In the dark 2

In the dark 2

Notas: Algo de celos. ;D  Puede que sexo también.

«In the dark» Fic de Acuario25

Capítulo 2

Los sirvientes y el ejecutor se volvieron al mismo tiempo y se encontraron con
Tom, resplandeciente en un traje nuevo de Armani, de pie en la entrada del aposento. En su interior, Bill reprimió un estallido de indignación. El regente ni siquiera había creído necesario llamar antes de entrar.

Los sirvientes, por otro lado, adoptaron de inmediato sus modales de humildes Criados. Bajaron los ojos, se inclinaron con mansedumbre y salieron de la habitación sin hacerse notar y agachándose bajo el brazo extendido de Tom al salir al pasillo. Bill se quedó a solas con el regente. Sin esperar a ser invitado, éste entró en los aposentos privados del menor con las manos a la espalda. Caminó hasta la ventana del balcón y se asomó a la tormentosa noche.

Observo a Bill con el cabello empapado y desordenado de manera muy poco favorecedora; sin embargo, Tom sintió una punzada de lujuria al verlo con una diminuta toalla cubriendo su intimidad , su delicada piel tan fina y delicada húmeda y esas hermosas facciones que cada día lo traían más loco. Era una lastima que a juzgar por su expresión el menor no estuviera esa noche en plan amoroso.

—¿Tengo que recordarte —dijo con aire condescendiente—que esperamos invitados muy importantes?

—-No—respondió con voz neutra—Andrej lo ha hecho al menos veinte veces en la pasada hora.

Tom le dio la espalda a la ventana y dirigió al moreno con una mirada dolida.

—Entonces, ¿por qué no te has puesto algo más apropiado?—Dirigió la vista al traje que suponía Andrej había dejado doblado sobre el diván—Ya sabes que quiero que esta noche te sientes a mi lado.

Bill no hubiera podido pensar en una perspectiva menos halagüeña aunque no hubiera tenido asuntos más importantes de que ocuparse.

—No estoy de humor para estar a tu lado —dijo—-Llévate a Ria o a Andrej. Se mueren por estar a tu lado.

Tom sonrió, a todas luces divertido por las ridículas pretensiones de los criados. Se acercó al asiento de Bill y se inclinó hacia delante hasta que su rostro rubicundo estuvo demasiado cerca para el gusto del ejecutor.

—-Estoy seguro de que es así —-susurró, — pero todos saben que eres tú a quien deseo.

¿Y qué?, pensó , aburrido más allá de toda medida de los acosos de Tom. Habían repetido aquella misma escena incontables veces en el pasado. Esperaba que después de todos estos años hubieras cogido la indirecta.

Su aliento, cálido y con un intenso olor a plasma, resultaba desagradablemente caluroso sobre su mejilla. Trató de darle un beso pero, en el último segundo, el moreno lo esquivó con habilidad, un truco que por desgracia había tenido ocasión de perfeccionar a lo largo de las décadas. Contrariado por su rechazo, Tom se irguió en toda su estatura, muy rígido, y se echó atrás la leonina melena negra.

—Estoy cansado de recordarte que estoy al mando y me debes respeto y obediencia. Me perteneces como todo lo que se encuentra en esta mansión.

—¿En verdad? , por que según las reglas, la persona infectada pertenece a quien le regalo su nueva vida. En otras palabras mi dueño seria Gordon , tu padre.

—¡Si! , pero en su ausencia mando yo. Además, mi padre jamás te corresponderá. ¡Yo si!

—Sal de aquí, si realmente quieres que asista a esa maldita fiesta déjame arreglar—dijo esperando que eso distrajera al mayor de sus locas ideas.

— Ponte algo absolutamente deslumbrante y date prisa. — Su pecho se expandió bajo el elegante traje de noche, como un gallo pavoneándose frente al gallinero—. He planeado una velada gloriosa. Ya lo verás. —dijo al momento de por fin largarse.

—Que curioso, yo igual.

.

En el gran salón la atmósfera era refinada, civilizada. El Das Wohltemperierte Klavier de Bach sonaba suavemente como música de fondo mientras la élite del aquelarre daba la bienvenida a sus distinguidos visitantes de Norteamérica. La bebida carmesí, de un pedigrí especialmente delicado y servida en unos cálices de cristal destellante, fluía por la recepción con largueza. Las damas y los caballeros vampiros, ataviados con sus mejores y más elegantes galas, flirteaban decorosamente con sus honrados invitados. Tom hubiera debido de sentirse en su elemento. La recepción de gala era precisamente la clase de evento elegante y refinado en la que se sentía como pez en el agua. Pero en cambio ahora, mientras aguardaba junto a la entrada del salón, recibiendo los exagerados cumplidos de los dignatarios extranjeros y devolviéndolos a su vez, estaba distraído y se veía incapaz de divertirse. Sus ojos examinaban sin descanso los rostros de los presentes tratando de encontrar a su Bill , pero no se encontraba a la vista.

