
“In die nacht” Fic de Xim_Alien
Capítulo 45
Viernes. Bill me ayuda a empacar las pocas cosas que me pude traer de casa y que alcancé a instalar en el departamento de Georg. Terminamos rápido pues no son muchas las cosas, solamente es mi ropa, mis gorras y mis zapatos, al menos eso fue lo que empacó mi madre antes de echarme de su casa.
—De verdad, gracias por todo. Eres un verdadero amigo y no sé cómo pagártelo. —Abrazo a Georg y de todo corazón
—No te preocupes, cuando quieras y para cuando cualquiera de ustedes dos lo necesite, ya saben dónde encontrarme.
—Gracias.
Abrazo fuertemente a Georg una vez más, agradeciéndole por el apoyo que nos ha brindado. Por fin después de eso, ambos salimos del departamento para ir al de Gordon, que desde el lunes pasado, es mío. Bueno, nuestro.
—¿Dónde estás según mamá? —pregunto a Bill estando en la Cadillac rumbo al departamento.
—No lo sé, no la vi en la casa. Supongo que estaba en el trabajo.
—Si llama, ¿qué le dirás?
—¿Qué quieres que le diga?
—Bill, no estoy jugando.
—Yo tampoco, ¿qué le digo?
—Que estás con Andy.
—¿Creés que me crea?
—¡Ah eso voy! Ya no quiero que discutan.
—Es que quiero quedarme esta noche contigo. No hemos estado juntos y no quiero ir a casa.
—Bien, pero si llama iré a dejarte yo mismo.
—No es justo.
—Sí lo es.
—No.
&
Scotty va atento a Tom desde el asiento de atrás, y Tom va atento al camino buscando la calle en la que el otro día dio vuelta.
Después de 15 minutos en la camioneta llegamos. Un edificio en color gris con una puerta automatizada en color negro con cristales y acabado espejo. A metros está la puerta del estacionamiento que está por debajo del edificio. Esta vez, Tom se estaciona más cerca de la puerta con dirección a la puerta del ascensor que la puerta de las escaleras como aquél día.
Bajo de la Cadillac con Scotty mientras Tom baja el par de maletas y la guitarra. Tom y yo nos dirigimos al ascensor para ir al piso 4 y buscar el departamento 105. Rápidamente llegamos, saca las llaves de su bolsillo y se apresura a abrir.
Entonces, mi cabeza trae todas las palabras que nos dijo Gordon, no podré olvidarlo en un largo tiempo.
«No es muy grande pero pensé que necesitarías tu propia privacidad además de tu amigo».
«Sí, muchas gracias Gordon, en verdad apreciamos tu apoyo».
«No tienes que agradecer. Hay dos habitaciones y un baño al fondo, la cocina, la sala, y el recibidor. Y aquí tienes las llaves. Esta de aquí es de la entrada al edificio, y esta otra es del departamento».
«Bien, está genial. Pero, ¿tú no lo utilizas?».
«No, era de mi padre, él lo pagó y se me quedó a mí cuando él murió, y no te preocupes, no quiero que me paguen o algo, Bill me dijo que estas trabajando, prefiero que uses ese dinero para comida, tu mamá y yo seguiremos pagando la universidad de ambos. Por eso no se preocupen».
«Pues muchísimas gracias».
«Aún no entiendo el por qué nos estás apoyando»
«¡Bill!»
«No, está bien, debo decirles algo. Yo pasé por lo mismo aunque con mis hermanos. El caso de incesto es más popular de lo que ustedes creen y por lo mismo de que es ilegal las personas se callan… Mi hermana y mi hermano son mellizos, ellos son mayores que yo por un par de años y bueno, yo me enteré que estaban juntos cuando yo tenía veinte porque encontré cartas de ellos dos. Mi hermana vivía con nosotros y mi hermano en un departamento cerca de casa y un par de años más tarde, me enteré que ella estaba embarazada, mis papás se enteraron porque aunque quisieron ocultarlo vieron que no tenía un novio o algo, cuando la bebé nació, nació muy mal y no tardaron en enterarse que la bebé era de mi hermano. Mis papás casi se mueren, corrieron a mi hermana y hace 13 años no los veo, ni siquiera sé cómo es mi sobrina. Con eso se terminó el matrimonio de mis padres; mi papá adquirió este departamento hace 16 años y él murió tras enterarse de la muerte de mi madre cuatro años después».
«Lo sentimos mucho, Gordon».
«Sí, no tenía idea».
