
«Imposible» Fic de Earisu
Capítulo 8
Nos despedimos de nuestro guardaespaldas, de Gustav y de Georg y empezamos a recorrer el pasillo del hotel.
Bill y yo guardábamos silencio, pero no nos hacía falta hablar. Yo me dirigía a mi suite y Bill ni siquiera entraría a echar un vistazo a la suya; Me seguía a mi sin vacilar.
Nada más terminar de cerrar la puerta ya estábamos avalanzándonos el uno contra el otro, devorándonos a besos.
Esa noche pasaría a la historia como la noche de las confidencias…Y como la última, como he mencionado antes.
Tras un buen rato…La boca de Bill se separaría de la mía.
-…Necesito un baño relajante de agua caliente y espumita… – Susurró.
-Ahm. Bueno, ve… – Dije un poco desilusionado.
-Tonto. – Puso los ojos en blanco, pero después sonrió y me tomó las manos: Quería que fuera con él.
Yo fui abriendo el grifo de la bañera, tanteé que el agua estuviera suficientemente caliente y cuando estuve satisfecho con la temperatura, puse el tapón. Mientras tanto Bill, que había conseguido unas velas, estaba colocándolas en lugares estratégicos como encima del lavabo , o a los pies de la bañera, aun sin encenderlas.
Me dio un botecito de sales que yo me quedé mirando como si fuera un bicho de una raza desconocida. No había visto uno de esos en mi vida y no tenía ni idea de cómo se usaban.
Yo todo lo que son potingues o productos de belleza, no…
-Jajajaja, Tom, ¿qué te pasa…?
-Ehm…Nada, nada… – Abrí el bote , las sales de baño eran rosas (¡rosas!), y olían muy bien. Como el bote era pequeño, decidí echarlo entero, qué coño.
-¡AGH! ¡Tom, cuidado! ¡Que son efervescentes!
-…¿Qué? – Como si me estuviera hablando en chino.
-¡Que hacen espuma!…Como te pases lo mismo nos tenemos que salir de la habitación huyendo, jajajaja…
Yo también me reí tras imaginarme la escena en mi cabeza y le devolví el bote.
Encendimos las velas, apagamos las luces, nos desnudamos, yo me recogí las rastas en una coleta alta para no mojármelas y nos metimos en la bañera.
&
A pesar de haberme acostado muy tarde, me desperté muy temprano…El maldito calor…
Me dolía el cuerpo como si me hubieran dado una paliza. Pero me levanté, me di una ducha rápida de agua tibia, y fui a desayunar.
Entré a la cocina y me encontré con toda una estampa familiar.
Gordon terminándose un croissant engullendo como un pavo, a la vez que se arreglaba la corbata para irse a trabajar. Como siempre, iba a llegar tarde.
Mamá estaba haciendo zumo de naranja, y Bill sentado en la mesa de la cocina, untando una tostada de pan de molde en mantequilla.
-…¡Buenos días, hijo! ¿Quieres un zumo?
Me senté en el lado opuesto de Bill, de modo que le tenía de frente.
-…Sí, por fa. – Y cubrí mi rostro con mis manos, desperezándome.
-…Me tengo que ir, ¡hasta luego!…- Y mi padrastro tras besar a mamá se fue disparado.
-…¿Cómo te lo pasaste anoche con Andreas, Bill? No nos has contado nada. – Preguntó mamá.
-¡Oh! Muy, muy bien…Tom, te tenías que haber venido.
¿Eran imaginaciones mías, o Bill había hecho ese comentario para tocarme los huevos?
Quizá sólo estaba siguiendo con nuestro plan de actuar normal delante de mamá. Pero fue la impresión que me dio. Y si eso era lo que quería, lo consiguió. Rechiné los dientes.
-Tu zumo. – Mamá puso el vaso en la mesa, frente a mi. – Bébetelo rápido que se la va la vitamina.
Pero en ese momento Bill y yo estábamos sumergidos en un silencioso duelo de miradas.
Bill dio un bocado a su tostada como si tal cosa.
Me quedó claro que sí…Que había hecho ese comentario para provocarme.
-¿Os pasa algo?… – Y supongo que a mamá no le pasó desapercibido nuestro ‘cruce’.
-Nada. – Conseguí decir, y empecé a beber mi zumo, procurando no entrar en su juego.
