In sex to 1

In sex to 1

«In Sex To» Fic de Xim_Alien

Capítulo 1

Bill tuvo que esperar un poco, hasta que Tom comenzó a roncar como de costumbre. Se levantó tan lentamente, que la cama no produjo ningún tipo de ruido, Tom se movió, pero no fue nada mayor que para acomodarse y volver a dormir.

Salió de la habitación y fue a la suya, donde tomó toda la ropa que tenía, todos sus zapatos, accesorios y cosas de cuidado personal. Salió a la cocina con tres maletas, preparó un café y se sentó. Tenía la desición de irse en la cabeza, pero debía pensar con cuidado, ya que no había lugares a los cuales ir.

No tenía amigos con los cuales contar y con quienes pudiese quedarse a vivir por un tiempo. Solo tenía una opción, pero quedaba realmente lejos.

Tomó el teléfono y marcó el número que sabía de memoria. El sonido de una llamada entrante hacía que el corazón de Bill latiera insistente, queriendo esuchar a esa mujer y que, sin preguntas, le diera una oportunidad.

¿Hola? —respondió la mujer del otro lado.

Bill se levantó del sofá, dejando en la mesa de centro su taza de café. Entró al baño para que Tom no se despertara y desde ahí habló.

—Hola, Madeleine, soy Bill.

¿Bill? ¿Estás bien? ¿Puedo ayudarte en algo? —preguntó la mujer con tono preocupado.

—Sí, estoy bien. Y sí, espero que puedas ayudarme.

Dime, cielo. ¿Qué puedo hacer por ti?

—¿Creés que podría… quedarme un tiempo contigo?

Querido, estás hablando de mudarte de continente. ¿Pasa algo grave?

—No, bueno… No, sólo dime si es posible que pueda vivir contigo, será por un tiempo. Lo prometo.

Mira, cálmate —pidió, pues comenzaba a escuchar a Bill impacientarse, —ven y hablaremos al respecto. ¿Tienes el dinero para venir?

—Sí, tengo unos ahorros. Gracias, Madeleine.

Te veo aquí, mi niño.

No pensó en otra cosa y volvió a la sala, dejó el teléfono y tomó sus maletas, salió de la casa en la que vivió desde que nació, dejando todo atrás, deseando comenzar de nuevo y que su hermano, pudiera mantener la vida que estaba por comenzar.

Ya estaba amaneciendo cuando bajó en la estación del aeropuerto, compró un boleto de ida y, aunque la señorita le preguntó si quería uno redondo, contestó que no, y eso definitivamente le dolió hondo. Nunca pensó en alejarse de esa forma de su hermano.

Mientras esperaba a que el reloj grande del aeropuerto indicara las 7:30 de la mañana, hizo el registro para su equipaje, el cual estuvo enseguida. Espero el resto del tiempo sentado frente a un enorme ventanal que, daba una gran vista panorámica a la pista de aterrizaje.

Cuando dieron las siete en punto, recibió una llamada, iba a contestar pensado en David, su jefe en el bar donde trabaja. Detuvo el movimiento de su dedo pulgar y, quedo a milímetros de distancia de la pantalla, pues vio que no se trataba de David, sino de su hermano.

Como reacción, dejó el móvil en una silla junto a él. Seguía sonando y sonando, canceló las siguientes llamadas al estar harto del tono. Siguió sonando la siguiente media hora. Cuando anunciaron su vuelo, se levantó y caminó hacia la puerta donde debía pasar para abordar el avión. La señorita encargada de la puerta, tomó el boleto del vuelo y el pasaporte, deseó un viaje cómodo a Bill y en cuanto tomó su pasaporte de nuevo, una nueva llamada, proveniente del mismo remitente, entró insistente. Sin dudarlo un segundo, Bill canceló la llamada y lo dejó en la estación donde se encontraba la señorita.

—Pero, joven —trató de detener a Bill.

—Sólo… Dígale que me he ido, que no volveré y que por favor, no trate de buscarme.

Bill avanzó y escuchó el tono de su antiguo celular sonar con más insistencia que antes, no volvió hacia atrás pero, unas lágrimas rebeldes se desbordaron de sus ojos, dejándolo ver lo difícil que sería enfrentar su desición.

Adentro del avión buscó su asiento, agradeció tener una fila vacía y poder sentarse junto a la ventanilla. Sin embargo, su buena suerte duró poco, ya que llegó un joven mayor que él, de ojos azules, barba larga y piel bronceada. Parecía estar un poco triste pero decidido.

Bill pensó que algo mal había con él, pues ese chico no le quitaba la mirada de encima. Trataba de no verlo pero era muy difícil, era demasiado llamativo y su cuerpo relucía con la ropa que llevaba. No era un atuendo de viaje y menos para uno tan largo como ese. A conocimiento de Bill, ese vuelo no tenía ninguna escala.

