
«Imposible» Fic de Earisu
Capítulo 12
Esa misma noche, cuando ya todo el mundo fue a acostarse, yo empecé a dar vueltas en mi habitación, indeciso.
Quería ir con Bill…Estar con él…
Pero a la misma vez…Tampoco me había dado tiempo de pensar mucho en lo que habíamos hablado… Y no sabía si a Bill le haría mucha gracia que me presentara allí a tontas y a locas, para después correr el riesgo de liársela de nuevo.
Me tiré boca arriba en mi cama, mientras analizaba los pros y los contras…Y entonces empecé a oír gruñidos.
Giré la cabeza y lo que vi me enfureció al instante.
-¡¡¡SCOTTY!!!
El chucho había cogido una de mis gorras y la estaba mordisqueando descaradamente y con ganas. En cuanto me oyó, el animal salió corriendo pero no soltó la prenda, así que tuve que levantarme y correr detrás de él.
-¡¡¡Cuando te coja, chucho sarnoso…!!!
Scotty fue directo a meterse en el cuarto de Bill. Yo como estaba demasiado preocupado por una de mis gorras favoritas, entré sin pedir permiso ni nada. No es que nunca lo hubiera hecho… Pero las circunstancias habían cambiado en los últimos tiempos, supongo.
Bill estaba sentado en la cama, leyendo un libro. Scotty saltó al colchón y se escabulló buscando protección en los brazos de Bill.
Bill dejó el libro a un lado y acarició la cabeza de el animal.
-Uy, uy, ¿qué le pasa a mi perrito?
-¡¡¡Agárralo, Bill!!! ¡El bicho asqueroso ese tiene mi gorra! ¡Estaba mordisqueándola!
-¡Scotty! ¿Es eso cierto? – Y le cogió en brazos.
Yo crucé los míos y asentí, enfadado. Entonces oí a mi hermano dirigirse a Scotty de nuevo.
-Buen perro, buen perro… – Y volvió a acariciarle. El chucho seguía con la gorra en la boca.
-…Sí…- Pero entonces caí en la cuenta de que Bill estaba premiando al chucho y sacudí la cabeza abriendo mucho los ojos… – ¿CÓMO QUE BUEN PERRO?…
Entonces Bill me miró riéndose.
-Esta gorra es feísima.
-¿Feísima? – Se me desencajó la mandíbula.
-Sí…Los cuadros hace siglos que pasaron de moda, Tomi.
Achiné la mirada y él sonrió más ampliamente todavía, algo de travesura en su gesto.
-Ahora lo entiendo, ¡estáis los dos en mi contra!, ¡compinchados! – Exclamé.
-Ajá.
-…Pues ahora os vais a enterar.
Y me lancé a la cama de Bill: Mi primer objetivo era el chucho. Pero Bill lo cubrió con su cuerpo.
-¡CUIDADO, SCOTTY! ¡Vienen a por nosotros…! ¡Agh!
-¡De nada os sirve resistiros!…
Intenté alcanzar la gorra, pero Bill era el escudo del chucho. Scotty movía la cola contento…Es muy juguetón y sin duda estaba disfrutando todo esto…
-¡AGH!, ¡Scotty!, ¡la malvada Medusa nos ataca!…
Entonces me senté sobre mis pantorrillas, de rodillas en la cama.
-¿Medusa, por qué?
-Medusa, según la mitología griega, era una gorgona terrible y en vez de crecerle pelo, ¡le crecían serpientes!
Volví a achinar la mirada. Ahora se estaba metiendo con mis rastas. ¡Qué desfachatez! Después me encaré únicamente con él, olvidando mi gorra.
-Ah , ¿sí? Pues Medusa podía convertir en piedra a quien quisiera sólo con la mirada… – Y me preparé para atacar, como un león agazapado en la hierba.
-…Oh…¡AH! – Le agarré de los costados y le tumbé en la cama.
-Y ahora, ¿qué?
-¡Socorro, Scotty! ¡Defiéndeme!
El chucho dio un par de vueltas en la cama, nervioso…Pero después se fue de la habitación corriendo…
-¡OUCH! Traidor… – Se sorprendió Bill, abriendo la boca.
-¡JA! Ahora no tienes a nadie. Estamos solos tú y yo. – Postulé victorioso mientras seguía encima de él.
Bill se puso serio, pero reconocía su semblante: Seguía jugando.
-¿Te rindes? – Le pregunté. Este juego era un clásico entre nosotros.
-Sabes que no. Como sabes que al final, siempre gano yo.
-Pero ahora soy la temible Medusa.
-Medusa era de las tres gorgonas, la única mortal. Acabaron cortándole la cabeza. – Sonrió con malicia y paseó su lengua por sus dientes, desafiándome.
Le dejé ir, él se incorporó enseguida y me puse de rodillas frente a frente con él.
Deseaba besarle. Bueno, en realidad deseaba otras muchas cosas que iban más allá. Pero seguía teniendo la impresión de que la repentina tregua era algo todavía delicado como para dar un paso en falso y fastidiarlo todo.
En su lugar cogí sus manos, las puse palmas arriba y las contemplé intensamente mientras las apoyaba en mis muslos y empezaba a masajearlas con mis pulgares.
