
“In die nacht” Fic de Xim_Alien
Capítulo 9
Bajamos de la Cadillac para dirigirnos por fin a la tienda y comprar la comida de Scotty. Bill va unos pasos más frente a mí, cosa que aprovecho al máximo para deleitarme con lo que seguramente, me estaré arrepintiendo segundos después. De pronto mi celular suena con una notificación, diciéndome que ha llegado un mensaje de texto.
James
«Tom, necesitamos hablar de negocios, comunícate lo antes posible».
Genial, justo ahora que ha llegado Bill me piden droga.
Entro a la tienda sin mirar a otro más que a donde está él, cuando lo veo, no le despego la mirada, mientras él ve toda la gama de alimento, marcas y tamaño y todo, yo trato de almacenar todos los detalles de su cuerpo y de su rostro por si algún día entro a una celda de la cual no me dejen nunca salir.
—¿Cuál llevas? —pregunta en cuanto siente mi presencia.
—Compraré esta de aquí —señalo una bolsa grande de 50 kilos—. ¿La puedes pagar? Tengo que hacer una llamada importante.
El voltea a mí para recibir el dinero que he sacado de mi billetera, sin embargo lo veo ido, perdido en algo por encima de mi hombro, doy media vuelta para encontrar qué lo hace distraerse y viene a mí una imagen que me revienta otra cachetada en la cara. Es Andreas, tras el mostrador, él está ahí, esperando a ser visto por el chico más compasivo y con la empatía necesaria para mandarme directo al maldito infierno, y es que sí lo merecía, claro que lo merecería.
—Andy.
—¿Lo conoces?
—Sí, va a la misma universidad que yo.
—¿Y sabes qué le ocurrió?
—Lo golpearon y yo traté de ayudarlo pero no pude hacer mucho. —Eres un idiota cobarde y miserable Tom, eres una maldita rata.
—¿En serio? —Sonó tan cursi que casi me río.
—Tengo que hacer una llamada, ahorita nos vemos.
Asintió, lo dejo entre uno de los tantos pasillos de la tienda y salgo con la mirada en el teléfono buscando el número de James para no mirar a Andy, y es que sí, me daba cuenta de lo maldito infeliz que soy.
Llamada Telefónica.
—¿James? Dime que pasa.
—Hola, Tom. Siento pedirte esto de última hora pero es urgente, ya sabes cómo es Emmet.
—Claro, dime.
—Necesito mercancía.
—¿Cuanta?
—500 de coca, heroína y oxi.
—¿500 gramos de cada una?
—Ya sé, suena suicida.
—Me cago, es demasiada, no sé si el jefe acepte el riesgo.
—Debe de, eres el mejor.
—¿A qué hora la necesitas?
—Tienes hasta las ocho en punto.
—Trataré de estar antes en el club.
—No, te espero en el estacionamiento de mi departamento, ahí haremos el intercambio.
—Bien, adiós.
—Gracias amigo.
Fin Llamada Telefónica.
Ahora sí estaba en aprietos. Ahora necesitaba hablar con Frank, él me vendía la droga y del dinero que a mí me pagan de esa droga yo tenía que darle un porcentaje a Frank. Así que otra llamada. Ni siquiera había podido ver si Bill ya estaba afuera.
Llamada Telefónica.
—¿Tom?… ¡Pero si es mi cliente favorito! ¿Qué necesitas muchacho?
—Hola Frank, siento molestarte pero me surgió un pedido para ésta tarde.
—Tratándose de ti no hay problema… Vamos perra, déjame trabajar —dice molesto. —Disculpa por eso, las zorras, ya sabes como son.
—Sí —trato de sonar como si fuera un experto en el tema.
—Y dime ¿De qué se trata tu pedido?
—Bueno, va a sonar como una locura pero son 500 gramos de cocaína, heroína y oxicodona.
—Vaya, vaya. ¿Ya te decidiste por los opioides? Espero que no sea para ti, si no tendré que buscar a otro Tom que te reemplace y juro que no será fácil.
—No, ya te dije que es un pedido, me salió de repente y es para hoy.
—Y yo te he dicho que tratándose de ti no hay ningún problema, ¿a qué hora quieres tu encargo?
—Siete y media.
—Claro que sí, nos vemos donde siempre para la entrega. Estamos en contacto.
Fin Llamada Telefónica.
Terminando la llamada voy directo a mi Cadillac, abro la puerta y ahí está Bill, con cara de asustado.
—¿Pasa algo? —pregunto.
—Tal vez a ti. ¿Todo bien?
—Sí —respondo nervioso.
—Bueno, no olvides que soy tu gemelo y a veces siento lo que tú.
«Bien, de acuerdo. Vendo droga y ahora estoy que me cago porque tengo que entregar 500 gramos de cocaína, de heroína y a parte, tengo que entregar opioides. ¿Tienes idea de cómo me siento y de lo que eso significa? Es un paquete grueso. ¡Kilo y medio de pura droga!»
—No, no se me olvida, todo bien.
Continúa…