
«Ich hasse dich» Fic de Earisu
Capítulo 14
Cuando David comunicó al grupo que tenían unos días de descanso, Tom tuvo claro hacia dónde iba a irse de cabeza.
Necesitaba volver a casa. Ver a su madre…Descansar.
A Bill cualquier plan le parecía bueno si Tom estaba incluido en él.
-Tom, hijo, cómete la sopa que mira lo delgadísimo que te estás quedando. – Una madre siempre era una madre, sin duda. Simone miraba preocupada a su hijo, que giraba la cuchara en su plato, pensando en sus cosas…Más concretamente…En Manme…
-¿Um? – Tom no la había escuchado.
-Que digo que comas…
Bill, al otro lado de la mesa, comía la suya sin rechistar.
Simone ahora le miraría a él.
-…Tú también estás muy delgado.
Bill puso los ojos en blanco.
Su relación con su madre hacía mucho que no era buena.
Y esto a Simone le dolía en el alma. Por que adoraba a su hijo. A los dos, claro…
Pero Bill…Se había distanciado tanto de ella… Intentó adivinar a raíz de qué pasaría esto.
No lo sabía.
O a lo mejor sí.
El móvil de Tom sonó.
Número oculto.
Lo cogió sin levantarse siquiera. Había confianza.
-¿Quién?
-¿Tom? Soy Andreas…Pero discreción. Tengo que hablar contigo a solas y Bill no puede enterarse.
-…¿Ah? Bueno, habla.
Bill miraba a Tom con intensidad. A Simone no se le escapaba el detalle.
-¿Podemos quedar? Es un asunto muy importante.
-Oye, em…Tú. Es que no tengo yo el cuerpo para muchas tonterías…No me apetece salir de casa…Quizá en otro momento…
Bill ahora parecía menos tenso.
-Tom, es algo que no puede esperar.
-…Bueno…Está bien…Dime dónde y cuándo.
Bill dejó caer su cuchara en el plato. No saber con quién estaba hablando Tom le martirizaba. No sería…Con una chica…¿Verdad?
Simone fue a intervenir cuando Tom colgó. Pero no fue lo suficientemente rápida.
-¿Quién era? – Preguntó Bill casi escupiendo.
-Nah…
Y Tom intentó a duras penas acabarse la sopa.
Bill se mordió la lengua. Le fastidiaba. Pero no podía insistir.
Simone se había levantado y ahora masajeaba con la yema de sus dedos el pelo de su hijo… Bill ni siquiera podía sentirlo. Ahora estaba demasiado absorto en sus pensamientos.
-¿Quieres helado? – Preguntó la madre a Bill.
No. Tampoco estaba para helados.
&
Andreas esperaba dentro de su coche. Había aparcado en el lugar acordado y calculaba que Tom debía estar al llegar.
Se alegró al comprobar que Kaulitz era puntual.
Tom abrió la puerta del lado del copiloto y se sentó tras cerrarla.
Andreas estaba nerviosísimo. Esto iba a ser muy duro.
-¿Qué tripa se te ha roto? – Preguntó Tom.
Cuando eran pequeños, los dos solían llevarse bien…Después se habían alejado…Y era raro que de repente Andreas quisiera hablar tan urgentemente con él.
Tom empezó a forjarse sus propias teorías al respecto…
¿No iría a decirle que estaba enamorado de su hermano o algo así, verdad? Lo cierto es que tras observar las miraditas que le estaba echando a Bill el otro día justo cuando él entró en la habitación, no le extrañaría.
-Es…Es sobre tu hermano. – Empezó Andreas. Tenía que arrancarse como fuera.
Lo sabía. Tom ya se lo estaba temiendo.
-Oye, tío, Andreas…Que a mi no tienes que darme explicaciones…
-…¿Qué? – Andreas no sabía a qué se refería.
-Que si me has llamado para hablar de lo del otro día, cuando entré y te encontré babeando por…
-Ah…No, no, no…No es eso…
-¿Ah, no?
