Ich hasse dich 15

«Ich hasse dich» Fic de Earisu

Capítulo 15

Tom daba vueltas por la casa con las manos en la cabeza como un poseso. Le temblaba el cuerpo.
Su madre no es que se encontrara mejor, pero trató tranquilizarle.
-Dios, mamá…¿Pero tú…Tú le has oído?
-Sí hijo, sí…
-Y todo este tiempo ha estado mal…Y yo no…Me he dado cuenta…
-¿Cómo ibas a imaginártelo…?
-Pfff…Tengo que ir a buscarle, no puede estar solo por ahí a estas horas…Le puede pasar cualquier cosa…
-Te acompaño…
-No, mamá, tú quédate por si vuelve y me llamas…Y perdón por…Lo de…
-…Tranquilo.

Tras esto le dio un beso en la mejilla, cogió su abrigo de plumas deportivo y salió de la casa.

&

Andreas no se había movido del sitio. Seguía en su coche, con la paranoia de si había hecho bien contándoselo todo a Tom o si había metido la pata hasta el fondo.
Suspiró.
Y por fin se decidió a girar la llave de contacto y empezar a conducir para irse a dormir.
Se sorprendió al encontrarse de nuevo a Tom, que andaba apresuradamente calle abajo con las manos metidas en los bolsillos.
Bajó la ventanilla y le llamó.
Kaulitz se dirigió hacia él en medio de la carretera y se montó de nuevo en el coche.
-Tenemos que encontrar a Bill.
-¿Qué ha pasado? – Y Andreas arrancó de inmediato. Ambos escudriñarían cada rincón de la calle, en especial Tom, por que Andreas tenía que prestar algo más de atención a la carretera.
-He hablado con él y ha salido corriendo…
-…

Hubo un momento de silencio.
Tom devoraba con la vista cada sombra, cada movimiento en la a esas horas de la noche, desierta calle.
-Mi hermano…¿Está así por mi culpa? – Se dijo más para sí mismo que para Andreas, pero éste le oyó.
-¿A qué te refieres?
-…Cuando éramos pequeños…Bueno…Él era tan inhibido que a mi me hacía gracia a veces picarle un poco, ponerle nervioso…
-¿Mmmm?
-…Me inventé una coña…Para mi lo era al menos, joder…Y era que si no hacía ésto o aquello, me tenía que dar un beso. Pero Dios, era algo inocente…Yo no…Yo no le hubiera obligado a…Uf…El caso es que para no tener que hacerlo, él siempre hacía lo que yo quería. Pero un día me ‘retó’ y yo le besé y ya a partir de ahí…Pfff…Lo mismo por eso…- Distintos flashes se agolpaban en su mente, y ni siquiera terminaba de explicar una escena cuando ya en su cabeza había otra, por lo que hablaba a trompicones.
-…Mmm. Nah, Tom, no es tu culpa. No te digo que eso no haya ayudado, pero lo de Bill tiene que ser un cúmulo de circunstancias, una mezcla de distintas cosas que se le han ido juntando. Posiblemente la tuya sea la menos grave de todas.
-…¿Tú crees?
-Seguro.
-…Pareces enterado.
-He estado…Bueno…Leyendo…Bastante.
-… – Tom retomó el tema, por que realmente se sentía culpable – …Es verdad que solíamos besarnos… Pero yo lo hacía por que era tan vulnerable…y cuando venía a buscarme yo…Yo podía hacer que se sintiera bien. Le consolaba… Para mi era extraño, aunque fuera un crío sabía que, joder, era raro… Pero es mi hermano pequeño…Yo…Si él me hubiera pedido que matara a alguien, a algún capullo de esos que le acosaba en el colegio, lo habría hecho. Lo que él me pedía era un simple beso… ¿Yo cómo iba a negárselo? Cualquier cosa que él me pidiera, o que necesitase de mi…Yo…
-No…Si no tienes que explicármelo. Entiendo perfectamente lo que quieres decir.

Tom miró a Andreas, ahora bajo otra perspectiva.
-…Andreas…
-¿Um?
-…Que…Cuando mi hermano salga de ésta, por que lo hará, por mis huevos…Que…No me parecería mal que intentaras…Que tú y Bill… Bueno. Ya sabes. Eso.
Y centró de nuevo su atención a los alrededores. Ahora hablaría sin mirarle.
-Lo que no entiendo…Es cómo te preocupas tanto por él…O cómo le quieres tanto estando en el estado en el que está…Portándose…Como se porta…

Andreas siguió conduciendo…Se tomó su tiempo para responder.
-…Por que en el fondo, y después de todo…No es más que un niño. Un niño que tiene mucho miedo…- Soltó.

En ese momento una tormenta se desató, y comenzó a llover a mares.

