
«Imposible» Fic de Earisu
Capítulo 11
Afortunadamente (por que sí, creo que fue lo mejor) me quedé dormido en el sofá antes de que Bill regresara.
Cuando abrí los ojos, eran ya las diez.
Me senté, me estiré y ya a primera hora de la mañana me llevé un regaño.
-Contenta me tenéis. – Bufó mi madre, apareciendo en el salón.
-…¿Por?
-Tú te quedas dormido con la tele puesta, y el otro llegando a casa a las cinco de la mañana. Por favor, qué descontrol de casa.
La sangre me empezó a hervir, de nuevo.
-¿A las cinco? ¿Bill llegó a las cinco?
-Como te lo cuento… Que yo me alegro mucho de que ya esté bien, pero una cosa es eso, y otra es no tener un límite.
-…
-…¿Qué decís de mi? – Bill estaba en ese momento bajando las escaleras, despeinado y bostezando.
-Decía que hoy me vais a limpiar el trastero…Tiráis cosas inservibles, fregáis bien, en fin…
-¡¿Qué?! – Preguntó Bill. Yo como aún estaba comiéndome la cabeza tras conocer el dato que me había dado mi madre, no estaba prestando demasiada atención. – ¿Y tiene que ser hoy?
-Sí, jovencito.
-Pero, ¡¿por qué?!
-Por que yo lo digo. Hale. A desayunar, y después arreando que es gerundio.
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Y lo que dice mi madre va a misa, así que después de desayunar, mi herm… Bill y yo entramos al trastero para empezar con la tarea impuesta.
No hace falta decir que yo tenía un cabreo mortal. Primero por lo de Bill y luego por lo de tener que limpiar con el calor que hacía.
Bill abrió la ventanita del trastero para ventilar.
-Joder, qué de polvo. – Se quejó más para si mismo.
Yo inspeccioné una caja grande de cartón para empezar a tirar trastos inútiles.
-Seguro que hay arañas… – Se sentó en una silla de despacho con ruedas que había ahí apalancada.
Yo le di una patada a la caja por que intentando abrirla me corté un dedo con el borde del cartón.
En realidad estaba más desahogando mi furia que reaccionando al dolor. Me chupé el dedo.
Después me giré hacia Bill. Mucho me había mordido la lengua ya.
-¿Piensas estar ahí sentado quejándote todo el rato?… – Escupí.
Bill tomó impulso y giró sobre si mismo, dando una vuelta completa. Las ruedas chirriaron.
-¿Te acuerdas de esta silla?
Sí. ¡Cómo no! Gordon la compró para su estudio, pero resultó que nunca estaría en su estudio. Además menudas trifulcas…Bill y yo nos agarrábamos de los pelos por ella. Y hacíamos carreras por toda la casa.
Yo simplemente me giré de nuevo, di otra patada a la caja y por fin, la abrí. Tosí un poco por que tragué polvo.
-…¿Por qué estás tan enfadado, Tomi?…
Me di la vuelta escandalizado. Lo estaba haciendo otra vez… Me estaba provocando.
Primero: Él sabía perfectamente por qué estaba enfadado. La última vez ya se lo hice saber… Y ahora él se había presentado en casa incluso más tarde. ¿Me estaba vacilando?
Segundo: Bill sólo me llama Tomi con dos intenciones (aunque muy opuestas entre si) : O para enternecerme o para molestarme.
Y últimamente no estaba el horno para bollos.
Me mordí la lengua. Empezar a pelearme con Bill podía suponer el no terminar con el trabajo que se nos acababa de mandar…Y no me apetecía oír un sermón. Sería el colmo ya.
Comencé a abrir otra caja con humos.
-Tomi, Tomi, Tomiii… – Y dio otra vuelta en su silla.
A veces le mataría.
-Cállate, Bill… Déjalo YA.
-Mmmm… Para no querer saber nada de mi, me controlas bastante.
-…¿? – Le miré frunciendo el ceño.
-…Andreas me llamó para decirme que le habías estado preguntando por mi. Le preocupaste, ¿sabes?
-…Ah. – Vale, eso no me lo esperaba.
-¿Tanto te importa adónde voy y con quién?
-…No…No es eso…La primera vez lo descubrí por accidente. La segunda, vale… Pero es que me reconocerás que no es muy normal que digas que vas con él y luego… – La primera parte de mi contestación era una mentira descabellada.
-Y tú me reconocerás que para no importarte estás bastante…Celoso.
Intenté soltar una risilla irónica.
-¡Celoso!…¿Celoso yo?…
-Ajá. – Nueva vuelta en su silla.
Vale. Me había pillado y no podía rebatirle. Así que intenté desviar la atención.
-Pues tú…Tú…
-Yo, ¿qué?
-…Bah, olvídalo.
-Dilo, Tom, dilo…Si hay confianza…
-Paso…Tenemos que limpiar.
-Tom, yo ya te dije lo que había. Si te creías que iba a seguir arrastrándome detrás de ti, te equivocabas. Ya sabes lo que hay, ¿no? Pues ya está, yo ya he cumplido con mi parte, ahora tú verás lo que haces.
Me impresionó su cambio de actitud.
-O sea…¿Que tú mantienes lo que…? – Tuve que preguntarlo.
-Claro.
-… – Le miré con atención. – …¿Dónde estuviste anoche?
Bill sonrió. Era una sonrisa extraña, me dio la impresión de que se felicitaba a él mismo por algo que acababa de salirle bien.
-¿Tú qué crees?
-… – No me gustaba todo esto. Me estaba exponiendo demasiado.
