
«In Sex To» Fic de Xim_Alien
Capítulo 13
Tom regresó a su trabajo con dificultad, tenía bastantes cosas por hacer pero en su mente, seguía la presencia de su hermano, sus labios y llegaban recuerdos de cuando alguna vez estuvieron juntos, de aquellas noches que dormían juntos.
En su oficina atendió la llamada del representante legal de aquella escritora. Él levantaba la voz cuando quería hacerse escuchar, cuando Tom le mencionaba el contrato y todo lo que él conllevaba, desde las regalías al autor, como las ganancias de la editorial. Parecía que nunca iban a llegar a un acuerdo nuevo, entre más lo explicaba, el representante legal, un hombre mal estudiado, menos lo entendía.
—Necesito hablar con ella personalmente —decía Tom lo más calmado que podía.
—No, ella no puede viajar largas distancias en su situación. Demando la cancelación del contrato.
—Bien, en cuanto ella mande la cancelación con su firma, nosotros retiraremos las copias del mercado y no podrá enviar ningún próximo manuscrito. Mi secretaria le mandará la forma por fax. Por mi parte es todo.
Tom colgó la bocina y cansado, frotó el puente de su nariz, respiró profundo y se levantó de la silla detrás de su escritorio. Su asistente rápidamente llamó, solo para confirmar que había mandado la forma de cancelación para contratos.
—¿Puedo hacer algo más, señor? —preguntó su secretaria, con la esperanza de que su eficacia no llegara hasta ese punto.
—Sí, en cuanto llegue el diseñador gráfico hazlo pasar. Ah, y haz una reservación para dos en Bella’s.
—¿A qué hora, señor? —Volvió a preguntar, con miedo de recibir una respuesta fría de su jefe. Bien podía pensar que había terminado con su orden, pero tenía que conocer esa información.
—Oh sí, lo siento. Bueno… No sé, podría ser a las 7:00.
—Muy bien, señor.
Tom se quedó en su oficina, esperando al diseñador gráfico, su asistente personal estaría en su lugar de trabajo, esperando a que esa persona llegara para hacerla pasar a la oficina de su jefe.
Mientras esperaba, Tom sintió las consecuencias de haber salido desde temprano de casa sin desayuno, por lo que salió de la oficina y fue hasta el elevador, donde había un dispensador de golosinas y algunos otros bocadillos. Después de recibir al diseñador iría por una verdadera comida.
Regresó para entrar a su oficina, acción que no pudo completar, pues su asistente hablaba con un hombre que, al recordar con esfuerzo, reconoció como alguien a quien no quería volver a ver.
—Señor, él es el diseñador que viene a la entrevista.
—¿Qué? —preguntó Tom, con la voz tan alta que todos en el piso voltearon hacia él—. ¿Es una broma? ¿Quieres decirme qué carajo haces aquí?
—¿Así recibes a tus próximos trabajadores? Espero nunca estés en recursos humanos.
—Por eso mismo no vas a pasar a mi entrevista. Mis trabajadores son seleccionados por mí, no por alguien de recursos humanos, al final yo voy a trabajar con ellos. Da la media vuelta ahora y vete, si estuviéramos fuera de este edificio podría golpearte tan duro, que podría matarte y no me cansaría por ello.
—Eres una amenaza.
Tom levantó el puño, tan espontáneo que la secretaria se levantó de su asiento. Si algo iba a pasar, ella podría hacer detenerlo de alguna manera. Sin embargo, Tom se mantuvo quieto, sopesando el momento. ¿En verdad lo valía?
—Vamos, viajé hasta aquí solo por este trabajo.
—Ambos sabemos que no es así. Deberías irte.
—No, eso no. Por favor, pasemos a lo siguiente.
—Debbie, dale el pase de salida y avisa a seguridad para que no le den acceso a la empresa —ordenó a su secretaria—. No quiero volver a verte y será mejor que no te vea cerca de él, si lo hago, te juro por Dios que te mato, y no me importará dónde estemos.
—Saldré del edificio porque ya veo que no ganaré nada estando aquí, pero no me iré del país. ¿Entendido?
—No me importa, hay mucha gente este país, solo no te acerques a él.
—Trataré.
Tom se aproximó a él con furia, sorprendiendo así a su asistente por segunda vez. También Travis o Luk, dio un paso atrás teniendo a que está vez, el golpe llegara a su cara. Pero una vez más, el golpe no llegó.
—No lo diré de nuevo —dijo, dando media vuelta para dirigirse a su oficina.
—Mejor váyase —sugirió la secretaria.
—No hables, linda. Tú deberías sentarte ahí y hacer tu trabajo, lucir bonita y nada más.
—Maldito machista. Llamaré a seguridad.
—Cálmate, ¿no te enseñaron a ser amable? ¿Qué clase de secretaria eres que ni siquiera me ofreciste un café? Sí te pagan, ¿no?
