Incomplete 128

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Fic TOLL de lyra

Capítulo 128

Llegó a la mesa y tomó asiento en silencio apoyando los codos en la mesa pasándose una mano por la cara como si necesitara unos minutos antes de poder hablar con normalidad. A su lado, Tom separó los labios dispuesto a enterarse de lo que había pasado pero se contuvo al ver su gesto y Bill tampoco dijo nada aunque mantenía la mirada fija en ella.

Mientras tanto el resto del grupo seguía en su propio mundo de conversaciones tranquilas y risas alegres, disfrutando de ese día como si nada pudiera interferir en sus planes.

—¿Pedimos ya o esperamos a los demás?—preguntó de repente Georg, completamente ajeno a la tensión que se había instalado en el otro extremo de la mesa.

—Eso, que me muero de hambre—dijo Peter entre risas.

— ¿Alguien sabe dónde se han metido Víctor y Lukas? —intervino Louise, dándose cuenta en ese momento de que no estaban sentados a la mesa.

Las miradas se dirigieron a Melissa como si todos supieran que ella tenía las respuestas. Anouk puso con discreción una mano sobre su muslo y lo apretó suavemente para llamar su atención ya que parecía perdida en sus pensamientos.

Melissa levantó la mirada y se quedó observándolos sin comprender del todo qué estaba pasando o de qué hablaban.

—¿Sabes algo de Víctor y Lukas? —repitió Anouk al ver que no había escuchado la pregunta de Louise.

—Creo que Víctor no se encontraba bien y Lukas le está haciendo compañía—contestó carraspeando Melissa.

—¿No se encuentra bien? —repitió Anouk alarmándose.

—Tranquila, no es nada —se apresuró a decir Melissa—Se hizo daño en el hombro nadando y tu madre le está poniendo hielo.

—Espero que no sea nada —dijo Louise visiblemente preocupada.

—Pronto estarán con nosotros —añadió Melissa, ya más recompuesta después de lo que Víctor le había contado—Empecemos a comer sin ellos, se unirán con nosotros cuando puedan.

Levantó una mano para llamar a Nicole y que los atendiera dejando que los demás empezaran a pedir mientras ella tomaba el menú y se escudaba tras el suspirando. Odiaba haber mentido a Anouk pero no podía contar delante de todos que Víctor había besado a Lukas impulsivamente y que este había tenido que aclararle que todo había sido un malentendido ya que él no sentía lo mismo.

Tampoco podía contar que Andreas había visto el beso, que se había marchado sintiéndose muy herido y que Víctor había ido en su búsqueda para darle explicaciones de lo ocurrido y pedirle perdón porque estaba muy arrepentido.

Ya se lo contaría a Anouk cuando estuvieran a solas, pero por el momento no había tenido más remedio que mentir.

—¿Qué ha pasado?

Dio un pequeño bote al escuchar la voz de Tom tan cerca de su oído, se había inclinado sobre ella fingiendo comentar algo del menú para poder enterarse de lo que realmente había pasado.

—¿Pudiste hablar con Andreas? —preguntó Tom en voz baja.

Melissa negó con la cabeza dudando si contarle o no lo ocurrido, él mismo le había dejado claro que no quería saber nada relacionado con Andreas… o al menos así lo había interpretado ella.

—Tengo que hablar con él —dijo Tom con firmeza—No voy a verle en tres semanas y necesito saber que está bien antes de irme de viaje.

—¿Te vas de viaje? —repitió Melissa arrugando la frente.

—El padre de Bill quiere que descanse después de todo lo que ha pasado, así que nos manda fuera unos días —explicó Tom por encima—Nos vamos la próxima semana, pero antes debo hablar con Andreas.

—No sé si estará en condiciones de escuchar a nadie después de lo que ha ocurrido —comentó Melissa sin poder contenerse.

—¿Qué ha pasado? —preguntó de nuevo Tom sintiendo que el aire se le atascaba en la garganta.

—Que Víctor y Lukas se han besado… y él lo ha visto —contestó Melissa suspirando—Ahora mismo Víctor le está buscando para explicarle que todo ha sido un malentendido y que lo siente muchísimo.

Tom se quedó en silencio procesando lo que Melissa acababa de contarle, imaginándose cómo debía sentirse Andreas en esos momentos sin saber que todo había sido un malentendido.

—Debería ir a buscarle—murmuró suspirando.

—No —replicó Melissa con suavidad—Ya me ofrecí yo ayudar a Víctor y él insistió en que tenía que decírselo personalmente y a solas. Creo que ya nos hemos metido demasiado y hemos opinado más de la cuenta sobre su relación, deberíamos dejar que sean ellos quienes lo arreglen.

