Ich hasse dich 10

«Ich hasse dich» Fic de Earisu

Capítulo 10

»Bill, soy Tom…Oye que al final no puedo quedar esta noche…Que me he liado con Georg y no llegamos ni de coña a Magdebourg… Por cierto, a ver cuando desactivas el buzón de voz, que vaya ruina…Venga, ¡adiós cabrón! Y no te quejes, que te dejo intimidad con Mandy…Y la tienes a huevo, jeje…»

Beep.

»¿Mandy?…Sí…Soy Bill…Que no me viene bien quedar esta noche…No, además estos dos no pueden venir…»

»Pero ¿y qué?… Si Tom y Ann no pueden venir pues vamos nosotros dos solos…No es problema…»

Beep.

»Te he dicho que estoy cansado, no seas pesada.»

Beep.

Este tipo de situaciones se hicieron de lo más habituales.
Bill no querría ningún tipo de trato con Mandy al no ser que Tom estuviera incluido en el plan.
Sin embargo, Bill podía negarse a salir con ella a solas una vez, dos , tres veces…
Pero cuando comenzó a ser reiterativo, Mandy empezaría a mosquearse…
Y Kaulitz tampoco podía permitirse eso.
Así que en contra de sus deseos, tendría que quedar con ella de vez en cuando para tenerla contenta.
Al principio, aguantaba el tirón.
Pero llegó un momento en el que simplemente no podía soportar su presencia. Y cada vez se le hacía más difícil mantenerse en su sitio.
Y más cuando ella trataba de decirle lo que tenía que hacer…Se creía con ese derecho…

Un día…En casa de Bill…Mientras estaban solos…

-Podrías acompañarme…Me haría mucha ilusión que estuvieras ahí, Bill.
-No puedo. Ese mismo día le dije a Tom que iría con él a…
-¡Pero eso podéis hacerlo en cualquier otro momento! Coméntaselo y seguro que no le importa.
-Mandy…Te he dicho que no puedo…Además…Mi hermano…

Flash.

»¡¡¡Tu hermano, tu hermano…Qué pesadito eres con tu hermano…Ni que estuvieras enamorado de él…!!!»

-¡¿Qué has dicho?!…

La persona que inventó el concepto »mirada asesina» seguro que se refería a una muy parecida a la que Bill estaba lanzando ahora mismo a Mandy.
-…¿Qué he dicho? – Mandy estaba confusa. Había hablado sin pensar, sin sentir lo que decía. No entendía la reacción de Bill…Y por primera vez…Le dio miedo…
Bill la agarró del pelo y le dio un tirón con fuerza.
-¡Repite lo que has dicho!
-¡AGH! ¡Bill! ¿Qué…?
-Te parece gracioso, ¿verdad? Te parece divertido reírte de las desgracias de los demás, ¿eh?

Bill la empujó violentamente contra el armario.
Mandy empezó a llorar, presa del pánico.
-Pero Bill, ¿qué te pasa?… Yo no…Yo no me estaba riendo de ti…Snif…Yo no pensaba…
-¡CÁLLATE! ¡Claro que lo estabas haciendo! ¡Como todo el mundo! Pero se acabó, ¿me oyes? ¡SE ACABÓ!

Flash.

Golpes. Gritos.

Flash.

Bill llora afligido echado de lado sobre el edredón de su cama. La almohada está empapada y la habitación a oscuras. Bill tiembla como si fuera un niño imaginando que un monstruo está escondido en el armario y que está a punto de salir para devorarle vivo.
Sin embargo, no llora por que se sienta culpable de lo que acababa de hacer, o por que tuviera miedo de las consecuencias…Tampoco siente pena por ella.
Llora por que Mandy tenía razón.
Llora por que sabe que es algo que nadie entendería, ni siquiera Tom.
Llora por que si no es capaz de entenderlo, mucho menos sería capaz de corresponderle.
Llora por que no hay impotencia mayor que la de querer a alguien que sabes que existe, que está a tu lado todos los días, pero aún así, estar seguro de que nunca le vas a tener.

-¿Bill?

Bill se gira en su cama. Tom está en el marco de la puerta. Él reacciona deshaciendo el edredón y metiéndose dentro para ocultarse.
-¿Qué te pasa?… – Preguntó su hermano. Tom estaba en pijama. Acababa de despertarse sobresaltado…
-…Snif…Nada…
-¿Cómo que nada? Lo he notado…
-Hay que joderse…Snif…Con la ‘conexión de gemelos’…
-Sí…Sobre todo por que a mi siempre me toca la peor parte. – Tom se sentó en el borde de la cama – ¿Qué ha pasado?
-……….Lo mío con Mandy…Se ha acabado.
-…Ahm…Debí haberlo imaginado…

Bill no dejaba de temblar. La tensión de la tarde empezaba a pasarle factura.
-…¿La querías mucho?

»Nada. No la quería nada en absoluto…»

-…Snif…Snif…- Pero Bill no podía contestar eso y optó por guardar silencio.
-Bueno…Supongo que…Ya encontrarás a la chica adecuada…Supongo que no era para ti…Tío, no se me da bien esto de…
-…Tomi…Snif…
-…¿Qué?
-…¿Te acuerdas…de cuando éramos pequeños…y dormíamos juntos?
-…Coño…Sí…- Tom encontró algo extraño que Bill le saltara con eso justo ahora – …De enanos éramos patéticos, ¿eh?
-…Snif…¿Patéticos?… – Bill sintió algo muy parecido a una puñalada en su pecho.
-…Un poco sí, ¿no?
-…
-…
-…¿Te parecería patético, snif, si te pidiera que te quedaras a dormir conmigo snif, sólo esta noche?

