I promise you 49

I promise you 49

«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien

Capítulo 49

Un beso me hace perder la respiración, me detiene en un plano desconocido, me mantiene lejos de mi cuerpo, no lo entiendo, ¿por qué lo hace? ¿por qué ahora? ¿quién es él?… ¿Quién soy ahora?

Hasta hace algún tiempo, creí ser el que estaba completamente perdido por Georg Listing, el niño de ojos verdes a quien todo el vecindario encantaba, creía ser ese chico quien debía ser abrazado por él, besado, amado. Pero hace algunas horas él se fue, dejándome aquí, con la idea de que en todo este tiempo me he equivocado. Tal vez todos tengan razón, quizás debo olvidarlo, pero no es fácil. Desde que pasó lo de Tom, me di a la tarea de resolver este menudo dilema, un conflicto emocional por muy grande que este sea, pero siempre que lo intentaba, mis resultados eran sumamente deplorables.

Lo único que recuerdo de ayer, es la voz de este chico, pero supongo por este beso tan repentino, que no sólo hablamos… Joder, ¿qué habrá pasado para que este tipo diga y haga tales cosas sin sentido?

—No quiero ser grosero, pero deberías irte —le pido de la manera más respetuosa en la que puedo, porque sinceramente no quiero seguir así con él, prometí a mí mismo superar este problema y continuar, más no ir por la vida en busca de alguien que reemplace su puesto.

—Escuchame sólo una vez, sé que alguien te lastimó, todos pasamos por algo así, rompen nuestro corazón, les importa una mierda lo que ocurra con nosotros. Pero te diré que no me daré por vencido. Él te lastimó, yo he llegado para componer lo que él rompió.

No escucho más, sólo la puerta cerrarse detrás de su rastro.

&

Llamo a la puerta dos veces, el timbre suena alertando a quien sea que esté adentro, sigue siendo la misma casa de tres pisos, con el porche blanco y las dos columnas que dan paso a una hermosa entrada de dos puertas. Las ventanas que dan hacia fuera están abiertas, dejando ver un atinado gusto al diseño de interiores que tiene mi madre, siempre le encantó combinar cada detalle de su casa, todo adentro debe lucir como si lo hubiera trabajado un excelente y reconocido diseñador de interiores.

—¿Sí, diga? —me responde una voz dulce a través del intercomunicador.

—Hola, Amanda. Soy Georg —saludo con respeto y alegría a aquella mujer, contratada por mamá desde que yo tenía 10 años.

—¡Joven! Pase por favor.

La puerta automática, se abre para darme la bienvenida. Sólo espero ser bien recibido por los demás.

—¡Joven, Georg! Que gusto verlo, mire como ha crecido.

—Hola, Amanda, también me da mucho gusto verte. ¿Hay alguien?

—Su madre está en su habitación y su padre en su despacho, ¿quiere que lleve sus cosas?

—No Amanda, yo las llevo.

—Entonces haré su platillo favorito.

—Eso suena mejor, muchas gracias.

—Está en su casa, joven.

Le sonrió y me dirijo escaleras arriba con mis maletas en mano, paso por la habitación de mi madre, pero prefiero dejar mis cosas en mi habitación primero. Todo a su puerta y escucho su calmado y dulce «adelante» abro la puerta con el mismo nerviosismo que sentía al venir hace algunos cinco años.

—Hola, mamá —saludo al verla, está afuera en su balcón, dándome la espalda, pero rápidamente voltea hacia mí.

—¿Georg? Oh Dios, hijo mío. ¿Qué te trae por acá? —llega a mí para abrazarme. Su pregunta me hace recordar el motivo de mi llegada, su abrazo me confunde y no sé si sentirme bien, alegre de tenerla cerca, o como un niño pequeño que puede llorar sin problemas, porque sabe que ella está ahí para aconsejarte, para hacerte sentir mejor, ofreciéndote un hombro porque ella sabe como estás sintiéndote.

—Mamá —escucho mi voz muy mal, ella me separa de sus brazos y me mira un poco asustada.

—Dime qué pasó —sus suaves manos acarician mi rostro y mi cabello.

—Amanda está haciendo una comida, ¿me acompañas y hablamos? —le explico mientras trato de sonar tranquilo.

