
“In die nacht” Fic de Xim_Alien
Capítulo 53
El brillo del sol hace que mis ojos se abran muy a mi pesar, luego se une un malestar en uno de mis brazos, la circulación es nula y un hormigueo me hace querer moverlo a como dé lugar. Sin embargo descubro que Bill está encima de este, al igual que una de sus piernas sobre las mías, aunque esta no me causa tanta molestia como él en mi brazo. Me dispongo a liberarme pero es difícil, hasta que de algún modo, logro moverme hasta despertarlo.
—Buenos días —dice, tapando su cuerpo desnudo con la sábana blanca.
—Buenos días. ¿Cómo te sientes?
—Muy bien. Tengo mucha hambre.
—El doctor me dió una dieta. Iré a comprar lo que no tengo y haré algo rico. Prometo no tardar.
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Si alguien se atreviera a decirme enfermo o se dirigiera a mí como depravado o con cualquier otra ofensa, sería porque se reconocerían como aquellas personas que conocen al Tom «genial» y no lograron sacar la mejor versión de él. Cosa que por supuesto, yo sí logré.
Vuelvo a recostarme en la cama, pero veo un par de hojas en el velador junto a la cama, sin dudar las tomo, son dos hojas, en las que mi madre dice algo, sé que son de ella porque es su letra, no la confundiría con la de alguien más. Lo que ha escrito está en una sola cara de ellas, puedo imaginarla poniendo el bolígrafo contra el papel con todas sus fuerzas, hasta el olor de la tinta perdura y emana del papel. Me marea. Pero mi mareo no cede, al contrario, aumenta conforme entiendo el mensaje.
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—Ten amor.
Tom entra a la habitación, sé que trae consigo una charola con comida, pero no logro moverme ni levantar la vista a él, ni siquiera sé qué comida ni qué trastes trae con él, porque las lágrimas en mis ojos me nubla la visión y cualquier cosa que se presente frente a mí.
—Yo no lo había leído porque no quería martirizarme con sus palabras.
—Lo dejaste aquí.
—Lo siento.
—¿Lo vas a leer?
—Viéndote así, no gracias.
—¿Y si tiene razón?
—A ver.
Tom deja la charola junto a mí, y toma las hojas de mis manos, sólo lo veo mover la cabeza de forma negativa en repetidas ocasiones.
—Ni siquiera voy a terminar de leerla.
—Tal vez… ¿Y si sí fue así?
—¿En serio, Bill? ¿Eso crees?
—Estuvimos tanto tiempo solos, desde pequeños, siempre fuimos tú y yo.
—Mira, Bill, te diré una cosa. Cuando lo hacemos, es una experiencia que no quiero ni imagino dejar de tener y, cuando no estoy contigo siento que me falta algo, algo tan importante y vital como mi propio cuerpo. Cuando te fuiste, no podía respirar estando en esa casa y te maldije cada día por haber tenido la fuerza de irte. Eres una parte importante de mí, no quiero dejarte ir de ningún modo. Si ella creé que esa es la única explicación, bien, ella lo que quiere es una justificación, para mí, lo mejor que me pudo ocurrir fuiste tú. Y todavía mejor, el mejor día de toda mi vida, fue el día que nos besamos por primera vez. Nunca voy a olvidar ese momento, esa noche volviendo del bar fue la mejor y, cuando te hice el amor, Bill, si algún día llego a perder la memoria, te aseguro que esas dos noches deberán ser, al menos, las que queden en mi mente. Y verte ayer inconsciente, Dios mío, Bill, no quiero volver a verte así, nunca. De cualquier manera espero irme yo primero, porque no sabría qué hacer sin ti.
La comida se enfrió, Tom tuvo que volver a calentarla porque después de todo eso, de cada una de sus palabras, las dos hojas terminaron rotas, sobre la cama, y sería una rotunda mentira si dijera que no lo hicimos sobre cada pedazo rasgado por mis propias manos.
Llega la noche y mi mamá llama al celular de Tom.
—Tienes media hora para hacer que Bill esté aquí.
—En media hora no alcanzamos a llegar. Dame una hora.
—Tienen una respuesta a lo que leyeron, entonces.