Tom no pudo evitar sentirse incómodo.
Ya no era un niño de ocho años. Doblaba esa edad. Ahora veía las cosas bajo otra perspectiva. Había perdido toda inocencia, y ganado todo el pudor.
Ningún hermano le diría un ‘te quiero’ a otro, así le estuvieran matando. Era normal. Los tíos no expresan tan fácilmente sus sentimientos.
Menos aún, se pondrían a compartir una cama tan pequeña.
-Bill…Que tenemos una edad ya…Ten un poco de orgullo. – Pese a todo, Tom intentó hacer reír a su gemelo. Sin embargo, su ironía no surtió el efecto deseado.
-…Snif…Sólo una vez…Tomi…
-…Joder, Bill…Me estás asustando…Mira , lo que tienes que hacer es tratar de dormirte y no pensar en ella. Mañana yo te presento a una, se llama Sonja, que tiene unas tetas que… -Tom sólo estaba diciendo eso por lo mismo: Conseguir que su hermano se riera…Pero nada parecía funcionar: Estaba mal de veras.
Bill rompió a llorar aún más fuerte al oírle, mientras se agarraba a su almohada y seguía tiritando visiblemente.

Tom se levantó. Pensó en marcharse. Dejar a su hermano desahogarse. Se le pasó por la cabeza que a él no le gustaría que le viesen en ese estado.
Claro que su hermano…Siempre había sido diferente…

En cuanto Bill notó que su hermano se levantaba, sus males se multiplicaron por mil.
Era cierto que no volvieron a dormir juntos desde que Simone les pillara aquel día. Como era cierto que todo intento de llamar la atención de Tom fue nulo, al menos en el sentido que él buscaba.
Pero era la primera vez que lo había pedido directamente, y el rechazo como respuesta dolía más ahora que nunca.

Pero entonces, un brazo rodea su cintura. Sus temblores remiten considerablemente y casi al instante. Su hermano acaba de meterse en la cama con él, perdiéndose bajo el edredón.

-Está bien. Pero no llores…
-Snif…

&

13 años

Tras la enorme paliza, Bill tiene que pasar varios días en el hospital.
El primero de ellos fue realmente escalofriante para Tom. Ver a su hermano postrado en una cama, con todos esos tubos…Le enfurecía y a la vez devastaba…
En el horario de visita, mientras Simone hablaba fuera con el doctor…
-…Snif…
-…¿Estás…llorando…Tom?
-Qué va…Snif.
-…Estás llorando…
-Billy…- Tom cogió de la mano a su gemelo – …Qué miedo he pasado…Cuando te encontré…Tirado en el suelo…Creía que estabas muerto…Que te habían matado…

»¡Estabas preocupado por mi!» Bill se sentía pletórico.

-No lo entiendo…No entiendo…Snif…Por qué te hacen esto…
-…Estoy acostumbrado.
-Bueno sí…Sí lo entiendo…
-¿Um?

»En este mundo, lleno de gente normal y corriente, de gente vulgar, ordinaria, monótona… Tú brillas. Tú destacas. Debería ser una bendición el solo hecho de que existas. Pero es en realidad una maldición para esa gente, que es toda igual…Por que es observándote cuando tienen conciencia real de su propia insignificancia. Por eso no te comprenden, por eso te atacan…
…Bill…»

&

Andreas estaba en su habitación de hotel, trabajando con su portátil cuando la puerta se abrió.
Bill entró y cerró con su propia espalda.
-¿No te han enseñado a llamar a la puerta? – Era una frase muy típica de Bill que Andreas decidió imitar hoy. Pero escudriñando la cara de Kaulitz, decidió dejarse de juegos de palabras – ¿Qué te pasa? ¿Necesitas algo?

Andreas se levantó. Los ojos de Bill eran dos llamas hambrientas.
Bill se apresuró a acercarse a Andreas, le cogió de la cara y comenzó a besarle.
Andreas no se lo esperaba, pero le correspondió ipso facto.
Sus besos siempre eran agresivos…Pero increíblemente excitantes.
Andreas se separó de Bill tras unos segundos para recobrar el aliento.
-…¿Bill?… – Preguntó, aún aturdido.
-Necesito que me folles.

Andreas pensó que un día de estos iba a acabar volviéndose loco. Loco por la actitud bipolar de Bill. Éste lo mismo podía pasarse días tratándole con la punta del pie y de repente sin venir a cuento, le buscaba como si hubiera estado años sin…
No pudo seguir reflexionando por que Bill de nuevo se lanzaría a besarle, desesperado.
Y Andreas volvería a responderle.
No iba a ser él el que le dijera que no.
Bill comenzó a acariciar con su mano y por encima de la ropa la ya creciente erección de Andreas mientras que iba mordiendo los labios de éste, respirando entrecortada y sensualmente.
-Andreas…Ya. – Ordenó Bill.
La cabeza de Andreas ahora estaba nublada por la intensidad del momento. Pero actuó rápido.
Hizo un gesto a Bill como diciendo »sólo un segundo» y se metió en el cuarto de baño contiguo.
Le había pillado sin lubricante a mano, así que tenía que encontrar algo que le sirviera.

Cuando salió lo hizo con un bote de aceite corporal hidratante Johnssons…
Bill asintió, mientras jugueteaba de un modo erótico con el piercing de su lengua. Se desabrochó el cinturón y por voluntad propia, le dio la espalda poniéndose contra la pared.

Continúa…

Gracias por leer.

por Earisu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!