
«Ich hasse dich» Fic de Earisu
Capítulo 12
Manme se movió con cuidado para no despertar a Bill, que la tenía entre sus brazos.
Tenía que salir de esa habitación. Sentía la necesidad imperiosa de ir corriendo y contárselo todo a Tom. Por que se sentía sucia, una traidora. Debía decírselo, él tenía que enterarse por su propia boca. Era lo menos.
Tenía que pedirle perdón.
Se vistió con sigilo y haciéndose a la idea de que cuanto antes, mejor. Por el bien de los dos.
Pero cuando estuvo frente a la puerta de su habitación, se dio cuenta de que no podía.
Se quedó con el puño en alto cuando iba a llamar, reflexionando.
¿Cómo iba a ser capaz de confesarle lo que acababa de suceder sin que se le cayera la cara de vergüenza?
Decidió que era un trago que ella merecía pasar.
Pero entonces, pensó en Bill.
No quería que Tom actuara de un modo violento con él por su culpa.
Se replanteó las palabras de Bill, las de que sería él el que se ocupara de Tom.
¿Sería eso lo mejor?
Por que si fuera Bill el que se sincerara con él, Tom al menos no se sentiría engañado por su parte. Y quizá fuera más fácil para Tom olvidar de esa manera y no acabar odiando a su hermano, que era en verdad lo que más preocupaba a Manme.
Ella sabía que lo que había hecho no tenía perdón. Pero por nada del mundo quería que los dos hermanos se peleasen por su culpa.
Eso sí que es verdad que le pesaría en la conciencia toda la vida.
Manme apoyó la frente en la puerta y comenzó a llorar en silencio, impotente.
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Bill abrió los ojos y descubrió que Manme ya no estaba allí. Se puso los boxers y se levantó de la cama. Fue hacia la cámara, la apagó para que dejase de grabar. Encendió el ordenador y abrió el asistente para pasarlo todo a video.
La barrita comenzó a llenarse poco a poco, él apagó sólo la pantalla y fue a darse una ducha, silbando animado.
Cuando hubo terminado, llamó al servicio de habitaciones para que le cambiaran las sábanas. Sólo recordar lo que acababa de pasar entre ellas con la estúpida esa, le revolvía el estómago.
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Bill, echado boca abajo sobre su cama con sábanas de seda recién lavadas, leía una revista mientras que esperaba a que se quemara en un dvd su ‘traca final’.
Llevaba unos pantalones de pijama blancos y nada más. Sus pies descalzos se entrecruzaban en el aire.
Eran las dos de la madrugada. Pero no tenía sueño.
Entonces oyó cómo llamaban a la puerta.
Frunció el entrecejo. ¿Quién podía ser a esas horas?
¿Manme? No lo creía… La tonta tenía que estar en cualquier esquina fustigándose por ser una pecadora.
Decidió no contestar. Quien fuera pensaría que estaba durmiendo.
Pero entonces oyó la voz de su hermano tras ella.
-Billy, ¿estás despierto? – Y volvió a llamar.
Bill, alarmado, se apresuró a guardar la revista, apagar el monitor de su pc, la luz y meterse en la cama como un rayo. No quería que Tom empezara a preguntarle que qué hacía a esas horas en pie.
Revolvió un poco su pelo para despeinarse y después se tapó hasta media cara con la sábana y el edredón.
Tom entró en la habitación.
Se encontró con su hermano bien tapadito y al parecer, durmiendo plácidamente.
Se sentó en un lado de la cama y le sacudió despacio cogiéndole de un brazo.
-…¿Mmmm? – Bill , fingiendo desperezarse.
-Lo siento, sé que es tarde, pero…Necesitaba…
-Mmmm… ¿Tomi?
-Sí, soy yo…Perdona…
-…¿Qué pasa?
Tom no se molestó en encender la luz. Para que él fuera capaz de decir algunas cosas, que no le vieran la cara era una grandísima ayuda.
-¿Has…Visto a Manme hoy?
-¿A Manme?
-Sí…Es que…Son las dos…Y no sé dónde está. No ha venido a dormir…La llamo y tiene el móvil apagado.
-Mmm…
-Estoy preocupado, Bill…
-Bah, seguro que está bien, Tomi… Es mayorcita ya, ¿qué le va a pasar…? – Bill DETESTABA tener que estar manteniendo esa conversación. DETESTABA oir de la boca de Tom que ‘estaba preocupado por ella’.
-No me refiero a eso.
Tom agachó la cabeza. En efecto, lo que a Tom le angustiaba era otra cosa muy distinta.
