
«Ich hasse dich» Fic de Earisu
Capítulo 16
Bill llegó a una gasolinera alejada de la mano de Dios.
Era justo el lugar que estaba buscando.
No se veía un alma. Ningún coche a lo lejos.
Seguía lloviendo y el impactar de las gotas en el asfalto era la única banda sonora del momento.
Ese, y el del roce de su ropa empapada cuando empezó de nuevo a caminar.
Se dirigió a el servicio público junto a la gasolinera.
Nada más abrir la puerta, un olor no demasiado higiénico se le pegó en las fosas nasales.
Entró.
El suelo, los lavabos, los espejos…Todo estaba sucio.
Bill nunca habría puesto un pie en ese lugar si no fuera por que ya no le importaba nada.
Se percató un instante después de que en uno de los compartimentos había un hombre de pie, apoyado en la pared, con quien seguramente era una prostituta de rodillas haciéndole una felación.
Bill no tuvo tiempo ni de reaccionar. La mujer había terminado. O quizá fuera más correcto decir que el hombre había terminado. Ambos se incorporaron y se fueron del lugar como si tal cosa. Sólo el señor le lanzó una mirada extraña a el chico.
Cerraron la puerta. Bill apoyó sus manos en uno de los lavabos, y agachó la cabeza.
Cuando la alzó sería para mirarse al espejo sin abandonar su postura anterior.
Tenía la cara pálida, mechones de su pelo mojado pegados en ella. Cayó en la cuenta al mirarse de que estaba temblando de frío.
Un sollozo escapó de sus labios, y nuevas lágrimas de sus ahora desquiciados ojos.
Puso el tapón del lavabo y abrió el grifo.
El agua no estaba caliente, pero sus manos estaban aún más frías, por lo que al sumergirlas en ella aún así, sintió alivio.
Se preguntó si sentiría ese mismo alivio cuando se estuviera muriendo.
Tuvo claro que sí. Si ese agua fría en contacto con sus manos heladas era una bendición… El dolor que sentiría cuando empezara a perder la vida debía surtir el mismo efecto sobre el que desgarraba su interior.
(Nota de la A: Escuchad la canción «I Want You» de Madonna: Es una importante ambientación…)
Sus pupilas danzaban. Eran las pupilas de un demente. O de alguien demasiado cuerdo que de repente había tenido la mas macabra de las visiones.
»I want you, the right way
I want you, but I want you to want me too,
Want you to want me
Just like I want you»
(Te quiero, de la manera correcta.
Te quiero. Pero quiero que tú me quieras también.
Quiero que me quieras
como yo te quiero a ti.)
‘‘I gave you all the love I want in return
But half a love is all I feel…
It’s too bad, it’s just too sad
You don’t want me no more
But I’m gonna change your mind
Some way, somehow»
(Te di todo el amor que yo quiero recibir de ti.
Pero la mitad de ese amor es todo lo que obtengo…
Es horrible, es demasiado triste
que ya no me quieras.
Pero voy a hacer que cambies de idea…de alguna manera, de algún modo…)
Bill tomó aire y a continuación dio un golpe con su puño cerrado a el espejo. Éste no se rompió del todo, pero si se desquebrajó, y algún cristal cayó al agua. Suficiente.
Los nudillos de Bill sangraban ahora, y cuando metió la mano en el agua para rebuscar el trozo de cristal, la tiñó de rosa.
El cristal tenía forma triangular y era extremadamente afilado.
Kaulitz lo sostuvo unos segundos entre sus dedos y lo estudió por encima. Volvió a ver su rostro reflejado en él.
»Pero voy a hacer que cambies de opinión…De alguna manera, de algún modo…»
Con el cristal sujeto con su mano derecha comenzó a rajar desde su muñeca izquierda hasta la parte donde su brazo se doblaba. Ahora la sangre salía a borbotones, a chorros. Contrajo la cara ante el intenso y punzante escozor, pero por dentro se alegró. Se alegró por que había recordado haber leído alguna vez en alguna parte que para cortarse las venas todo el mundo tenía la idea preconcebida de tocar sólo las muñecas, no dándose cuenta que de ese modo, rasgando los vasos horizontalmente, están alargando el proceso, ralentizándolo al tratarse sólo de un extremo de los mismos. Cuando haciéndolo en vertical, se destrozan de lleno, y las posibilidades de sobrevivir son así prácticamente nulas.
&
Andreas y Tom empezaban a perder la paciencia.
-Dios, creo que deberíamos separarnos…Dividirnos…Quizá así…- Propuso Tom, realmente desesperado.
