Incomplete 116

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Administración: Seguimos publicando sólo un capítulo por semana, pero no olviden dejar su amor a la autora en los comentarios, ok? 😉

Fic TOLL de lyra

Capítulo 116

Se dio prisa en ducharse y vestirse y, en cuanto terminó cogió el móvil sin molestarse en comprobar si había recibido algún mensaje de Tom porque ya sabía con absoluta certeza que no había sido así y no quería volver a sentirse mal por su culpa.

Además, había quedado con Víctor y no quería que él notara su mal humor por culpa de ese ex amante al que no podía sacarse de la cabeza.

Guardó el móvil en el bolsillo trasero del pantalón y salió del bungalow bajando las escaleras del porche pensando que quizá Anouk y Melissa ya estarían levantadas, pero por muy agradable que fuera su compañía en ese momento prefería estar a solas con Víctor.

Dio un agradable paseo hasta el club atravesando el camping y al llegar comprobó que sus compañeros del turno de mañana ya estaban inmersos en su rutina preparando las mesas para los primeros clientes, barriendo la arena del embarcadero y dejándolo todo listo.

Entró en el club y saludó con un leve gesto de cabeza a Marie que estaba tras la barra junto a Patrick, se dirigió directamente a la cocina y tal como imaginaba allí encontró a Víctor. Estaba preparando café mientras que Rose sacaba del horno la primera hornada de sus deliciosos bollitos de canela.

—Justo a tiempo, espera que se enfríen un poco y luego coge uno—dijo Rose sonriendo ampliamente al verle entrar.

Andreas le devolvió la sonrisa con esfuerzo, no podía evitar sentir por dentro un ligero nudo en el estómago por la conversación que tenía pendiente con Víctor. Llevaban días arrastrando silencios, malentendidos y pequeñas discusiones que antes jamás habrían tenido. Y aunque ambos habían aceptado verse ese día para dejar la cosas claras de una vez, la idea seguía pesándole.

Víctor levantó la vista al oírlo entrar, sus ojos parecían más cansados de lo habitual y no había en ellos ese brillo tan especial que siempre tenía.

—Hola—saludó retirando del fuego la cafetera— ¿Quieres un café?

—Si, gracias—contestó Andreas entrando del todo en la cocina.

Víctor se apresuró a prepararlo mientras que su madre metía otra bandeja en el horno y ajustaba el tiempo.

—Os dejo hablar a solas—murmuró Rose secándose las manos a un paño—Regresaré en veinte minutos a sacar la bandeja y meter otra, mientras iré a ver como van las cosas en el club.

No esperó respuesta alguna y salió discretamente de la cocina para que pudieran hablar dejando tras ella un silencio que casi se podía palpar.

—Gracias por venir—dijo Víctor sin rodeos apoyándose en la encimera y cruzándose de brazos.

—Tenemos que hablar de lo que vamos a hacer—murmuró Andreas intentando mantener la voz firme.

Víctor asintió pero no dio el siguiente paso, parecía estar buscando las palabras adecuadas como si temiera que cualquier frase mal colocada pudiera empeorarlo todo.

—No quiero que sigamos así —dijo por fin—No me gusta la distancia que se ha creado entre nosotros.

Andreas cogió aire profundamente, se esperaba esa frase pero escucharla en voz alta le removió más de lo que esperaba.

—A mí tampoco —admitió—Pero últimamente siento que… no sé, que estamos desconectados. Como si cada uno estuviera en su propio mundo.

—Quizá es culpa mía—admitió a su vez Víctor bajando la mirada pensativo—Te he exigido demasiado, no te he dado el espacio que necesitas para aclarar tus ideas.

—No es culpa de nadie —murmuró Andreas dando un paso para estar más cerca—Solo necesitamos volver a escucharnos.

Víctor levantó la mirada y por primera vez en días Andreas vio un destello de esperanza en sus ojos.

—Empecemos ahora —dijo con firmeza Víctor—Te estoy escuchando.

—No es tan fácil—empezó a decir Andreas—Sabes lo que he sentido por Tom y aún siento por él, no está resultando fácil olvidarle de la noche a la mañana. Pero tú me gustas mucho y no quiero que pienses que te he estado utilizando porque te juro que no ha sido así. Lo que ha habido entre nosotros ha sido muy bonito y no quiero perderlo.