«Bueno, así es la vida después de todo. Escuchen, no quiero que pase lo mismo con ustedes, yo amo a su madre y los quiero a ustedes como a mis propios hijos y quiero apoyarlos, no quiero pasar la vida como la pasé con mis hermanos, pero si me dejas decirte algo, Bill, tu madre está sufriendo, y que seas tan frío con ella ahora, no ayudará a que al meno entienda lo que están viviendo. Trata de hablarle, trata que vea en ti que estás cuerdo y no loco como ella creé».
«¿Lo ves? Tienes que cambiar, Bill.
«Está bien, lo intentaré. ¿Ella sabe que estaremos aquí?».
«No, la verdad no planeo decírselo. Creo que eso les corresponde a ustedes estrictamente».
«¿Y sabe lo de tus hermanos?»
«Tampoco, ella no sabe nada en absoluto, y aunque quisiera decirle que tengo una sobrina, quizás eso no sea necesario. Dudo poder verlos alguna vez».
Luego de que terminó de explicarnos, se fue del departamento, dejándonos solos para poder limpiar aunque fuera un poco, y es que un departamento vacío, abandonado por años, coleccionó más polvo y algunos que otros insectos, por lo que no fue suficiente solamente esa limpieza, así que en cuanto llegamos, empezamos con otro aseo.
Luego de terminar de sacudir, barrer y trapear, seguimos con la ropa de cama, cosa que traje de casa, su propia ropa de cama en la, ahora, su habitación. Ambos terminamos abatidos, como si hubiéramos ido a un concierto de nuestras bandas favoritas y como si hubiéramos ido a la misma guerra. Ambos nos dejamos caer en el sillón, uno del que seguía saliendo polvo a pesar de que ya había sido sacudido y golpeado tantas veces como pudimos.
Hasta ahora me doy cuenta que estoy recostado en las piernas de Tom y las lágrimas recorren mis mejillas. En segundos siento sus manos entre mi cabello.
—¿Estás llorando?
—Recordé lo que nos dijo Gordon.
—Jamás me lo pude haber imaginado.
—No sé qué pensar de sus hermanos, pero me duele el hecho de que haya nacido un bebé de esa relación.
—Sí, ya sé. Pero sería hipócrita juzgarlos, ¿no crees?
—Sí, claro, no me atrevería a hacerlo, sólo que, teniendo en cuenta su situación y la nuestra, me duele pensar que Gordon no los ha visto, no conoce a su sobrina, y nosotros, no sabría qué hacer si mamá logra separarnos. Tom, no podría vivir lejos de ti.
—Espera, no vayas tan rápido. Te he dicho miles de veces que no me atrevería a dejarte solo, estamos separados por ahora, pero nos vemos en la uni, y ahora podrás estar conmigo las noches que quieras.
—¿Y cuando mamá se entere?
—Iré a dejarte a la casa antes de que ella llegue, tendremos buenas coartadas y nos acostumbraremos, además, ya falta poco para terminar nuestras carreras, después de eso nos iremos a vivir juntos.
—Me siento mejor cada vez que repites eso.
—Y lo seguiré haciendo todas las veces que lo necesites escuchar. Ahora, déjame hacerte feliz.
De pronto no siento otra cosa que su mano derecha tratando de inmiscuirse dentro de mi boxer. Mis lágrimas se extinguen y son reemplazadas por un deseo incontrolable, me incendia la idea de que estamos completamente solos, el silencio reina en el departamento y Scotty está apacible junto a la ventana del recibidor, así que podré gritar y gemir todo lo que yo quiera; no puedo hacer nada más que reaccionar a su favor. Volteo y él aprovecha para atrapar mis labios con sus dientes, luego sus manos pasan de estar en mi rostro, guiando nuestro beso, a mi cintura, atrayéndome a él, haciendo que me pueda sentar encima de él, estando ambos aún en el sofá. Nuestro beso se intensifica, hay pequeños jadeos que están cargados de excitación. Sus manos suben por mi espalda, por mis costados y regresan a mi trasero, en un segundo me quita la playera y yo la de él. Abro sus pantalones y él aprovecha para bajar los míos.
—Ya, Tommy… por favor, hazlo ya. Te lo suplico —digo aún en su boca.
—Vamos.
Conmigo en brazos y mis piernas enredadas en su torso, tratando de no caer y confiado en su agarre, nos conduce a la habitación donde yace su ropa y todo lo que mamá le empacó antes de correrlo.
Me deja sobre la cama, y así, encima de mí, empezamos con ese ritual que al poco rato, despierta en nosotros más que las propias ganas por el otro. Aunque mi boxer está lastimándome, no dejo de besarlo, de recorrer su espalda con las palmas de mis manos, de frotar mi masculinidad contra la de él. Nuestra excitación sigue creciendo al igual que nuestra sed por esos órganos mutuos, mismos que no hemos tenido durante casi una semana.
Continúa…
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