
“In die nacht” Fic de Xim_Alien
Capítulo 41
Georg se levanta para ir a la cocina, ahí lo escucho poner algo en la estufa.
—¿Ya comiste algo?
—Nada, amigo —respondo a su pregunta agradecido para que haga algo de comer. Me levanto y voy hasta donde está él. —Voy a buscar empleo.
—¿Bill, sabe que estás aquí?
—Sí, pero no quiero llamarlo, tal vez mi mamá lo tenga vigilado, incluso puede quitarle el teléfono. No sé.
—¿Seguirás en la universidad?
—Sí, por supuesto. Tengo que juntar dinero para comprar un departamento chico, para los dos.
—¿Por qué no mejor piensan bien las cosas? Alemania no es un país muy abierto en cuanto al incesto.
—Ya investigué eso hace días, es ilegal cuando es entre hermano-hermana porque pueden dejar descendencia, pero no entre hermano-hermano ni hermana-hermana. Aún así no quiero investigar si mamá es capaz de denunciarnos y tampoco quiero saber lo que nos hagan o no si eso pasa.
—Tienes razón. Lo que no concibo es como puede haber incesto entre padre e hija o madre e hijo.
—Eso ya es otro nivel, yo tampoco entiendo eso, es como si me fijara en mi mamá y, ¡no! Ni loco.
Ambos reímos a carcajadas por pensar en esas posibilidades.
—Bueno, son las dos y media, come algo y te acompaño a conseguir empleo —continúa sirviendo en un plato un huevo con rebanadas de tocino fritos, dejando el pan tostado en otro plato. Luego de eso sirve dos tazas de café.
—Georg.
—¿Sí? —Me mira atento mientras bebe su taza.
—Gracias por todo, por apoyarme y por esto. No sé cómo pagártelo.
—No lo agradezcas, somos amigos. —Se acerca a mí y me abraza reconfortándome, ambos nos brindamos unas palmadas en las espaldas—. Te estás ablandando, eh.
—Que tu puta madre, cállate, Hagen. Lo arruinas —río por lo bajo.
Termino por comer y él se va a levantar algunas cosas de su pequeña sala. También lo veo sacar algunas cosas de su habitación y pronto mete mis dos maletas.
—Si quieres puedes instalarte, no quiero hacerte sentir como que tus planes no van a funcionar, pero considera quedarte aquí hasta que terminemos la uni.
—Sí, creo que será mejor.
Le hago caso a Geo, voy a la siguiente habitación y saco toda mi ropa de las maletas, entonces es tiempo de acomodarla en el armario disponible. Recuerdo cuando Georg adquirió tal departamento, estábamos recién iniciando la universidad, y pudo encontrar este ya estaba amueblado con un, natural precio alto, sin embargo, siempre contó con padres que lo ayudan a pagar un porcentaje de toda la renta. El departamento cuenta con dos habitaciones, una principal y otra de invitados, ahora mía; un baño completo, una cocina y una sala-recibidor.
Cuando termino de acomodar mis cosas en el armario, aprovecho para mandar un mensaje a Bill.
Tom:
«¿Cómo estás, mi vida?».
Bill:
«¡Hola! No ha pasado un día y ya te extraño. Pero bien dentro de lo que cabe».
Tom:
«Creí que te quitaría tu celular».
Bill:
«Eso no lo permitiría. ¿Sí estás con Georg?»
Tom:
«Sí. Voy a buscar trabajo. Come algo y en cuanto tenga algo que decirte te mandaré mensajes. Ah, y por favor, no discutas con ella. Sabíamos que iba a pasar. Te amo mucho».
Bill:
«Te amo, más. Cuídate, por favor y no hagas locuras».
Tom:
«Prometido» —contesto sonriendo.
Salgo a la sala con mi celular en el bolsillo de mis pantalones, Georg está en el sofá viendo el televisor.
—¿Ya está? —Me pregunta viéndome salir.
—Sí, pero descuida, aún tengo que elaborar solicitudes.
—Oh, en ese cajón, hay muchas. Llena algunas.
Voy al librero que está en la pared y abro el cajón de abajo a la derecha, pero no sólo hay solicitudes sin elaborar, hay de todo un poco, clavos, tornillos, ligas y cinchos, notas para pegar, hasta condones nuevos.
—Vaya.
—¿Qué?
—Tu cajón guarda de todo.
—Ah, sí, es bueno, puedes querer cualquier cosa y ahí está lo que necesitas
—Dudo que sea bueno tener esto junto a los clavos
—Por eso los cinchos están atravesados.
