In die nacht 44

In die nacht 44

“In die nacht” Fic de Xim_Alien

Capítulo 44

Tratando de recuperar el aliento, limpiando mi propio sudor con el dorso de mi mano y, acomodando mis rastas para no tenerlas justo en mi cara tapando mis ojos, me quedo sentado sobre sus piernas, mientras él sólo lucha por mantener el control de su respiración, con la cabeza echada en el respaldo del asiento, mientras tanto, me quedo un poco perdido viendo el brillo de su piel.

—¿En qué piensas? —llama mi atención, sacándome de mis pensamientos.

—La luz de la tarde pega en tu piel, y aún tienes sudor así que adoro ese brillo. Y es que me haces tan feliz —sello mis labios con los suyos y él responde para hacerlo más apasionado, tierno, dulce y con demasiado amor. —No necesito otra cosa cuando estoy a tu lado.

—Ni yo, y siempre será así, ¿de acuerdo?

Asiento sonriendo totalmente conmovido. Rodeo su cuello con mis brazos mientras sus manos acarician mis muslos, mi abdomen y mi miembro ya en calma.

&

La semana transcurre y me mata cada noche y cada mañana al sentir mi cama vacía, fría y lejana. Ya ni siquiera me arreglo como antes y es que sólo puedo verlo a la hora del almuerzo, ya que entre clase y clase no salgo de mi edificio y él del suyo.

Ya no he hablado con mamá y no pienso hacerlo. Por las mañanas desayuno sin hablar con ella y la comida y cena ahora son en mi habitación estrictamente.

A veces me llena un sentimiento de culpa, uno en el que sé que mi madre no tiene la culpa de nada, y de hecho me inunda la idea de que es la persona que menos tenía que enterarse de esta aberración. Sin embargo, cuando mi mente trae los recuerdos de Tom y yo haciéndolo, besándonos o simplemente existiendo en la vida del otro, toda muestra de empatía hacia mi madre se esfuma, y vuelve el Bill que la odia, la aborrece y la rechazaría hasta que me dejara libremente con él. Sea como sea que pasara.

—¿Bill? —Una voz masculina me saca de mis propios pensamientos como cada tarde. Sé de quién se trata al otro lado de mi puerta, pero no sé en qué plan venga, tal vez mi mamá ya trató de persuadirlo para que nos odie también, por lo tanto no voy a abrir—. Bill, soy Gordon, ¿podemos hablar?

Sabía que al enterarse mamá tendría que enterarse Gordon, pero es que no le había tomado tanto tiempo para hacerlo, y eso me daba cierto tipo de vergüenza, aunque no sabía bien por quién.

Me levanto de mi cama después de pasar todo el día pensando en él. Es domingo y acabo de regresar de estar con él sólo un rato porque Georg llegó a su departamento y no queríamos seguir allí. Me dirijo a la puerta abriéndola para verlo.

—No estoy de humor para hablar, Gordon.

—Es importante, pero necesito que me escuches.

—Está bien, pero tengo tarea de la universidad qué hacer.

—De acuerdo, te lo diré y te dejaré para que lo pienses, incluso para que puedas hablar con él.

—¿De qué se trata?

—Los voy a apoyar. —Me quedo en shock y sin más lo dejó entrar por completo a mi habitación.

—¿Por qué? —Logro preguntar regresando a sentarme en mi cama, él se sienta junto a mí.

—¿Tom está bien?

—Sí, se está quedando en el departamento de un amigo.

—Bueno, mira, tengo un departamento vacío, está amueblado pero no hay nadie viviendo ahí, dile que si gusta puede irse ahí.

—¿Por qué?

—Ya me contó tu mamá lo que pasó y cuando Tom se vaya al departamento les contaré, por ahora dile que se vaya para allá, esta es la dirección. —Me extiende una pequeña hojita de papel donde está anotada una dirección.

—Pues… Gracias.

—No te preocupes, todo va a estar bien.

Se levanta y sale de mi habitación sin decir más.

&

De camino, entrando, durante mi recorrido en los pasillos, y hasta en durante las clases, no puedo apartar las palabras de Gordon de mi mente, no puedo pensar en otra cosa que en el departamento de Gordon, y lo más increíble, él nos va a apoyar, él y no nuestra propia madre. Esto último puede que tenga más sentido, aún así, agradecería que mi mamá intentara por lo menos entender. ¿Estoy mal?