—Sí. Dame una hora más y estará frente a tu puerta.
—Bien.
Finaliza la llamada y volvemos a la concentración para nuestro plan después de la presentación, y con Gordon al teléfono, en llamada desde mi celular, pues por eso mamá no había podido llamarme a mí.
—¿Dudas? —pregunta Tom después de explicar otra vez los pasos de cada uno.
—No, todo claro —responde Gordon—. Y ahora me voy antes de que me busque por toda la casa y descubra que me salí para hablar con ustedes. Suerte mañana.
Entonces Tom va a dejarme a casa, me preparo para bajar a dos calles de esta, como siempre lo hago, pero él me detiene.
—Espera, ya sabe que estás conmigo. Y esta vez todo es diferente.
Sonrío porque es verdad, en cuanto llega se estaciona y ponemos en marcha la primera fase del plan.
Mi madre sale de casa y la veo justo de pie frente a la puerta. Tom me sonríe.
—¡Ya no quiero verte!
—¡Dame otra oportunidad!
—¡Lo que quiero es que te vayas a la mierda!
—¡Bill, por favor!
—¡Déjame en paz! ¡Ya no quiero saber nada de ti!
—Dijimos que siempre estaríamos juntos.
—Tú la cagaste, no yo. Ahora déjame en paz.
—Mañana iré a la presentación y hablaremos, ya estarás mejor entonces.
—No vayas, no quiero verte ahí. Quiero que te vayas y que me dejes solo. Has de cuenta que no existo.
—¡Bill!
Doy media vuelta y me alejo de él, mi madre lo ha visto todo y no puede ocultar una sonrisa triunfante, la tenemos donde queremos. Gordon sale enseguida y se queda junto a mamá.
—Tom —lo llama una vez que yo entro, voy corriendo a mi habitación donde tendré vista perfecta de todo lo que pase.
—¿Qué? Ya estás contenta, ¿no?
—Hay una maleta cargada con tus cosas.
—No dejé nada cuando me fui.
—Estaban en la habitación de Bill. Quiero que te lo lleves todo y lo dejes en paz. No te quiero ver mañana en la presentación ni en su vida. ¿Entendiste?
—El único que me lo va a pedir es él.
Gordon sale con la maleta que mi mamá le empacó, sin imaginar que no es la que ella piensa.
Cuando entra a la casa, un silencio se apodera de todos los rincones, pero ella lo rompe cuando quiere atraer mi atención.
—Baja, por favor.
—Ya es suficiente con lo que acabas de ver y escuchar, ahora si no te molesta, quiero descansar. No sé si te enteraste pero estuve en el hospital, lo único que quiero es dormir para estar recuperado mañana.
—No olvides que te amo, hijo.
Claro, volvían sus palabras de madre con amor incondicional. Esperemos a ver qué dice mañana.
Al otro día…
La gente ha llegado, el lugar está abarrotado, el auditorio está a punto de reventar y nosotros somos el número tres en el programa. Le dije a Tom que fuera puntual, pero claro, aún debe estar preparando la última fase de nuestro plan.
—¿Has visto a Tom? —pregunto a Andy.
—No, pero tranquilo, ya llegará.
—No llega, ¿por qué no llega? ¡No llega, Andy!
—Bill, tranquilízate. ¿Ya lo llamaste?
—Como mil veces y me manda a buzón de voz.
—Ya llegará.
—Le dije desde hace semanas que llegara temprano, ya casi pasamos.
—Bill, me estás poniendo de nervios, llámalo de nuevo.
Intento hacerlo pero no responde, mierda, me volveré loco. Intento otra vez, un tono, dos tonos, nada. Nuevamente un tono, dos tonos.
—Bill, ya voy.
—¿Dónde estás? Ya casi paso.
—Ya voy para allá, no tardo.
—Apresúrate.
Me levanto de una silla y voy hacia Andy que está viendo atento al grupo que está tocando.
—Prepárense chicos —dice el profesor Jost, encargado de todo esto.
Siento que mi corazón se sale de pronto porque, en la primera fila está mi madre junto a Gordon y el invitado principal no aparece. El grupo termina y empiezo a respirar como si tuviera problemas en los pulmones.
