Imposible 15

Imposible 15

«Imposible» Fic de Earisu

Capítulo 15

-¡¿Qué estáis haciendo?!

Bill y yo, que del salto nos habíamos separado tres pasos, estábamos blancos como la cal, sudando frío…A mi me temblaban las piernas, las sentía débiles , como cuando tienes muchísima hambre. La cabeza como si estuviera en un domingo de resaca.

Mamá se cruzó de brazos.
-¡Ya os estabais peleando otra vez! ¿Pero qué demonios os pasa últimamente?
Mi hermano y yo nos miramos, abriendo mucho los ojos. Bill no pudo evitar abrir algo la boca. Reconocía ese gesto. Nos habíamos quitado una tonelada de peso de encima. Sólo había visto el forcejeo. No el beso.
-¡Y encima pegándoos! ¿Qué somos, cavernícolas ahora?

Gordon apareció a sus espaldas, alertado por su regañina, supongo.
-¿Qué pasa, cariño? – Preguntó.
-Estos dos…Que se estaban peleando pero llegando a las manos además. Tom, de verdad, qué vergüenza…

Yo decidí hacer algo de teatro para que siguiera colando.
-Pues sí, mamá, nos has pillado. Me estaba peleando con Bill…Pero es que no le soporto. – Miré a Bill que ahora estaba frunciendo el entrecejo, resignado. – Es tan…¡TONTO! – No podía decirle algo más fuerte aunque fuera mentira. Ya no.

Observé como mi gemelo abría mucho los ojos, y después se tapaba la boca, para disimular una carcajada.
-Esto es increíble… Bueno, mirad, ¿sabéis qué? Que paso de vosotros. Luego hacéis lo que os da la gana, siempre. ¿Queréis mataros? Pues venga, adelante. Yo ya me rindo. – Y mamá se fue soltando aún su retahíla, con humos. Gordon nos miró alzando una ceja, después se encogió de hombros y fue detrás de mamá, creo que para tranquilizarla.

Cuando Bill y yo nos quedamos solos…Tuve que sentarme en una silla y me tapé la boca con las dos manos.
-¿Tenías que insultarme? – Bill intentó quitar dramatismo al asunto.
-Dios, Bill…No he pasado tanto miedo nunca.
-…Lo sé, Tomi…Lo sé.

Se sentó a mi lado y me dio un rápido apretón de mano. Entonces me di cuenta de que él también estaba temblando.
Se me escapó una lágrima.
-¿No lo ves, Bill? ¿De verdad quieres estar toda la vida viviendo así?

Él no me respondió. Volvió a apretar mi mano, esta vez sin soltarla. Con la mano que le quedaba libre también se tapó la boca, pensativo y miró en otra dirección…Al infinito.
-Bill… – Pero no me dejó ocasión de seguir hablando, y me cortó secamente.
-Tom, no es justo. No es justo que tomes una decisión ahora, en caliente y después de verle las orejitas al lobo. Por favor, tienes que pensártelo bien… No me jodas, los dos sabíamos que esto no iba a ser un camino de rosas, que corremos riesgos… Y que lo vamos a pasar mal , que de eso no nos escapamos… ¿Pero sabes qué? Yo tengo muy claro que me merece la pena aguantar con todo eso por un sólo minuto , aunque no fuera ni el mejor, que he pasado contigo… Y por todos los que nos puedan quedar.
-… – Sequé otra lágrima de mi rostro y suspiré.
-Esta vez, piénsatelo muy detenidamente. Por que la decisión que tomes va a ser la última. La que yo voy a aceptar…Si decides que no quieres seguir con esto, me retiraré y no te reprocharé nada… Pero tienes que estar seguro, por que si después te arrepientes, yo ya no voy a estar ahí para perdonarte otra vez.
-…
-Puedo aguantar un no. Puedo aguantar toda una vida contigo con todo lo malo que se nos venga encima, es más, eso lo soportaría encantado. Lo que no estoy dispuesto es a tenerte así. Que un día me digas sí y al otro no. Eso me acabaría volviendo loco. No puedo…¿Me entiendes? Por no decir que me cabrea… Me cabrea mucho.

Soltó mi mano y acicaló su pelo, quizá para desestresarse.
Es gracioso. A Bill todo el mundo le ve como el débil de los dos. Incluso nuestra familia…Mamá… Ella siempre le está mimando, intenta protegerle en exceso, por que teme que a su niñito le hagan daño, como se lo hacían cuando era más pequeño por ser como es.

Sin embargo, cada día me iba convenciendo más de que era fuerte en realidad. Más que yo. Estaba seguro de que por dentro debía sentirse parecido a mi…O peor…
No obstante, ya no se permitía derrumbarse… Como lo estaba haciendo yo.

