
Fic TOLL de lyra
Capítulo 127
El ambiente que reinaba en la cocina era sorprendentemente sereno, y justo eso era lo que Andreas necesitaba. Algo que mantuviera sus manos ocupadas y su mente enfocada en cualquier cosa que no fuera el caos en el que se había convertido su vida amorosa.
Cortaba verduras en silencio concentrado en el ritmo del cuchillo contra la tabla con Rose a su lado quien de vez en cuando le lanzaba una mirada de reojo discreta pero cargada de preocupación. Tras ellos Steve y Alison pelaban patatas mientras conversaban en voz baja como si temieran romper aquella frágil calma que envolvía la cocina.
Y así permanecieron durante varios minutos más hasta que la puerta se abrió de repente y entró por ella David con la tablet en sus manos revisando algo sin levantar la mirada hasta que al hacerlo descubre allí a Andreas.
—Pensé que te habías ido, te di el resto del día libre como a los demás—comentó frunciendo el ceño— ¿Ha pasado algo?
Andreas se enderezó lentamente limpiándose las manos en un paño tratando de ganar tiempo antes de contestar buscando una excusa para su presencia en la cocina.
—No, solo que…me apetecía quedarme—contestó carraspeando—Hay mucho trabajo aquí y pensé que podía echar una mano.
David se le quedó observando en silencio unos segundos intentando descifrar que era eso que no le quería contar sintiendo los ojos de Rose fijos en él.
Entonces lo supo de inmediato.
Víctor y él habían discutido otra vez.
—Hoy es un día especial, lo sabes—empezó a decir.
—Para mi no lo es—susurró Andreas sin poderse contener.
—¿Has revisado el pedido de la próxima semana? —preguntó Rose de repente—Creo que Melissa pidió demasiada fruta y con este calor se estropea enseguida.
David asintió e silencio captando la indirecta, Rose quería hablar con él a solas y sobre todo evitar que siguiera lanzándole comentarios incómodos a Andreas.
—A eso venía —contestó asintiendo con la cabeza— ¿Me ayudas a repasar los pedidos? Melissa estará en el lago disfrutando del tiempo libre y no quisiera tener que molestarla.
Rose asintió sin dudar y salió de la cocina seguida de David, cruzaron el pasillo hasta llegar al club que a esas horas estaba a rebosar ya que el turno de comida acababa de empezar y todas las mesas estaban ocupadas.
—Deja que Andreas se quede en la cocina ayudando—pidió Rose en cuanto tuvieron un poco de privacidad—Le vendrá bien mantenerse ocupado.
—¿De verdad lo suyo con Víctor no tiene arreglo? —preguntó David sin poderse contener.
—No con Tom cerca —contestó Rose siendo sincera—Habían estado hablando, parecía que lo habían arreglado… pero un mensaje de Tom lo ha desbaratado todo de nuevo.
—Y por eso Tom quiere irse del club—se le escapó a David en un susurro.
—¿Tom se va del club? —repitió Rose como si no le hubiera escuchado bien.
—Le ofrecí esa posibilidad a Andreas—explicó David—Un amigo tiene un club en Potsdam y busca camareros, y pensé que podría venirle bien poner distancia entre él , Tom y Víctor. Pero luego vino Tom y me pidió que le hablara de él a mi amigo, que no le parecía justo que fuera Andreas el que dejara el club cuando llegó el primero.
—No es justo para ninguno de los dos —murmuró suspirando Rose—Tom es un buen chico, no se merece irse. Aquí se ha integrado enseguida y todos le tienen aprecio.
—Pero no quiere estar en medio de Andreas y Víctor —señaló David—Les tiene aprecio a los dos, como tú misma has dicho. Pero sabe que es la única manera de que Andreas pueda pasar página de una vez.
Rose asintió en silencio mientras observaba el bullicio del club, viendo entonces entrar a Tom por la puerta acompañado de Bill y seguido también de Víctor y Lukas.
No pudo evitar fijarse atentamente en Lukas, en como parecía preocupado por su hijo analizando cada gesto y detalle suyo como que buscaba cualquier mínimo contacto físico como rozar discretamente su brazo para atraer su atención.
—Creo que tu solución llega un poco tarde —comentó señalando la puerta con la cabeza.
David siguió la dirección de su mirada y entendió al instante.
—¿Tú crees? —preguntó en voz baja.
