
«Ich hasse dich» Fic de Earisu
Capítulo 3
Eran altas horas de la madrugada. El concierto había acabado y el grupo descansaba ahora en el tour bus que les llevaría hacia su próxima ciudad destino.
Los asientos del bus estaban alineados de dos en dos.
Tom y Manme estaban sentados juntos, ésta última con sus piernas reposando sobre las de él y con la cabeza echada en su regazo.
De repente empezó a contemplarle detenidamente y desde tan cerca que estaba.
-¿Qué pasa? ¿Qué tengo? – Preguntó Tom medio adormilado, pero divertido.
-¿Cuándo te vas a cortar las greñas éstas que me traes? – Manme jugueteó con una rasta del muchacho…Pero lo decía sólo para picarle.
-¿Cortarme mis rastas?…¡Sí, hombre! ¿Y quieres mi corazón también? Lo tienes en la suela de tus zapatos…- Tom, fingiendo estar en alguna escena de una película dramática.
-Mmm, jajajaja…- Manme posó sus labios sobre los de su chico – …Tonto.
Tras un largo rato en silencio…
-¿Sabes qué? Tu hermano hoy ha venido a hablar conmigo.
Tom no sabía si eso era algo bueno o malo. Aunque recordó que Bill le había prometido intentar cambiar su actitud hacia ella…Y sintió curiosidad.
-¿Qué te ha dicho?
-Me ha pedido perdón…Me ha dicho que se comportaba así por que se sentía dejado de lado por parte tuya, y me culpaba a mi de eso, claro…
-Mmmm…
-Pobre…
Ambos voltearon la cabeza desde sus asientos. Bill dormía unos dos puestos más atrás y a la izquierda, de modo que le tenían en su campo de visión. Llevaba una gorra negra puesta y estaba desmaquillado.
Sin maquillaje era idéntico a Tom. Y a la vez…Totalmente diferente.
-Es lo que yo digo…- Tom se incorporó – Lo que necesita es una buena novia de una vez, que le quite la tontería.
Ahora era Manme la curiosa.
-¿Nunca ha tenido novia?…
-Una. Bill estaba enamoradísimo de ella.
-¿Y qué pasó? – El tema realmente interesaba a Manme.
-Si le preguntas a Bill, él te contestará que la dejó…Fue cuando empezamos a dedicarle muchísimo tiempo al grupo… Bill siempre dice que por eso la relación se fue enfriando y que empezó a ver cosas raras en ella…Vamos, como dejando caer que la chica , Mandy se llamaba, tonteaba con otros…Que él no lo soportó y que cortó.
-¿…Pero?
-Pero yo creo que no fue así. Le conozco. Él no la habría dejado…Bill no es de los que cuando algo va mal, abandona. Al revés: le pone más empeño que nunca, se deja la piel para arreglarlo. Sé que debió ser Mandy quien le dejó. Bill la quería.
-Wow…Debió pasarlo fatal…
-Sí…Después de la ruptura, estuve un tiempo en el que incluso tenía que dormir con él, como cuando éramos pequeños.
-¿Dormir con él? ¿En la misma cama?
-¡Sí! De lo contrario no se dormía. O le daban ataques de ansiedad.
-Qué fuerte… Siempre habéis estado el uno al lado del otro, ¿eh?
-Yo, aunque negaré haberte dicho ésto si alguna vez quieres usarlo en mi contra… – Manme sonrió – Le quiero un montón. No te creas que es sólo él…Las dos únicas veces que yo he llorado en mi vida, Bill ha estado delante…
-Ya veo…
Manme giró la cabeza de nuevo. Bill seguía durmiendo sentado, no se había movido un centímetro. Seguía cruzado de brazos y con la cabeza levemente inclinada a un lado.
Se preguntó qué clase de mujer sería capaz de dejar a un hombre así…Sensible, encantador…
No llegaba a comprenderlo.
-¿Bill ya no tiene ningún tipo de contacto con Mandy? ¿No ha intentado…?…No sé… – Manme retomó el tema anterior.
-Ni idea…Aunque creo que no…Ahora que lo dices…Mandy no volvió a dar señales de vida.
-¿Cómo?
-Sí…A mi mismo me hubiera gustado encontrármela, ya te lo he dicho, por tener su versión. Pero tras la ruptura desapareció del mapa. Supongo que por poner tierra de por medio…O por que donde nosotros vivimos, todo el mundo conoce a todo el mundo… Y ella, bueno…Hubiera acabado siendo la comidilla, el cotilleo de todos…
-Pero …¿Y su familia?