—¿Entonces por qué hablas en pasado? —preguntó Víctor frunciendo ligeramente el ceño.

Intentaba que su voz sonara tranquila, aunque no podía evitar que le temblara y que Andreas lo notara.

—No hablo en pasado porque ya haya asumido que lo nuestro ha terminado —contestó Andreas—Lo hago porque… porque tengo miedo de haber hecho algo irreparable y que tú ya hayas tomado la decisión por los dos.

—No he tomado aún ninguna decisión—dijo con firmeza Víctor— ¿No estoy aquí escuchándote? Eso ya dice mucho.

Andreas bajó la mirada hacia sus manos, que jugueteaban nerviosas con el borde de la encimera.

—Es que no quiero hacerte más daño —confesó en voz baja—Y siento que sin querer ya lo he hecho. No sé cómo manejar lo que siento por Tom y lo que siento por ti al mismo tiempo. Me confunde, me supera… y no quiero arrastrarte conmigo a ese caos.

Víctor respiró profundamente, como si necesitara un segundo para ordenar sus propios pensamientos.

—Andreas yo ya sabía que no estabas completamente bien cuando empezamos —admitió—Sabía que venías de algo complicado pero aun así quise estar contigo no porque fueras perfecto sino porque quería conocerte de verdad con todo lo que eso implica.

Andreas levantó la mirada sorprendido por la sinceridad en su voz.

—Necesito tiempo para poner en orden mis sentimientos y no me parece justo pedirte que me esperes mientras, no sería justo—confesó en un susurro.

—No, no lo es—dijo Víctor con sinceridad—Pero quiero hacerlo porque lo que siento por ti es muy fuerte. Soy tu novio y debo mostrarte mi apoyo si te veo tan mal como te estoy viendo ahora mismo. Quiero que me dejes estar a tu lado aunque a veces sea difícil.

Andreas se le quedó mirando en silencio, Víctor no le estaba dejando como él pensaba que haría sino dándole todo ese espacio y tiempo que él en silencio le pedía.

—Solo quiero y necesito que seas honesto conmigo —añadió con firmeza Víctor—Que no te calles lo que sientes por miedo a perderme. Prefiero mil veces la verdad aunque duela un poco que sentir que te estoy perdiendo sin saber por qué.

Andreas sintió un nudo en la garganta, pero ya no era de angustia sino de alivio.

—Estoy siendo honesto —susurró mirándole fijamente—Y lo que siento ahora mismo es que no quiero que lo nuestro termine.

Víctor dio un paso hacia él lentamente, como si temiera romper el frágil equilibrio que habían construido en esos minutos.

—Entonces no lo terminemos —dijo esbozando una sonrisa con esfuerzo—Vamos a seguir hablando y a tratar de buscar una solución, los dos juntos en vez de cada uno por su lado.

Andreas sintió que algo dentro de él se aflojaba, como si por fin pudiera respirar después de días conteniendo el aliento. Aun así no podía evitar sentir la inseguridad aún latiendo bajo su piel.

—No quiero que pienses que estoy jugando contigo—murmuró sin apartar de él la mirada—Ni que estoy aquí solo porque Tom me está ignorando, eso sería horrible y tú no te mereces algo así.

—Si creyera que estás jugando conmigo, no estaría aquí ahora mismo —dijo con firmeza Víctor negando suavemente con la cabeza—Te conozco muy bien , Andreas. Sé que lo que sientes es real aunque esté mezclado con otras cosas que todavía duelen.

—Es que a veces siento que no soy suficiente para ti —confesó en voz baja Andreas bajando la mirada—Que tú tienes las ideas claras, que sabes lo que quieres y yo estoy hecho un lío.

Víctor dio un paso más en su dirección quedando a muy poca distancia. No lo tocó, pero la cercanía bastó para que Andreas levantara la mirada.

—No necesito que lo tengas todo claro—susurró Víctor—Solo necesito que no huyas de mí cuando algo te asuste, que no te encierres y que me dejes entrar un poco más.

—No estoy huyendo —dijo con firmeza Andreas sintiendo un calor extraño en el pecho—Estoy aquí, ¿no me ves?

—Te veo —contestó sonriendo Víctor con más sinceridad que nunca—Y eso significa mucho.