Rose asintió con firmeza, conocía a su hijo mejor que nadie y lo que veía en sus ojos cuando miraba a Lukas era que estaba empezando a sentir algo por él. Además de que ya lo habían comentado Anouk y ella, Lukas era muy bueno haciendo que Víctor sonriera y eso era justo lo que más necesitaba en ese momento.
Ajeno por completo a lo que estaba ocurriendo en el club, Andreas continuaba cortando verduras totalmente concentrado en la cocina sin prestar atención a la conversación que mantenían Steve y Alison a sus espaldas.
O al menos así era hasta que un nombre llegó hasta sus oídos haciéndole ponerse tenso.
—Pensaba que lo tuyo con Lukas no iba tan en serio —comentó Steve con naturalidad.
—Al final resulta que sí—dijo Alison sonriendo.
El cuchillo de Andreas se detuvo sobre la tabla mientras sentía como el ambiente que reinaba en la cocina pasaba de ser tranquilo a espesarse a su alrededor, y por un instante se olvidó incluso de respirar.
—No pensé que Lukas fuera tan… persuasivo—continuó diciendo Alison—No cesó en su empeño hasta lograr tenerme y al final lo ha conseguido.
Andreas apretó el cuchillo con un poco más de fuerza de la necesaria manteniendo la mirada fija en la verdura que tenía sobre la tabla, no quería perderse ninguna palabra de esa conversación de la que era testigo sin haberlo planeado.
—Yo creía que era algo pasajero —comentó Steve—Habéis tenido un par de citas, ha habido un poco de tonteo… pero lo que vi ayer en el embarcadero era mucho más que un simple tonteo.
—Nos dejamos llevar —explicó Alison entre risas—Lukas tiene una manera de mirarme que hace que me derrita, y luego supo exactamente qué decir para terminar de conquistarme. Cuando quise darme cuenta ya nos estábamos besando apasionadamente.
Andreas sintió un latigazo en el pecho al escucharlo pero no se atrevió a volverse, sentía que no podía hacerlo.
—Y me imagino que habréis quedado luego en una de las hogueras—comentó Steve sonriendo.
—Desde luego, ¿para qué perder el tiempo?—dijo Alison asintiendo con firmeza— Nunca había conocido a nadie como Lukas, es único y me hace sentir especial, ¿sabes? Como si todo encajara.
Andreas sentía como su corazón empezaba empezó a latir con fuerza en su pecho, cada palabra que Alison pronunciaba era como un golpe seco que le dejaba sin aliento y cada risa suya una punzada.
Y mientras Steve y Alison seguían hablando ajenos al terremoto que estaba provocando.
—Me alegro mucho por los dos—dijo Steve secándose las manos en un paño—Se nota que estáis muy ilusionado, ayer no podíais dejar de miraros a los ojos y sonreír.
Alison asintió con la cabeza suspirando mientras seguía cortando patatas con una amplia sonrisa en los labios.
Por su lado Andreas retomó su trabajo haciendo que su cuchillo chocara con demasiada fuerza sobre la tabla lo que hizo que Steve y Alison se callaran al instante sorprendidos por el ruido.
—Voy un momento al baño—murmuró Steve carraspeando—No tardo ni cinco minutos.
Se movió con rapidez y salió de la cocina dejando atrás un silencio tenso y extraño. Andreas siguió cortando verduras pero el ritmo ya no era el mismo, sus manos temblaban lo suficiente para que solo él lo notara e intentara disimularlo.
Ajena al torbellino que había provocado, Alison continuó pelando patatas con una sonrisa tranquila hasta que Andreas no se pudo contener y decidió por fin hablar.
—¿Llevas… llevas mucho tiempo saliendo con Lukas? —preguntó sin levantar la mirada, como si la tabla de cortar fuera lo único que pudiera sostenerlo en pie.
Alison pestañeó sorprendida por la pregunta tan directa.
—¿Con Lukas? —repitió carraspeando—Pues… no sé si «mucho», pero sí lo suficiente para saber que me gusta demasiado.
Andreas apretó los labios al escucharla, sentía que el corazón le golpeaba tan fuerte que le costaba respirar.
—Yo… —empezó a decir en voz baja casi sin aliento—Creía que a Lukas le gustaban los chicos.
Alison levantó la mirada sorprendida por el comentario, pero no tardó en recuperar su sonrisa con suavidad.
—¿Lo dices por lo bien que se lleva con Víctor?—preguntó sin poder contenerse—Sé que es tu novio, pero no deberías estar celoso. Lukas es muy empático, ha visto lo mal que lo está pasando y solo quiere ayudarle porque él es así. Yo no esperaba que surgiera nada entre nosotros pero ha pasado y eso es algo que ninguno lo dos había planeado, simplemente surgió.
