
“In die nacht” Fic de Xim_Alien
Capítulo 7
Se queda completamente en silencio, otra vez con la mirada abajo, como si de repente le diera miedo o vergüenza el seguir hablando, no sé porqué se ha callado, sin embargo me llena de curiosidad saber qué ha pasado con él y ese tema.
—¿Qué pasa? —insisto.
—Es que yo… Bueno, no he tenido novia —responde sin mirarme.
Esta vez no digo nada en absoluto, pero sí me pregunto el porqué decir aquello con esa actitud, y es que tal vez yo tenga la culpa de ello, incluso nuestro padre. Pero bah, esas son palabras mayores.
—¿Eso es todo? —pregunto queriendo saber más de eso.
—De hecho, sí tengo que decirte algo.
—Dispara.
—Tengo miedo.
—¿De decirme? —niega con la cabeza, aún sin verme a los ojos—. ¿Entonces?
—Tengo miedo de que me puedas rechazar.
—¿Rechazarte? ¿Es una broma? Bill, jamás te rechazaría. A menos que me dijeras que te excitas al mutilar cuerpos, así sí te rechazaría. Además, eres mi hermano y hasta donde sé, mi mejor amigo, no podría rechazarte. No es tan fácil.
Me dio una linda sonrisa, una inocente en la que no mostraba ningún diente, esas sonrisas de labios y mirada, completa nobleza en su mayor resplandor, y mi corazón latió fuerte, tanto que lo sentí en la garganta y en mis oídos.
—Bien —empieza. —En Madrid yo… Me di cuenta de algo y es que…
—¡Niños! ¡Ya llegamos! —Aparecen mamá y Gordon para interrumpir lo que parecía una historia algo entretenida, pero quizás con algo que ni siquiera yo quería escuchar. Solo lo veo soltar un suspiro de alivio.
—No te preocupes, ya me contarás.
—Hola, mis niños —dice nuestra madre, entusiasta por vernos juntos mientras entra a la cocina, dejando las bolsas del supermercado frente a nosotros, detrás de ella viene Gordon.
—Hola, muchachos —nos saluda Gordon, sonriendo también, supongo que conoció a Bill y le agradó, más que a nuestro propio padre.
—¿Qué hay, Gordon? —lo saludo y después saluda a Bill, él sonríe contento.
—¿Puedes guardar esto Tom? —me pide mi madre.
—Sí, mamá —contesto sintiéndome cansado para hacer cualquier cosa que no sea seguir hablando con Bill.
—¿Quieres que te ayude, Tom? —pregunta él y me sorprende, me quedo estático por unos segundos, me regaño mentalmente.
—Eh… Sí, si quieres —respondo nervioso.
Empezamos a guardar todo en la alacena mientras hablábamos del clima en España y de los lugares turísticos a los cuales no podía ir seguido ya que la escuela lo mantenía ocupado. Terminamos y vamos a nuestras respectivas habitaciones para cambiarnos de ropa, al menos yo que ya tenía que llegar al club. La verdad sí tenía ganas de salir con él, pero no sé por qué mierda me hacía sentir tan nervioso. Reviso mi celular y apenas empezaba a marcar las 4:30; «faltan horas para mi turno en el club, había perdido la noción del tiempo ¡Mierda, Bill!» Pensé. Así que de una vez me dirijo a su cuarto, está la puerta casi abierta pero no me atrevo a entrar y mejor toco dos veces.
—Adelante—. Oigo su voz.
—Hola —me asomo sólo un poco hasta poder verlo —¿Me acompañas por la comida de Scotty?—. Se está poniendo todos esos accesorios
—¿Scotty? —pregunta confuso
—Sí, mi perro. Vamos y te lo presento.
—Bien, pero me falta—. Empieza a buscar algo con la mirada por toda la habitación, hasta que lo encuentra, toma un brillo labial y se lo aplica frente a mí.
Niego con la cabeza, perdido en sus labios rosados por ese brillo, ¿quiere verme mal o qué?
Continúa…