
«In Sex To» Fic de Xim_Alien
Capítulo 20
Las probabilidades de que Travis pudiera arrebatar a Charlotte de las manos de Bill estaban bajando, Bill seguía jugando con la pequeña y ella, reía cada segundo cuando la pelota era dirigida a un árbol, Bill dejaba a Charlotte correr hasta la pelota y la llevaba de vuelta para donde Bill, seguían pateando y ella volvía a hacer exactamente lo mismo. Para Travis resultaba cansado y a Bill, le causaba cierta gracia, pues pensaba en un lindo perrito corriendo de aquí para allá, persiguiendo la pelota que su amo lanza.
—Charlotte, tenemos que irnos —avisó Bill temiendo un berrinche.
—¿Vamos a comer? —preguntó Charlotte tomando la pelota color rosa que Bill compró.
—Sí, y seguiremos jugando algún juego de mesa, si quieres.
—¡Sí! Bien, vamos.
Bill dio la vuelta, por primera vez alejaba la vista de Charlotte, aun así Travis no podía dar marcha a su plan, pues estaba muy lejos de la niña y muy cerca de Bill, no podía hacer nada sin pasar desapercibido.
Bill tomó su chaqueta y la de Charlotte, cosas que había puesto debajo de un árbol. Volvió para mirar a la niña y esta, muy agitada, tomó la mano de Bill y emprendieron su camino de regreso a casa. Fue entonces que Travis tuvo una idea.
—Hola, Bill —saludó, saliendo de entre unos árboles grandes y viejos.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó levantando a Charlotte en sus brazos.
—Quiero decirte que Madeleine te extraña y yo también, para ser honesto.
—¿Quién es él? —preguntó Charlotte al oído de Bill. Este último dio un golpecito pequeño en la espalda, diciéndole que estaría bien.
—Soy un viejo amigo, ¿cierto, Bill?
Bill comenzó a dar pasos pequeños hacia atrás, temiendo que Travis fuera a hacer algo en contra de él, por consiguiente, saliera dañada la pequeña.
—Vamos, Bill, dile qué tan bien iba nuestra relación. ¿Se lo digo yo?
—Travis, por favor.
—¿Qué prefieres? ¿Decirle que estabas conmigo antes de su papá, o que tú y su padre son…?
—¿Qué quieres? —interrumpió Bill, tratando por todos los medios que sus lágrimas no salieran de sus ojos.
—Que vengas conmigo, es muy fácil y sencillo. Deja a la niña en casa y nos iremos. Como si nada hubiera pasado.
—Es que… no puedo.
—Vamos, por favor. En el fondo sabes que extrañas nuestra relación.
—No, eso no, no extraño nada de ti y Madeleine… Deberían entenderlo.
—Entender, ¿qué? Vamos, Bill. Debes venir conmigo, sólo debes elegir si quieres que la pequeña nos acompañe.
—No, ella no.
—Entonces ve a dejarla en casa.
—No puedo, no puedo dejarla sola.
—Tom lo entenderá.
Charlotte comenzó a temblar en brazos de Bill, este último vio todas las opciones que tenía de correr sin poder ser perseguido, no encontró una salida eficaz pero al menos quería intentarlo, no podía dejar que Travis tuviera la posibilidad de hacerle daño a Charlotte.
Sus pasos seguían siendo lentos pero tenía la seguridad de estar haciendo lo mejor para la pequeña. Retrocedía más con cada segundo, midiendo a la vez la distancia que dejaba entre Travis. Cuando estuvo lo suficientemente seguro de estar lo más lejos de él, dio media vuelta y echó a correr aun con la niña en sus brazos. No quería mirar atrás porque temía tropezar y que él aprovechara la fatal caída para llevar a cabo el plan que tenía junto a Madeleine. Antes de poder estar a salvo, Charlotte comenzó a gritar, avisaba a Bill que el tipo que los perseguía estaba cada vez más cerca, que su rostro le causaba cierto temor y Bill, sintiendo la responsabilidad crecer, no tuvo otra opción que dejar a Charlotte dentro de casa.
—Corre, corre y no salgas hasta que tu papá llegue.
—¿Estarás bien? —preguntó con voz dulce.
—Sí, no te preocupes.
Charlotte siguió de frente hasta estar frente a la puerta de su casa, entró pero no pudo solo dejar a Bill afuera. Era cierto que sentía algo parecido al rencor y algo más cercano al odio, pues él había hecho que sus papás se separaran, sin embargo, Bill parecía ser más amable y divertido, le gustaba que su padre sonriera y eso, lo estaba haciendo más seguido. Así que fue directamente a la ventana junto a la puerta principal, subió al sofá que se encontraba ahí y recorrió un poco las cortinas, lo suficiente para ver qué pasaba con Bill. Charlotte tuvo que contener la respiración, ahogar un grito y permanecer lo mas posiblemente en silencio de lo que jamás habría estado. Estaba siendo testigo de cómo Bill sufría un abuso físico. El hombre de antes no podía soltar a Bill, lo tomaba del brazo como si en cualquier momento se lo fuera a fracturar y, ¿todo para qué, cuál era la razón para que ella estuviera viendo tal acto?
Entonces Charlotte tomó una decisión, una que quizá ninguna otra niña de su edad hubiera hecho. Tomó el teléfono por primera vez en su corta vida y sabía que desobedecía las reglas de su padre. Aun así, marcó el número que había aprendido en la escuela, tomó aire y comenzó a decir lo que estaba pasando. No hizo falta que esperara demasiado, solo algunos minutos para que los oficiales encontraran a un chico realmente herido, otro con una carga de agresividad fatal y, a una niña asustada.
Continúa…