tuvieron que venir.

Entra al estacionamiento y salimos del auto, aunque él va muy por enfrente de mí. Subimos los pocos escalones que hay para entrar al departamento y afuera, están los dos.

—¿Qué hacen aquí chicos?

—Estaba hablándote por teléfono.

—Pasen. —los cuatro entramos al departamento pero sólo yo entro hasta la habitación. Los tres se quedan en la sala. Me acuesto rendido de pensar en lo mismo, quisiera dormir para despertar y saber que tuve el peor sueño del mundo. Pero no puedo dormir, la conversación afuera se escucha en todos los rincones.

—¿Les ofrezco algo?

—No, ¿qué le pasa a Bill?

—… Nada, díganme a qué vienen, hace mucho no vienes hermanito.

—¿Recibiste un paquete en los últimos días?

—Diablos, sí ayer, se me olvidó revisarlo. Lo dejé en la oficina. ¿Qué tiene que ver con que estés aquí?

—Es… Papá está muerto

Me levanto de la cama al escuchar eso de la voz de Alex, me quedo atrás de la puerta escuchando más de la conversión, pero ya no hay más voces, toda la sala está en silencio total.

Espero a escuchar algo proveniente de Tom, recuerdo cómo me sentí yo al enterarme de la muerte de mis padres, fue realmente horrible, la diferencia de Tom y yo es la relación que tenía él con sus papás.

Si mi madre estuviera aquí, me daría consejos de qué hacer ahora, no puedo creer lo que me está pasando ahora.

Mi celular empieza a sonar y voy hasta el mueble junto a la cama para responder la llamada.

—Bueno.

—Hola, cariño, ¿no piensas venir? Tenemos que entregar un trabajo que vale el 50% de la calificación.

—Yo…

—¿Estás bien?

—Iré para darte mi trabajo y que lo entregues por favor, no entraré a clase, espero poder hablar contigo.

—Por supuesto. Te espero al final de la clase y vamos a un café.

Finalizo la llamada y veo hacia la puerta, espero un momento más por si alguien dice algo más.

—Abre el paquete, dejó una carta y hay una invitación al funeral de parte de mamá.

—Ve tú si quieres, Alex. No creo poder ir yo.

—Escucha, tal vez no fueron los papás del año, pero ya no está, ¿no crees que debamos superarlo?… —Tom no dice nada a pesar de que Alex tiene mucha razón. Lo mejor es que Tom aprenda a dejar eso en el pasado, como lo hizo al olvidarse de lo que Georg hizo. Aunque obviamente, no son temas que deban compararse.

Salgo de la habitación con el trabajo que hice anoche. Veo a los tres sentados en la sala, Alex a un lado de Jim y, Tom, en otro sofá frente a ellos.

—¿A dónde vas? —pregunta Tom sin quitarme la vista de encima. No respondo a su pregunta hasta que llego a la puerta y él me detiene del brazo—. ¿A dónde vas?

—A la escuela —le muestro mi tarea tornando los ojos en blanco—. No tardo.

El recorrido a la escuela es cansado porque tengo que tomar varias calles. Además, que el clima no ayuda mucho, hace un calor agotador. Un clima raro en la ciudad de Bayern. Al llegar a la escuela, espero a Lorain afuera del edificio en el que nos toca recibir clases. Ya falta poco para que acabe la clase.

—Hola, dame tu trabajo —ella lo recibe y vuelve a entrar al aula, cuando sale nuevamente, me toma de la mano y me lleva con ella afuera de la escuela hasta una cafetería que, aunque sirven un exquisito café, casi siempre está vacía. Nos sentamos en una mesa al rincón y cuando nos han traído lo que siempre pedimos, Lorain me da paso a comenzar—. Soy toda oídos.

—Hace unas horas fui al doctor porque ayer…

Empecé a contar la historia con algo de dificultad en mi voz, con vergüenza al decirle sobre la sangre. Cuando llegué a la explicación del doctor, mi voz empezó a complicarse aún más. En ningún momento me interrumpe, bebe de su café en determinados momentos y vuelve a poner atención a mis palabras. Cuando he terminado, ambos guardamos silencio, ella por no saber qué decir y yo… Por toda la vergüenza que siento.

—Mañana iré nuevamente a que me saquen todo —ahora mi mirada ya no le hace frente.

—¿Por qué?

—¿Cómo que por qué? Esto es absurdo, yo soy hombre.

—Ya te lo dijo el doctor, no vas a ser el primero ni el último en la existencia del hombre. Además ¿qué me dices de las mujeres trans? ¿sabías que las chicas que dejan de serlo y no se quitan como tal la matriz, siguen menstruando? Ellos también pueden quedar embarazadas aun viéndose físicamente como hombres.

—¿Cómo sabes eso? —pregunto ansioso de saber la razón de esa explicación.

—Tengo una prima que desde chica no se sentía bien consigo misma. Aunque ella se inyecta testosterona, no se ha operado y a veces sangra, aunque no de igual manera, por la testo. Debes pensarlo, Bill, ya sé que no eres una chica trans, pero como te lo dijo el doctor, eres inter y… Lo que llevas es de Tom. ¿Le preguntaste cómo se sentía él?

Bajo la mirada al recordar que salió del consultorio algo molesto cuando le dije que todo esto estaba dándome asco.

Continúa…

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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