
«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien
Capítulo 10
Al día siguiente, me despierto pensando en lo que haré en cuanto lo vea, él quiere que olvidemos todo, pero yo no quiero, quiero estar… con él por más imbécil que a veces sea.
Salgo de mi habitación ya vestido, y con mi mochila al hombro. Hoy decidí por ponerme un pantalón de mezclilla y una playera azul, además de una chaqueta negra y tenis. Mis accesorios como mis muñequeras y mi maquillaje que nunca faltará.
Al salir de mi habitación, veo la puerta de Tom abierta, vuelvo la mirada hacia la sala y no está, camino hasta la cocina y lo veo preparar el café, que ha impregnado todo el departamento de su relajante aroma. Ya está vestido en traje y todo. Se ve tan apuesto.
—Buenos días —saludo sin mantener la mirada en él.
—Buenos días Bill, tengo que ser sincero contigo —me quedo helado al oír lo último. ¿Sincero? ¿con quién? —No irás a esa escuela nuevamente —demonios, ya me habia emocionado.
—Creí que ya lo había dejado claro ayer, no voy a huir
—No es porque estés huyendo, soy tu tutor Bill, entiéndelo, debo cuidarte —ahora sí mantenemos el contacto visual. Dios, ahora que lo veo, recuerdo lo que pasó ayer, quiero saltar a sus brazos y que me tome… que me bese.
—Ya sé, me lo has dicho desde que llegué aquí. Pero tú debes entender que en todas las escuelas pasará lo mismo
—¿Por qué dices eso? —pregunta mientras da sorbos de su taza con café.
—Porque es cierto, el año pasado lo pasé en tres escuelas, todas el mismo problema. Lo siento, pero no hay nada qué hacer —respondo sin problemas preparando mi propia taza con café.
—¿En todas te han golpeado?
—Van dos con ésta, las otras sólo me han insultado y cosas por el estilo… Mamá decía que yo no era el del problema, todos tenemos gustos diferentes y los demás son los que no lo entienden
—¿Te han molestado por tu forma de vestir o porque eres… gay?
—Ni siquiera se toman el tiempo para descubrirlo
Vuelvo para ver su reacción y me encuentro con esa mirada tan suya, esa mirada de ojos marrones, claros e intensos, esa mirada provocadora que dudo que él sepa de ese poder. No sé qué está pensando, pero como quisiera que me mirara así para siempre. Sólo a mí.
—No sé qué pueda hacer para que ya no te moleste el mismo tipo de ayer
—Es un niño problema, los maestros ya conocen su temperamento
—Entonces hablaré con la directora de la escuela
—Como quieras
Vuelvo a darle la espalda y me dirijo al baño al terminar mi café. Salgo ya preparado para salir. Lo veo tomar sus llaves del coche y me da una mirada para que vaya a la puerta.
Durante el camino en el auto, nadie dice nada. No pensé que ésto fuera a formar una tensión así de grande. Pero la verdad, es que no es desagradable el silencio, sólo hay tensión sexual. Al menos por mí. Trato de mirar hacia la ventana para pensar en otra cosa, pero vuelvo un segundo hacia él y unas imágenes saltan a mi cabeza. Yo, él, besándose y tocándome en el interior de éste coche.
—Mierda —una maldita erección.
—¿Estás bien? —me pregunta volviendo a verme.
—Sí, no es nada —tapo mi entrepierna con la mochila. Debo tranquilizarme y hacer que ésto se baje.
Llegamos a la escuela y él baja antes que yo, no sé cómo bajar, aún me lastiman los pantalones en mi ingle y siento que todos se darán cuenta.
—¿Vienes? —me pregunta estando de mi lado de la ventanilla del auto.
—Ya voy… —con mi mochila ocultando mi entrepierna, bajo y lo sigo detrás hacia el interior de la escuela. Así, hasta que llegamos a la oficina de la directora.
—¿No tienes clases? —me pregunta sonriendo.
—Sí
—¿Y?
—Necesito ir al baño
—¿No fuiste antes?