-…¿Entonces?
-No lo sé , Bill…Esto no va bien y no lo entiendo. No entiendo qué estoy haciendo mal. Yo…Yo la quiero…No… – La voz se le cortó de golpe…Empezaba a sollozar…
De repente a Bill le pesaba respirar. En realidad le pesaba cada músculo de su cuerpo. Sentía que el corazón se le estaba rompiendo en mil pedazos. Bill sólo había visto llorar a Tom en dos ocasiones:
La primera, cuando su padre les abandonó. La segunda, cuando se asustó tanto tras la paliza que le dieron y explotó en el hospital.
Pero ahora…Ahora estaba llorando por ELLA. No sólo eso. Ha dicho…Ha dicho que la quier…
Por dentro estaba agonizando y no pudo reprimir un quejido que escapó de su garganta mientras luchaba con todas sus fuerzas contra el impulso de levantarse y ponerse a arañarle, pegarle, abofetearle, llorar, gritar…Besarle…
Tom notó que Bill se había puesto tenso bajo el edredón, y tras el quejido que él interpretó a su manera, intentó parar…Por que él mismo se avergonzó al estar exponiendo sus sentimientos de una manera tan abierta…
-Lo siento…Me estoy poniendo moña, ¿no?… – Y secó brusco con las palmas de sus manos sus lágrimas.
Bill todavía no era capaz de hablar. En su interior todo estaba en caos.
-Sólo dime una cosa, Bill…¿Manme no te ha comentado nada? Últimamente parecía que os llevabais bien…¿No te ha dejado caer algo…Sobre mi?…
Bill se las apañó para negar con la cabeza.
-Claro…¿A ti qué te va a decir? Eres mi hermano…- Tom, regañándose a si mismo.
-…
-Bah, siento haber venido para calentarte la olla…Me voy a dormir…Mañana será otro día…
Una parte de Bill sabía que debería intentar consolarle. Cuando Tom había acudido a él, era por que realmente estaba mal: No era la típica persona que se derrumba cada dos por tres. Cuando lo hace, lo hace en serio y por que no le ha quedado otra.
¿Pero para qué?
Tenía que ir acostumbrándose. Por que aún le quedaba lo peor.
Oh, sí.
Después de ésto, no le quedaba duda alguna de que tenía que quitarse a Manme de en medio, pero ya.
No es que le mirara y no le doliera verle sufrir. Todo lo contrario: A él le dolía más su dolor que el suyo propio. Pero…
El verle feliz con otra… Era su muerte en vida.
Y él nunca había sido lo suficientemente fuerte para aprender a convivir con eso, como para soportarlo.
Ni lo sería jamás.
Tom se marchó sin decir nada más y sin esperar a que Bill respondiera.
Cuando éste volvió a quedarse solo rompió a llorar amargamente haciéndose un ovillo en la cama, agarrándose a sus piernas buscando en ellas un apoyo, por no tener nada más a lo que aferrarse.
No le sirvieron de nada.
&
Al día siguiente…
Manme había regresado a la habitación que compartía con Tom. Sabía que a esas horas habría salido: Tenían una sesión de fotos.
Había estado deambulando por la calle toda la noche, pensando.
Y ahora estaba exhausta.
En efecto, Tom no estaba. Casi se sintió aliviada: Todavía no estaba preparada para verle.
Se sentó en la cama y dio un bote cuando la puerta se abrió de golpe.
Se agarró el pecho y suspiró. Era Bill.
-¡Oh! ¿Te he asustado? – Bill entró en la habitación, cerró la puerta y se tapó la boca , teatrero. Había algo en su comportamiento que a Manme le resultaba…Extraño. Además…¿Por qué él no estaba en el photoshooting?
-…Sí, joder…
-Coooomo lo siento. Pero es que verás…Tengo en mis manos una cosita que estaba deseando enseñar a alguien. Y he pensado que quizá a ti te gustaría tener la primicia mundial.
-…¿Qué mosca te ha picado esta mañana, Bill? – Manme no entendía tanta alegría en el tonito que Bill estaba usando. Pero lo más desconcertante era la ironía en él que no se molestaba en ocultar…
Kaulitz no le hizo caso y rebuscó en su bolso.
-Mira. – Dijo sin más. Se dirigió hacia el set de dvd de la habitación, lo encendió y metió el cd que acababa de localizar.
-¿Qué es?
-Ya lo verás. – Bill, mientras cogía el mando.
Manme puso los ojos en blanco y centró su atención en la pantalla.
