In die nacht 51

In die nacht 51

“In die nacht” Fic de Xim_Alien

Capítulo 51

La fiesta de Halloween estaba por empezar, y mi disfraz estaba listo, sólo tenía que agregar detalles pero todo lo demás estaba listo. Sin embargo, Tom parecía aún un mal chiste de su disfraz.

—Déjame maquillarte —repito por tercera vez.

—Me estás metiendo la brocha en el ojo.

—Si te quedaras quieto eso no pasaría.

—Es que me haces cosquillas, Bill.

—Si queda feo no será mi culpa.

—Sí, sí lo será, un pirata no está maquillado.

—Pues no eres como Jack Sparrow precisamente y él también se maquilló.

—Pero Jack Sparrow está sucio, no tiene el maquillaje perfecto.

—Ni siquiera sabes lo que te estoy poniendo, ¡Tom, quédate quieto!

—¡Me haces cosquillas!

—¡Arg!, toma, disfrázate tú solo.

Salgo del baño harto, quiere ser igual a Jack Sparrow y ni siquiera se deja pintar, vaya sonso.

—Ya, Bill, lo siento.

—Tengo que prepararme, sigue tú solo.

—Eres un vampiro perfecto, tú ya no necesitas maquillaje. Anda, sigue conmigo.

—Te quejas de que te paso la brocha.

—Es que la metiste en mi ojo… Ya, Bill, vamos.

Me abraza por la cintura estando detrás de mí, convenciéndome para que siga maquillándolo.

—¿Sí? —Me da besos en el cuello.

—De acuerdo.

Siempre me hace cambiar de idea, bueno, creo que siempre sabe cómo y qué hacer para que mis patéticos intentos de parecer rudo terminen en sencillos arranques de histeria.

Lo meto al baño y hago que se siente en la silla que metí para estar más cómodo y a una altura conveniente. Toma mi cintura y hace que me siente en sus piernas. Continuo así maquillado su perfecta cara que ahora quedará como ese capitán sucio pero aún así, guapo.

El disfraz ya lo tiene, sólo hay que ajustarlo a algo aterrador y poner algunas cicatrices o disparos sobre la ropa.

—Listo.

—Genial, soy un gran pirata.

—Tanto que has pirateado una identidad, te acusaré con el verdadero capitán Jack Sparrow.

—Será un honor conocerlo.

—Quisieras —digo riendo.

Me levanto de sus piernas y continuo con mi maquillaje, sólo aplico gotas de sangre falsa a las orillas de mi boca hasta el cuello.

—Ya es tarde, Bill, apúrate.

—Aún está empezando, llegaremos bien.

—Es la primera fiesta de Halloween a la que voy, aunque iba a las del instituto, y a fiestas de universitarios, pero siempre terminaba yéndome antes y ni siquiera estaban tan geniales. Hoy será diferente, ¿no crees?

—Exactamente, ahora iremos juntos y beberemos ponche, saldremos de ahí hasta tarde y luego vendremos aquí, y terminaremos la noche haciendo el amor.

—Claro que sí.

Hace a un lado mis delgadas rastas y besa mi mejilla, luego busco sus labios pero me detengo cuando siento sus manos acercándose a mi trasero. Me separo un poco de su boca, de pronto quiero decirle algo que nunca creí ser capaz de decirle.

—Quiero que esta noche me cojas.

—¡Bill! —susurra con una sonrisa—. Lo haré.

Me levanto de sus piernas y lo escucho soltar un suspiro.

—¿Dónde dejé los colmillos?

Busco los colmillos de plástico y me los coloco. Pronto salimos del edificio y en la Cadillac nos dirigimos a la casa de Kristen, cuya dirección fue proporcionada por Georg en un mensaje de texto a Tom. Él busca la dirección entre las calles oscuras con el celular en mano y al volante. No es difícil encontrarla, pues hay un grupo numeroso de personas disfrazadas en el patio principal, el cual es tan grande como un departamento mediano.