Durante unos segundos ninguno de los dos habló. El murmullo lejano del club, el olor a café recién hecho y a bollitos de canela parecía envolverlos en una calma inesperada.

—¿Damos un paso por el lago? —propuso finalmente Víctor —Así podemos seguir hablando con más tranquilidad.

—Sí, me gustaría—contestó Andreas sin tener que pensarlo demasiado—Tenemos mucho de qué hablar todavía.

Se pusieron en marcha y salieron de la cocina por la puerta de atrás dejando ese café que ninguno de los dos se había tomado y sintiendo que por primera vez en días había una pequeña luz al final de todo ese caos.

&

Lo vio salir de la habitación y se acomodó mejor en la cama dejando escapar un suspiro, no sabía qué más hacer para ayudarle sin que sintiera que no estaba a salvo a su lado. Abrazarlo cuando lo veía en ese estado no bastaba, por más que le prometiera que Alexander jamás volvería a hacerle daño Bill no terminaba de creer sus palabras. No podía evitar echarse a temblar al pensar que el día menos pensado Alexander podría salir de donde estaba encerrado y buscarle para devolverle todo el daño que le había causado.

No lo permitiría.

Si lo veía cerca de Bill no dudaría en matarlo con sus propias manos, aunque también sabía que Jörg se encargaría de que permaneciera encerrado el mayor tiempo posible con la ayuda del padre de Alexander.

Sacudió la cabeza y se volvió en la cama para coger el móvil que había dejado cargando la noche anterior sobre la mesilla, al desbloquearlo volvió a aparecer ante sus ojos el mensaje de Andreas aún sin responder.

El día anterior le había prometido a David que hablaría con él pero todavía no lo había hecho y estaba seguro de que Andreas estaría muy preocupado al no tener noticias suyas. Necesitaba escuchar su voz tranquilizándolo y es lo que haría esa mañana cuando fueran al club a pasar el día. Lo buscaría para que viera con sus propios ojos que estaba bien y luego hablaría muy serio con él para pedirle que dejara atrás el pasado de una vez.

Víctor no merecía lo que estaba pasando por su culpa y Andreas debía entender de una vez por todas que lo suyo jamás podría ser porque él estaba con Bill y sus caminos no iban a separarse jamás.

Soltó un profundo suspiro y abriendo la conversación con Andreas respondió a su angustioso mensaje, apenas eran las ocho de la mañana y no sabía que horario tendría ese día, quizás ya estaba trabajando o durmiendo, esperaba no despertarle.

«Pasaremos el día en el club, ¿te busco y hablamos?»

Lo envió y, pensándolo mejor, escribió otro mensaje disculpándose por haberle estado ignorando.

«Perdóname por no haberte contestado antes, espero que lo entiendas.»

Cuando terminó de enviar el segundo mensaje dejó de nuevo el móvil sobre la mesilla y nada más hacerlo la puerta de la habitación se abrió y Bill entró por ella. Se incorporó de inmediato y se quedó observándolo cerrar la puerta con cuidado y caminar por la habitación hasta meterse de nuevo en la cama a su lado.

—¿Ya has hablado con tu padre? —preguntó muy preocupado.

Lo dudaba.

Apenas habían pasado unos minutos y sabía que algo tan importante como el bienestar de su hijo haría que Jörg necesitara una conversación larga y seria.

—No he podido —contestó Bill acostándose de lado en la cama para observarle.

—¿No has podido? —repitió Tom mirándolo fijamente.

—No he querido —rectificó Bill suspirando—Estaba a punto de llegar a su habitación cuando le escuché con David…se estaba riendo entre jadeos y no quise interrumpirlos.

No hacía falta que explicara nada más, Tom ya se hacía una buena idea de lo que Jörg y David podía estar haciendo en ese preciso momento.

—No puedo hacerle eso a mi padre —dijo Bill mirándole fijamente—No puedo destrozarle la vida con mis problemas ahora que por fin es feliz, no se lo merece.

—Lo entenderá —murmuró Tom.