-Perderíamos tiempo si ahora te llevara a tu casa para que cogieras tu coche, y volvieras a…
-Es que lo he hecho mal desde el principio, joder…Lo tenía que haber cogido de entrada, ¿pero quién me iba a decir que llegaría tan lejos?
-Bueno está bien…De nada sirve lamentarse ahora, Tom. – Y Andreas dio un volantazo. Llegó a la calle donde estaba la parada de autobús en la que minutos antes había estado Bill.
-…¿Dónde estás, Bill? – Se preguntó Tom en un hilo de voz.
Andreas y Kaulitz callarían otro buen rato, hasta que…
-¡¡¡AAAAHHHHG!!! – Tom lanzó un aullido de dolor tan asolador e inesperado que Andreas tuvo que frenar para no perder el control del coche.
Tom se agarraba ahora de la parte baja de uno de sus brazos mientras se balanceaba, tenso…
-¡¡¡AHHGG!!! ¡¡¡BILL!!!
-¡TOM! ¿Qué te pasa?
-¡¡¡BILL!!!! – Tom empezó a llorar y a perder la voz por la angustia – ¡¡¡AAAHGG!!! ¡TENEMOS QUE ENCONTRARLE! ¡¡¡TENEMOS QUE ENCONTRARLE!!!
Andreas observaba con un nudo en la garganta como Tom no soltaba su brazo…Como si de repente le doliera. Como si una fuerza invisible estuviera trantando de arrancárselo a tiras o algo así.
Intentó no hacer conjeturas, poner de nuevo en marcha el coche y seguir adelante. Aunque le temblaba todo.
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Bill terminó con su brazo izquierdo, y aunque no era hábil con su zurda, trató de repetir la operación con el otro.
Lo consiguió con mucha más dificultad.
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Los gritos de Tom volvieron a hacer que Andreas sintiera escalofríos. Ahora Tom se aferraba a sus dos brazos con lágrimas como puños escurriéndosele de sus pestañas.
-¡¡¡BIIIIILL!!!
Andreas deseó gritar también. En su lugar, siguió buscando.
&
Ya estaba. Ya estaba hecho. Ahora sólo tenía que esperar. Bill apoyó las palmas de sus manos en el fondo del lavabo. El agua le cubría hasta las muñecas. Pronto, sin embargo, el agua empezaría a teñirse de rojo. La sangre chorreaba de los brazos de Kaulitz con una rapidez mareante acumulándose en el lavabo.
Bill clavó la mirada en lo que quedaba de espejo de nuevo. Era una mirada oscura.
»Don’t play with something you should cherish for life
Oh baby, don’t you wanna care?
Ain’t it lonely out there?»
(No juegues con algo que deberías cuidar de por vida.
¿No quieres preocuparte?
¿No te sientes solo ahí fuera?)
A Bill empezaba a nublársele la vista. El olor a salado le daba angustia.
Y tuvo una alucinación.
En ella, la imagen del espejo le devolvía la mirada. Sólo que ya no era la suya.
Era Tom el que le observaba.
Y Bill tuvo que recobrar el aliento.
Una mano se escurrió del lavabo, ahora lleno de sangre, y al hacerlo, una buena oleada del líquido rojo se derramó en el suelo. Sonó igual que una bañera al rebosar. Parte de la pared quedó salpicada.
A Bill ahora empezaban a fallarle las piernas. Se quedaba sin fuerzas.
Puso los ojos en blanco y se cayó hacia atrás, provocando que una nueva ola de su propia sangre se desparramara ahora sobre él al mismo tiempo.
Todavía estaba consciente, pero no era capaz de moverse.
Así que se quedó así, tirado boca arriba en el suelo. Mirando hacia la cutre bombilla que colgaba del techo.
»I want you…The right way»
»Te quiero, de la manera correcta»
&
-¡Andreas!
-¿Qué?
-¡A la gasolinera!
-¿…Qué?
-¡A LA GASOLINERA, JODER! ¡¡¡CORRE!!! ¡POR LO QUE MÁS QUIERAS!
Tom tenía la cara mojada y descompuesta.
Andreas obedeció.
-¿Crees que…Está ahí?…- Le preguntó Andreas con cuidado. Pisó el acelerador a fondo.
-…Snif…Snif…Sí…
-¿Tom…? ¿Cómo puedes saberlo?
-…No me creerás. Pero le he visto.
-…
Nada más lejos de la realidad. Andreas se lo creía. Totalmente.
-Andreas…Se me muere…se está muriendo…Corre, por favor…
Tom lloraba. Era para lo único que le quedaban energías.
Continúa…
Gracias por leer.