
“In die nacht” Fic de Xim_Alien
Capítulo 26
Me siento con el pecho comprimido, como si alguien o algo estuviera obstruyendo el espacio dentro de mi tórax para que no hubiera más espacio y mis pulmones no pudieran inflarse a su capacidad normal. La verdad no sé qué me está pasando pero esto empezó desde que Tom atravesó esa maldita puerta. Algo estaba por pasar, de eso estoy seguro.
—Bill, relájate, Tom está bien. Él se sabe cuidar solo, trata de calmarte —trato de convencerme sin el éxito esperado.
¡Mierda!
La música proveniente de mi celular recibiendo una llamada me sobresalta. Joder, estoy muy nervioso.
—Andy, ¿qué pasa?
—Hola, Bill, quería ver si vamos a estar haciendo lo de la canción, espero y te acuerdes.
—La canción, sí claro. Estaba pensando en algo que yo tengo escrito, claro si quieres.
—Perfecto, porque a mí no se me da escribir, soy más de escribir la música, soy más rítmico.
—Genial, entonces lo arreglaremos mañana ¿te parece?
—Bien, mañana te veo, ¿en mi casa o en la tuya?
—En la tuya estaría bien.
—Ya está, entonces hasta mañana.
—Hasta mañana.
Esa llamada me relajó sólo un poco, pero no del todo. Al menos me hizo pensar en otra cosa por un par de minutos.
—Vamos, Scotty, te daré de comer.
Me levanto y Scotty, que está recién despierto, me sigue. Lleno su tazón con croquetas y el otro con agua. Regreso al grifo para lavar mis manos y entonces un pinchazo en el pecho me hace arquear el cuerpo. Todo esto está matándome, no sé que es, no sé qué hacer pero sé que está en problemas. La angustia toma por rehén a mi cuerpo, al igual que el miedo y la impotencia.
—Tom.
Siento mi pecho contraerse, estoy muy asustado y comienzo a sudar frío, hasta mis piernas parecen un par de flanes, tengo mucho miedo. Es un maldito presentimiento o esta cosa de gemelos, no sé, no sé qué es esto que siento. Quiero llamarlo pero me detengo porque puedo meterlo en más problemas y tal vez a mí. Joder, ésto es más fuerte que yo. Pasa un segundo, estoy calmado. No sé que mierda es esto.
—¿A qué hora me caí?
Noto que estoy en el suelo de la cocina y salgo a gatas hasta el cuartito de Scotty y ahí me quedo recargado en su puerta. Abrazo mis piernas a mi pecho para contrarrestar el dolor de mi pecho y ese ardor en el estómago. Mi garganta está en un aprieto por el nudo que se me ha formado y me impide respirar. Vuelven los pinchazos en el pecho, en mi estómago, el nudo en mi garganta está asfixiándome. Mi cara arde y noto entonces que estoy llorando.
—Tom… Amor… ¿Qué está pasándote? —grito en medio de lágrimas incontrolables, a pesar de saber que no me escucha.
Entonces me paralizo, no soy capaz de moverme, estoy en la misma posición. Puedo ver la casa tan vacía que me aterra, los sonidos son como molestos zumbidos que me taladran hasta la cabeza y el silencio es tan denso que aturde. Scotty llega a mí pero no soy capaz de responder. Incluso pienso que estoy muerto, no escucho mi corazón latir. Entra, estoy aquí y no me ha visto, pasa sin darse cuenta de mi estúpida presencia, no veo su cara, está… Está como muerto, apenas puede moverse y no puedo levantarme e ir a su lado como quería desde un inicio, estoy gritando pero no me escucha. ¿Estoy gritando? No oigo mi voz.
—¡Tom! —Por fin, mi voz.
—Estoy bien.
Pero no se detiene y continúa hasta subir las escaleras. Su voz tampoco es la de siempre, sin duda algo está pasando.
—Tom.
Ya puedo moverme, estoy escuchando sus pasos y los míos, subo las escaleras tras de él, entra a su cuarto cerrando justo detrás él y frente a mí.
—Tom, ¿qué pasa? Por favor, dime, sabes que puedo ayudarte.
—Estoy bien, Bill. Ahora sólo quiero dormir, estoy cansado.
—No, Tom, no estás bien. Vamos a hablar.
—Ya te dije que estoy bien, no tengo nada.
—Tom… ¡Abre la maldita puerta!
Esto estaba desquiciándome. Dice que no pasa nada, ¿cree que soy imbécil? Tal vez piensa que todo lo que pasó él yo no lo sentí, que ni siquiera estoy por enterado. Ja, malas noticias. Espero sin decir nada más y abre pero se aleja después de que la ha abierto y me da la espalda.
—Tom.
—Estoy bien.
—¿Estás bien? ¡¿Pero crees que soy imbécil?! ¿¡Piensas que no me doy cuenta de lo que te está pasando!? ¡Joder, Tom!… ¡Mírame y no me des la espalda! ¡Maldita sea! Hazme frente. Que no se te olvide que soy tu gemelo, desde que saliste de esta puta casa lo estoy sintiendo, primero fue un presentimiento no lo sé, y después sentí lo que te estaba pasando y ahora ¡Ni siquiera me miras!¡Mírame, Joder!
No lo hacía, yo estoy llorando como puta Magdalena, me está llevando hasta los huevos con esta actitud de no querer confiar en mí.
—Amor, mírame y hablemos —suplico esta vez y será la última vez que lo haga para dejarlo descansar si es lo que tanto quiere, aunque yo me vaya con el alma hecha pedazos, pero al final lo hace.
Voltea para que yo lo vea aunque él a mí no, baja la mirada a sus pies, sin embargo yo sí puedo verlo y el aliento se me va junto con mi alma, no puedo creer la información que mis ojos reciben, su cara, su rostro está hecho añicos. Dios mío, qué le han hecho a mi Tom.
—Santo Dios, amor. ¿Dime qué ha pasado? —pregunto en súplicas, con las lágrimas corriendo por toda mi cara.
Su cara está rota por todos lados, su ojo va a explotar en cualquier momento, mi Tommy, ¡Qué mierda le hicieron!
—Escúchame Bill, no quiero meterte en problemas, vete a dormir, estoy bien
Vete a la mierda, Thomas Kaulitz.
—¿Sabes qué?… Te amo y al parecer no sabes cuánto. Pero aquí me tienes, hecho una mierda desde que saliste por esa puerta. Al parecer no has entendido que yo daría todo por ti, Tom, lo daría todo hasta mi propia vida. Me fui porque tenía miedo, sabía que esto era imposible, pero volví y me demostraste que no era así porque sientes lo mismo que yo, aunque esto esté mal para miles y millones de personas, lo que siento por ti se siente tan bien y mejor aún cuando me correspondes. Ahora ya somos novios, hermanos y más que eso. El otro día te dije que no me ocultaras nada, que no me mintieras, me dijiste que tenías secretos los cuales ibas a decirme cuando estuvieras listo, yo lo respeté, pero ahora, ahora me estás demostrando que no confías en mí, porque mírate cómo estás, casi me muero cuando sentí lo que estaba pasándote. Sí, Tom, lo sentí todo, miedo, angustia, una impotencia de locos y no creo haber sentido la mínima parte de lo que tú sentiste y aparte de todo me mandas a la mierda diciendo que estás bien… Pues vale, me voy a la mierda, quédate con tus problemas, estaré esperando a que quieras compartirlos, porque aquí voy a estar, para ti en cualquier momento. ¿Oíste?
Doy la media vuelta y salgo de su habitación para irme a la mía dando un portazo.
Continúa…