Hasta que la clase antes del almuerzo se termina, salgo junto a Andy con dirección a la cafetería, mis pensamientos no se apagan, incluso le he contado a Andy durante la clase de Ciencias. Al llegar, veo a Tom sentado con Georg, Andy y yo nos sentamos en esa misma mesa. Mis ansias de llegar y cubrirme de sus brazos se apaga cuando me recibe con una sonrisa bien disimulada.

—¿No vas a comer? —me pregunta Tom al no ver una bandeja frente a mí, con la boca llena de una hamburguesa, misma que creo pagará Georg.

—No tengo hambre —respondo cabizbajo.

—¿Qué sucede? ¿Es mamá?

—Yo voy al baño.

Andy se levanta y se va. A pesar de que nos apoya también, sé que se siente incómodo, o tal vez piensa que nosotros nos incomodamos al tenerlo cerca. La realidad es, que cuando estoy con Tom, se me olvida todo, incluso aquí en la escuela, al verlo se me olvida que existen más personas a mi alrededor, y si no fuera por su rápida forma de evadirme, yo terminaría siendo la causa de nuestro propio destierro.

—No me asustes, Bill.

—Ayer Gordon me dijo que nos va a apoyar.

—¿Se lo dijiste?

—No, mamá le dijo todo. —Él sonríe demostrando que era obvio. Me encanta que sonría. —Me dijo que vayas aquí, es un departamento —continúo extendiendo el papel con la dirección del departamento. —Dice que cuando estés ahí nos contará el por qué nos apoyará.

—¿Un departamento?

—Sí, está amueblado… Yo creo que debes tomarlo, podría ir ahí y quedarme contigo las noches que quieras —propongo viendo sus labios, en un susurro, provocando que las mariposas empiezan a hacer lo suyo y él sonríe comprendiendo todo.

—Me convenciste. Primero hablaré con Georg y en la tarde vamos a verlo. ¿Te parece?

—De acuerdo.

—¿Es esto porque estás así y no quieres comer?

—No… Es que te extraño mucho.

—Yo también te extraño mucho, Bill. Pero no podemos hacer otra cosa y arriesgarnos.

—Lo sé. Te amo mucho.

—Yo a ti, Bill. Te amo.

—Chicos, están demasiado cerca.

Me recorro en mi propia banca, entiendo al instante la llamada de atención de Geo, sin embargo, no puedo deshacerme de la idea de tenerlo cerca, así que tomo su mano y lo arrastro conmigo hasta los baños de ese piso. No hay nadie gracias al cielo y cierro con seguro. Adentro lo acorralo en los lavabos y lo tomo como una fiera a su presa. No quiero y no pienso soltarlo hasta dentro de unos minutos porque sé que tenemos clases, pero antes quiero disfrutar de sus labios, sus manos, el sabor de su saliva tan dulce y el aroma de su piel que embriaga.

—Mi cama está tan fría —digo separándome para abrazarlo y posar mi cabeza sobre su hombro.

—Sabíamos que esto iba a pasar.

—Sí pero es más fácil decir que hacer. Sabíamos qué iba a pasar y qué íbamos a hacer, pero es tan difícil hacerlo.

—Tranquilo, ya con el departamento de Gordon será un poco más fácil y nos mudaremos, espero que mamá no sepa a donde.

—¿A dónde iremos iremos después de la uni?

—Lejos de casa, empezaremos de cero, nadie sabrá que somos hermanos y podremos salir de la mano, ¿de acuerdo?

—Eso me gusta, no tolero salir y no besarte o algo.

Ambos sonreímos y junto mis labios en los de él una y otra vez.

-—¿Cuándo te cambias al departamento de Gordon?

—Este viernes, así me ayudas.

—Bien.

—¿Cómo está Scotty?

—Aúlla cada noche más y durante el día está echado al pasto bajo el sol, a veces voy y estoy con él, después lo saco a pasear pero ya no aguanta más que un par de calles y no camina más.

—Hoy llévalo, se emociona al verme.