Andreas sentía como cada una de sus palabras se le clavaban en el pecho como si fuera puñales, pero no quiso corregirla.
No quiso decirle que Víctor ya no era su novio.
Que no eran celos lo que le estaban devorando por dentro.
No quiso decirle que lo que le dolía era ver como su novio estaba enamorándose de nuevo de alguien que le iba a romper el corazón en mil pedazos.
—¿Estás bien? —preguntó de repente Alison.
Andreas negó con la cabeza, empezaba a sentirse algo mareado así que dio media vuelta y se dirigió a la puerta trasera de la cocina. Necesitaba tomar un poco de aire fresco, abrió la puerta y salió al parking cogiendo aire profundamente.
Pero no llegó a dar ni dos pasos cuando lo que vio lo dejó clavado al suelo, como si alguien le hubiera asestado un fuerte golpe en el estómago.
Ante él estaban Víctor y Lukas muy cerca el uno del otro besándose apasionadamente.
Era un beso que no dejaba lugar a dudas, un beso que hizo que todo a su alrededor se desdibujara y que el mundo girara con demasiada rapidez.
Sintió cómo el estómago se le encogía y por un instante no supo si estaba a punto de desmayarse o de salir corriendo para dejar de ver eso que tanto daño le estaba haciendo.
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Caminaban lentamente por el embarcadero sintiendo que el silencio que reinaba entre ellos se iba volviendo cada vez más denso, el resto del grupo se había adelantado dejándoles muy atrás, momento que aprovechó Lukas para observar nuevamente de reojo a Víctor. Había algo en su forma de caminar con los hombros ligeramente encogidos y la mirada perdida en la lejanía que no le cuadraba.
No era el silencio tranquilo que había notado siempre, era otra cosa.
Algo que pesaba.
Sin pensarlo por más tiempo, dio un paso hacia él cogiéndole con suavidad por la muñeca en un gesto discreto pero firme.
—Ven conmigo—pidió en un susurro.
Dieron media vuelta y buscando un sitio donde poder hablar con mas comodidad se alejaron del grupo. Bajaron de nuevo a la playa sintiendo que el aire junto el lago era más fresco pero la tensión entre ambos era cálida, casi palpable.
Víctor se dejaba llevar sin hacer nada por impedirlo hasta que tomaron el camino que llevaba al parking y una vez allí Lukas aflojó su agarre cogiendo aire profundamente antes de hablar.
— ¿De verdad que estás bien? —preguntó sin rodeos—Porque no me lo parece y si no te apetece estar aquí podemos irnos ahora mismo no tienes que quedarte aparentando que estas disfrutando cuando es todo lo contrario.
Víctor pestañeó como si no esperara que alguien le leyera con tanta facilidad, sus labios se separaron dispuesto a hablar pero al final no dijo nada. Podía sentir la mirada de Lukas fija en él, sabía que no iba a dejarle escabullirse con una respuesta tan simple como «todo está bien».
—Solo quiero saber qué necesitas —añadió con suavidad Lukas.
—Ni yo mismo lo sé… —murmuró Víctor suspirando.
Lukas dio un paso más cerca, lo suficiente para que Víctor sintiera su presencia como un calor que lo envolvía.
—Entonces vamos a averiguarlo entre los dos—dijo Lukas sin apartar la mirada.
Víctor tragó con esfuerzo tratando de mantener las distancias, no hacía más que repetirse a si mismo una y otra vez que no debía tener nada con Lukas, que no podía… pero allí estaba él, en el silencioso parking con el eco lejano del lago llegando a sus oídos demasiado cerca para su gusto mientras intentaba ordenar sus pensamientos antes de desmoronarse.
—No es tan sencillo —murmuró bajando la vista.
—Nunca lo es —dijo Lukas con sinceridad—Pero no tienes que fingir conmigo.
Víctor levantó la mirada atrapado por la calma firme que Lukas emanaba y por un instante el mundo pareció detenerse. Solo estaban ellos dos en el solitario parking sin nadie siendo testigo de ese malestar que siempre le acompañaba.
—Lukas… —empezó a decir en un susurro.
—Si mi presencia o mis preguntas te molestan, solo tienes que pedirme que me aleje—le interrumpió Lukas—Pídemelo y lo haré.