-…Como tú no me contestaste a lo que te dije en el coche, pues asumí que es por que estaba equivocado…Y como me he cansado de esperar…Pues ahora estoy chupando pollas por ahí, que para eso es el rollo que me va…¿Eso?
Mi giré para dejar de mirarle y apoyarme en la caja. Resoplé.
-Ya veo…- Siguió. – …Bueno, pues si lo que querías era que volviéramos a ser hermanos, pues eso está bien, ¿no? ¿Por qué te enfadas? Deberías estar contento…
En ese momento rompí a llorar audiblemente sin cambiar mi posición. Mis lágrimas mojando y reblandeciendo el cartón. Me llevé una mano a la boca, intentando tranquilizarme, pero no podía. Lo aguantaba tanto dentro que una vez que explotaba ya no había manera de parar en un buen rato.
-…Tenías razón.
Seguí llorando. No sé cómo reaccionó Bill. No me volví para mirarle. Pero se quedó callado.
Entre sollozos solté una risita, de repente comprendiendo.
-Me estabas apretando las tuercas…¿Eh?
-El viejo truco de los celos. Siempre funciona. – Contestó sin más.
-Joder… – Enjugué mi cara con mis manos, pero no me serviría de mucho. Ahora sí me giré.
-Necesitaba que reaccionaras de alguna manera…Para bien o para mal…Con sinceridad… No de la forma estudiada que tienes últimamente… Me ibas a volver loco…
Bill seguía meciéndose en la silla. Hasta que ya no pude más, me acerqué a él, le agarré de los brazos y le obligué a levantarse. Le di un gran abrazo mientras volvía a llorar ruidosamente contra su hombro. Él me correspondió y masajeó mi espalda con lentitud. Parecía ahora reflexivo.
Un buen rato después me despegué de él, ya más calmado, pero con el rostro mojado. Le miré a la cara. Bill tenía los ojos vidriosos también.
Algo dentro de mi me empujó para que le besara, e hice ademán de ir a ello. Sólo me moví yo, él se quedó quieto, esperándome a mi. Mis labios sólo llegaron a rozar como una brisa los de él, y al segundo ya me estaba separando de ellos.
-…Bill, tenías razón…Yo…Te quiero y no hay cosa que desee más ahora que besarte y… Hacer lo que fuera por compensarte por todo lo que te he hecho…
-…No sé a qué te refieres. – Me lanzó una mirada llena de significado. Ya me lo dijo una vez: En cuanto yo reconociera que él tenía la razón, lo olvidaría todo. Y no mentía.
Yo sollocé, cubriendo mis ojeras con los dedos de una mano. Miré al techo, suspirando.
-Podría hacerlo, Bill…Por que es lo que quiero aquí y ahora. Pero mañana, cuando lo vuelva a pensar en frío…Me volveré a alejar de ti…Y te volveré a hacer daño. Y así será siempre como el puto pez que de muerde la cola. Me jode reconocerlo, pero a lo mejor es que yo no soy tan valiente como tú… No soy capaz de pensar como tú… Siempre acabaría torturándome por que está mal…
Una lágrima de Bill impactó en el suelo, mientras asentía. Después fue para la puerta. Creo que iba a marcharse, pero de repente se quedó ahí parado, pensando. Volvió a dirigirse a mi.
-…Tomi…¿Has visto Brokeback Mountain?
Yo no pude evitar reírme ante la repentina pregunta, entre mis lloros.
-…¿Qué?
-¿La has visto?
-…No.
-En la peli… – Ahora él se rió también, limpiándose las mejillas. Por que eran sonrisas en medio de la tristeza, después de todo. Yo le acompañé todavía sorprendido. Se sentó de nuevo en la silla, y yo encima de una caja alta. Mis pies colgando. – … Dos tipos que habían ido a buscar trabajo, consiguen el puesto. Tienen que ir a cuidar el ganado de un tío a un sitio perdido en la montaña durante todo el invierno.
-Um.
-Los dos tenían novia. Uno de ellos hasta estaba prometido. Pero la cosa es que en la montaña, surge algo entre los dos, y el tema es que se enamoran.
-…
-Pero el invierno acaba…Y llega el momento de separarse. Hablan de seguir juntos, de abandonarlo todo, irse a vivir a algún lugar donde nadie les conozca y en fin…Continuar con su amor. Pero uno de ellos, el más reflexivo, se niega. En aquella época la homosexualidad es… Bueno, no hace falta que te lo cuente…Y argumenta que si dos tíos dejan a sus mujeres con más de treinta añazos para irse a vivir juntos, la gente hablaría…Y no les volverían a dar trabajo, y cómo iban a sobrevivir… Y bla bla bla…
-…Ya.
-Así que siguen con sus vidas tal y como las habían dejado antes. Pero como no pueden desprenderse de sus sentimientos…Cada X tiempo, no sé, una vez al año, quedan en un lugar concreto para reencontrarse y aunque sea por unos días, estar juntos. Es sólo durante esos días cuando para ellos no es imposible.
-…¿Qué me estás queriendo decir con esto?
-Saca tus propias conclusiones…
Ahora sí…Bill se levantó y se fue. Me quedé pensando un buen rato, en silencio. Moviendo mis pies y mordiéndome el labio.
Hasta que Bill regresó con un cubo y un trapo…La frente arrugada.
-Mamá creía que me iba a escaquear. – Soltó.
Y los dos nos reímos, esta vez con ganas.
Dios, cómo le había echado de menos.
Continúa…
jo al fin amorsh