Por mucho que le costara admitirlo, Tom sabía que en el fondo Melissa tenía razón. Ambos y también Anouk habían intentado aconsejarles en todo lo posible cada uno a su manera sin haber obtenido resultado alguno.

Habían intervenido, opinado y quizás incluso empujado en la dirección contraria y aun así las cosas no habían mejorado.

Quizás era momento de dar un paso atrás y dejar que fueran ellos mismos quienes encontraran la forma de arreglar lo suyo sin opiniones ajenas ni interferencias.

&

No tenía fuerzas para regresar a la mesa, después del beso inesperado de Víctor y de la confusión que sentía que aún le ardía en el pecho lo único que quería en esos momentos era desaparecer.

Apenas conocía al resto del grupo y no se sentía con ánimos de fingir normalidad con nadie, decidió que lo mejor sería ir a la cocina a comer algo mientras hacía compañía a Alison y esperar allí a que terminara su turno.

Pero antes necesitaba cambiarse, seguía con el bañador húmedo tras haber estado nadado en el lago y por eso se dirigió al vestuario con la cabeza baja repasando una y otra vez lo ocurrido en el parking sin poderlo evitar.

No sabía qué pensar ni qué sentir ya por Víctor, solo necesitaba un momento a solas consigo mismo para aclararse y tener el valor de mirarle a los ojos cuando lo volviera a tener delante porque sabía que algo así sería difícil de olvidar y a los dos les costaría volver a ser los amigos de antes.

Por mucho que le hubiera restado importancia para que Víctor no se sintiera mal, en el fondo sabía que ese gesto permanecería en sus memorias para siempre.

Abrió la puerta del vestuario y se detuvo en seco, Andreas estaba sentado en el sofá con los codos apoyados en las rodillas y el rostro hundido entre las manos mientras que sus hombros temblaban.

Estaba llorando.

Sintió un vuelco en el estómago al verlo y su primer pensamiento fue dar media vuelta respetando su intimidad ya que no se había dado cuenta de su presencia, pero sabiendo lo mal que lo tendría que estar pasando él también no podía dejarle en ese estado si había algo que él pudiera hacer.

—¿Andreas? —llamó con cautela dejando bien cerrada la puerta él.

Andreas levantó lentamente la cabeza, sus ojos estaban enrojecidos y al ver a Lukas una mezcla de dolor y desconcierto cruzó su cara.

—¿Quieres que hablemos? —preguntó Lukas preocupado al ver el estado en que se encontraba.

—Creo que tú y yo no tenemos nada de qué hablar —contestó Andreas con sinceridad—Ya ha quedado todo claro, lo he visto con mis propios ojos.

Lukas comprendió al instante a qué se refería, les había visto en el parking y de ahí su estado.

—No es como piensas… —empezó a decir.

—¿No? —inquirió Andreas con una mezcla de incredulidad y amargura— ¿Me estás diciendo que no te he visto besándote con mi novio?

—No —dijo con firmeza Lukas —Has visto cómo tu novio me besaba creyendo que entre nosotros podía haber algo pero no es así, todo ha sido un malentendido y Víctor está muy arrepentido.

—Da igual —murmuró Andreas encogiéndose de hombros—Y no te sientas culpable por el beso, soy yo el que tiene la culpa de todo ya que mis dudas han hecho que Víctor se aleje de mi y empezara a verte con otros ojos.

—Ha sido un error—insistió Lukas intentando mantener la calma al ver que Andreas parecía no querer escucharle—Víctor me cae muy bien y al verle tan mal por lo vuestro me acerque a él con la intención de apoyarle y estando en ese estado él malinterpretó mis gestos y mis palabras.

Poco a poco las palabras de Lukas fueron abriéndose paso en la mente de Andreas, cada frase encajaba con dolorosa claridad y solo podía pensar en lo idiota que había sido al dejarle escapar. Por primera vez empezaba a entender de verdad lo que Lukas le estaba intentando explicarle con tanta paciencia.

—¿No sientes nada por él? —preguntó con un hilo de voz.

—Somos amigos, nada más —contestó con firmeza Lukas—No me gustan los chicos, de hecho estoy saliendo con Alison.

—Pero Víctor te besó… —murmuró Andreas aún sin podérselo creer

—Estaba confuso y herido, no se lo tengas en cuenta —suplicó Lukas—Ahora mismo está muy arrepentido y quiere ser él quien te cuente todo lo que ha pasado, solo que yo me he adelantado. Y seguro que no sabe que nos has visto ni que estabas aquí encerrado llorando por él.

—¿Y luego qué? —inquirió suspirando Andreas—Volveremos a lo mismo, yo con mis dudas sobre Tom y haciéndole daño por no poder decidirme… No puedo volver a hacerle eso.