-…Ojalá fuera algo tan simple. No… Supongo que esa conversación puede esperar.
O sea. Que sí.
Es lo que Tom pensaba. También pensó que a Andreas le iba a dar el sol, por que a Bill no le gustan los chicos. Pero en fin…
-Es algo muy grave…Y ni siquiera sé por dónde empezar.
-La ostia, suéltalo, me estás empezando a asustar.
-Tu hermano…Esto…
-…¿Mi hermano? – Intentando sonsacar.
-Tiene…Un trastorno…Un trastorno mental.
Tom achinó la mirada.
-…Sí. Y yo un tío en Alaska. Joder, Andreas, yo no estoy para gilipolleces…Me piro.
-Tom, escúchame…
Tom volvió a sentarse bien y suspiró. ¿Andreas se estaba quedando con él o qué pasaba? Si Bill estuviera jodido del coco, él lo sabría. Era su hermano, ostia.
-…Tom…Bill está mal. Ha llegado a hacer cosas…Cosas muy fuertes…No es consciente de sus acciones…Está cegado por…
-¿Pero qué coño me estás contando?
-…Manme no te ha dejado por voluntad propia…Bill la obligó a que lo hiciera.
Tom agarró a Andreas de el cuello de su camiseta y le miró encendido.
-Tom, tranquilízate.
-¡¡¿Cómo coño quieres que me tranquilice?!! ¡Estás aquí tirando mierda sobre MI hermano y encima la metes a ella en esto…!
-…Tengo pruebas.
Kaulitz le soltó, pero seguía mirándole gravemente.
Andreas se las había apañado para entrar en el ordenador de Bill y hacer una copia del famoso video. Andreas sabía que no es que Bill hubiera sido imprudente. Es que era verdad que no se le daba bien la informática y no se había asegurado de borrar los rastros.
Andreas rebuscó en la guantera de su coche y sacó un cd.
Andi tenía aparato de dvd en el auto y se dispuso a ponerlo.
-Lo que vas a ver te va a doler…Pero recuerda que Bill no sabe lo que hace.
Las imágenes eran claras y explícitas. Tom se dejó caer en el asiento mientras una herida sangrante se reabría en su pecho.
No podía ser…Era Bill…Y estaba…Tirándose a Manme…
-…Hijo de…Puta… – Dos lágrimas cayeron de los ojos de Tom, la ira empezaba a nacer dentro de él de nuevo.
Gemidos. El coche se llenó de los gemidos de Manme ante la atenta mirada de los dos jóvenes.
-Le mato…¡¡¡LE VOY A MATAR!!!
Tom fue a agarrar el tirador de la puerta.
-Tom , ¡detente! ¡PARA! – Andreas le retuvo en contra de su voluntad.
-¡SUÉLTAME! ¡¡¡VOY A MATAR A ESE HIJO DE PERRA!!! – Tom gritaba guturalmente… Andreas estaba seguro de que se estaba haciendo daño en las cuerdas vocales. Y lloraba de rabia.
-¡¡¡TOM!!! ¡BILL ESTÁ ENFERMO!
-¡¡¡POR SUPUESTO QUE LO ESTÁ!!! ¡¡¡HAY QUE ESTAR MUY JODIDO DEL COCO PARA HACERLE ALGO ASÍ A TU PROPIO HERMANO!!! ¡¡¡SUÉLTAME!!! ¡SUÉLTAME SI NO QUIERES QUE…!
-¡Tom! Por favor…¡Escúchame!… ¡Bill está enamorado de ti!… – Tom se volteó para mirarle, confuso – … Bueno, no lo está…¡CREE que está enamorado de ti! Ese es su problema. Por eso ha hecho todo eso. Por la obsesión enfermiza que tiene hacia ti…No soportaba verte con ella… Lo planeó todo para que lo vuestro terminara…
-Suéltame. – Fue lo único que Tom diría. Su voz era agresiva.
