In die nacht 5

In die nacht 5

“In die nacht” Fic de Xim_Alien

Capítulo 5

Me quedo como un muerto sobre mi cama, viendo al techo sin saber qué hacer y en qué pensar, todos los sentimientos que vinieron en cuanto lo ví en la puerta, me dijeron algo que no podía ya quitar de mi cabeza. No iba a funcionar nada. Se fue durante mucho tiempo, esa era la pieza clave, se había ido y yo me quedé hundido en la miseria, mi vida de convirtió en una verdadera mierda, y todo por él, porque sinceramente, sigo sin poder decir en voz alta lo que me pasa, lo que pienso, lo que siento y todo lo que me hace querer hacer cuando estoy cerca de él. Ya nada podía funcionar porque durante cinco años, lo único que quería era que él regresara, cada noche era tan difícil o más, más que los malditos días. Ja, eran tan horribles los días, el sólo hecho de tener que despertar y empezar a hacer cualquier cosa ya sin él. Y vaya forma que encontré para distraerme.

No estaba bien sentir lo que yo estaba sintiendo por él, no era algo normal, pero si cinco años no habían funcionado para hacerme dejar de pensar y sentir eso, ¿qué podía funcionar ahora?

—¿Se puede? —habla desde afuera de mi habitación.

Me levanto de la cama, descubro entonces que sigo con la toalla en la cintura, mi cabello ya no escurre y lo único que me queda por hacer es quedarme sentado en la orilla de mi cama.

—Sí —contesto y él entra lentamente—. ¿Qué?

Sigo sentado cuando él entra, se queda de pie junto a mi armario, no me atrevo a verlo a la cara porque entonces mis ojos se desviarían de sus ojos a su boca.

—Sólo quisiera hablar contigo. Ya sé que me dijiste que saldrías pero llevas aquí más de media hora y pensé que quizá ya no saldrías.

—¿Hablar de qué? —pregunté con el corazón en la garganta, viendo mis manos, sintiéndolas temblar y pedir ayuda para que se quedaran quietas.

—Quiero saber cómo has estado, saber qué has estado haciendo y no sé, de todo lo que pudimos decir antes.

—¿En serio? —Ahora sí que me atreví a levantar la cara.

—Sí —dijo sorprendido por mi pregunta.

—Espera —agregué con una sonrisa burlona. —… ¿Quieres hablar conmigo después de que te fuiste sin decirme ni un carajo? —exploté.

Vi sus ojos, se cristalizaron en cuanto escuchó mi voz a punto de romperse pero no de tristeza, sino de toda la frustración que me hizo sentir durante cinco años. Y eso no era necesario decirlo, él lo sabía perfectamente.

—Lo siento mucho, Tommy.

—No me llames así —pedí suplicante, volteando para dejar caer un par de lágrimas.

El cuarto se volvió silencioso, de lo más horrible, ninguno de los dos podía ya decir nada porque era más que obvio. Los dos sabíamos con exactitud lo que sentía el otro.

—No pude decirte nada. —Él prefirió romper el silencio. —Y lo siento mucho, Tom, de verdad, si me hubiera despedido de ti, te aseguro que no hubiera podido irme, y creo que lo sabes.

—Nuestra madre fue la que me dijo que te habías ido, una semana después me dijo la razón, un pretexto que todavía, hoy día, no comprendo, ni siquiera la encuentro como la razón legítima por la que te fuiste. ¿Por qué no me lo dijiste tú? ¿Por qué nunca me conveciste que era eso lo que de verdad querías hacer?

—De verdad lo siento.

—¡Mi madre me dijo que te habías ido! ¡No tienes ni puta idea de cómo me sentí entonces! ¡Ella me lo dijo!

Soltó a llorar, no como un niño haciendo un berrinche, lo hacía en silencio, sin vergüenza por dejar salir esas lágrimas. Y yo también.

—Lo siento. Sólo puedo decirte que no fue fácil para mí tampoco, el decidir irme fue algo que no lo pensé por un minuto, lo pensé por años, ¿recuerdas cuando hacíamos la tarea juntos? —asentí, —desde entonces sabía que no podía dejarte ni un solo minuto por tu parte, y con el pasar del tiempo nuestras actividades se iban haciendo más de nosotros que sólo de uno, no podía dejar de pensar que seguiríamos haciendo todo a la par, tú y yo siempre. Y no, no fue fácil irme. De verdad lo siento, Tom, perdóname.