—¿Aquí vive?

—Sí.

Estaciona la camioneta en la siguiente calle, ya que todo está ocupado, toda la calle está llena de autos. Al llegar al patio, no reconocimos a nadie, en primera por los disfraces y en segunda, porque la mayoría eran de otros semestres.

La música es tan fuerte que se escucha a la distancia, puedo deducir que es un DJ. Entramos y la casa está abarrotada.

—¡Hola! ¡Yo soy Kristen! —Nos saluda una chica alta y delgada con un disfraz de Marilyn Monroe—. ¡Antes se tienen que registrar aquí, nombre y disfraz, a las diez habrá un concurso! —Nos proporciona una libreta con nombres ya apuntados, y Tom lo hace por los dos—. ¡Bien, adelante y diviértanse!

La iluminación adentro parecía de club nocturno, con una decoración muy elaborada pero bastante excelente. Muchos chicos y chicas, disfraces baratos y otros bastante costosos y no faltaban los artísticamente elaborados.

—¡Vamos por tragos! —Tom siempre tiene que tomar

—¡No! ¿Quién conducirá?

Sus ojos se enfocan en mí y duda en responder, y es que aunque intentara negarlo, sé que pasara lo que pasara, él no le daría las llaves de su Cadillac a nadie.

—¡De acuerdo!

Vamos arriba de la casa en el primer piso, mismo donde no hay tanta gente como abajo, y desde arriba se ve todo, además de que no hay nadie que conozcamos.

—Está gigante la casa.

—Sí, bastante. ¿Vendrá Andy? —me pregunta en tono normal, la música no se oía igual arriba.

—No, en el trabajo de Zack organizaron una fiesta e irá con él.

—¿Tom? ¿Eres tú?

De su lado izquierdo, al contrario del mío, se acerca a hablarle una chica en un disfraz de ángel negro.

—Sí, soy yo.

—Oh, te ves increíble, creo que no me recuerdas, soy Chantal.

—Oh… ¿Qué tal?

—Pues aquí —le sonríe coqueta—. Disfrutando de la fiesta, ¿quieres venir? —dice y señala a su espalda una de las dos puertas a nuestras espaldas.

—No vine para eso, Chantal, tal vez otro día.

Frunce el ceño con duda, casi sospechando que hay algo más que eso, no se lo tragó.

—Como prefieras… Te veré luego. Adiós, Bill.

—Adiós —respondo dudoso.

Tom no cruza la mirada con la mía e incluso mira hacia abajo. Quedamos ahí varios minutos más, sin hablar y esperando a que alguien aparezca, Georg en este caso.

—Lo siento —rompe el silencio.

—¿De qué hablas?

Le sonrío cómplice para que olvide el tema y sin decir más, asiente agradecido.

Los gritos desde abajo logran captar nuestra atención, vaya, es Georg.

—¡Ya era hora! Vamos.

Caminamos a las escaleras y después de apartar a la gente a base de empujones, nos colocamos junto a Georg quien viene de Power Ranger en color rojo, sólo que se ha quitado la máscara.

—¡Esto es incómodo! —grita por encima de la música y levanta la máscara a nuestra vista.

—¡Ya lo creo! —responde Tom quitándosela de la mano para estirarla como globo desinflado y riendo.

—¡¿Qué chicas, eh?!

—¡Te las dejo para ti solito!

—¡Pues aprovechando de que soy soltero y sin ningún compromiso, veré quien está en mi lista!… ¡Vamos por ponche, está genial!

—¡Vamos!

Me convence y lo sigo mientras él sigue a Georg. Llegamos a una mesa de gran tamaño y hay un chico sirviendo el ponche de un tazón enorme. Del tazón sirve una cucharada grande en una copa de vidrio, vuelve hacia atrás y cuando nos da la copa, ésta tiene un ojo flotando en la superficie.

—¡Que lo disfruten!