—Lo sé, pero no quiero hacerlo —insistió Bill con firmeza—Estaba en mitad del pasillo escuchando la risa de David y entonces comprendí que tengo que hacer lo mismo que él y mi padre, empezar una nueva vida poniendo todo de mi parte. Sé que lo que me ha pasado me va a costar tiempo superarlo pero también sé que contigo a mi lado lo lograré, que tendré momentos malos y que tú me vas a ayudar a superarlos. Quiero que sigamos con nuestros planes, que nos vayamos de viaje y cuando volvamos si siento que aún lo necesito le pediré a mi padre que me busque ayuda especializada pero ahora mismo no quiero preocuparlo. Quiero pasar página, y quiero que él también pueda hacerlo.

Tom le escuchaba en silencio, era normal que estuviera indeciso y que cambiara de parecer de un minuto a otro. Pasaba de la tristeza a una firme determinación que lo desarmaba, y en esos momentos parecía tener las ideas sorprendentemente claras.

Respetaría su decisión, pero estaría atento al menor indicio de que algo no iba bien y en cuanto lo notara estaría a su lado para ayudarlo a superarlo.

—¿Es eso lo que quieres hacer? —quiso saber.

Bill asintió mientras se acomodaba en la cama buscando refugio en sus brazos.

—Lo que quiero hacer ahora mismo es quedarme aquí contigo —susurró suspirando—Cerrar los ojos y no pensar en nada, solo disfrutar de tu compañía.

Tom lo estrechó con suavidad entre sus brazos acomodándose en la cama a su lado, le parecía una buena idea. Si eso era lo que Bill necesitaba en esos momentos, él se lo daría sin dudarlo.

—Gracias por comprenderme—murmuró Bill de nuevo suspirando.

Tom le acarició suavemente la espalda sintiendo cómo poco a poco la respiración de Bill se iba calmando contra su pecho. Aquella frase había salido casi en un susurro, pero llevaba dentro un peso enorme, una mezcla de alivio y miedo que Tom reconocía demasiado bien.

—No tienes que darme las gracias —dijo en voz baja—Estoy contigo en todo, ¿recuerdas?

Bill asintió sin levantar la cabeza, sus manos acariciaban el pecho de Tom como si necesitara asegurarse de que realmente estaba allí, de que no iba a desaparecer en cuanto abriera los ojos.

Durante unos segundos ninguno de los dos habló, disfrutaron de la mutua compañía compartiendo el silencio y ese espacio seguro que se había convertido la cama donde estaban y donde Bill podía respirar sin sentir que el mundo se le venía encima.

—A veces pienso que no voy a poder con todo esto —repitió Bill de nuevo con un hilo de voz—Que en cualquier momento voy a volver a derrumbarme de nuevo…

Tom apoyó la barbilla sobre su pelo y lo estrechó un poco más.

—Si pasa me tendrás a tu lado —prometió con firmeza—No tienes que ser fuerte todo el tiempo ni andar demostrando nada, solo debes dejar que los demás te ayudemos cuando lo necesites.

Bill asintió en silencio dejándose envolver por ese abrazo que parecía sostenerlo incluso cuando él mismo sentía que no podía.

—No sé qué haría sin ti —murmuró suspirando.

—No tienes que averiguarlo —dijo Tom esbozando una débil sonrisa—No pienso irme a ninguna parte.

Bill sentía que podía respirar con más tranquilidad como si esas palabras le devolvieran un poco de estabilidad, se acomodó mejor buscando aún más cercanía y Tom lo cubrió con las sábanas sin soltarlo.

—Podemos quedarnos así el tiempo que quieras —añadió cerrando los ojos—No hay prisa.

Bill no contestó, su cuerpo relajado contra el suyo fue la respuesta que Tom necesitaba.

&

Era demasiado temprano para levantarse, no tenía que estar en el club hasta las once pero como aquel día iba a ser diferente decidió ir antes para echar una mano a su madre con las comidas. Además, la preocupación por su hermano no la dejaba dormir así que se levantó a la vez que Melissa y tras compartir una ducha agradable con ella se puso a preparar un café bien cargado que la despejara mientras que Melissa se arreglaba.

Estaba en ello cuando escuchó cerrarse la puerta del bungalow de al lado. Sabía que era Andreas, sus ojos volaron a la ventana justo a tiempo para verlo salir y tomar el sendero que conducía al club.

—¿Dónde va tan temprano? —murmuró en voz alta.

—¿De quién hablas?

La voz de Melissa la hizo dar un pequeño salto, no se había dado cuenta de que estaba a su lado y le había dado un buen susto.

