I promise you 43

I promise you 43

«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien

Capítulo 43

Salgo del departamento después de que Bill haya aceptado las disculpas de Georg. Ambos, (Georg y yo) vamos con dirección a ese pequeño piso que por ahora alquila.

—Te fue bien con Bill ¿eh?

—Sí, en verdad no sabes como me siento, es como si se me hubiera caído un elefante de la espalda, me siento mucho mejor.

—Genial… ¿Cuándo irás a hablar con Tom?

—Aún no lo sé, aunque tampoco te lo diría si es que irás a decirle antes.

—No era por eso, simplemente curiosidad —le escucho soltar una pequeña risa.

Seguimos caminando por la vereda, sin decir nada, sólo soy capaz de ver mis propios pasos y escuchar con detenimiento los sonidos del exterior; aves, coches, personas hablando, el ruido de las hojas de aquellos árboles, las ráfagas que chocan con lo que encuentren a su paso, rozando su superficie porque es tan débil como para penetrarlo.

Vaya, así me siento ahora, como la débil ráfaga queriendo atravesar a este hombre, sólo para entrar hasta lo más profundo de su alma y que me diga que estará bien, que todo estará mejor porque ya puede corresponderme. Pero claro, eso no puede pasar, porque la ráfaga aún no tiene tanta fuerza, no tiene lo que este hombre necesita para debilitar su superficie y poder entrar, más bien, la ha alimentado con creencias de que alguna vez otra ráfaga pueda entrar, pero esa ráfaga ya no necesita de otra superficie.

—¿En qué piensas? —me descubro soñando despierto. Levanto la mirada a él y lo veo mirándome extrañado.

—En nada, lo siento.

—No importa, ¿te importaría dejarme aquí? no quiero ir a ese piso que tengo por casa.

—Oh claro, entonces… nos vemos después.

Ambos nos detenemos a mitad de la acera, esperando —al menos yo—, que se despida o haga algo más. Sus ojos verdes, en verdad puedo ver una y mil maravillas en ellos.

—Bueno, nos vemos

Doy la media vuelta para ir nuevamente al departamento con Bill.

—¿Alex? —pero me detiene por el brazo.

—Dime —vuelvo a verlo ahora con curiosidad y asombro.

Pero no escucho palabras… No escucho nada, ya no puedo oír palabras, ni siquiera murmullos o el trinar de las aves, tampoco distingo entre el bullicio de la gente y el estresante sonido de los motores rugiendo.

De lo único que soy capaz de reconocer, son sus labios, sus labios expertos, sedientos, arrepentidos y, cálidos labios de él, de la persona que siempre quise tener frente mío, así como ahora, pero de la que nunca pensé estar fuera de un sueño, o en su defecto, en una pesadilla como en la vez que pasó lo peor. Aquella vez que no sólo sentí sus labios sobre los míos.

—¿Ge…? —pero sus movimientos no me dejaban alejarme ni un segundo, todo estaba pasando como un sueño, un sueño increíblemente bueno, aunque los sueños siempre terminan más rápido que la realidad.

—¿Qu-qué fue… eso? —pregunto cuando ya se ha separado de mí.

—Lo siento, Alex

Y como incipiente adolescente, al separarse de mí después de un beso, el cual me deja muy confundido, echa a correr adentrándose a una librería que está justo a un lado de la vereda.

Ahora me encuentro en una encrucijada, no sé si dejarlo pasar ya que hasta estos días ha sido difícil este proceso de querer olvidarlo, este complicado lapso de aceptar que él no me corresponde y, ahora con esto, su cambio de actitud, el querer disculparse a quienes ha hecho daño, debo resaltar que aquello es difícil, se necesita de mucho valor para arrepentirse, se necesita aceptar un error que no todos aceptamos por miedo, por sentirnos inferiores, por sentir que nos hemos equivocado al hacer algo de lo que creíamos estar en lo correcto. Disculparse es un gran paso. Pero lo que Georg ha hecho… Hace que pierda el camino a lo que he querido llegar. Dejar a un lado un sentimiento que no podré compartir con él.

Ahora no sé si intentar, algo que he dejado de hacer, o hacerme el desentendido y aparentar que no pasó nada.

Y entonces llega como un flash a mi cabeza esa enseñanza que mis padres me dieron, a Tom y a mí, esos padres que quisimos como nuestros.

—»A veces, debemos tomar las oportunidades que nos presenta la vida, no siempre están ahí, además, ¿qué puedes perder?«

Sin pensarlo un segundo más, me dirijo a esa librería donde él acaba de entrar.

Empiezo a buscar por todos los rincones, por todos los estantes donde mi mirada tiene alcance, hay bastante gente, pero eso no me detiene para adentrarme y buscarlo hasta en el más pequeño rincón del establecimiento.

—¿Está buscando algo en especial? —me detengo al escuchar una voz dirigiéndose que mí.