&

Bill andaba cual zombie calle abajo, empapándose con el agua de lluvia…Cosa que a él no parecía afectarle. Tenía la cara desencajada, perdida, los ojos mates. Cada vez que entreabría la boca, una nube de vaho salía de ella. Era la única señal de que ese bulto extraviado en mitad de la noche era en realidad un ente vivo.
De vez en cuando sus rodillas se le doblaban por la falta de fuerza, pero seguía adelante por inercia.
En su cabeza, un doloroso zumbido que presionaba sus sienes e imágenes…La mayoría de ellas horribles: La mirada llena de ira de Tom…Sus palabras…
»Me has destrozado la vida, cabrón»…

Bill llegó a una parada de autobús. Y su propio cuerpo dio un toque de atención. No podía más.
Así que se cobijó bajo ella, tirándose de cualquier manera contra el cristal, apoyándose en su espalda y llorando amargamente pero en silencio…Quizá por que tenía la garganta incapaz de producir sonido alguno, entumecida y maltratada por el viento helado.
Tenía las manos y pies morados. Tenía mucho frío.
Pero ese no era el peor de sus males al fin y al cabo.
Sus lágrimas se confundían con las gotas de agua que chorreaban desde su pelo.
-…Tomi… – Bill consiguió pronunciar su nombre de un modo que rompería el corazón a cualquiera que hubiera pasado por ahí y le hubiera oído.

Giró su cara y vio su cara reflejada en el cristal.
Vio a su padre.
Y se asustó.

»Al final…Es en ésto en lo que me he convertido»

&

»Simone lloraba tapándose el rostro, sentada en su cama de matrimonio. Los armarios abiertos y medio vacíos, la ropa restante revuelta.
Estaba dándole la espalda a la puerta, por lo que no se percató de que Tom la estaba observando con los ojos vidriosos.

Se metió en su habitación. Bill estaba allí también, abrazándose a su álbum de cromos, triste.
Tom se dirigió a la ventana, para mirar fuera.
-…¿Tomi?…¿Por qué se ha ido papá?
-…

El pequeño Bill se puso al lado de su hermano mayor.
-…¿Es que ya no nos quiere?
-Bill…Escúchame. – Tom estaba medio llorando, y furioso -… Da igual. Eso da igual. Olvídate de él. Que le follen. – Bill se escandalizó ante el modo en que su hermano estaba hablando – … Me tienes a mi. Yo os cuidaré a ti y a mamá…Él no nos hace falta…

Billy se abrazó aún más fuerte a su álbum, y una única lágrima recorrió su mejilla.»

»Billy se sentó en su pupitre y empezó a sacar su libreta y su estuche de la mochila.
Un grupo de chicos entró al aula. La profesora aún no había llegado.
El grupo se fue sentando pero uno de ellos, el cabecilla, visualizó a Bill y empezó a hablar en voz de grito para que toda la clase se enterara.
-¡Hombre! ¡Pero si ha venido nuestra »amiga»! – Exclamó refiriéndose a Kaulitz. Todo el mundo estaría pendiente y dispuestos a reírse ante las ocurrencias del ‘más popular’.

Billy fingió que los tiros no iban para él. Pero sabía que sí. Sus manos le empezaron a temblar.
-Sí, ¡qué mona…! – Otro chico, mientras hacía batir sus pestañas exageradamente.
-Eh, eh…Chicos, dejadla tranquila, pobrecita. Debe estar muy triste. Ahora que su papá les ha abandonado a ella y a su madre.

Bill miró a el chico, con los ojitos de un cachorro herido.
-Sí…Mi padre dice… – Continuó el otro – Que es un maricón de mierda… Que haya dejado a su mujer por irse con un hombre…Qué bochorno…Aunque claro…Billy no es que sea muy diferente, ¿verdad?
-Billy es igualiiiiito a su padre…

Kaulitz quería salir corriendo de allí. Pero la profesora entró justo en ese momento. Trató limpiar sus lágrimas antes de que salieran de sus ojos, para que no se notara.
Pero el intento fue inútil. Los chicos le habían visto, y se reían de él disimuladamente.»

»Billy se agarraba a su álbum de cromos. Su única lágrima fue a parar sobre las hojas.
Entonces, Tom le agarraría de la parte de atrás del cuello y le atraería hacia si, dándole un caluroso abrazo.
-Le odio, Bill…Le odio tanto que podría morirme…Snif…»

»-…¿Sabes lo que me han dicho hoy?… Que soy un marica, como mi padre…Que por eso él se fue de casa y abandonó a mamá…y a nosotros…Se fue con otro hombre…»
»-…Y dicen que yo soy como él…»
»-…Tomi…¿Tú también piensas eso de mi?
-¡POR SUPUESTO QUE NO!
-… – Bill agachó la cabeza.
-Tú no eres como papá.»

Pero ahora, viendo su propio reflejo…
Se dio cuenta de que eso no era verdad.
Era igual que él.
Un maricón de mierda.
Igual que el hombre al que Tom tanto odiaba.

Igual.

Se alejó del cristal, aunque no podía despegar sus ojos de su imagen…Impactado. Se había olvidado hasta de llorar.

»Dijiste que cuidarías de mi…Pero…Empezaste a avergonzarte…Y sólo acudirías cuando no te dejaba otra opción. Cuando no te quedaba más remedio y era estrictamente necesario… Cuando era un asunto de vida o muerte.»

De vida o muerte.

Bill abrió los ojos desorbitadamente y de la boca se le escapó un gemido. De repente, lo supo. Supo que es lo que tenía que hacer para que Tom…Para que Tom…
Sacudió su cabeza.

Había visto la luz. Y la revelación era abrumadora.
Se agarró del pecho.
Volvió a echarse a correr, ahora con ganas. Esta vez sí que tenía un rumbo.

Y un destino.

Continúa…

Gracias por leer.

por Earisu

Escritora del Fandom

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