—Andreas, se va al club —explicó Anouk suspirando.

—Irá a darse un baño en el lago antes de que se llene —murmuró Melissa asomándose también a la ventana.

—O quizá ha quedado con alguien —aventuró Anouk.

—¿Con tu hermano? —preguntó Melissa esperanzada.

—O quizás con Tom —replicó Anouk frunciendo el ceño.

—No lo creo —dijo con firmeza Melissa —Fijo que ha llamado a Víctor y han quedado en verse para hablar, ya lo verás.

—Desde aquí no puedo ver nada —murmuró Anouk poniéndose en movimiento.

—¿Qué vas a hacer? —quiso saber Melissa.

Pero Anouk no perdió tiempo en contestarla, se dirigió al dormitorio tan rápido como pudo para vestirse y recogerse el pelo que aún lo tenía húmedo en un moño alto.

—Anouk, no puedes espiarle —dijo Melissa yendo tras ella.

—Solo quiero ver con quién ha quedado, no voy a quedarme para escucharles —se defendió Anouk— ¿Vienes?

Melissa se quedó quieta unos segundo dudando en que si era una buena idea o no, sabía que no estaba bien espiar a su amigo por mucho interés que tuviera en descubrir con quién había quedado tan temprano. Pero al final la curiosidad terminó ganando y asintió con un suspiro resignado.

Se dio prisa en vestirse y minutos después ella y Anouk salían del bungalow dejando sobre la encimera el café recién hecho que ninguna de las dos se había tomado. Caminaron con paso decidido y al llegar al club subieron con rapidez las escaleras del embarcadero saludando con un leve gesto a los compañeros que empezaban su turno aquella mañana.

Entraron en el club y tras echar un vistazo rápido sin ver rastro de Andreas decidieron dirigirse a la cocina, pero antes de que pudieran tocar la puerta esta se abrió y Rose salió por ella.

—¿A dónde vais? —preguntó bloqueándoles el paso.

—¿Está Andreas dentro? —preguntó Anouk sin aliento.

—Sí, y no debemos molestarlo —contestó Rose tomando con firmeza a su hija del brazo.

La obligó a dar media vuelta y la alejó todo lo posible de la cocina seguida por Melissa, que no se atrevía a acercarse después de la mirada fulminante que le había dedicado.

—Pero… ¿está solo o está hablando con alguien? —insistió Anouk dejándose llevar.

—Eso no es asunto nuestro —fue lo único que dijo Rose.

—Está con Tom, ¿verdad? —saltó Anouk sin poder contenerse—Lo sabía, y tú encima los encubres. ¿Qué hace él aquí? Debería estar al lado de Bill y no entrometerse donde no le llaman.

—Está con Víctor —explicó Rose intentando calmar a su hija—Han quedado para verse y hablar, y lo último que necesitan es que entres en este estado y los alteres.

—¡Lo sabía! —exclamó Melissa—Al final van a arreglar sus problemas y volverán a estar juntos.

—Solo están hablando —apuntó Anouk, aunque no sonaba muy convencida—Y ya sé lo que va a pasar, Andreas le pedirá más tiempo diciendo que lo sigue amando y no quiere hacerle más daño pero que necesita olvidar primero a Tom, y mi hermano que de lo bueno que es parece tonto se lo dará.

—No sabemos qué va a pasar —dijo Rose con firmeza—Lo único que sé es que no pienso dejaros acercaros a la cocina a ninguna de las dos. Ya que estáis en el club id a echad una mano, Melissa ayuda a Marie en la barra y Anouk tú ve a preparar las mesas.

—Pensaba ayudarte en la cocina… —empezó a decir Anouk.

—De momento no te necesito allí, ya te llamaré cuando hagas falta —replicó Rose mirándolas fijamente—Y como alguna de las dos asome la cabeza por la cocina la pongo a cortar cebollas toda la mañana, ¿me habéis oído? Venga, id a cambiaros y cada una a su puesto.

Anouk y Melissa se apresuraron a obedecer sin rechistar, entraron en el almacén y minutos después salieron con el uniforme puesto y mientras que Melissa se dirigía a la barra para ayudar a Marie, Anouk comenzó a preparar las mesas que faltaban.

Estaba en ello cuando al levantar la mirada los vio, su hermano y Andreas caminando juntos por la orilla del lago. No pudo evitar soltar un suspiro de alivio, parecía que las cosas entre ellos iban por buen camino.