Sentía el pulso de mi hermano, su sangre caliente fluyendo agitada por sus venas. Mi propia sangre.
Me atreví a mirarle y él también tenía la cabeza gacha, observando mis propias manos.
Hasta que nuestros ojos se encontraron de nuevo.
-¿Te quedas a dormir? – Me preguntó con cautela.
-¿De verdad?…¿No te molesta?
Él negó con la cabeza. Después recorrió con su nariz la mía, muy suavemente.
Ya no le deseaba. Ahora simplemente me moría por él. Me sentí como cuando te entra fiebre y caes en ese estado como de que todo te pesa alrededor…Me sentía así, y sabía que sólo abandonándome a Bill encontraría alivio… Bill era como una brisa de aire fresco.
Fui consciente de que mi respiración había perdido su regularidad. Y también, me di cuenta de que a Bill le pasaba algo parecido.
-Voy a…Cerrar la puerta. – Dije en ese estado de falsa embriaguez.
Bill sólo asintió. Cuando regresé a la cama él ya estaba haciéndome sitio y alzando sus sábanas para mi.
Me metí dentro y al segundo ya estábamos pegados él uno junto al otro, Bill abrazándose como un koala a mi y nuestras bocas buscándose como si de un asunto a vida o muerte se tratase.
Los besos eran cálidos y húmedos…Desesperados, pero lentos.
Ya no me acordaba de lo increíblemente bueno que era Bill con su boca. Ni que dejaba escapar gemiditos de su garganta de cuando en cuando…
En cierto modo era como otro primer beso…Como un nuevo comienzo… Tenía esa emoción propia de estar haciendo algo nuevo.
Había pensado que me aliviaría el sucumbir y besarle…Pero todo lo contrario. Ahora necesitaba más de él…Nunca era suficiente. Creo que lo único que había hecho era empeorar mi estado.
Le agarré la cara con mis dos manos para besarle con más profundidad si cabía y él se abrazó aún más fuerte a mi.
Tras el movimiento, oímos un ruido y nos separamos bruscamente, alarmados.
Pero descubrimos que al mover la sábana, se había caído el libro que antes había estado leyendo Bill al suelo. Era sólo eso.
Bill me miró con los ojos oscurecidos, mordiéndose el labio inferior. Zonas bajo su labio enrojecidas tras el intenso beso.
Supuse que yo tenía que tener el mismo aspecto que él.
Pero no pensé durante mucho tiempo más y esta vez fui yo el que empecé de nuevo.
Recuperamos nuestra postura anterior, y así estuvimos un rato…Hasta que Bill notó algo contra su muslo.
-Mmmm… – Susurró contra mis labios. – …Creía que sólo podías convertir en piedra a los demás, señora Medusa. Y que el efecto era general, no local.
Sonreí un poco, pero no podíamos dejar de besarnos por mucho tiempo.
Yo no sabía muy bien qué hacer ahora. Como he dicho antes, no quería dar pasos en falso , era como una primera vez…Tenía que estar completamente seguro de que Bill quería seguir con ésto.
Entonces noté que Bill rompía un poco su abrazo, y llevaba su mano a mi vientre, bajo mi ropa.
Yo le miré y asentí, por que sabía que no haría nada más sin tener mi aprobación tampoco.
Inmediatamente después, cuando la tuvo, metió su mano por debajo de mis boxers.
Yo suspiré ya ante el simple roce de sus manos (mucho más suaves, finas y delicadas que las mías) contra mi piel.
No dudé ahora un segundo en imitarle, y meter también mi mano por debajo de su ropa interior.
-Aah… – Gimió despacio y con ese erotismo tan peculiar suyo. Mis manos eran mucho más ásperas y callosas en contraste con su piel…Pero creo que eso le gustaba…Noté sus escalofríos como algo positivo.
Y entonces volvimos a juntar nuestras bocas, con nuestras manos perdidas el uno en el otro…
Bill cerró los ojos. Yo no. Yo quería verle.
Nuestros labios no se separaron en ningún momento, Bill jadeaba contra mi boca con todo el sigilo que le era posible.
Yo intentaba ahogar los míos…Por que lo único que quería oír era a él.
Aceleré el ritmo de mi mano, por que noté que Bill estaba muy cerca.
Él abrió mucho los ojos ante el cambio, pero volvió a cerrarlos…
-…Tomi, sigue, sigue, sigue… – Suspiraba contra mi boca.
Yo obedecí y él en reacción a lo que yo le hacía, comenzó a enfurecer también sus sacudidas.
Cada vez se me hacía más difícil ser silencioso, me estaba matando.
Y entonces ocurrió, me puse tenso y perdí el mundo de vista cuando estallé de placer.
Un placer tan intenso que parecía mentira… Puede ser que se debiera a que llevaba tiempo sin tener un orgasmo: Aunque lo había intentado, no pude ni tener una triste erección tras romper con Bill. No importaban los grandes esfuerzos de las distintas groupies.
…O puede ser que es que con Bill siempre era así…
Me vino tan de súbito y fue tan espectacular que sólo unos instantes después , cuando empezaba a recuperarme, caí en la cuenta de que mi mano bajo la ropa de Bill también estaba mojada.
Continúa…