Seguía llorando y yo también, sabía que era sincero que decía, pero también es cierto que me sigo sintiendo destrozado por esos cinco años de mierda. Sinceramente, sí quería perdonarlo, quería empezar de cero con él hoy mismo, sin embargo, ¿qué pasaría entonces con mis sentimientos? Le veo a la cara, busco sus labios y me hace estremecer, me hace darme cuenta que no puedo ir contra corriente, aquello se volvía imposible conforme más lo pensaba. Mis pies me hacen dar un paso adelante, encontrarme con él, tan cerca que mis manos pudieron tocar sus brazos, también lo sentí estremecer. Su mirada bajó, avergonzado también por algo, pero entonces recordé lo que más me gustaba, su mirada intensa, ingenua, tierna y sensible, tan inocente, escondiendo su lado más pasional. Todo eso podía aturdirme hasta la locura. Lo abrazo. Él me rodea con sus brazos, me hundo en su cuello, él lo hace en mi cuello también. Entonces, sin pensar, mis manos se mueven en automático, rodeo su cintura y lo acerco más a mi cuerpo si se puede. Respiro su aroma, acaricio su cabello y él se siente en paz, tanto como yo. ¿Por qué Dios?

—¿Estás comiendo bien? —pregunto extasiado.

Ambos nos alejamos después de ese abrazo más que reconfortante. Voy al armario a buscar algo cómodo qué ponerme, ya no iría a ningún lado, prefería quedarme aquí toda mi vida, sólo si estaba él también.

—Sí.

—Sigues muy delgado —agregué lo más casual que pude.

—Tú igual, igual que antes. —Lo veo sonreir. —¿La camioneta es tuya?

—Sí.

—Es hermosa, ¿cómo la conseguiste?

—Maté a alguien.

Su rostro cambió, como si lo que hubiera dicho de verdad lo creyera, pero no lo culpo, mi respuesta fue en verdad convincente. Luego de unos segundos más dejándolo creer aquello, suelto una carcajada, él me mira desconcertado y no puedo hacer más que corregir mi respuesta.

—Claramente no es cierto, trabajo en un bar. ¿En serio creíste que fui capaz de matar a alguien?

—Lo siento, pero tu respuesta fue muy genuina. No vuelvas a jugar con algo así.

—Lo prometo.

—La habitación sigue siendo la misma también.

—Sí, no he cambiado nada. Bueno, más bien, ni siquiera la usaba, siempre dormíamos en tu habitación.

—Sí, y tú también decidiste ocupar tu habitación sin decirme más, de un día para otro preferiste dormir solo por alguna razón que todavía desconozco.

Eso era cierto.

—Bueno, ya estábamos creciendo, y empezaba a tener esas incómodas erecciones matutinas.

—Bien, eso es cierto.

Lo había logrado.

—¿Ya vas a contarme por qué te fuiste? —pregunto de la nada otra vez.

—Metí solicitudes para recibir una beca para estudiar música en España, el conservatorio en Madrid es la mejor escuela de música en Europa, tienen a los mejores músicos, músicos de sinfónicas de élite… Y quedé.

—¿Y podrías decirme en qué momento apareció tu gusto por la música a ese nivel? ¿No nuestro sueño era sólo formar una banda de cochera?

—Sí, fue algo repentino, pero quería estar preparado lo más que se pudiera para cantar y para mejorar cosas que no sabía que hacía mal.

—Va, te la compro —dije no muy seguro.

—Tengo mucho sueño. Voy a dormir y espero hacer algo contigo mañana, lo que quieras hacer te acompaño, ¿sí?

—Bien.

—Hasta mañana.

Hace cinco años no escuchaba eso último, por lo mismo, no pude contestar nada, estaba frito. Lo ví cerrar la puerta, desaparecer detrás de esta y escuché el click de su puerta al otro lado del pasillo.

Pensé que este sentimiento se iría si empezábamos a cambiar nuestras rutinas, el ya no dormir juntos, el ya no estar en la escuela siempre con el otro, el ya no hacer nuestras tareas como de costumbre, y de repente él pensó en irse del país, por un momento en mi cabeza pareció ser la mejor decisión que pudo haber tomado, pues al menos yo no hubiera tenido los huevos para hacerlo. Irse a otro país que no conoces de nada, hablar en otra lengua que tampoco conoces de nada, él lo había decidido y yo me había quedado aquí, con los recuerdos machacando mi mente a diario. Y todo ese vacío desapareció en cuanto abrí la puerta y lo vi. Todo había sido para nada. El latir de mi corazón había vuelto. Ahora lo que quedaba pensar era que quería volver a acompañarme en mi rutina, eso me dejaba con solamente una idea en la cabeza. Yo y el bar.

Yo y él.

Yo, él, el bar, Ally.

Yo y él.

Eso no era algo normal.

Continúa… 

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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