-No tenía familia. Ella era mayor de edad, acababa de salir de un centro de menores y vivía sola. Recuerdo que su jefe llamó a Bill indignado por que ni siquiera avisó de que dejaba el empleo…
-Pero vamos a ver…¿Y si le pasó algo?
-¿Qué le iba a pasar? En un pueblo tan pequeño nos habríamos enterado, ¿no crees? Simplemente se fue. Fue como si se la hubiera tragado la tierra…
»O como si nunca hubiera existido»
-…No le preguntaste a Bill si él pudiera tener una idea de…
-No…Él bastante tenía ya con lo suyo…
-…Bueno. Supongo que tienes razón…
Bill seguía dormitando. Su gorra negra ensombreciéndole medio rostro.
La parte de su cara que quedaba expuesta a la luz eran sus labios, que en ese momento , esbozaron una leve sonrisa.
&
»El pomo gira sin oponer resistencia. Nadie se ha molestado en echar el cerrojo.
Entro en la habitación. Está increiblemente iluminada… Los ventanales están abiertos… Las delicadas cortinas blancas bailan con sutileza… Es relajante observarlas…
Una agradable brisa acaricia mi tez. Respiro hondo.
Miro hacia la cama de matrimonio justo en el centro de la habitación. Las sábanas también son blancas…Inmaculadas…
Tú…Duermes…
Esas sábanas cubren en parte tu desnudez…Suben y bajan cada vez que espiras e inspiras.
Tu piel es porcelana…Lo único que rompe el equilibrio del color pálido es el fuego de tus cabellos que se derrama de cualquier forma sobre la almohada.
¿Cómo puedes dormir entre tanta claridad?
De fondo oigo el inconfundible sonido de agua impactar contra la tina. Alguien debe estar dándose una ducha en el cuarto de baño contiguo. ¿Alguien?…Tom…Claro…¿Quién si no?
Me acerco a la cama. Toco la pequeña almohada que queda libre a tu derecha. Todavía guarda su calor.
Perfecto. Eso significa que acaba de meterse en la ducha. Y que tengo tiempo de sobra.
Había pensado estrangularte. Pero…No puedo arriesgarme, él podría oirte.
Así que cojo la almohada.
Clavo mis rodillas en la parte de cama que correspondería a mi hermano con ella en alto.
Sigues dormida. Ajena a todo.
Sin vacilar, hago que la almohada aplaste tu rostro. Ya no puedo verte: Una pena.
Pero no me muevo. La mantengo ahí…Fuertemente apretada, obstruyendo cada orificio.
Te mueves un poco. Ha sido como una descarga eléctrica.
Intentas quejarte. Pero es inútil. Cualquier sonido perecerá en tu garganta al no poder cruzar la barrera labios-tela.
Quieres forcejear, pero tu cerebro ya no recibe el oxígeno necesario. Estás confusa. Ya no tienes el control.
Mi hermano sigue duchándose. El agua perdiéndose en el sumidero. Le oigo silbar.
Tu cuerpo vuelve a sufrir otra convulsión. Ésta es mucho más fuerte que la anterior.
De repente lo entiendo: Es la última.
Tom cierra el grifo. Yo aparto la almohada.
Y tú sigues durmiendo.»
&
Bill abrió los ojos en ese preciso instante: Ahora sonreía más ampliamente que antes.
-¡Jesús! ¡No he visto a nadie que se despierte más alegre por la mañana temprano! – Georg estaba sentado en frente de él, de modo que estaban cara a cara.
-He tenido dulces sueños. – Soltó Bill sin más.
-Madre mía, ¿y qué has soñado? ¿Que te tirabas a Scarlett Johanson? – Gustav, junto a Georg.
-¿Mi hermano? Fijo que no… – Tom intervino desde su asiento, dos plazas más adelante, por lo que tenía que alzar algo más la voz -…Apuesto a que en ese sueño habían muuuchas gafas de sol y bolsos de Prada gratis.
Todo el autobus estalló en risas.
Bill también. Por supuesto, no era capaz de enfadarse con su hermano.
Aún así hizo un puchero, poniendo morritos, haciéndose el ofendido y cruzándose de brazos.
-Louis Vuitton. – Corrigió Bill.
Las carcajadas ahora fueron incluso más fuertes.
Las miradas de Bill y Manme volvieron a encontrarse.
Bill le guiñó un ojo, divertido…
Manme le devolvió el saludo.
No. Definitivamente no entendía a la tal Mandy.
Continúa…