&

No quería abandonar la cama, se sentía muy cómodo descansando entre los brazos de Jörg pero sabía que ese día era especial y no solo para ellos dos, así que después de haber recuperado las fuerzas por el intenso momento vivido minutos antes y de compartir algunos besos más, David decidió levantarse y empezar el nuevo día.

Ya eran más de las nueve de la mañana, hacía una hora que tenía que estar en el club pero confiaba en que Rose se encargaría de todo sin necesidad de que él tuviera que darle explicación alguna de su ausencia. Por primera vez en mucho tiempo se había permitido tomarse un tiempo libre para poder disfrutar de esa nueva vida.

—¿Qué vas a hacer hoy? —le preguntó a Jörg mientras entraba en el vestidor.

El día anterior había tenido tiempo de colocar la ropa que había empezado a llevarse a la casa y se puso a escoger lo que se iba a poner mientras escuchaba a Jörg levantarse también.

—Tengo trabajo pendiente que poner al día —contestó Jörg entrando también en el vestidor.

—Recuerda que estás de vacaciones —apuntó David sonriendo.

—Lo sé, pero todo ha sido muy precipitado —dijo Jörg suspirando—Iré a la otra casa y trabajaré un poco en el despacho, además, tengo que empezar a recogerlo y hay mucha documentación que debo dejar en el bufete. Le pediré a Helen que vaya y me eche una mano.

Mientras hablaba se colocó detrás de David observando la ropa que había escogido, toda informal ya que él no necesitaba llevar traje y corbata para trabajar.

—¿Me prestas algo para la hoguera? —preguntó Jörg, abrazándolo por la espalda.

David sonrió al verse ente sus brazos y se recostó un poco más contra Jörg suspirando.

—Puedes coger lo que quieras —contestó con los ojos cerrados.

Sentía los labios de Jörg deslizarse por su piel, besándole con suavidad en el cuello.

—Estoy deseando que llegue la noche —murmuró Jörg pasando la lengua por su piel—Estar contigo frente a la hoguera, tumbarnos en la arena para mirar las estrellas…

—Rodeados de un montón de adolescentes que solo piensan en beber y divertirse —terminó David por él frase resoplando.

—Seguro que encontramos un rincón donde poder estar nosotros dos solos—dijo Jörg haciéndolo volverse entre sus brazos—Podemos encender nuestra propia hoguera y abriremos esa botella de vino que te prometí.

—¿Quieres emborracharme para hacerme el amor sobre la arena? —preguntó David alzando con picardía una ceja.

—Es un plan excelente —susurró Jörg antes de apoderarse de sus labios.

David cerró los ojos y se dejó llevar por el beso, sintiendo que aquel Jörg que tenía delante era una persona nueva más decidida y con las ideas más clara, algo que siempre había deseado y que por fin veía hacerse realidad.

—Si seguimos así, no saldremos de la habitación en todo el día —murmuró David contra sus labios.

—¿Y eso sería un problema? —preguntó entre risas Jörg.

—En absoluto, pero tendremos que dejarlo para otra ocasión —contestó David suspirando—Hoy es un día importante y tengo que irme ya al club, no quiero que mis empleados piensen que el jefe no puede quitarme las manos de encima.

—Por suerte tus empleados y nadie en el club sabe nada de lo nuestro, al menos de momento —dijo Jörg dándole un último beso.

—Rose lo sabe —comentó David para su sorpresa—Lo sabe desde el primer momento, aunque nunca ha dicho nada y yo ni lo sospechaba. Y le parece que hacemos una buena pareja, se ha alegrado mucho por los dos.

—Esperemos que no sea la única cuando todo salga a la luz —murmuró Jörg muy serio sin poder evitar pensarlo.

—Sabes que mucha gente no lo verá como Rose, pero eso no debe importarnos —dijo David mirándolo fijamente—Así descubrirás quiénes son tus verdaderos amigos, los que realmente se van a alegrar de tu felicidad y el resto pueden irse al demonio.

Sentía mucho haber sacado el tema justo cuando estaban disfrutando de un momento tan agradable, pero no podía evitar sentir mucha rabia al pensar en toda esa gente que iba a darles la espalda cuando su relación saliera a la luz pero era el precio que tenían que pagar para poder vivir su amor con total libertad.