—Voy a morir.
—Tranquilo.
Andy y yo entramos al escenario, los aplausos que el público daba para el otro grupo se fueron apagando y mi nerviosismo empezó a crecer. Andy se sienta en una silla alta con la guitarra acústica y ajusta un micrófono que queda cerca de la guitarra. Yo, me pongo frente a mi micrófono. Cuando obtengo la atención de la gente, empiezo a ganar tiempo.
—Buenas noches a todos, gracias por estar aquí. Ésta canción la escribí para alguien muy especial, la música la escribió mi compañero —señalo a Andy, quien igual de nervioso saluda al público con un aire de saber a la perfección lo que hace—. Y bueno, es para mi hermano, mi hermano gemelo, él y yo compartimos una relación más que especial porque es mi hermano, mi amigo, mi confidente, él sabe todos mis secretos y yo los de él… Y no está aquí, se meterá en problemas si no llega. —Escucho risas e imagino el rostro de mi madre, no la puedo ver por los reflectores pero, vaya que la puedo imaginar—. Aquí voy.
Le hago una señal a Andy y comienza a tocar las primeras notas.
Play «In die Nacht».
In mir wird es langsam kalt
Wie lang könn wir beide hier noch sein
(Estoy muy nervioso).
Bleib hier die Schatten wolln mich holn
Doch wenn wir gehn dann gehn wir nur zu Zweit
(Ya veo a mi madre detrás de bambalinas).
Du bist alles was Ich bin und alles was duch meine Adern Fließt
(Mi madre no para de verme).
Immer werden wir uns tragen egal wohin wir fahren egal wie tief Ich will da nicht allein sein
Lass uns gemeinsam
In die Nacht
(Siento que mis lágrimas me traicionan).
Irgendwann wird es Zeit sein Lass uns gemeinsam
In die Nacht
(Ya nadie existe, sólo él y yo en mi mente).
Ich höre wenn du leise schreist Spüre jeden Atemzug von dir
Und auch wenn das Schicksal uns zerreißt
Egal was danach kommt das teilen wir
(Todo desaparece y en mí están los recuerdos).
Ich will da nicht allein sein Lass uns gemeinsam
In die Nacht
Irgendwann wird es Zeit sein
(En mi mente está cada noche).
Lass uns gemeinsam In die Nacht
In die Nacht irgendwann In die Nacht
Nur mit dir zusamm!
Halt mich sonst treib Ich alleine in die Nacht
Nimm mich mit und halt mich sonst treib Ich alleine in die Nacht
(Abro los ojos y te veo entrar, Tom, estás aquí)
Ich will da nicht allein sein Lass uns gemeinsam
In die Nacht
Irgendwann wird es Zeit sein Lass uns gemeinsam
In die Nacht
Du bist alles was Ich bin und alles was durch meine Adern Fließt
(Siento las rodillas en el piso y veo sus ojos)
Me levanto del suelo y veo a Tom, él me está mirando, sus ojos están tan enfocados en mí que lo siento tocarme. Le sonrío al decirnos un «te amo» con la mirada. Entonces escucho miles de aplausos, creo que hasta están de pie. Siento la mano de alguien alrededor de mi brazo.
—¡Bill!
Reacciono y camino junto a Andy hacia atrás del escenario.
Ya adentro, me seco la cara pero siento unas manos en mis hombros… Sus manos.
—Perdóname por no haber llegado.
—Eso es lo bueno de las canciones, se repite el mensaje principal: Du bist alles was Ich bin und alles was duch meine adem Fließt.
—Te amo tanto Bill, te amo. —Me abraza muy fuerte y yo a él, lo peor de todo es que no dejo de llorar.
—Aléjate de él Tom. —Escucho la voz de mamá, me separo de Tom pero le tomo fuertemente de la mano—. Vámonos de aquí.
Siento el agarre de mi mamá en mi brazo y me saca del auditorio a rastras, yo no puedo contener el llanto, me vale una mierda si me ven, si me escuchan.
—Déjame mamá, por favor, suéltame, ¡Tom! ¡Tom! —Me desgarro la garganta pero sé que viene detrás de mí—. ¡Mamá, por favor! —Salimos de la universidad y llegamos a su auto.