—Claro, vamos.

Ambos bajamos hasta la cocina, pero antes, para esperar a que la comida esté hecha, voy al despacho de papá, quien también se sorprende y me abraza con todo el amor que es capaz de expresar. Ahora, los tres, vamos a la cocina, esperando que Amanda termine de hacer una perfecta lasaña.

—Dinos ya, Georg ¿qué ha pasado?

—Déjalo comer, mujer, se va ahogar.

Era cierto, hace tanto tiempo no probaba una comida digna. Dios, es como recuperar la vista después de meses estando en la oscuridad.

—Necesito decirles algo… Tal vez ya no quieran verme después de esto, pero es necesario porque son mis padres, son la única familia que tengo, e hice algo muy malo. Perdí mi trabajo, mis amigos y… Mi departamento.

—Georg, me estás asustando hijo. Ya dinos.

—Hace mucho tiempo, me enamoré de una persona, pero hace algunos meses, llegó un chico, tenía 16 años cuando él llegó… —a medida que iba redactando todo lo sucedido, los rostros de mis padres se iban desconociendo—… Lo arruiné todo, destruí su confianza y todo se fue al carajo, fue como si al hacer eso, de castigo me pasó todo. Vine aquí con la esperanza de que me dejarán vivir un tiempo, en lo que esta mala racha pasa.

—¿Debo concebir que has estado enamorado de tu mejor amigo? —la voz de papá ahora es seca, sin ese toque de amor con el que lo escuché al llegar.

—Nicholas, es nuestro hijo, no le daremos la espalda a estas alturas —la voz de mamá, tan dulce y comprensible—, pero Georg, ¿qué vas hacer mientras estés aquí?

—Empezar de cero definitivamente. Pero no podré hacerlo sin su apoyo, en verdad es importante para mí. 

&

Después de la riquísima comida, subo a mi habitación, desempaco toda mi ropa y la guardo en mi armario. Si tan sólo pudiera saber lo que mis papás están pensando de mí ahora. Papá se fue algo molesto a su habitación, mamá lo siguió pero yo no tengo la valentía para hacerle frente, no después de tantas navidades perdidas, algunos cumpleaños sin venir a felicitar. Supongo que yo también estuviera enojado.

—¿Qué estarán haciendo ellos sin mí?

&

—Entonces se fue definitivamente.

Sí, dijo que quería comenzar de nuevo.

—Fue mi mejor amigo por años.

¿Quieres hablar de ello?

—No realmente… ¿Cómo te va en el colegio?

Bien, supongo. No he visto a Andy, no es que me preocupe pero ya van algunos días que no lo veo.

—Déjalo, ha de estar pasándolo bien con algún amigo.

Eso espero, ¿te lo imaginas estando lejos de mí?

—Sería fantástico… Tienes que ir dormir, Bill.

Lo sé, antes responde algo.

—Lo que quieras saber.

¿Me dejarías tocarme para ti?

—Hazlo

La pantalla me mostraba todo su cuerpo, desde que lo vi en línea, rápidamente me percaté de que no tenía nada en la parte superior de su cuerpo, pero ahora, ahora puedo verlo completamente, está desnudo en su totalidad. Su mano derecha es la que atiende su erección, su boca está abierta y sus ojos cerrados, sus piernas abiertas hasta donde le es posible, o hasta donde él lo quiere. Sin darme cuenta, mis pantalones hacen que mi entrepierna duela. Sin apartar la vista, atiendo mi propia hombría.

—Oh Tom… —escucho su voz por la bocina de mi Mac, entonces me doy cuenta que he tenido los ojos cerrados, al momento de abrirlos y dirigir mi mirada a la pantalla, mi orgasmo llega por verlo correrse, su semen mancha su pecho, todo su estómago, puedo ver una gota en su cara.

No puedo hablar, creo que él tampoco, esto es realmente impresionante.

—Cuando esté a tu lado Bill… te prometo por todos los cielos y los 7 mares que… No te dejaré salir de mi cama.

—Estaré esperando… Ansioso —completa su frase con dificultad mientras lleva en sus dedos sus propios restos hasta su boca.

Continúa…

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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