Y como le había dicho a Jörg, el tiempo acabaría mostrando quiénes eran sus amigos de verdad y en quién podían confiar.

—No hablemos de eso ahora —dijo Jörg suspirando—Ya nos enfrentaremos a lo que nos venga pero no ahora cuando lo único que deseo es compartir contigo todo el tiempo posible.

David asintió en silencio, tenían que aprender a disfrutar del presente sin preocuparse tanto por el futuro. Llevaban demasiado tiempo haciéndolo y era momento de pasar página sin mirar atrás ni preocuparse por lo que pudiera suceder a partir de entonces.

Se tenían el uno al otro, y eso era lo único que realmente importaba.

&

Se había quedado profundamente dormido entre sus brazos, una vez tomada aquella firme decisión Bill por fin podía descansar sintiendo que su vida volvía poco a poco a su sitio. Tom se lo quedó observando en silencio sin atreverse a moverse para no despertarle, sabía que les esperaba un día especial y solo deseaba que pudiera disfrutarlo de verdad.

Entonces sintió cómo se removía ligeramente empezando a despertar y en cuanto abrió los ojos los fijó directamente en él esbozando una amplia sonrisa que le iluminaba la cara.

Tom se la devolvió de inmediato pensando sin poder evitarlo que parecía otra persona, en sus ojos no quedaba rastro alguno de toda esa tristeza de hacía apenas un par de horas y había un brillo especial en ellos.

—¿Qué hora es? —preguntó Bill ahogando un bostezo.

Tom se movió al momento alargando la mano para coger el móvil y comprobar la hora.

—Son casi las diez —contestó suspirando—Tenemos una hora antes de que Louise y Georg vengan a buscarnos y entonces…

Se interrumpió al ver que le llegaba justo en esos momentos un mensaje de Andreas contestando al suyo de esa mañana, y no pudo evitar leerlo frunciendo el ceño.

«Estoy deseando volver a verte.»

Soltó un suspiro ahogado, no podía evitar pensar que no se había explicado bien en su mensaje anterior o que Andreas había malinterpretado sus palabras. Tenía que aclararlo, no podía dejar que siguiera alimentando falsas esperanzas.

—¿Ocurre algo? —quiso saber Bill mirándolo fijamente.

No podía pasar por alto la expresión preocupada de Tom mientras observaba fijamente el móvil como si acabara de recibir malas noticias.

Pero Tom no sabía qué contestarle, no hacía más que mirar en silencio el móvil sabiendo que en cuanto pusieran un pie en el club debía hablar de inmediato con Andreas y no solo eso, Bill podía notar que el ambiente que reinaba era algo extraño y que seguramente sería el centro de de muchas miradas y cuchicheos, no podía dejarle ir al club sin saber que lo que le había pasado había dejado de ser ya un secreto.

Debía contarle lo del primer mensaje de Andreas aunque sabía perfectamente cómo se iba a sentir al descubrir que todos en el club estaban enterados de lo ocurrido. Pero Andreas y los demás eran de confianza, se preocupaba por su bienestar y podían estar seguros de que no dirían nada y que lo defenderían de cualquier rumor malintencionado que pudiera recorrer el club.

—¿Tom? —llamó Bill en voz baja sin apartar de él la mirada.

Debía contestarle aunque en el fondo sabía que iba a volver a abrir una herida que todavía dolía demasiado, asi que cogió aire profundamente y se dispuso a hablar.

—Bill, el otro día recibí un mensaje de Andreas —empezó a decir mirándolo directamente a los ojos—No quiero que lo que voy a contarte te haga sentir incómodo pero creo que debes saberlo.

Bill asintió con la cabeza sin poder evitar sentir que le costaba respirar, era como si el aire de la habitación se hubiera vuelto espeso y no lograra llegarle a los pulmones.

—¿Qué decía el mensaje? —preguntó en un hilo de voz.

—Que lo saben todo —contestó sin aliento Tom.

Tal y como temía, en cuanto Bill escuchó sus palabras no pudo evitar empezar a respirar de forma entrecortada y que sus ojos se llenaran de lágrimas.

—Respira despacio por la nariz y suéltalo por la boca —susurró Tom tratando de sostenerlo antes de que se desmoronara.