&
Estábamos sentados en la bañera, yo echado en la tina y con Bill entre mis brazos. Bill nunca me había parecido tan pequeñito…Encajaba en mi regazo a la perfección, como si fuéramos dos fichas de algún puzzle. Me sentía cómodo con él, y me gustaba la idea de pensar que yo estaba ahí para protegerle, cuidarle, hacerle sentir arropado…
Yo a veces con mis manos hacía ondear el agua por su cuerpo, por partes que no quedaban sumergidas, como el pecho o los hombros…Y él enterraba su rostro en mi torso, inspirando profundamente.
Acaricié su pelo mojado y besé su cabeza.
Nunca pensé que me vería a mi mismo teniendo esos pensamientos, y estando con alguien de la manera en que estaba con él…No por la cercanía…Sino por la complicidad.
Entonces, sentí curiosidad por saber si a él le pasaba lo mismo.
Para decir toda la verdad, también me intrigaba el conocer ciertas facetas de Bill, algunos detalles de su pasado. Aunque él siempre me ha contado sus cosas…Hay ‘temas’ en los que uno directamente no entra con ciertas personas (sobre todo si tienen tu misma sangre)… Y él no iba a ser una excepción…Aún así, quise probar suerte.
-Oye, Bill…
-¿Um?… – Murmuró todavía acurrucado en mi.
-¿Te puedo hacer una pregunta…Un poco personal?
-…Bueno…
-Tú…¿Habías hecho algo así antes?…
-¡Um! La verdad es que soy más de ducha… – Y me miró con ojos divertidos. Le ignoré.
-Quiero decir…Que si tú has…Estado con hombres… Antes de …Mi. – Intenté no incomodarle y escoger mis palabras con cuidado.
-Mmmm… – Volvió a enterrar su cara en mi pecho. – ¿Por qué me preguntas eso?
-…Por nada. Por saberlo. Pero bueno, no hace falta que me contestes si no quier…
-…Sí.
-…¿Sí , qué? – Como me respondió cortándome, me quedé algo aturdido y quise ganar algo de tiempo.
-Que si he…Estado con otros, antes.
-Ah. – No sé por qué, pero ahora yo no sabía qué decirle.
Bill volvió a mirarme, ahora estaba serio.
-Nunca llegué a quererles, pero sí…
-Ah… – Repetí aún mudo. Pero me recuperé un poco después. – ¿Cómo que nunca llegaste a quererles?
Eso era una frase muy típica en mi, Tom Kaulitz, pero en él no. No quiero sonar como un cabrón o algo así, pero es que él siempre había sido el romántico de los dos, ¿para qué engañarnos?
-Pues eso… – Se acurrucó de nuevo – …Que salía con ellos, pero que no llegaba a sentir nada fuerte por ninguno.
-Ah…- Y ya iban tres veces. Bill me miró de nuevo. Creo que se dio cuenta de que me estaba quedando pasmado y sonrió…
-¿Qué pasa? No es para tanto…¿O es que te crees el único con, ejem, necesidades físicas? – Estaba bromeando, aunque no se me escapaba el detalle de que había cierta tristeza enterrada en ese comentario.
-No, no…No es eso…Me parece bien…Es sólo que, bueno… Como tú siempre estabas con el cuento ese de que si no sientes algo fuerte por alguien, no eres capaz de acostarte con ese alguien y todo eso…
Bill ocultó su rostro , pegándolo a mi piel y tras unos segundos, me contestó.
-Tom, yo siempre he estado enamorado de ti.
Si hubiera estado de pie, estoy seguro de que las piernas me hubieran fallado y me habría caído redondo al suelo…Se me heló la sangre en las venas, y no es una forma de hablar.
Le agarré del pelo con delicadeza para que se volteara a mirarme de nuevo. Yo tenía los ojos muy abiertos, y la boca ligeramente también…
-…¿Bill?…¿Cómo que siempre has…?
-Siempre…
-Pero… – A mi me temblaba la voz…Quería preguntarle muchas cosas, pero todas las ideas se me agolpaban y al final no me salía ninguna…
-Sí…Por eso, bueno…Nunca salió para adelante ninguna otra relación… – Yo acaricié sus mejillas, aún escandalizado. Pero le dejé continuar. – …Siempre he estado enamorado de ti… Creo que desde antes de que yo mismo supiera qué significa esa palabra, yo ya lo estaba.
Negué con la cabeza impactado y tapé mi boca un par de segundos en un acto reflejo por la impresión.
Bill se abrazó a mi. Y siguió con su confesión.