¡Que el Diablo se lleve a ese hombre!, pensó mientras le ocultaba su creciente frustración a los distinguidos invitados con los que estaba conversando. ¿Dónde demonios se ha metido ahora?
Dirigió la mirada hacia un vampiro alto y de cabello negro que estaba observando la recepción desde un discreto rincón de la estancia. Era Soren, la imponente cabeza de la policía no-del-todo secreta de Tom . Aunque supuestamente era tan antiguo como el propio Víctor * su abuelo* , Soren tenía la ventaja de ser muy poco ambicioso y prefería poner su considerable fuerza y falta de escrúpulos a disposición del líder de su elección. Irlandés de ascendencia, poseía los anchos hombros y la mirada siniestra propia de sus ancestros. Soren había sido antaño el guardaespaldas personal de Viktor; ahora lo era de Tom.

—Hola , Tom—Escucho una fina voz tras su espalda. Se trataba de su no tan querida hermana mayor,  una de las tantas personas que pensaban podían quitarle a Bill.

—Pero si es Shanon , el intento de madre de mi bella hermana, justo me preguntaba donde estaban. —fingió una sonrisa para tomar su mano y después besarla.

—No tienes que ser hipócrita frente a ellos, ambos sabemos que me odias tanto o mas como amy lee. Deberías aceptar de una buena vez que Bill la prefiere—sonrió con gracia.

—El que la besara hace 50 años no significa nada. Solo lo hizo para mortificarme.

—Aun así, es un beso, y querido, no as podido conseguir ni eso. Además, quien te dice que fue solo eso.

Un enjuto y epiceno vampiro que llevaba un pañuelo de seda roja sobre el esmoquin tomó el centro de la sala y golpeó el cáliz con la fina uña de su dedo índice para pedir silencio a los congregados.

Shanon reconoció a Dimitri, el más viejo de los enviados de Avril. El inmortal embajador esperó pacientemente a que las conversaciones de la sala remitieran y a continuación se aclaró la garganta. Tom y shanon comprendieron, con cierta impaciencia, que el viejo idiota iba a dar un discurso.

—Puede que nuestras nobles casas estén separadas por un gran océano— dijo Dimitri con voz sonora—pero ambas están igualmente consagradas a la supervivencia de nuestros sagrados linajes. Cuando la ilustre Avril, a quien me honro de servir, llegue para despertar de su sueño a Marcus, dentro de dos noches, volveremos a estar unidos como un solo aquelarre.
Alzó su cáliz para emplazar a los demás aristócratas a hacer un
brindis.

—Vitam et sanguinem —-recitó.

Vida y sangre.

Un coro de tintineos de cristal secundó el brindis y los vampiros levantaron su copa, dando gracias a que el pomposo enviado hubiese sido parco en su discurso. Tom echó un vistazo a la puerta, esperando ver a Bill haciendo una entrada tardía pero se vio decepcionado. una vez más.

—¡juro, pensó lleno de justa indignación, que de no haberlo elegido para ser mi esposo, nunca le permitiría semejante afrenta!

Una mano fría le dio un suave tirón en el codo y al volverse se encontró con la misma criada estúpida de antes —Ria —a su lado.

Llevaba, tal como demanda la ocasión, un vestido oscuro de lentejuelas, con guantes negros hasta los codos, que no parecían demasiado llamativos en medio de la deslumbrante generosidad en el adorno de que hacían gala los demás vampiros. ¿Qué demonios quiere ésta ahora?, se preguntó , enojado por la intrusión.

La delicada doncella se llevó un dedo recatado a los labios y a continuación señaló el oído de Tom. Carcomido por la curiosidad, se inclinó y permitió que le susurrara al oído. Su enfado contra la criada se vio al instante ahogado por una furia volcánica dirigida contra otra persona.

—¡No me lo puedo creer!, pensó, estupefacto. ¿Cómo se atreve?
Sin molestarse en ofrecerle sus disculpas a sus estimados invitados, salió hecho una furia del salón. Subió de dos en dos los peldaños de la escalera imperial de la mansión hasta llegar a la puerta de roble que guardaba los aposentos de Bill . La abrió de par en par y entró sin anunciarse. En efecto, la cama estaba desarreglada e impregnaba el aroma a sexo…sexo,. — ¡Maldita zorra! Esta noche te arrepentirás te lo juro.

Observo la puerta de baño donde provenían unas risas.

Continúa…

Gracias por leer. Espero mañana subir la otra mitad del capitulo.

por Acuario25

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!