Debbie llamó el teléfono en su escritorio y marcó rápidamente la extensión de seguridad. Un par de segundos bastaron para que llegaran, Luk/Travis iba a entrar al elevador pero uno de los dos hombres lo detuvo mientas que el otro se aseguraba que ella estuviera bien. La dejó en su lugar de trabajo después de dejar un dulce beso en sus labios.
—Señor, seguridad ha escoltado al tipo de hacía un momento afuera del edificio. ¿Quiere que de una orden de no permitirle la entrada? —preguntó a su jefe en una llamada por teléfono.
—Sí, creo que sería una buena idea. Oh, Debbie, por favor dile a Bill que pasaré por él a las 6:30.
—Bien señor. ¿Algo más?
—No, voy con Ben, tengo que pedir a Recursos humanos otro diseñador. Gracias, Debbie.
—De nada, señor.
Ambos dejaron a un lado el teléfono y siguieron desempeñando su respectiva labor en la editorial.
El día siguió su transcurso, Tom en su oficina, Debbie yendo de aquí para allá con oficios, cafés, llamadas, sobres de mensajería y más. Pero Bill no la tenía fácil. Travis habia aparecido repentinamente para decirle que estaba allí por una razón, él. No quiso escuchar ninguna palabra poro lo obligó a escuchar. Su verdadero nombre: Travis; su edad: 29 años; la razón de su presencia: hacerlo regresar a Los Angeles, por Madeleine, por el deseo de su madre, porque su relación con Tom era enferma. Eso era suficiente para tenerlo frente a él, negándole el permiso para ir a una cena.
—No eres nadie para decirme lo que puedo hacer, lo que no y con quién. No tienes derecho a estar aquí, a manipular mis movimientos, no quiero verte otra vez.
—Sé que me odias ahora, te pido perdón por lo que hice allá, espero que estés mejor. Pero escúchame, tienes que parar con esto. ¿Qué diría tu madre de todo esto?
—Ella… —no continuó porque su acción de hablar había sido peligrosamente bloqueada por su cerebro, mismo que le traía el recuerdo de aquella carta, escrita con perfecta caligrafía—. Vete por favor, no tienes nada que hacer aquí.
—Sí, y no me iré a menos que vayas conmigo.
—Espera —pidió Bill después de un segundo—. Estás aquí por ella, Madeleine te pidió que vinieras por mí, ¿no?
—Si digo que sí, ¿vendrías?
—No, quiero estar aquí, ésta es mi vida, es el lugar donde debo estar. Nunca debí haber ido allá. Por favor, Travis, vete.
—No, será mejor que inventes algo para faltar a esa cena. Madeleine me advirtió que si llegaba allá sin ti, me iría muy mal y tendría que buscar un nuevo lugar para vivir.
—¿Cómo es que te manipula?
—Digamos que conoce algunas de cosas de mí.
—Ahora entiendo todo. ¿Cómo sabes de la cena?
—He visto la agenda de la secretaria. Reservar cena Bella’s 7:00. Avisar al señor Bill 6:30.
—Sí, el punto aquí es que, ¿has estado aquí para ver si de repente aparezco?
—Sí, verás, no sé dónde vives así que era esto o ir de puerta en puerta a preguntar por ti. Por favor, Bill.
Travis trató de poner la mirada más triste que jamás hizo en su vida, pero eso no se trata de hacer, simplemente llega para transmitir a alguien el sentimiento, por lo que no lo logró. Bill se dio cuenta de aquello, él no sabía mentir, sabía perfecto porqué nadie le creía cuando trataba de mentir, Tom se lo había explicado muchas veces y, naturalmente detectó lo que debía detectar. Una mentira.
Después de su astuta observación, planeó una salida. Por supuesto, debía recordar cómo mentir, sería la primera vez en la que pondría a prueba todo lo contrario de lo que Tom le decía que hacía mal al mentir.
—Bien, iré contigo —acepta Bill—, pero debo entrar para ver a Lea.
—¿Quién es Lea? —pregunta Travis poniendo especial atención en las facciones de Bill.
—La esposa de un amigo de Tom, ella tiene mis cosas en su casa y necesitaré sus llaves para ir por ellas. ¿Me esperas aquí?
—Por supuesto.
—Regreso rápido.
Bill dio la media vuelta rápidamente para entrar al edificio y, sin pensar en otra cosa, entró al elevador. Cuando llegó a la oficina de Tom su asistente lo hizo pasar.
—Se supone que yo iba a ir por ti, ¿no te llamó Debbie?
—No hay nadie en casa, creo que salieron de prisa porque las luces están encendidas. El punto es que Travis está abajo, afuera y no quiero salir. Dice que no se irá sin mi, pero yo no quiero y creo que ya se mentir.
—¿Esto es una mentira?
—¡No! Me refiero a que entré diciéndole una mentira y creo que me ha creído.
—Bueno, daré la orden que no lo dejen entrar y saldremos por detrás. No te preocupes.
Así lo hicieron, salieron en una Cadillac Escalade negra, una camioneta con los vidrios polarizados. En ese momento aún se podía ver a Travis esperando por Bill, pues era verdad cuando decía que no tenía ni las mínimas intensiones de irse sin Bill.
Continúa…