-Pero yo sabía que era imposible…Así que intenté buscar a alguna persona a la que con el tiempo yo…Pudiera querer…De entrada, a mi nunca me atraía nadie que…Bueno, que no fueras tú… Así que esperaba a que fueran ellos los que se acercaran a mi…A algunos les di una oportunidad. Pero la verdad es que nunca funcionó…
Yo estaba empezando a temblar. Quería llorar…Pero tampoco quería asustar a Bill…Así que aguanté y seguí escuchándole con atención.
-…Aún así…Yo seguí con esa idea, pensando que bueno, que a lo mejor no había encontrado a la persona indicada, que a lo mejor estaba al llegar y que por fin…Te olvidaría… Pero entonces, un día viniste , me besaste y ya no tuve que seguir con nada de eso…
Bill torció la boca en una sonrisa y luego me besó.
Fue en ese preciso momento cuando me di cuenta de que había cometido el mayor error de mi vida.
…Amor… Enamoramiento…Bill lo tenía clarísimo desde hacía años…
Y ahora yo…
Sonará ruin… ‘Cobarde’ es la palabra más amable con la que muchos si oyeran mi historia me describirían… Pero me arrepentí de todo lo que había hecho estos últimos meses tras oír esas palabras.
Por que fue en ese momento cuando me di cuenta de que…Yo sentía lo mismo.
Esa cosa tan especial que yo no había sabido llamar por un nombre, pero que tenía claro que había nacido en mi…Era eso. Amor.
No era ni cariño, ni confort, ni complicidad gratuita…Ni curiosidad.
Y no, no era algo bonito. Puedo asegurar que el descubrimiento era más aterrador que la más horrible de las pesadillas.
Terror. Era lo único que ahora me empezaría a embargar.
Lo peor era reconocer que seguramente, Bill habría acabado con otra persona, era por lo que él había estado luchando. Pero yo tuve que meterme en medio, desbaratando todos sus planes.
Y tuve claro que le había destrozado la vida con ello. Por que vale…Él siempre había tenido esos sentimientos hacia mi…Pero se había resignado y propuesto a salir de ellos.
Ahora yo lo había trastocado todo.
…Le había arrastrado conmigo.
Ahora, demasiado tarde, tenía muy claro que aunque estuviéramos enamorados, lo nuestro no iba a ninguna parte…No tenía ningún futuro.
¿Qué íbamos a hacer? ¿Vivir escondidos toda la vida? ¿O al revés? ¿Presentarnos cogidos de la mano un día en casa y contárselo a nuestra madre, rollo »mamá, te vas a reír…Pero ahora eres nuestra madre y nuestra suegra»?…¿Cómo iba a reaccionar?…
Para colmo de nuestros males, Bill y yo somos personajes públicos. ¿Qué pasaría si algo así se difundiera en los medios?
No podríamos volver a tener una vida normal jamás.
Y a mi me daba igual el resto del mundo…Pero Bill…
…Bill no se merecía eso.
No se merecía vivir en la sombra…
O peor, no se merecía que le miraran como a un enfermo. Por que no nos mintamos a nosotros mismos: Así es como nos miraría incluso nuestra familia. ¿Qué cabe esperar de los demás?
Merecía ser feliz…Y yo no podía darle esa felicidad sin, a la larga, no estar convirtiéndole en un desgraciado. Por que conmigo jamás tendría una familia. Jamás podría cogerme de la mano cuando fuéramos a hacer la compra al supermercado… Jamás podría decirme que me quiere sin antes mirar alrededor para comprobar que nadie le oye.
…No era justo…
…No estaba bien…
&
Cuando terminamos nuestro baño, Bill y yo fuimos a dormir. Bill lo haría, como siempre, abrazado a mi, ajeno a todo lo que en mi interior había desatado. No pegué ojo en toda la noche. Seguí pensando totalmente desvelado.
Decidí que la única solución era romper por lo sano lo antes posible. De ese modo, aunque doliera, tendríamos todo el tiempo del mundo para superarlo…Y rehacer.
Pero…¿Cómo me las iba a apañar para ahora de repente terminar con Bill después de todo lo que habíamos vivido y que él lo aceptara sin más?
Sabía que después de tanto tiempo enamorado de mi en silencio, no se iba a cruzar de brazos, y que lucharía por mi…Y eso significaría ‘apuros’…
Entonces lo tuve claro. Lo que tenía que conseguir era hacerle daño. Tanto que él tuviera que alejarse de mi aunque no quisiera. Si para lograrlo tenía que ingeniármelas para que me odiara incluso, así sería. Era el único modo de que él dijera de pasar página…Y , con el tiempo, ya me preocuparía de intentar recuperarle como hermano…
Continúa…
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah q estres me voy a volver bipolar