Pero Víctor no dijo nada, solo había mantenido sus ojos fijos en los labios de Lukas mientras le hablaba pidiéndole que le dijera que se fuera y el único pensamiento que tenía en su cabeza era que si se iba de su lado en esos momentos se iba a arrepentir el resto de su vida.
Y no quería hacerlo.
Por eso dio un paso en su dirección y poniéndose de puntillas se apoderó de los labios de Lukas.
El beso fue suave al principio y casi tembloroso, tomó a Lukas completamente por sorpresa haciendo que se quedara inmóvil sin saber cómo reaccionar. No quería herirlo estando Víctor en ese estado así que no se apartó y simplemente dejó que le besara atrapado entre la compasión y la incomodidad.
Pero cuando Víctor quiso ir más lejos haciendo el beso más profundo, se separó y vio algo en sus ojos que no había visto nunca. Víctor le miraba con una mezcla de esperanza, necesidad y algo que tanto necesitaba que Lukas sintió que el corazón se le paralizaba.
Separó los labios dispuesto a decir algo que aclarara ese malentendido, que detuviera aquello antes de que fuera a más y mientas pensaba qué decir ninguno los dos fue consciente de que la puerta trasera de la cocina se había abierto de repente segundos antes y de ella había salido Andreas con el semblante pálido.
Los había visto besándose muy apasionadamente para su gusto, no había sido un roce accidental ni un gesto ambiguo. Había sido un beso que le había atravesado el corazón como un puñal dejándole sin aliento.
Andreas se quedó inmóvil unos segundos incapaz de respirar, y sin saber qué hacer ni qué decir retrocedió unos pasos y decidió marcharse antes de que reparasen en su presencia. Rodeó el parking en silencio procurando que sus pasos no delataran que había sido testigo de algo que jamás tendría que haber visto.
Y mientras tanto Lukas seguía mirando fijamente a Víctor aún sorprendido por lo ocurrido.
—Víctor… —empezó a decir en voz baja—Lo que acabas de hacer… me ha dejado sin palabras.
Víctor esbozó una débil sonrisa como si esperara una respuesta que le diera sentido a todo eso que sentía, pero Lukas negó suavemente con la cabeza haciendo que esa sonrisa se borrara de inmediato de sus labios.
—Me siento halagado, de verdad —continuó diciendo Lukas—Pero creo que ha habido un malentendido. Yo no puedo corresponderte como tú quieres porque no me gustan los chicos, de hecho estoy saliendo con Alison.
La expresión de Víctor se quebró al instante como si sus palabras fueran puñetazos asestado a su estómago. Bajó la mirada tragando con esfuerzo toda esa vergüenza que sentía en esos momentos, el desconcierto y el dolor.
—Eres una persona muy importante para mí, pero como amigo—dijo con firmeza Lukas—Solo quería ayudarte, estar a tu lado porque te he visto muy mal por lo de Andreas y jamás ha sido mi intención confundirte.
—Yo vi…pensé que… —balbuceó en voz baja Víctor.
—Lo sé, y lo siento mucho—murmuró con suavidad Lukas—No quería que interpretaras de esa manera mis gestos y mis palabras.
—Tal vez solo vi y escuché lo que más deseaba en esos momentos —admitió suspirando Víctor—Empecé a verte con otros ojos… y todo lo que decías tenía para mí otro significado mucho más profundo.
Lukas bajó la mirada sintiendo un nudo incómodo en el pecho, no quería herirlo pero tampoco podía dejar que siguiera alimentando una ilusión que no podía corresponder.
—Víctor, no has hecho nada malo —dijo escogiendo cada palabra con cuidado —Estás pasando por un momento horrible y yo solo intento estar a tu lado, pero eso no cambia en absoluto lo que siento por ti. Alison es importante para mí, y tú también lo eres pero de otra forma.
Víctor asintió con la cabeza sin poder evitar que la expresión de su rostro revelara que sus palabras le dolían más de lo que quería admitir.
—Supongo que necesitaba aferrarme a algo o a alguien—confesó suspirando en un susurro.
—Siempre me tendrás a tu lado—dijo con firmeza Lukas—Como un buen amigo que se preocupa por ti, nada más. No como eso que crees haber visto.
—Lo sé, y te lo agradezco mucho —murmuró Víctor—Y también te pido perdón por haberte besado.
—No pienses más en eso —dijo Lukas quitándole importancia con su sonrisa—Ahora tienes que mirar hacia adelante y ver si lo tuyo con Andreas tiene arreglo. No dejes de intentarlo, se te ve muy enamorado de él.