—Em… No, gra… —detengo mi agradecimiento al ver que se trata de Andy, el amigo rubio de Bill—. ¿Tú eres Andy, el amigo de Bill?

—Oh sí, ¿lo conozco?

—Soy… —vaya, ¿qué soy de Bill?—. Bueno, imagino que te ha contado sobre Tom —asiente con un tono de disgusto en la mirada—. Bien, soy hermano de Tom.

—Mmm —dice con aún más disgusto—. ¿Puedo ayudarte a buscar algo en específico?

—Vale, no gracias, no busco un libro precisamente —le respondo por su inexplicable manera de ignorar todo lo que he dicho, con esa acritud de disgusto. No dije nada malo ¿o sí?

—Bien, buena tarde

Sigo buscando mi objetivo quese desvió momentáneamente. La verdad no sé dónde mierda pudo meterse. Tal vez pueda ver mejor desde arriba.

Subo las escaleras rápidamente, para obtener una mejor vista de la planta baja y sus rincones, pero me detengo al verlo sentado en un sofá con un libro tratando de ocultar su rostro, pero no le funciona en nada, ya que sé perfectamente el atuendo que está usando.

—¿Por qué hiciste eso, Georg?

—Perdón, fue algo repentino, no analicé nada antes.

—¿Así que… lo olvidarás? —sólo con aquella interrogante, obtengo su mirada.

—No sé, no lo entiendo, por más que trato de poner en orden mis sentimientos termino por enredarlos más, al grado de hacerme perder la tranquilidad. Sé que estoy mal porque puede interpretarse mal, pero no quiero que pienses que estoy jugando contigo… Ya ni siquiera sé qué siento realmente por Tom.

Ambos quedamos en silencio, sin nada más qué aportar. Mi corazón está latiendo muy rápido por encontrar la esperanza en esas anteriores palabras. No quiero ilusionarme nuevamente pero, ahora se complica esa meta.

—Deberías ir a hablar con él y después de eso tener un tiempo a solas, tú y tus pensamientos, tus sentimientos. Tal vez hablar con él ayude de alguna manera.

—Sí, tal vez, pero no será hoy. Tengo que irme, Alex. Gracias por escuchar y nuevamente siento haber hecho lo que hice.

—Cuídate Geo —lo veo marcharse de la librería con la mirada baja.

&

—Me encontré a tu amigo, Andy, le dije que era hermano de Tom y fue lo único para que cambiara su rostro de uno amigable y dispuesto a ayudarte, a uno de «maldita bitch» —le digo a Bill mientras él prepara la cena—. ¿Qué le pasa a tu amigo?

—Ya no es mi amigo, sigo hablándole y todo pero, algo se rompió desde que aceptó el haberme utilizado de escudo o algo así, además, le gusto y está celoso de Tom.

—Oh, ya entiendo todo, tiene sentido… ¿pero cómo que te utilizó?

—Cuando entré a la secundaria para completar mi curso del que me quedé a medias en Hannover, a él lo molestaba un tipo, así que me usó para que lo dejara de molestar a él y me molestara a mí, como vio que Tom se hacía cargo de mí, utilizó eso para que los profesores tomaran la situación con más interés, todo pasó como él quiso. Echaron al tipo fuera de la escuela gracias a mí y a Tom.

—Para que él ya no tuviera problemas —asiente sirviendo pasta en dos platos—. ¿Y lo de que le gustas?

—Pff, lo descubrí en una de sus libretas, pero ya no importa, él seguirá ardido.

Ambos dejamos de hablar para empezar a cenar y degustar su exquisita comida.

&

—Hoy vino Geo

¿Qué te dijo?

—Se disculpó por todo, también que la está pasando mal… No puedo creer que mejor él sepa la historia de Death Note que Alex, a sabiendas de que Alex fue a Japón.

Ni me digas, no sabía ni lo que significaba Yaoi.

Ambos empezamos a reir como desquiciados por lo inexperto Alex, aunque haya ido a Japón. En ese país a cualquier lugar que vayas encuentras todo tipo de anime. Todo tipo.

¿Qué más te dijo Georg?

—Nada más, que en verdad estaba arrepentido y que después iría a hablar contigo. No sé si creer en sus disculpas, pero decía mamá que «todos tienen derecho

… a una segunda oportunidad» —volvemos a completar una frase de mamá como hace tiempo, cuando apenas llegué para estar junto a él. Ambos guardamos silencio repentinamente.

Duerme, mañana será otro día.

—Hasta mañana Tom, te amo

Yo a tí

Ambos salimos de sesión. Me acuesto en mi cama para empezar a dormitar, pero el haber completado esa frase de mamá, me deja un sentimiento de dolor, no, no es dolor, más bien, de nostalgia.

Continúa…

Gracias por leer y comentar.

Los amo!!!

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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