Imposible 14

Imposible 14

«Imposible» Fic de Earisu

Capítulo 14

Mamá se había puesto un vestido largo de tirantes rojo y estaba peinada de peluquería. Gordon, traje y corbata. Mamá estaba dándose el último retoque (esto es, poniéndose los pendientes mientras nos miraba a Bill y a mi, sentados en el sofá) mientras que mi padrastro empezaba a impacientarse ya en la entrada.
-Qué silenciosos y qué tranquilitos estáis… Miedo me da pensar en lo que estaréis tramando. – Nos dijo nuestra madre.

Ella ni se podía imaginar que sí, que tramábamos algo, pero algo que posiblemente no se le pasara por la cabeza jamás.
-Mamá…Ves demasiadas películas. – Se defendió Bill.
-Ya, ya. – Y terminó de abrocharse el pendiente. – Bueno chicos, no me rompáis nada. Y nos vemos mañana a la hora de comer más o menos.
-¡Adiós! – Nos despedimos los dos al unísono. Mamá se acercó para dar un beso a Bill. A mi sólo me dio un empujoncito con su mano en mi cara. Yo no era de natural tan cariñoso como Bill, y ciertas muestras de afecto solían agobiarme. Ella lo sabía bien.

Nada más oír la llave cerrando la puerta, Bill y yo nos miramos.
-Contemos hasta diez. – Me sugirió.
-Uno…Dos…Tres…¡Diez! – Y me abalancé sobre él tirándolo sobre el sofá.
-Jajaja, ¡Tom!

Los dos nos acostamos en el sofá, enlazando nuestros brazos y piernas. Yo acaricié una de sus mejillas.
-Bueno, ¿qué quieres que hagamos? – Le pregunté. – ¿Vemos una peli, encargamos algo para cenar…?
-…¿? – Me miró extrañado.
-¿Qué? Yo lo decía por hacer algo especial.
-Tomi, yo puedo ver una película o cenar contigo todos los días…No, no es eso lo que quiero hacer…- Su tono de voz era tan sugerente que ya empezaba a despertar mi deseo.

Aunque bueno, en realidad me había pasado el día con una única cosa en mente, supongo que eso también ayudaba.
Bill comenzó a repasar con su lengua mis labios, despacio y concentrado en su misión.
Yo masajeaba con la yema de mis dedos la zona de por encima y detrás de sus orejas. Es una zona que le derrite y él me lo deja saber…
-Mmmm… – Se detiene en lo que estaba haciendo, cierra los ojos y se abandona a mis caricias. Volví a compararle en mi cabeza con un gatito.

Entonces hice que mis dedos se perdieran entre sus sedosos cabellos, y repasé su cabellera de adelante a atrás muy suavemente a modo de peine.
Haciendo ésto eché su cabeza un poco hacia atrás, y él abrió ligeramente la boca. No tardó en encontrar la mía.
Prácticamente sin separarlas, nos fuimos sentando en el sofá. Yo volví a ‘peinar’ su pelo con mis dedos. Acariciar sus raíces.
-¿Nos vamos a la cama? – Me preguntó a un milímetro de mis labios.

No le contesté pero tomé sus piernas e hice que rodeara mi cintura con ellas.
-Agárrate fuerte. – Dije y Bill rodeó mi cuello frunciendo el ceño, extrañado.

Sin más, me levanté teniéndole a él cogido en brazos. Le dio un ataque de risa.
-¡Tomi! ¿Qué haces? ¡Que peso mucho! Jajaja…
-Sí, vamos…Una barbaridad.

Empecé a subir las escaleras de la casa sin soltarle.
-Estás loco. – Dijo apoyando su carita en mi hombro y riéndose.
-¡Déjame!…Para una vez que intento ser romántico…

Dejé a Bill sentado en mi cama. Él movió los piececitos como un niño pequeño.
-Si a mi me gusta.
-Ya, bueno…¿Por dónde íbamos? – Me senté en la cama con él. Después nos fuimos colocando en el centro.
-¡Mmm! Creo que estabas a punto de quitarte la ropa o algo así.

Yo lo miré alzando una ceja y mostrando una falsa inconformidad. Pero después me quité la camiseta, quedándome con el pecho al descubierto.
Bill no tardó en llevar ahí sus manos, no dejando un átomo de mi piel sin mimar.
A continuación haría lo mismo con mi espalda, mientras besaba mi hombro.
Yo le agarré de la cintura ,que tenía al descubierto (llevaba la misma ropa que por la tarde) y después hice lo que llevaba todo el día anhelando hacer; Tomé su trasero con mis dos manos y lo exprimí con ganas.

Bill se incorporó y nuestras lenguas comenzaron a luchar entre ellas. La recompensa era el delirio del otro. Seguimos con este frenético ritmo hasta que, sucumbiendo, Bill acabó dejándose caer en mis brazos. Yo le acuné mientras se sentaba entre mis piernas y nuestros besos se volvieron lentos, muy lentos, mientras que Bill tomaba mi rostro entre sus manos. Ni siquiera para recuperar el aliento estábamos dispuestos a separarnos.
Yo tenía una única obsesión , y era satisfacer a Bill. Me descubrí a mi mismo debatiéndome sobre hacer ‘ciertas cosas’. Me di cuenta de mi total ignorancia en el terreno. Por un lado, me daba la impresión de que podía darle mucho más…Pero por otro, no sabía si Bill en verdad disfrutaría de esas ‘ciertas cosas’. Me pregunté si no había visto demasiado porno en mi vida.