—¡Gracias!

Y no es por exagerar, pero no se tardó tanto en poner un juguete en las copas de ellos, como se tardó con la mía.

Los tres salimos de la casa y Georg saca una cajetilla de cigarrillos y nos invita uno.

—Gracias, hacía falta uno, ya tiene que no fumo.

—¿En serio? Te veía a diario con al menos uno. Oye.

—¿Qué?

—Bill.

—Bill, Bill. ¿Estás bien? ¡Bill!

—Sí… yo… necesito un baño.

—En el piso donde estaban, la puerta del fondo.

—Sí.

Entro a la casa un poco mareado, siento que mis pies están flotando y mi cuerpo tiembla, siento que mi estómago da giros sin detenerse y mi cabeza explotará al igual que mis oídos por la música. Llego con dificultad al pie de las escaleras y para la mitad ya no siento mi cuerpo. Sólo oigo la música… y voces.

—Aaron, tómalo de las piernas.

Aaron.

&

—Deberías ir, se veía raro.

—No quiero que sospechen.

—Recuerda que por ahí están esos dos.

—Tienes razón, ahora vuelvo.

—Te acompaño.

Entramos a la casa como pudimos, subí las escaleras tan rápido como pude y corrí a la puerta del fondo por el pasillo que se me hacía interminable.

-—Bill… ¿Todo bien?—. No responde —¡Bill!

Harto, abro la puerta del baño, encontrando… Nada.

—No está.

—Tal vez…

—¿Dónde está?

—No estoy seguro, tendremos que buscarlo pero, Tom, Escucha, Aaron y Mark lo amenazaron, van a hacer lo que sea.

—Limítate a informarme de cosas que no sé.

Georg y yo avanzamos por el pasillo, pegando oreja a las puertas pero nada. En el segundo piso igual y nada. Georg tiene razón y ya sé cómo son esos dos. Lo sé exactamente, pero estamos en una fiesta, con máximo cincuenta personas siendo testigos de lo que pueda llegar a suceder, tal vez más, tal vez menos, ¿Son tan idiotas como para hacer algo así frente a todas estas personas o… lo habrán sacado ya?

&

—¿Qué tiene el imbécil?

—Sólo a ti se te ocurre drogarlo con el ponche.

—Ahorita nos dirá todo, Mark.

—¡Está mal, míralo!

—Oye, oye, oye, cálmate, ¿sí? Sólo espera a que se le baje y te dirá todo lo que se traen.

—¡Eres un imbécil, Aaron! Esperar. Estamos en una casa con mucha gente ¿Crees que es bueno esperar, idiota? ¡Pregúntale ya! A ver si te responde algo.

—Oye, tú ¡Oye, marica! Dinos qué te traes con Tom.

Mis manos están… atadas a algo y no puedo moverme, también… mis pies y no dejo de… sentirme con ganas de…

—¡Maldito hijo de puta!

—¿Qué ocurre? ¿Te echó la pastilla en la cara?

—¡Pedazo de mierda! ¡Haré que te tragues tu propio vómito!

Los gritos me… Oh… No… Maldito hijo de puta él… Tom… Tom… ¿Dónde estás?… Este idiota.

—¡Ya déjalo, imbécil!

—¡Me vomitó encima!

—¡Por tu culpa! ¡No tenías que drogarlo!

—¡Me las vas a pagar, marica!

—¡Trae agua, Aaron!

Tom… Tommy, ven… Por favor, ven.

—Oye, créeme que no quería esto, yo sólo quería ponerte ebrio para que soltaras la lengua, pero ese imbécil todo lo hace mal.

—No… No… No sé.

—Te desataré de la silla y te quitaré la venda de los ojos pero… Escucha, yo no quise nada de esto.

Siento que una prisión en la cabeza me libera, haciéndome ver una especie de rayos que me lastiman, logro verme con mucha dificultad sobre el piso, también puedo mover mis manos y por último mis pies. Siento sus manos en mi espalda y en mis hombros, haciéndome sentar poco a poco.