—Pero él no lo está tanto como yo —replicó Víctor bajando la mirada—Su primer amor fue Tom y le está costando olvidarlo.
—Entonces debes permanecer a su lado para ayudarle a superarlo—insistió Lukas—Verás cómo con el tiempo lo logras.
Víctor cogió aire profundamente como si aquellas palabras le devolvieran un poco de equilibrio, asintió lentamente con la cabeza rezando para que así fuera aunque sabía que la herida que había entre ellos seguía aún abierta.
—Ojalá tengas razón —susurró.
—La tengo —aseguró Lukas atreviéndose a darle un leve toque en el brazo—Y ahora que tenemos que hacer es olvidarlo y seguir como si nada hubiera pasado. Regresemos con los demás antes de que se den cuenta que llevamos mucho tiempo ausente y empiecen a pensar mal de nosotros.
Víctor arrugó la frente al escucharlo, no por lo que pudieran estar pensando sus amigos sino porque no serían los únicos.
—Medio club nos ha visto caminar por el embarcadero cogidos de la mano, seguro que ya están inventando rumores sobre nosotros —comentó sacudiendo la cabeza.
—Que digan lo que quieran, me da igual—dijo Lukas con firmeza encogiéndose de hombros.
—Pero esos rumores podrían llegar a oídos de Andreas —murmuró Víctor con pesar—No quiero que se entere por ellos de lo que ha pasado entre nosotros, tengo que ser yo quien se lo diga.
—Ha sido un malentendido —insistió Lukas—Lo sabrá comprender.
Pero Víctor no podía evitar pensar justo lo contrario, temía que Andreas solo viera que él ya había tomado su decisión al besarse con otro chico a sus espaldas. Necesitaba explicarle cómo habían ocurrido realmente las cosas y que ni él ni Lukas lo habían planeado.
—Tengo que hablar con Andreas ahora mismo —dijo con firmeza—Vuelve con los demás y diles que… que no me encontraba bien, que me he quedado en la cocina con mi madre.
Lukas asintió suspirando, no sabía qué más decir o hacer para aliviar la culpa que consumía a Víctor. Él ya había dejado atrás el malentendido del beso y solo quería que Víctor también pudiera hacerlo, que dejara de castigarse por no poder controlar esos sentimientos tan intensos que se le agolpaban en el pecho.
Echó a andar de regreso al embarcadero dejando atrás a Víctor el silencio del parking sin saber las consecuencias que ese beso había traído ni que Andreas los había visto sin que ellos sospecharan nada.
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La mesa que Melissa y Anouk habían preparado en el embarcadero era lo suficientemente amplia para que todos pudieran sentarse con comodidad. El numeroso grupo fue ocupando sus asientos entre risas y comentando sobre lo que iban a pedir pasando los menús de mano en mano mientras el sol se reflejaba sobre el lago.
Nadie parecía notar que faltaban dos personas, nadie excepto Melissa.
Siempre tan observadora, dejó de escuchar la conversación de Helen y Peter y alzó la vista recorriendo lentamente el embarcadero tardando apenas unos segundos en encontrarlos.
Víctor se dejaba llevar por Lukas quien le tenía cogido por la muñeca y caminaban alejándose en dirección contraria al grupo. No lo hacían con rapidez, pero tampoco parecían tener intención de volver pronto.
Melissa no pudo evitar fruncir el ceño, había algo en esa imagen que no le gustaba y no podía evitar sentirse muy nerviosa. Se inclinó hacia Tom a quien tenía sentado a su lado dispuesta a comentar lo que había visto pero no llegó a separar los labios.
—¿No faltan vasos? —preguntó Georg de repente observando la mesa.
Melissa se puso en pie casi antes de que terminara la frase, esa era justo la excusa que necesitaba para apartar a Tom un momento y hablar con él a solas sobre ese asunto tan delicado que había notado.
—No hay problema, Tom y yo nos encargamos —dijo con firmeza.
Tom pestañeó desconcertado por la determinación de Melissa, había algo en su actitud que lo descolocaba pero no encontró ninguna razón para negarse sin quedar mal delante de sus amigos.
—Vuelvo enseguida —murmuró inclinándose hacia Bill.
Bill asintió en silencio y se quedó observando como se levantaba e iba tras Melissa quien caminaba hacia el club con paso decidido. Solo entonces se volvió hacia Louise para seguir con la conversación que estaban manteniendo.