Pese a todo, y como no me atrevía a preguntarle directamente, decidí dar pequeños pasos y esperar a ver su reacción.
Primero, llevé su pelo tras sus orejas, empecé a besar su cuello y después volví a bajar mis manos por la parte baja de su espalda. Jugueteé un poco con las yemas de mis dedos justo por esa zona, y tras eso probé algo diferente.
Ahora, colaría mis manos por debajo de sus pantalones, de nuevo agarrándome a su trasero, pero esta vez, estaría desnudo contra mis palmas.
Él sólo siguió abrazándose a mi, no puso objeciones, así que yo seguí adelante.
No dejaba de besar su cuello, mientras que ahora con mis dedos empezaba a marcar un camino, ejerciendo presión por sus nalgas.
En esta ocasión, Bill gimió.

Se retorció, me hizo colocarme frente a frente con él de nuevo y pegó su boca a la mía mientras llevaba su mano hacia mi sexo, por encima de mi ropa.
Yo me estremecí y susurré su nombre a su oído.
Bill desabrochó un solo botón de mis pantalones.
Después me miró misterioso.
Me puse de rodillas en la cama y creo que eso le vino bien. Él me siguió.
-Creo que tienes fijación por ciertas partes de mi cuerpo… – Empezó sugerente.
-Mmm, no sé a qué te refieres. – Yo estaba dispuesto a seguirle el juego.

Bill se dio la vuelta y entonces comenzó a restregar eróticamente su trasero contra mi ya más que creciente erección.
Se me olvidó respirar por un momento.
Después se detuvo , se volvió a girar y me miró como lanzándome señales de fuego.
Sin embargo, al ver mi expresión sorprendida, se puso un poco rojo agachando levemente la cabeza.
Descubrí que Bill era una mezcla perfecta de muchísimos elementos. Una contradicción. Podía ser infantil y hombre. Escurridizo y directo. Acción y reflexión.

Entonces le sonreí y me abalancé sobre él de nuevo.
Bill acabó tumbado en la cama y yo a su lado, acariciando su cara y besándole por enésima vez.
-Quiero hacer el amor contigo. – Me susurró de repente.
-…¿Bill…?
-Sé que lo que me dijiste en el trastero no habrá cambiado de un día para otro. Y sé que para nosotros más que para nadie, que tengamos un mañana es incierto…Pero aún así… Quiero hacerlo…

Le miré a los ojos mientras enlazábamos nuestros dedos.
Ya no había mentiras entre nosotros. Ni máscaras. Los dos estábamos muy conscientes de nuestra situación. Los dos sabíamos que estábamos caminando sobre un hilo. Y no perdíamos de vista que el hilo se podía romper. Para Bill se añadía una certeza más y es que, para colmo, podía ser yo el que lo rompiera.
Pero la diferencia era esa: Esta vez no nos estábamos engañando a nosotros mismos.
Nosotros, por decisión propia, estábamos aprovechando el periodo de paz. Aunque supiéramos que en verdad sólo era una tregua, y que la bomba acabaría cayendo indefectiblemente al final.
Éramos como dos enfermos a los que le acababan de decir que les queda un mes de vida. Lo único distinto era que nosotros no sabíamos la fecha exacta en la que ocurriría…Una fecha a la que poder atenernos…La de nuestra propia muerte…
Era nuestra suerte…O nuestra desgracia.

Bill tanteó algo por debajo de mi almohada, y encontró un tubo de lubricante.
Le miré abriendo mucho los ojos, ya que acababa de descubrir mi pequeño ‘secretito’. Lo utilizaba como ayuda para esas ocasiones en que …Bueno, no tienes ‘compañía’.
-¿Cómo sabías que yo guardo mi…? – Empecé.
-Yo también soy un tío. ¿Recuerdas?…

Los dos nos reímos por última vez esa noche.
Después yo acabaría encima de él, sin dejar de contemplarle ni un segundo, mientras le robaba lo poco que quedara de él que ya no fuera mío.

Él tampoco se quedaría con las manos vacías. Una buena parte de mi se quedó con él ese día.

&

Al día siguiente, los dos estábamos luchando en la cocina por la bolsa de cereales.
Bill se había hecho con ella y se negaba a compartirla. Así que comencé a forcejear con él para arrebatársela.
-¡No, Tomi! ¡Son míos! ¡Estoy creciendo!

Recurrí a el sucio truco de las cosquillas. Los dos estábamos en pijama y despeinados. La escena era para verla.
-¡AGH!…

Bill cometió el error de acercarse a la encimera, ahí pude aprisionarle, y quitarle la bolsa.
-JA-JA. – Reí falsamente.

Pero Bill no estaba dispuesto a rendirse así que contraatacó. Acabé soltando la bolsa y agarrándole a él de las manos contra la encimera.
-¡Abusón…! – Bill abrió la boca teatrero.
-…Sí. – Sonreí malévolo y después sin soltarse fui a besarle.

El beso consiguió que dejáramos de jugar al instante. La pasión no tardaba en aflorar ahora entre nosotros con sorprendente rapidez.
Me separé de él, para después los dos irnos a abalanzar de nuevo contra el otro…
Pero entonces, una voz que no esperábamos hasta la hora de comer hizo que diéramos un bote, separándonos bruscamente.

-¡¿Qué estáis haciendo?!

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

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