&

Más tarde, mientras que veía la tele y mamá leía una revista, Bill aparecería en el salón. Se sentó al lado de mamá apoyando su cabeza en ella, buscando que le confortaran.
Mamá, que había estado enfadada hasta entonces, dejó escapar una sonrisa y empezó a masajear su pelo.
Deseé poder ser yo el que le diera el cariño que buscaba ahora.
Pero eso no podía ser, así que centré mi atención en la tele de nuevo , para no resultar tan evidente.
-¿Por qué llegasteis tan pronto? – Oí preguntar a Bill.
-¡OH! Ni me lo recuerdes, qué desastre. – Se alteró mamá.
-…¿Por? ¿Tan mal os fue? – Se interesó él. Mamá seguía con su masaje. Oía sus uñas contra su cuero cabelludo.
-Digamos que…»El acogedor motel para parejas» era más bien…Un picadero. – Yo tuve que girarme para verles de nuevo, abriendo los ojos mucho.
-¿Mamá? – Bill también se incorporó para mirarla.
-Sí…Un sitio horrible, hortera… Con una cama en forma de corazón, con sábanas rojas con manchas y bombillitas por todos lados, pero la mayoría fundidas… Nunca he estado en un burdel, pero así es como siempre me he imaginado uno.

Bill y yo nos miramos. No lo pudimos evitar.
-¡JAJAJAJAJAJA…! – Explotamos a la vez.
-No lo encuentro divertido. – Y mamá se cruzó de brazos.
-Bueno, mami, pero lo importante es que estuvierais juntos y lo pasarais bien. – Dios, ¿cómo podía ser tan encantador?
-Sí, si lo pasamos bien…Por la noche…Pero al día siguiente yo ya dije que no quería estar en ese lugar ni un minuto más. En serio, qué horror. Por eso llegamos antes de lo previsto.
-Aaaaahh… – Bill, comprendiéndolo todo al fin.
-Y vosotros, ¿qué? ¿No tenéis nada que decirme?

Bill volvió a apoyar su cabeza en el regazo de mamá, y yo a mirar hacia la televisión.
-Los dos a la vez no, ¿eh?

Oí como Bill se reía un poco. Pero nadie dijo nada más.

&

A pesar de la casi pillada de mamá y de la conversación con Bill, el resto del verano lo pasamos igual que antes del susto…
Yo al principio no sabía si tras lo que me dijo iba a volver a ser bienvenido antes de darle una respuesta. Pero resultó que sí. Él me estaba dando mi tiempo, sin agobiarme y mostrándose comprensivo conmigo.
Lo supe cuando un par de noches después de lo de mamá y tras haber guardado unas ciertas distancias (fue cosa mía, tenía miedo de que Bill estuviera a la defensiva, como he comentado antes) no pude más y fui hacia su habitación poniendo una excusa tonta (que si había visto al perro) y así…Aprovechar para ver si me invitaba a quedarme.
Él lo hizo…

Y a partir de ese momento, no hubo noche de aquel verano que no nos escabulléramos para dormir juntos. Aunque también hay que decir que dormir dormíamos poco.
No quiero entrar en detalles escabrosos, ni caer en lo ordinario… Pero creo que esto ejemplifica un poco mi situación durante aquellos días:
A plena luz del día, se puede decir que me volví algo paranoico. Tanto era así que yo mismo, muchísimas veces, me ponía a lavar las sábanas a escondidas. Nunca las dejaba en la ‘colada’ oficial.
Qué tontería, ¿no? Como si mi madre se pusiera a analizar mis sábanas, estudiarlas y un día decir »uyyy, que esto no lo hace sólo una persona…»… Pero juro que lo pensaba, y me daban escalofríos sólo de planteármelo.

Pero pese a esos pequeños brotes , Bill y yo seguimos con lo nuestro, disfrutando de cada segundo como si fuera el último. Por que sí…Podía ser.

Cuando ya estábamos a unos tres días de acabar las vacaciones, me di cuenta de que ya iba siendo hora de tomar una decisión. No una decisión, LA decisión.
Me levanté por la mañana y salí para dar una vuelta y pensar.

Creo que no hubo calle dentro de las fronteras que no recorriera inmerso en mis reflexiones.
Era desesperante. Mi corazón me decía una cosa. Mi cabeza, otra.
No estaba dejando de estudiar una opción , cuando me salían puñados de motivos por no seguirla. Pero así, con todas.
Pasaban las horas y me daba cuenta de que ninguna era del todo justa. Hiciera lo que hiciera, Bill acabaría sufriendo, a corto o a largo plazo, incluso si decidía seguir con él (quizá el sufrimiento fuera hasta mayor, por que le estaría encadenando a él de por vida)…
Pero por otro lado, él me había dicho que ello le merecía la pena.
Agh. Deseaba agarrarme de los pelos y ponerme a gritar en medio de la calle.

¿Qué…Qué demonios se supone que debía hacer?

&

Pero al final del día y tras darle muchas vueltas, me posicioné…Tuve claro que había escogido bien, al menos dentro de nuestras posibilidades.
Así que me dirigí hacia la habitación de Bill y llamé a la puerta mientras respiraba hondo.

Era hora de hacérselo saber. No podía retrasarlo más.

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

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