Tom se dio prisa en alcanzar a Melissa sin poder evitar tener la intuición de que quería decirle algo que no le iba a gustar. Entró en el club y la vio de pie en un rincón llamándole con cierto nerviosismo.
—Víctor y Lukas se han ido juntos a dar un paseo—soltó Melissa sin aliento.
Tom desvió la mirada y a través de uno de los amplios ventanales del club pudo observar como efectivamente Víctor y Lukas se alejaban en dirección al lago, notando como Lukas caminaba un poco más cerca de lo necesario y que a Víctor no parecía importarle.
—Es algo que tarde o temprano iba a suceder—comentó Tom sin poderse contener.
— ¿Y qué pasa con Andreas?—preguntó Melissa muy preocupada—Todos en el club han visto como se van juntos y lo van a comentar entre ellos, y el rumor no tardará en llegar a sus oídos. Quizá deberías ir a hablar con él y que se entere por ti, para que puedas suavizar el impacto.
—No —dijo Tom para su sorpresa sin levantar la voz—Andreas y yo ya nos hemos dicho todo lo que teníamos que decir, es mejor no remover más las cosas.
—Pensaba que eras su amigo y te preocupabas por él—soltó Melissa sin poderse contener.
—No puedo dejar solo a Bill hoy, se lo he prometido—explicó Tom—Cuando me fui a hablar con Andreas la otra vez lo pasó muy mal y no quiero que vuelva a suceder. Y si lo que hay entre Andreas y Víctor no tiene solución debemos respetarlo, no podemos obligarlos a tratar de arreglar algo que ya no tiene arreglo.
—No podemos rendirnos con tanta facilidad—insistió Melissa sintiéndose derrotada.
—Sé que es duele verlos así, pero debemos aceptarlo—insistió a su vez Tom—Víctor ya se ha tomado su decisión y Andreas también aunque me temo que ha llegado tarde, le dejé camino de tu bungalow para pedirle perdón a Víctor por todo el daño que le ha hecho pero como acabamos de ver no ha llegado a tiempo.
Melissa suspiró asintiendo con la cabeza resignada, sabía que en el fondo tenía razón y por más que le doliera ver así a su amigo debía respetar la decisión de Víctor.
—Víctor ha decidido irse con Lukas —apuntó Tom con firmeza también suspirando—Y ya sabemos que a Lukas también le gusta Víctor, no hay más que ver lo bien que han congeniado y como se buscan.
—Lo sé, y no es culpa de nadie—susurró Melissa—A veces las cosas simplemente cambian y debemos adaptarnos.
—Andreas es fuerte, lo superará—dijo Tom poniendo una mano sobre su hombro— Pero no soy yo quien debe decírselo, tú también eres amiga suya y sabrás cómo hacerlo. Yo…lo siento mucho, pero ahora mismo mi sitio es al lado de Bill y es donde quiero estar ahora mismo.
Melissa se quedó en silencio sin saber que decir, no podía obligarle a abandonar por unos segundos a Bill cuando sabía con certeza lo mucho que le necesitaba a su lado para superar ese día después de lo que le había pasado.
—Regresa con Bill, yo iré a por los vasos—murmuró Melissa suspirando.
Tom asintió con la cabeza y salió de nuevo del club con paso decidido, solo entonces Melissa se dirigió a la barra a pedir los vasos que faltaban.
—¡Melissa!
Se volvió al escuchar su nombre viendo a Rose y a David en el pasillo que conectaba con la cocina.
—¿Tú también quieres pasar tu tiempo libre trabajando? —bromeó David sonriendo.
—No, solo venía porque nos faltan vasos —contestó Melissa, sin entender del todo el comentario.
—Lo digo porque Andreas está en la cocina, cortando verduras —aclaró David.
—¿Andreas está en la cocina? —repitió Melissa como si no hubiera oído bien.
—Necesita mantenerse ocupado para no pensar en Víctor —explicó Rose suspirando.
—Pues espera a que se entere de que ahora mismo Víctor está dando un paseo con Lukas a orillas del lago —soltó Melissa sin poderse contener—Debo decírselo yo antes de que le llegue algún rumor malintencionado.
No esperó respuesta alguna, pasó entre ellos con determinación y se dirigió a la cocina sin perder un segundo pero al entrar solo se encontró con Alison.
—¿Y Andreas? —preguntó, casi sin aliento.
—Ha salido hace unos minutos, no se encontraba bien —contestó Alison, señalando la puerta trasera con el cuchillo.