Se acercó a él todo lo que pudo sin llegar a invadir su espacio, sabía que en esos momentos Bill necesitaba calmarse sin que nadie lo tocara porque cualquier contacto podía despertar recuerdos demasiado dolorosos. Permaneció en silencio a su lado, observándolo respirar tal y como él mismo le había indicado y aunque las lágrimas se deslizaban por sus mejillas Tom podía notar cómo poco a poco su respiración empezaba a estabilizarse.

—¿Cómo se han enterado? —quiso saber Bill en un susurro.

—No lo sé… pero ya sabes cómo es el club —contestó Tom suspirando—Alguien habrá oído algo, lo habrá comentado allí y la noticia se habrá extendido como la pólvora. Pero no debes sentir vergüenza por esto, tú eres la víctima y estoy seguro de que todos lo comprenderán y estarán de tu lado.

Bill escuchaba en silencio, lo último que habría querido era que todo el mundo se enterara de lo que le había pasado. No podía evitar sentirse avergonzado, sabía que cuando pusiera un pie en el club todas las miradas se posarían en él y no estaba seguro de ser tan fuerte para poder soportarlo.

—Deberíamos cancelar los planes de hoy—murmuró Tom como si le hubiera leído el pensamiento—Si no estás preparado para enfrentarte al club, tu padre lo entenderá. Todos lo entenderemos.

—Debo hacerlo —dijo Bill secándose las lágrimas con el dorso de la mano—No puedo seguir escondiéndome porque si lo hago… no sé cuándo volvería a encontrar el valor para enfrentarme a todo lo que me ha pasado. No dejo de repetirme que tengo que retomar mi vida justo donde la he dejado y aunque me da muchísimo miedo sé que si hoy no voy al club con la cabeza bien alta jamás podré hacerlo.

Tom lo escuchaba en silencio sintiendo una mezcla de orgullo y preocupación al tiempo que extendía la mano hacia él y tomaba la suya con suavidad.

—Y yo estaré a tu lado —prometió con firmeza—No tienes que enfrentarte a esto solo, estaremos a tu lado todos los que te queremos y solo deseamos verte feliz y recuperado.

Bill sonrió al escucharlo, sabía que estaba rodeado de buenos amigos que no permitirían que cayera y que siempre estarían ahí para ayudarle a levantarse.

Tom no podía apartar la mirada de su sonrisa. Había tenido otro momento difícil pero lo había superado casi al instante gracias a sus palabras y en esos momentos volvía a irradiar esa seguridad nueva de que nada ni nadie lograría arrastrarlo de vuelta a esa melancolía que amenazaba con consumirle.

—¿Preparado para enfrentarte al día que nos espera? —preguntó mirándolo fijamente.

—Aún no… aunque seguro que un beso tuyo me dará las fuerzas que necesito —contestó Bill devolviéndole la mirada.

Tom esbozó una sonrisa y se inclinó sobre él para rozar sus labios con un beso breve y suave, pero una vez probado sus labios no pudo resistirse y volvió a besarle con más intensidad esa vez sintiendo como Bill se acomodaba en la cama permitiéndole entrar en su boca para hacerlo más profundo.

Así lo hizo Tom al tiempo que se recostaba en la cama sobre su espalda haciendo que Bill quedara sobre él, acomodándose sobre su cuerpo al tiempo que respondía al beso dejándose llevar.

Le sintió separar las piernas para ponerse a horcajadas sobre él y al momento sus sexos conectaron a través de la fina tela que los separaba, empezaron a moverse el uno contra el otro sin poderse contener mientras que sus labios se fusionaban y no pararon hasta que cada uno obtuvo un profundo orgasmo que les dejó temblando.

Solo entonces separaron sus labios y se quedaron mirando con la vista nublada y una amplia sonrisa iluminando sus caras.

—Siempre que necesites la ayuda de mis besos, solo tienes que pedirla —murmuró Tom entre jadeos sin perder la sonrisa.

Bill soltó una carcajada y tras besarle por última vez abandonó la cama sintiéndose mejor que nunca, echó a andar hacia el baño para disfrutar de una agradable ducha sabiendo que Tom le haría compañía dispuesto a afrontar aquel día tan especial que le esperaba junto a él y sus amigos.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 🙂

por lyra

Escritora del Fandom

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