—Ya has tomado tu decisión—dijo con firmeza Lukas—Amas a Víctor con toda tu alma y quieres estar con él, no hay más que ver cómo te ha afectado verlo con otro. Todo estaba en tu subconsciente, es cierto que no puedes dejar de pensar en Tom pero la posibilidad de perder a Víctor te devora por dentro.

Las palabras de Lukas lo hicieron recapacitar, eso y la dolorosa punzada que sentía en el pecho solo de recordar el beso que se habían dado. Incluso le costaba respirar, y lo único que deseaba era que la puerta se abriera y Víctor apareciera por ella.

Y como si lo hubiera deseado con todas sus fuerzas, la puerta se abrió justo en ese momento… pero no fue Víctor quien entró por ella como él esperaba.

&

Mientras esperaban que les trajeran lo que habían pedido, el grupo charlaba animadamente alrededor de la mesa con excepción de varias personas que parecían sumidas en sus propios pensamientos, incapaces de sacarse de la cabeza a sus amigos que tanto estaban sufriendo.

Andreas y Víctor seguían atrapados en sus dudas sin poder hacer nada más por ellos por más que lo hubieran intentado, deseando de que todo volviera a ser como antes. Extrañaban las risas y las bromas de Víctor quien desde que Andreas había empezado a tratarlo como si no existiera se había convertido en una sombra de lo que solía ser.

—¿Estás bien?

Tom levantó la mirada y negó con la cabeza, sabía que a pesar de que le había pedido que se quedara a su lado Bill no podía evitar sentirse mal por ser él el motivo por el que no había ido a buscar a Andreas para saber en persona cómo estaba.

—Ve a buscarle —dijo Bill con firmeza—Te necesita a su lado.

—Tú también me necesitas —murmuró Tom negando de nuevo.

—Voy a tenerte para mí solo las próximas tres semanas —le recordó Bill con una leve sonrisa—Puedo pasar unos minutos sin ti mientras te aseguras de que Andreas está bien.

Tom terminó cediendo agradeciéndole en silencio su comprensión, se puso en pie de sin perder más tiempo y murmurando la débil excusa de que iba al baño echó a andar por el embarcadero. Se dirigió al club para preguntar a algún camarero si había visto a Andreas se quedó mirando la barra, donde Christine trabajaba sin descanso pero desistió de preguntarle a ella, nunca se habían llevado demasiado bien y solía lanzar frías respuestas al igual que Natalie.

Paseó la mirada por el local y divisó entonces a Nicole entrando por la puerta, se acercó a ella y esperó a que terminara de atender la mesa que la había llamado.

—¿Sabes algo de Andreas? —preguntó sin aliento.

—Creo que está en el vestuario —contestó Nicole—Le vi entrar hace varios minutos cuando estaba reponiendo bebidas en el almacén, parecía algo descompuesto.

No necesitaba escuchar nada más, Tom se dirigió al vestuario con toda rapidez abriendo la puerta sin molestarse en llamar. Allí estaba Andreas con los ojos rojos de llorar y a su lado Lukas intentaba consolarlo en vano.

—Perdón —se disculpó Tom por la intromisión.

—Os dejo hablar a solas —dijo al momento Lukas sin necesidad de que nadie se lo pidiera.

Salió del vestuario rápidamente y cerró la puerta tras de sí, solo entonces Tom se acercó al sofá donde estaba Andreas y se sentó a su lado.

—¿Estás bien? —preguntó preocupado.

Andreas levantó la mirada y encontró en sus ojos esa comprensión que siempre lo desarmaba y también algo más que no necesitaba palabras para ser explicado.

—Lo sabes, ¿verdad? —susurró Andreas arrugando la frente.

—Melissa se encontró con Víctor y se lo ha contado—explicó Tom no pudiendo evitar sentir una profunda lástima por su amigo—También sabe que le has visto, te está buscando porque quiere explicarse y pedirte perdón.

—Lo sé, ya me lo ha dicho Lukas —murmuró Andreas suspirando.

—¿No quieres escuchar sus explicaciones? —preguntó Tom sin poderse contener.

—No hace falta que me las dé, ese beso fue culpa de mi indecisión así que supongo que me lo tengo merecido —contestó Andreas encogiéndose de hombros.

—Seguro que hay algo más que Víctor quiere explicarte —insistió Tom—No debes rendirte ahora, te está buscando desesperado porque aún siente algo por ti y quiere darte todas las explicaciones que sean necesarias.

—Con lo mal que lo he tratado, me sorprende que siga sintiendo algo por mí… —murmuró Andreas, bajando la mirada.

—Andreas, Víctor no es de los que se rinden a la primera y tú tampoco eres tan cruel como piensas—dijo Tom con firmeza acercándose un poco más a él— Le has hecho mucho daño pero también te lo has hecho a ti mismo, y él lo sabe.