Melissa no dudó ni un segundo. Echó a correr, abrió la puerta y salió al parking. Pero en cuanto puso un pie fuera, se detuvo en seco al ver a Víctor allí plantado en mitad de la nada con una expresión devastada recorriéndole la cara.
Estaba completamente solo, no había rastro de Andreas por ningún lado.
—¿Qué ha pasado? —quiso saber sintiendo cómo el pulso se le disparaba.
—He besado a Lukas —contestó Víctor con un hilo de voz.
—¿Y Andreas te ha visto? —preguntó Melissa sin aliento.
—¿Andreas? —repitió Víctor confundido.
—Estaba en la cocina, Alison me ha dicho que no se sentía bien y que salió al parking hace unos minutos —explicó rápidamente Melissa.
El mundo de Víctor se detuvo de forma repentina, sentía que el aire se le atascaba en la garganta y que el pecho se le cerraba por completo. Si Andreas había salido justo en ese momento y había visto el beso… se habría sentido muy traicionado al verlo marchándose sin decir una sola palabra que delatara su presencia.
Dio un paso atrás inclinándose como si la realidad lo golpeara de lleno en el estómago dejándole un dolor insoportable.
—Dios… —susurró desesperado pasándose una mano por la cara—No debería haberse enterado de esta forma.
La idea de que Andreas hubiera descubierto la verdad de la peor manera posible sin tener él la oportunidad de poder explicarse o defenderse lo destrozaba. Era como si todo lo que habían construido y trataban de salvar se hubiera desmoronado ante él sin que pudiera hacer nada para detenerlo.
—Tengo que encontrarlo —murmuró con la voz quebrada sintiendo que le costaba hablar—No puedo permitir que crea que lo he traicionado cuando todo ha sido un malentendido.
—¿Un malentendido? —repitió Melissa, desconcertada.
—Creí ver en Lukas algo que no era —contestó suspirando Víctor—No pude evitarlo y le besé, pero me ha dejado claro que solo somos amigos y que no siente nada por mí. Estaba tan preocupado viéndome tan mal por Andreas que confundí su amabilidad con algo más, Andreas debe saber que ese beso ha sido un error.
—Voy contigo a buscarle—se ofreció Melissa sin dudar.
—No —replicó Víctor con firmeza—Es algo que debo hacer solo.
Melissa no quiso insistir, era la primera vez que lo veía tan decidido a luchar por su relación con Andreas y comprendió que necesitaban ese espacio a solas.
—Cuéntale todo tal y como has hecho conmigo, no tengas miedo—lo animó esbozando una leve sonrisa—Estoy segura de que sabrá entenderlo
Pero Víctor no confiaba en que así fuera, esa mínima esperanza que Melissa trataba de darle no lograba atravesar el nudo que tenía en la garganta. Solo podía pensar que le había dado sin querer a Andreas el motivo perfecto para tomar su decisión.
Una decisión que lo dejara a él fuera.
Imaginó a Andreas herido, confuso y convencido de que había elegido a otro viendo que él no se decidía. Seguro que en ese mismo instante estaría planeando hacer lo imposible por recuperar a Tom sin importarle en absoluto que estuviera con Bill y sin importarle que él siguiera perdidamente enamorado de él.
Sin importarle que cada latido de su corazón se hubiera vuelto un recordatorio doloroso del beso que le había robado a Lukas impulsado por una desesperación que en esos momentos lo consumía por dentro.
La culpa lo estrangulaba.
El miedo lo paralizaba.
Y la idea de haber perdido a Andreas de la peor manera posible lo estaba destrozando por completo.
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Regresó al embarcadero con paso cansado, como si cada metro que avanzaba pesara más que el anterior. Llegó a la mesa donde el ambiente que reinaba era de lo más festivo, nadie parecía haber notado la ausencia de Víctor y Lukas ni se había fijado que se habían ido juntos a dar un paseo inesperado.
Bill esperaba su llegada y en cuanto lo vio acercarse frunció el ceño sin poder evitarlo, algo en la expresión que llevaba no encajaba con el ánimo que había lucido minutos antes. Tomó asiento de nuevo a su lado sin decir nada, apoyando los codos en la mesa y frotándose la cara con ambas manos.
—¿Va todo bien? —preguntó Bill en voz baja sin poderse contener.
—Sí… sí, todo bien —contestó Tom con demasiada rapidez.