—Estrategia. Tomaré un par —informo tomando dos solicitudes de empleo.
—Llena más, iremos a la plaza, alguna de tantas tiendas pueden darte empleo.
—Bien.
De ese mismo cajón tomo un bolígrafo, me siento junto a Georg y empiezo a llenar las solicitudes. Una vez terminadas, Georg y yo salimos a la plaza más cercana. Fuimos a la pizzería de Domino’s Pizza, una heladería, una tienda de discos, una de zapatos, la tienda favorita de Bill donde venden ropa de su estilo, y también en un café de Starbucks.
Después volvimos al departamento, al entrar me doy cuenta de algo que no había notado al principio.
—Ah sí, se me olvidó decirte, son los regalos de anoche. —Me dice cuando me ve mirar impresionado los regalos.
—Pero eran la mitad de todo esto.
—Te recuerdo que se fueron muy temprano.
—Porque no sé quien organizó la fiesta y para nosotros fue aburrido.
—Pues no sé de qué te quejas, arriba podrían tener un poco de intimidad, estarían besándose y nadie se hubiera dado cuenta.
—¿Cuándo ibas a decirme que el ex de Bill es tu primo?
—Oh… Kris —dijo por lo bajo al igual que su mirada. —Lo siento amigo, sabía que si te decía podrías enojarte, él sólo quería despedirse de Bill, además, tampoco lo sabía, me dijo que viajaría a Los Ángeles y bueno, me dijo que tendría que buscar a un tal Bill para despedirse, aún no sabía qué Bill, así que me empezó a describir a tú Bill y caí en la cuenta de que hablábamos del mismo Bill
—Mucho Bill. —Suelto una risita floja.
—Lo siento.
—No importa. Oye, ¿puedo ducharme?
—Claro, no me pidas permiso. Esta ya es tu casa.
—Te ayudaré a pagar las cuentas.
—Pero por supuesto.
Veo su cara con una sonrisa de «Es obvio que me ayudarás a pagar», así que sólo respondí con otra sonrisa y me dirijo a mi habitación para tomar ropa limpia.
&
Luego de saber que está bien, con Georg, me siento un poco más tranquilo, aún así, no puedo evitar esa tristeza, incluso no olvido el dolor de estómago que me dio en cuanto escuché a mamá.
—¡Bill! —grita desde abajo.
La verdad es que no he salido de mi habitación para nada y no pienso salir, siento que si lo hago, faltaré a lo que Tom me ha pedido. Terminaré discutiendo con ella. Incluso para relajarme aunque sea un poco después de que se fue, me metí a la ducha, salí y sólo me puse unos pantalones negros, una playera blanca y una chaqueta de cuero negra, dejé mi cabello suelto completamente, escurriendo y a diferencia de toda mi vida, desde que lo supe hacer, no me maquillé ahora.
—Bill… Ya está la cena. —Mi madre trata de abrir la puerta pero la he cerrado con seguro por dentro.
Sí tenía hambre, claro, pero no quería verla, así que opto por abrir la puerta y salir pasando por su lado, siento su mirada y luego sus pasos detrás de mí. Me dirijo rápidamente a la cocina y sin mirar atrás, tomo un plato y sirvo una ración de lo que mamá ha cocinado, tomo un vaso y sirvo un poco de jugo de manzana. Tomo mis cosas y vuelvo a mi habitación. Sólo siento su mirada en mí.
—Buen provecho —digo sin mirarla.
Entro a mi habitación para empezar a comer. Tengo hambre, pero no quiero verla después de que corrió a Tom… Mi Tommy. Empiezo a comer sentado en mi cama, viendo una película desde mi laptop. Al menos me siento tranquilo, y él debe estarlo también.
—¿Bill? —Toca mi puerta.
—No quiero hablar, mamá —respondo muy tranquilo.
—Por favor, Bill. Necesito que hablemos, abre la puerta.
—¿Vas a dejar que Tom vuelva?
—Quiero hablar con mi hijo, no negociar, Bill.
—Entonces no, no tengo de qué hablar, lo dije todo cuando lo echaste.
—Bill, eres mi hijo, estoy preocupada por ti, por ustedes, por favor, abre.
¿Preocupada? ¿En serio? Creo que si estuviera preocupada no lo hubiera corrido, se hubiera sentado con nosotros y hubiéramos hablado los tres juntos, calmados, pero no, siempre actuamos con las acciones por delante antes de razonar. Pero de algo estoy seguro, es nuestra madre, debió ser muy difícil vernos en esa situación, así que abro la puerta sólo un poco.
Continúa…
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