—De verdad lo siento.

—Aquí tienes, mar… ¿Qué mierdas haces, Mark?

—Ve cómo lo dejaste, idiota, ese no era el plan, nunca dijimos que le golpearíamos.

—¡Vete a la mierda!

Llevo mi mano a mi boca aún sentado, siento un líquido viscoso escurriendo hasta mi mentón, veo mi húmeda mano notando que es sangre, sangre de verdad y no falsa.

—Sabes perfectamente contra quien se va a ir Tom cuando lo vea, ¿verdad?

—Tal vez el marica sea otro.

—Tienes mierda en la cabeza, Aaron. ¡Yo me largo de aquí!

—¡Ah no! ¡Tú te quedas y me ayudas o ahora mismo salgo y digo que sólo tú eres el responsable de esto!

Entonces vislumbro a Aaron tomando del cuello a Mark. Esto se iba a poner peor y no podía hacer nada.

&

—Tom, ¿estás bien?

—Estoy mareado y… ¡Mierda! Lo tenemos que encontrar… ¿Algún ático o sótano?

—No sé, no es mi casa… Pero si lo hay debe estar… Ven.

Sigo a Georg sintiendo el estómago apretado al igual que el pecho. Mi estómago está revuelto y también estoy mareado. No sé que le puedan estar haciendo, pero sé que está mal.

—¿¡Tom!? —escucho detrás de mí.

—¿Qué? Disculpa no tengo tiempo para hablar, estoy buscando a alguien.

—Lo sé, estás buscando a Bill.

—¿¡Lo has visto!? ¡Dime dónde!

—Ven.

Una chica en un disfraz de conejita sexy, toma mi muñeca y me dirige a no sé dónde. De repente estamos en un pasillo oscuro, lleno de estantes con cajas y cosas con mucho polvo.

—Está cerrado. Pero escucha.

Una puerta de madera frente a mí, cerrada por dentro. Pego la oreja a la puerta y reconozco las voces de Mark y de Aaron.

—Son ellos.

—Quítate.

Georg busca un alambre en los estantes del pasillo y con el mismo trata de abrir la puerta. Tarda pero lo logra.

Abro la puerta por completo y lo primero que captan mis ojos es a Bill, en el suelo, con sangre en la cara.

Sin más me acerco a él muy preocupado.

—Bill, ya estoy aquí, tranquilo.

—Ayu-Ayúdame… Me duele…

—Espera, tengo que arreglar las cosas.

Me levanto del piso y veo a Georg tras la puerta, impidiendo que alguien salga. Aaron está mirándome, retándome. Mientras que Mark está junto a la puerta.

—Escucha, Tom, esto no tenía que pasar.

—¡Maldito hijo de puta!

Mi puño va a la maldita cara de Aaron con mucha velocidad haciéndolo caer al piso.

—Te ha convertido en un marica.

—¡Cállate, imbécil! —sigo impactando mi puño en su cara.

—Eres un puto… marica —escupe a pesar de no tener aliento ya.

—¿Qué hicieron, Mark? —pregunta Georg, volteo a verlos y Bill está inconsciente, en el suelo.

—No lo sé, el plan era…

—¿Envenenarlo? —Georg lo interrumpe.

—Claro que no, Georg. Aaron le dijo al chico de la barra que pusiera algo en su bebida, pero no sé qué era. ¡Dile, Aaron, dile qué le diste!

—¡Dilo! —Lo levanto del suelo y lo tomo del cuello de su playera para sacudirlo lo más fuerte que puedo.

—Ojalá que se muera.

Desesperado lo golpeo con todo mi odio, una y otra vez. Hasta que sangra de la boca y de la nariz.

—Tom, déjalo ya y vamos al hospital.

Continúa…

Gracias por la visita. No puedo creer que ya estemos tan cerca del final.

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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