Bill se le quedó observando por unos segundo con la cabeza ladeada, le conocía lo suficiente para saber cuando le estaba ocultando algo solo para no preocuparle.
Tom tragó con esfuerzo sintiendo calvada en él su mirada, sabiendo que sospechaba que había algo que no le quería contar. pero también sabía que debía hacerlo, eran pareja y entre ellos no debían haber secretos.
—Es que… Melissa me ha pedido que fuera a hablar con Andreas—soltó sin aliento—Ha visto que Lukas y Víctor se han ido a dar un paseo y quería que fuera yo quien se lo dijera a Andreas.
—¿Y lo has hecho?—quiso saber Bill.
—No, le dije que no quería dejarte hoy solo después de todo lo que has pasado—contestó Tom apretando los labios—Debe entender que no puedo.
—Pero…si de verdad sientes que debes ser tú quien hable con Andreas, ve a hacerlo—murmuró Bill colocando una mano sobre la suya—Andreas siempre será alguien importante en tu vida y eso es algo que yo ya he asumido, jamás te pediría que dejaras de verle o hablarle.
—No sé como contarle algo tan delicado—confesó Tom suspirando—Quizás es algo de lo que deba enterarse pero no por mi debido a nuestro pasado, y tampoco quiero que Melissa sienta que no quiero ayudar a mi amigo o que ya no me importa.
—Melissa jamás podría pensar eso de ti—dijo con firmeza Bill—Estoy seguro de que ha comprendido que no puede pedirte eso y que puede decírselo ella misma ya que también es su amiga.
Tom asintió con la cabeza sin poder evitar pensar que no sería lo mismo enterarse de algo así por una amiga a quien conocía desde hacía poco tiempo. El y Andreas eran amigos desde que ambos tenían uso de razón, y siempre había estado a su lado cuando más lo había necesitado.
No quería que pensara que debido a todo lo ocurrido entre ellos prefería alejarse para no verse tan involucrado aunque eso significara no ser tan amigos como antes para evitar malentendidos y confundirle más de lo que ya lo estaba.
—Andreas entenderá tu decisión—murmuró Bill como si le estuviera leyendo el pensamiento—No vais a dejar de ser amigos por no ser tú quién le vaya a dar una noticia tan delicada, tú solo te has apartado porque piensas que algo así no debes ser tú quien se lo diga porque es algo que también a ti te afecta.
—Tengo miedo de que piense que lo estoy evitando —admitió Tom sintiéndose derrotado—Que crea que ya no quiero estar a su lado cuando más me necesita.
—Sabe perfectamente que tú no eres así, es quien mejor te conoce—dijo con firmeza Bill—Y todos hemos visto en ti la buena persona que eres y sabemos que podemos contar contigo para lo que sea.
Tom esbozó una leve sonrisa al escucharle, viniendo de él era muy agradable de escuchar.
—Pero tengo que hablar con él una última vez —insistió clavando la mirada en Bill—No puedo irme de viaje contigo sin saber cómo está.. y él ni siquiera imagina que no nos veremos en tres semanas. No quiero que piense que me he marchado sin despedirme o que he querido evitar verlo.
—Habla con él en cuanto puedas, hoy mismo si se presenta la oportunidad—lo animó Bill comprendiendo la situación.
—No sé cómo va a reaccionar—admitió Tom frotándose las manos con nerviosismo—Después de lo que ha pasado entre él y Víctor quizás no quiera ver a nadie y menos a mi.
—Pero al menos debes intentarlo —insistió con suavidad Bill.
Tom no pudo evitar soltar un profundo suspiro al escucharle, sabía que por mucho que le costara enfrentarse a esa conversación tenía que hacerlo porque no debía dejar a su amigo hundido y solo en ese estado.
Y mientras su mente seguía debatiéndose entre si debía tratar de hablar con Andreas una vez más, Melissa regresaba a la mesa con los demás con pasos lentos y una expresión demasiado seria para fingir normalidad.
Tom no pudo evitar sentir un vuelco en el estómago al verla y no fue el único en ponerse tenso, a su lado Bill contenía el aliento aferrándose con fuerza a su mano sin poder evitarlo.
Ambos intercambiaron una mirada breve intercambiando un silencioso mensaje.
No había rastro de Andreas por ningún lado.
Tampoco de Víctor y Lukas.
Algo había pasado que se les había escapado, y el no saberlo les estaba devorando por dentro.
Continúa…
OMG, estamos tan cerca del final. No te vayas sin comentar 🙂