-Tom…Necesita ayuda…Y tú eres el único que puede dársela…Necesita tratamiento, que le vea un psicólogo…
-¡¡¡QUE ME SUELTES, JODER!!! ¡¡¡TODO ESO NO SON MÁS QUE PATRAÑAS!!!! ¡¡¡EXCUSAS!!! ¡¡¡LO QUE ES ES UNA PUTA RATA QUE VA A PAGAR LO QUE ME HA HECHO!!! ¡¡¡DÉJAME!!!
Y Kaulitz consiguió deshacerse de Andreas.
Mientras corría por la calle, Andi asomaría la cabeza por la ventanilla para decirle a Tom a voz de grito:
-¡¡¡TÚ LO SABES!!! SI MIRAS EN TU INTERIOR CON DETENIMIENTO…EN EL FONDO… ¡¡¡SABES QUE ES LA VERDAD!!!
A Tom el comentario le removió. Pero no fue suficiente para controlar a su recién despertado instinto asesino.
Y se apresuró para llegar lo antes posible a casa.
&
Bill estaba terminando de sacar su ropa de las maletas para guardarlas en el armario.
Sabía que no merecía la pena. No iban a quedarse tanto tiempo en casa. Pero necesitaba hacer algo. Y bueno, al menos así tendría las cosas a mano.
Estaba sacudiendo una camisa cuando la puerta de su cuarto se abrió estrepitosamente.
Bill se giró y no se veía venir lo que iba a suceder a continuación.
Tom le agarró de la camiseta y le empujó con todas sus fuerzas contra el armario, cargándose incluso una puerta. Acto seguido contrajo todos sus dedos en un puño y lo alzó con la idea de pegar a su hermano con él… Nunca en su vida había deseado tanto romperle la cara a alguien.
Bill al verlo cerró los ojos, contrayendo el rostro, esperándose el golpe. Como tantas otras veces había hecho en el pasado.
Tom se quedó con el puño en alto.
»-¡¡¡BILL!!!…¡¡¡BILL!!!
Tom fue corriendo hacia su hermano que yacía en el suelo cubierto de sangre. No se movía.
-¡¡¡BILL!!!
Se arrodilló junto a él y trató de reanimarle, dándole palmaditas en la cara.
Pero su hermano seguía sin reaccionar.
Se las apañó para dejarle sentado mientras que él se abrazaba a su cuerpo.
-¡¡¡LE HABÉIS MATADO!!! ¡¡¡LE HABÉIS MATADO!!!
Algunos chicos de la escuela empezaron a hacer corrillo alrededor, pero sin acercarse demasiado.
-¡¡¡BIIIIIILL!!!
Tom acunaba a Bill en sus brazos, albergando la esperanza de que quizá así pudiera reanimarle…»
Se quedó con el puño en alto. No fue capaz.
Pero volvió a agarrarle con ambas manos de la camiseta y le zarandeó con fiereza mientras sus lágrimas le quemaban en los ojos.
Bill se estaba clavando los tiradores del armario y le dolía horrores, pero estaba tan confuso que eso era algo secundario…
-…¡Tomi! ¿Qué te pasa?
-¡¡¡NO ME LLAMES TOMI!!! ¡ERES UN…ERES UN…! Snif…¿CÓMO HAS PODIDO…? ¿CÓMO HAS PODIDO HACERME ESTO?
Simone entró en la habitación alertada por el escándalo.
-¡Chicos! ¿Qué…?
La reacción de la madre fue de acercarse para separar a Tom de Bill cuando se encontró con la estampa…Se estaba temiendo que de un zarandeo Tom le partiera en dos.
-¡¡¡VETE, MAMÁ!!! ¡ÉSTO ES ASUNTO NUESTRO! – Y en un ataque de ira, le dio un empujón. La madre se alejó como en estado se shock por el comportamiento de el de las rastas y se quedó en el marco de la puerta observando atónita a sus hijos.
-…¿Qué he hecho? – Preguntó Bill.
-¡¡¡¿QUE QUÉ HAS HECHO?!!! ¡Y TIENES EL VALOR DE PREGUNTARLO! ¡¿CÓMO PUEDES SER TAN CÍNICO…?!