—¿Qué? ¿Se te ofrece algo? —preguntó Bill con un tono desesperado, tratando de que el despegue no le hiciera mella en su actitud.

—Yo voy ahí —señaló el lugar.

—Ah —contestó arrepentido por haber preguntado de esa forma. Tomó su bolso de mano e hizo afán de levantarse para cambiar de lugar. No quería un viaje largo con un mal semblante.

—No, así está bien. Soy Luk.

—Bill —aceptó el saludo de mano y se dispuso a continuar mirando a través de la ventanilla.

—¿Vas a California por trabajo o vacaciones?

—Ambos, creo. ¿Y tú?

—Vacaciones.

Dejaron de hablar y Luk se colocó sus auriculares, Bill vio aquello y sacó de su bolso un libro. No había visto que eligió ese en específico, hasta que su vista se halló inmersa en el título.

Dejó el libro en su regazo, regañándose mentalmente. El libro resultaba ser uno muy especial, ya que se lo había regalado Tom en una navidad. Había estado ahorrando para esa edición y, Tom lo sorprendió, como siempre lo hacía.

—¿Pasa algo? ¿Te sientes bien? —preguntó el chico de junto.

—No, todo bien —respondió Bill, dándose cuenta de que sus lágrimas brotaban como anteriormente lo hacían.

—¿Seguro? Entonces, ¿por qué no lees tu libro? Según vi lo sacaste muy emocionado.

—Es que no se suponía que trajera este… Disculpa, ¿quién eres?

—Ya te lo dije, soy Luk —rió un poco.

—Bueno, déjame en paz. Tal vez eres de los que les gusta saber todo de todos, pero a mí no me gusta hablar de mi vida y de mis libros, tampoco de las causas de mis viajes. Agradeceré tu silencio por lo que queda del vuelo.

—Genial, solo que… No quiero saber de ti porque sea algo que suela hacer con cualquiera —explicó nervioso.

—¿Entonces?

—Estoy tratando de ligarte.

Bill enrojeció entonces. Abrió su libro tratando de no concentrarse en aquellas palabras, pero adentro, entre la primera página y la portada, se encontraba una nota con una caligrafía cursiva casi perfecta. No la leyó porque sabía exactamente lo que decía. Sabía cómo comenzaba y con qué signo terminaba. Sabía perfectamente dónde había sido escrita esa nota y, lastimosamente, sabía quién lo había hecho, la hora, el lugar con exactitud y la forma.

—¿Ligarme? —quiso saber más sobre Luk, no iba a irse de Alemania para no intentar algo nuevo.

—¿Por qué no? Eres atractivo, se me ocurren tantas fantasías con tan solo verte y, tu boca, quisiera verla hacer tantas cosas. ¿Quieres empezar e ir al baño?

Se había ido de Alemania por una sola razón, el empezar de nuevo y conseguir que todos los recuerdos se cubrieran de nuevos. Al final, siempre pasa eso, nuestros recuerdos se opacan y los nuevos hacen menos dolorosos el resto.

Bill aceptó y fue con él al baño de caballeros, donde pasó un gran tiempo para que ambos pudieran sucumbir en un acto de entrega, pasión y ferocidad.

Luego de eso, regresaron a sus asientos, donde Bill tomó su libro para abrirlo, aún luchaba por recuperar su respiración y acomodar su cabello. Luk llegaba a su asiento, acomodando su camiseta.

Ambos durmieron el resto del vuelo. Para cuando despertaron, las indicaciones del piloto se oían por todo el avión.

Bill aprovechó para anotar su número en la nota que estaba adentro de su libro pero del lado contrario y, lo puso en la mano de Luk.

—No hagas caso de lo que dice del otro lado. Ya no interesa.

—Pero vaya que interesó en su momento.

—Sí. No importa ahora. Eso es lo que interesa.

Ambos bajaron del avión y fueron hasta el carrusel del equipaje, Luk iba atrás de Bill y este último, sentía una mirada en su trasero, por lo que tomó sus maletas tan rápido como pudo y salió del aeropuerto sin decir adiós.

Tomó un taxi y este le dejo frente a una casa muy bonita, amplia y cubierta de macetas.

Ahí estaba Madeleine, esperándole, tan sonriente como cuando la conoció. Deseaba abrazarla y que ella le regalara ese chocolate que tanto le gustaba a los ocho años. Ya no era un niño, aunque seguía corriendo en busca de Madeleine.

Sí, había tenido sexo con su hermano y con un desconocido en el baño de un avión. Ya no era un niño.

Continúa…

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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