En la primera imagen se veía a Bill tirándose en una cama boca abajo con una caja de bombones…Cogía lo que parecía ser un mando a distancia y…
-Oops. Espera, rebobino. Esto no interesa. – Canturreó Bill, animado.
Manme empezó a tragar saliva…La escena…Le resultaba familiar…
-¡Aquí está! Observa…
En efecto, cuando Bill le dio al play, calurosos gemidos empezaron a llegar a los oídos de Manme, que abrió la boca quedándose sin aliento ante lo que ahora estaba contemplando.
Bill se cruzó de brazos con el mando aún en la mano y miraba de reojo también, triunfal, orgulloso de sí mismo.
-Bill… ¿Qué es…Esto?
-Mmmm…Jajaja…¿En serio hace falta que te lo explique?
-…¿…Bill? – A Manme la cabeza le daba vueltas…¿Qué significaba todo esto?…Le lanzó una mirada horrorizada.
-Oh, vamos Manme…No me mires así…Como si fuera un monstruo… No lo soy…En realidad, voy a ser muy generoso contigo.
-…¿…?
-Sí…Te propongo un trato. – Bill sacó el cd del aparato y volvió a guardarlo en su bolso. – … Yo me quedo con este, em, ‘espinoso’ documento gráfico…Lo guardaré bajo llave y nunca, nunca, nunca llegará a ver la luz del día…No llegará a los ojos de nadie. Y cuando digo nadie no sólo me refiero a tu queridísimo Tom…- A Manme este último comentario la cortó de lleno. -…También incluyo a… El resto del mundo…- Ella se agarró de su cuello mientras empezaba a sudar…- …Uy, sí…Sería horrible, ¿verdad?…De repente todo el mundo opinaría sobre ti…Y créeme, no saldrías muy bien parada… Para mi sería bien distinto. Tan fácil como dejar caer una lagrimita en un programa de TV para que todo el mundo se crea lo enamoradísimo que estaba de ti y cómo te aprovechaste de mi, filtrando nuestras grabaciones más íntimas para hacerte famosa y ganar dinero…Qué horrible…Por no hablar de las absolutamente catastróficas consecuencias que el asunto conllevaría para con tu profesión. Una mujer como tú necesita ser seria y discreta…Y…- Bill empezó a chistar… – …Un escándalo así…
-Tú…Tú no puedes hacer eso…
-¿Ah, no? ¿Por qué no?
-¿Qué pasa con Tom? Si él viera ese video…
-Tranquiiiiila, Manme…¿Qué te crees? ¿Que no había pensado en eso? Claro que lo he hecho. Está claro que Tom se enfadaría conmigo. Se enfadaría mucho. ¿Pero sabes una cosa? A mi me perdonaría. Tan sencillo como eso… Yo soy su hermano, su hermano gemelo…Sangre de su sangre. Le costaría, por supuesto, pero lo haría. Siempre ha sido así…Una pena que tú no tengas la misma suerte, ¿eh?
-…Bill…- Lágrimas empezaron a correr por sus mejillas.
-¡Pero no llores! Eso no pasará…No si aceptas el trato…
-…¿Qué es lo que quieres?
Bill endureció su rostro, por primera vez mostrándose tal cual, sin su máscara. Empezó a hablar con dureza.
-Quiero que cortes con mi hermano, me da igual la excusa que le pongas…Y quiero que desaparezcas. Que cojas las maletas y te vayas lejos…A un sitio donde Tom jamás pueda encontrarte y donde yo tampoco tenga que volver a verte… ¿Entendido? Si cumples tu parte, yo cumpliré la mía y no tendrás nada de qué preocuparte…
Manme asintió ausente. No se podía creer lo que estaba sucediendo.
Y se dispuso a irse con las orejas agachadas. No había nada que ella pudiera hacer más que tragar. Estaba atrapada.
Antes de salir se dio la vuelta para mirar a Bill, posiblemente por última vez.
-…¿Por qué?…¿Por qué me haces esto?
Kaulitz le devolvió la mirada. La suya era puro fuego. Respiró como un animal salvaje mientras respondía.
-Por que te odio…Te odio con todas mis fuerzas… Desde el primer puto día en que tuviste que entrometerte en mi vida…
Manme no lo entendía. No entendía qué había hecho ella para que la odiara así…Por más que lo intentase, no lograba dar con el momento exacto.
Pero supo que no iba a conseguir sacar en claro nada más.
Volvió a girarse para salir de la habitación…Dejando a Bill solo…Que si no fuera por que ahora estaba demasiado encendido en rabia, estaría saboreando su éxito.
Continúa…
Gracias por leer.