—Lo haré.

—Y debes comer, amor.

—No tengo hambre, tu madre ya ni siquiera sale de su habitación y no hablamos, me duele el estómago de sólo pensar que tengo que volver.

—Debes entenderla. No fue fácil para ella vernos así.

—Ya sé y créeme que sí lo entiendo, pero también es difícil para mí porque quiero estar contigo.

—Yo también pero quiero que comas, no quiero verte más delgado, estás muy flaquito.

—Tú también estás así, sólo que tu ropa lo disimula.

Se ríe y se lanza a besarme como si tuviera mucha sed de mí, puedo decir que después de eso, mis labios se sienten hinchados y como cuando acabas de correr una maratón y no te basta el agua que acabas de beber, quiero más y más.

Salgo primero del baño y ya están pasando los demás chicos y chicas por el pasillo para ir a las clases.

Paso las siguientes clases y al salir como siempre, Tom me lleva a casa en su Cadillac. Luego de otro beso apasionado me deja a una calle de casa y lo veo irse. No camino hasta que da vuelta en la esquina para ir al departamento de Georg.

&

—Deben tener cuidado, Tom. Ya empiezan a tomarles atención en la uni.

—Lo siento, hablaré con Bill. De hecho, creo que ya tengo departamento.

—¿En serio? ¿Cómo?

—El novio de mamá al parecer nos va a apoyar y tiene un departamento disponible, hoy iré a verlo.

—Bien, pues de cualquier forma aquí tienes un techo. Los dos.

—Mil gracias, amigo.

—No es nada. Pero sí quiero que pienses en que deben disimular, no pueden arriesgarse así.

—Lo sé. Hablaré con Bill. Te veo más tarde, voy a ir a ver el departamento.

—Sí, claro. Con cuidado.

Tomo las llaves del edificio de Georg y las de la Cadillac, pero antes de salir, Georg me detiene.

—Tom.

—Dime.

—Si te quiere cobrar regresa aquí, al menos nos podemos ayudar con los gastos.

—Claro, no lo dudes.

Georg se queda satisfecho con mi respuesta y entonces sí me dispongo a salir del departamento. Bill me estaría esperando en el mismo parque, con Scotty, el cual veo desanimado, triste y sin ilusión por ir a perseguir ni una pelota o un hueso. No es hasta que me estaciono junto a ellos, es cuando Scotty voltea alarmado, Bill trata de ignorar el hecho de que he llegado para que Scotty no sienta mi presencia, pero él lo sabe, conoce mi camioneta y reconoce todo en ella, rápido voltea, Bill sigue tratando por no voltear no reírse, pero nada funciona, me ha visto y Bill no tiene otra opción que soltar su correa. Abro la puerta de mi lado y rápidamente llega a mí, al mismo tiempo que salgo de esta para recibirlo.

—No hay duda de que te ama más que yo.

—No digas eso —río pero también me empiezo a poner triste porque Scotty llora por no haberme visto un día completo. —Sube, amor —digo a Bill mientras Scotty sigue soltando esos aullidos propios del llanto de un perro.

—Te extraña, ahora que veas el departamento quizás sea mejor que lo tengas tú. No soporto verlo triste en la casa.

—Sí, nunca me había separado de él.

—¿Lo tienes desde cachorro?

—Sí.

—Quédatelo, no me lo llevaré de nuevo, te extraña demasiado.

—Aún voy a volver con Georg, no puedo llevarlo ahí.

—No soportará un día más, cada noche aúlla más y ya no se levanta, todo el día está echado.

—Oh Scott, ¿eso es cierto? Debes resistir, amigo. Ya pronto estaremos bien, además, debes cuidar a Bill, él es importante para mí y ahora también es tu amigo, ambos somos tus amigos, debes resistir un par de días más.

&

Decir que los perros entienden no es suficiente si no hay pruebas de ello. El que Tom le haya pedido aquello y expresar que le entendió, se puede reducir a una sola frase, Scotty lamió enseguida su mano, ¡su mano! Yo nunca lo había visto lamer a Tom que no haya sido su cara. ¿Por qué ahora era diferente?

—Tomaré eso como que lo has entendido.

—Puedes estar seguro.

Continúa…

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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