—Hay un problema creciendo —susurro pero se ríe. Mierda, ¿me escuchó?
—Bill… será mejor que te vayas. Vendré por tí a la salida
—¿No tienes trabajo?
—Sí… El que debe preocupar aquí soy yo ¿entendido?… Ya ve al baño, estás poniéndote colorado de la cara
Mierda
Corro dándole la espalda y llegando al baño lo primero que hago al no ver a nadie, es encerrarme en un cubículo y empezar a tocarme. No puede ser que él me haya visto, no puede ser que me excite pensando en cómo quiero que me toque cada vez que esté en su auto con él. No puede ser posible excitarme cada vez que esté… con él.
—Estoy completamente jodido
Una vez que mi semen se dispersa por mi mano, salgo del baño un poco más tranquilo. Abro la llave del grifo y el agua fresca sale. Lavo mis manos y mojo mi cara, nuca y brazos.
—Tom, ¿por qué te detiene mi edad?
—Oh ¿te atreviste a venir el día de hoy? Supongo entonces, que trajiste tu falda… ¿Ya te cambiaste tus bragas?
—Déjame en paz Marcus, no quiero tener problemas, soy nuevo aquí y en la ciudad. No quiero problemas
—Escucha como ruegas, ¿sabes por qué me gusta hacer ésto?… ¿no?, simplemente porque… me agrada, así que no te dejaré «en paz»
—Yo ni siquiera te he hecho nada ¿qué fue lo que hice?
—Haber llegado aquí. Eres un marica
Retrocedo cuando se acerca a mí lentamente con una navaja, me hace pedir a gritos ayuda aunque de forma sorda, empiezo a sentir las lágrimas recorrer mis mejillas, no quiero morir en un baño de escuela, no quiero dejar de ver a Tom… Pero por otro lado, estaría con mamá y papá. De todas formas, no creo que alguien encuentre mi cuerpo sin vida aquí.
—Empieza a suplicar marica, nunca debiste haber pisado mi escuela. Un marica menos en éste mundo. Quiero escuchar tus últimas palabras
—¡¡TOM!! —mi garganta se desgarra en aquél grito, las manos de Marcus me sostienen del cuello y me azota con todas sus fuerzas contra la pared haciéndome golpear en la cabeza.
—¡Suéltalo! —mis ojos no distinguen por las lágrimas que los inundan, pero reconozco esa voz.
—¡Fuera de aquí!, éste asunto es mío
—Marcus, suéltalo, estás expulsado de ésta institución —sólo siento que me libera, me siento con mucho aire que respirar, pero mis piernas y todo mi cuerpo está temblando, sólo siento de repente el suelo en mi trasero.
—¿Por éste marica me expulsa?
—Hay que salir de aquí, tira esa navaja Marcus —otra voz masculina se hace presente, escucho que algo de metal cae al suelo y unas manos llegan a mí.
—Bill, aquí estoy, ya todo pasó
—¿Tom? —mis ojos aún no me dejan ver claro.
–Sí, soy yo, tranquilo, todo está bien
—Una disculpa señor Trümper, puede llevarse a Bill, mañana puede reanudar sus clases
—No, estoy bien, puedo regresar a mi salón
—¿Estás seguro? Estás temblando
—Los dejaré un momento a solas —las zapatillas suenan en el piso y escucho la puerta cerrarse.
—¿Puedes levantarte?
—Sí… —trato de ponerme en pie, pero mis piernas me fallan.
—No, vamos a casa
—No quiero
—¿Por qué? —porque haré algo de lo que después puedo arrepentirme.
—Perderé clase, y además, ya se lo llevaron, ya no hay problema
—¿Seguro?
—Sí… No hay problema, puedes venir por mí a la salida
—Claro que sí, ven vamos
Sus manos me sujetan de la cintura y mis manos se apoyan en sus brazos y hombros para poder levantarme, me saca del baño y me lleva hasta mi salón de clases.
—Cuidate por favor Bill
—Gracias… por haber llegado
Le doy la espalda antes de que pueda darme una respuesta, y entro a mi salón perdiéndolo de vista.
Continúa…
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