-…¿Tom…i?
-¿Por qué?…¿Por qué…Hijo de puta…?…Te lo pasaste bien, ¿eh?…¡Follándote a ¡¡¡MI!!! Novia…!
-…¿¡Qué estás diciendo!? Eso no es…
-¡¡¡LO HE VISTO CON MIS PROPIOS OJOS!!! – Y volvió a zarandearle, golpeándole contra el closet.
-¡Tom! ¡Por favor! – Gritó la madre.
-¡¡¡Y TÚ!!! ¡TÚ! ¡¡¡ERAS CAPAZ DE MIRARME A LA CARA CUANDO POR LA ESPALDA ME LA ESTABAS METIENDO DOBLADA!!!…MI PROPIO HERMANO, ¡¡¡JODER!!! ¡¡¡LA PERSONA EN LA QUE MÁS CONFIABA!!!…DIME QUÉ COÑO TE HE HECHO YO PARA MERECERLO…¡¿POR QUÉ?!
Ahora Bill explotaría y empezaría a llorar y a gritar estridentemente.
-¡¡¡TODO TE LO HAS BUSCADO TÚ!!! – Empezó. – ¿¿¡¡POR QUÉ TUVISTE QUE DEJAR DE QUERERME!!??
Tom le soltó al momento, mirándole y negando con la cabeza. Su cara empapada y llena de coraje.
Simone ahora se estaba tapando la boca y había empezado a llorar también.
-¿Qué coño estás diciendo, Bill?
Bill se dejó caer, sentándose en el suelo y agarrándose a sus rodillas. Empezó a balancearse él solo.
-¡¡¡Tú antes me querías!!! Pero dejaste de hacerlo…¡Dejaste de hacerlo cuando mamá nos pilló…!
Ese era un recuerdo que Tom tenía absolutamente enterrado en su memoria. El que saliera tan de repente, le dejó en un estado de confusión…
Simone estaba a punto de caerse redonda al suelo. En su lugar siguió llorando.
-…Bill…
-¡Es la verdad! Me querías…Pero a partir de ese momento dejaste de hacerlo…Dejaste de besarme…Por que te avergonzabas…Te avergonzabas de mi… ¡Como todo el mundo!
Tom suspiró fuertemente. Miró a su madre. Ambos tenían los ojos llenos de lágrimas.
Entonces, se enfureció de nuevo.
Volvió a agarrar a Bill de su camiseta y le obligó a ponerse en pie…
Volvió a golpearle contra el armario.
Le miró fijamente mientras que en un fuerte susurro que hacía que las venas del cuello se le hincharan, empezó a contestarle.
-Gilipollas…Yo NUNCA he dejado de quererte…NUNCA podría hacerlo…Me acabas de destrozar la vida, cabrón…Y aún así te quiero… – Nuevo zarandeo – … Bill… Podrías coger ahora mismo y darme siete navajazos en el hígado. Me llevarían directo a la UCI y podría estar inconsciente meses, años… Pero me despertaría, un día abriría los ojos, ¿y sabes qué?… Yo te seguiría queriendo… – Tom se ahogó con su propio llanto.
Bill también.
Simone tuvo que sentarse en la cama de Bill por que le fallaban las piernas.
-…Es mentira… – Bill con un hilo de voz…
-…Y si tú me quieres a mi…
Bill le miró con atención…
-Tienes que demostrármelo. – Terminó Tom.
-…¿Qué quieres que haga?
-…Que vayas a ver a un psicólogo.
Bill ahora sonrió macabro.
-…Crees que estoy loco…
-No…No estás loco…Pero lo estarás si no te limpias la cabeza de toda la…Mierda esa que tienes, ahora que estás a tiempo.
-Hijo…Tu hermano tiene razón…- Intervino su madre.
Bill se sintió atacado. Miró a los dos, primero a uno y después al otro…
No se le ocurría nada para rebatir…
Así que salió corriendo de la habitación y también de la casa…Dando un portazo.
Continúa…
Gracias por leer.