—Por favor, mamá, suéltalo, lo estás lastimando —llega Tom a nuestro lado.
—No lo voy a permitir, sube al auto, Bill. Lo de ayer era una mentira.
—Para que vinieras y escucharas la canción, tu carta no tiene sentido para nosotros.
—Mamá, nada de lo que pasó en nuestra infancia tiene que ver con lo que sentimos, no es tu culpa, no es consecuencia de habernos dejado solos.
—Bill tiene razón, mamá. No te pedimos que nos entiendas, ni siquiera pedimos tu apoyo, sólo déjanos irnos.
—¿A dónde?
—A comenzar de cero, donde nadie nos conozca y vivir juntos.
—No, no lo puedo permitir, son hermanos. ¿Por qué no lo comprenden?
—A diario despierto sabiendo eso, es mi hermano, pero gracias a eso lo tengo cerca y no me lo vas a quitar.
—Gordon, ¿esto está mal? —pregunta con los ojos chorreando.
—De cualquier forma harán lo que sea para verse.
—¿Entonces estás de acuerdo con esta locura?
Veo que Tom me hace una seña con la mirada, sé qué hacer, en cuanto ella me suelte, iré con Tom, no tengo duda en eso.
Poco a poco me va soltando, muy despacio pero lo hace, en un segundo, paso a estar junto a Tom, él me abraza como si nunca en la vida me hubiera abrazado.
Veo a mamá, está enojada, furiosa, llorando de pena y yo lloro de angustia y felicidad porque estoy con él y él no permitirá que mamá me lleve con ella.
Gordon está junto a mamá tratando de persuadirla. Ya quiero escapar.
—Tranquilo —sus brazos están alrededor de mí, uno de sus brazos está en mi cabeza y reparte besos tranquilizadores en mi cabello y frente. No puedo dejar de llorar.
—Simone, será mejor que dejes que se vayan, será mejor para todos
—¿Que se vayan? Son hermanos, Gordon, hermanos.
De entre los brazos de Tom, puedo ver a mamá, está sufriendo, me aferro aún más a Tom de sus ropas, mamá no me hará sentir mal porque amo a Tom.
—Simone, por favor, déjalos.
—¿Qué se supone que haga Gordon? ¿Qué?
—Dejarlos seguir, sé que esto no es fácil para ti pero es amor, míralos.
—No, no, son mis hijos.
Entonces noto que medio Alemania nos está mirando, vaya cuadro familiar. En un segundo, veo a mamá zafarse de las manos de Gordon y se va, se va dándonos la espalda.
—Lo siento mucho, chicos.
—Está bien, eres increíble, Gordon. —Escucho a gusto la voz de mi Tom.
—Así que ya te vas. —Escucho la voz de Andy y me abalanzo a abrazarlo—. Cuídense mucho, te voy a extrañar, Bill, eres un excelente amigo.
—Seguiremos en contacto, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.
—Gracias por todo, Andy —agrego y lo abrazo como si dejara de verlo para toda la vida. Y es que quizás así sea.
—Mis hijos —una vez desocupados, Gordon nos abraza.
—Estaremos llamándote.
—Mensajes por ahora. —Asentimos y ahora consciente empiezo a procesar la noticia.
—Gracias, papá. Por todo.
—No hay de qué, ya váyanse, perderán el vuelo. Yo iré por la Cadillac mañana.
El plan era ir a España, la maleta que mamá iba a entregar a Tom con sus cosas, en realidad contenía la mayor parte de mi ropa, Tom debió tardar más por revisar toda la casa y asegurarse de que empacaría todas mis cosas, sin mamá cerca tenía todo el tiempo del mundo. Al día siguiente Gordon recogería la Cadillac del estacionamiento en el aeropuerto, la vendería y nos mandaría el dinero.
Adentro de la Cadillac, seguimos diciendo adiós a Zack, Andy y a Gordon, al menos yo, ya que Tom va concentrado en el camino.
—¿Y Georg?
—Me despedí de él desde hace días.
—Esto no tenía que pasar así.
—Sí, sabíamos que se iba a poner difícil. Además, estamos juntos y eso es lo importante.
Continúa…
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