—No sé si estoy preparado para escuchar sus explicaciones—confesó Andreas tragando con esfuerzo—Porque cada vez que pienso en el beso… siento que le he fallado, que os fallado a todos.

—Fallaste porque estabas confundido, no porque no te importara —replicó Tom—Víctor lo sabe, y por eso quiere hablar contigo no para echarte nada en cara sino para aclarar lo sucedido y así no seguir ninguno de los dos arrastrando esa tensión que os está devorando por dentro.

—No sé si merece la pena que sigamos intentándolo—susurró Andreas suspirando—No sé si queda aún algo que salvar de esta relación.

— ¡Claro que lo hay!—insistió Tom sin dudarlo—No hay más que verte tan derrotado pensado que le has perdido, y a él buscándote porque sabe que te ha hecho mucho daño.

Andreas le escuchaba en silencio, no había pensando en esa posibilidad. En su cabeza se veía solo de nuevo ya que Tom estaba con Bill y Víctor parecía haberse cansado de él, o al menos así lo había sentido hasta las firmes palabras de ánimo de Tom.

—Dale la oportunidad de explicarse—suplicó Tom poniendo una mano sobre su hombro—De demostrarte que todavía hay algo entre vosotros, se lo debes.

Hubo un silencio largo, Andreas cogió aire profundamente como si intentara reunir el valor que necesitaba y solo entonces se levantó del sofá.

—Entonces, ¿crees que debería buscarle? —preguntó mirándole fijamente.

—Creo que deberías dejar de castigarte y escuchar lo que tiene que decirte—contestó Tom poniéndose también en pie— Lo demás… ya lo decidiréis juntos.

Andreas asintiendo con la cabeza sintiéndose totalmente decidido a hacer eso que Tom le estaba pidiendo, le daría a Víctor esa oportunidad que tanto se merecía después de todo lo que él le había hecho.

—No sé qué habría hecho sin ti a mi lado, apoyándome —murmuró Andreas suspirando.

—Habrías llegado a la misma conclusión por ti mismo —dijo Tom sonriendo—Y yo quería hablar contigo antes de irme con Bill de viaje para asegurarme de que estabas bien después de todo lo que ha pasado.

—¿Te vas de viaje? —repitió Andreas sintiendo un nudo en el pecho.

—Su padre quiere que descanse después de lo ocurrido, así que nos envía fuera tres semanas—explicó Tom por encima—Aunque en realidad también es para alejarlo cuando estalle el escándalo de su divorcio.

—¿Se van a separar sus padres? —murmuró Andreas sintiéndose aún más confundido.

Tom se le quedó mirando antes de seguir hablando, sabía que podía confiar ciegamente en él y como tarde o temprano todo iba a salir a la luz, decidió contarle un poco más de aquel misterioso caos en el que se había visto envuelto.

—Es lo mejor que podían hacer… sobre todo por Bill —empezó a relatar—Y porque su padre lleva tiempo viéndose a escondidas con su amante.

—Me estás dejando de piedra —soltó Andreas sin poder contenerse—Lo poco que sé de los padres de Bill es que son estrictos con él y muy raros, y ahora ya veo por qué.

—Hay más cosas que no puedo aún contarte —confesó Tom—Solo quiero que sepas que estaré fuera todo ese tiempo para que Bill no sufra tanto con el divorcio.

—Bueno… no serán los primeros padres que se divorcian —murmuró Andreas con voz sonó triste y resignada.

—Pero para alguien con la reputación de Jörg, esto va a ser todo un escándalo… sobre todo porque su amante es David —dijo Tom mirándolo fijamente.

La reacción de Andreas fue inmediata, abrió los ojos todo lo que pudo y separó los labios dispuesto a decir algo pero no le salía la voz.

—Tienes que entender que no puedes decir nada hasta que se haga público —le pidió Tom con seriedad.

—No… no, por supuesto que no —susurró Andreas carraspeando—Es solo que lo de David me ha sorprendido mucho más que el hecho de que los padres de Bill se vayan a divorciar, y ahora empiezo a entender muchas cosas como sus ausencias repentinas cuando él nunca ha faltado y lleva dos días casi sin aparecer por el club.

—Están recuperando todo el tiempo perdido —explicó por encima Tom—El padre de Bill compró una casa nueva y David va a vivir con ellos, yo tengo las puertas abiertas pero aun así me han cedido el apartamento que tenían en Potsdam donde se veían en secreto para que tenga mi propio espacio.

Andreas asintió lentamente con la cabeza, ya le había mencionado algo en su momento pero él estaba tan dolido de saber que se quería marchar del club que apenas había prestado atención.

—Entonces… es definitivo que te vas del club —quiso saber en un susurro.

—David aún no me ha dicho nada definitivo pero seguro que si, y es lo mejor para todos —dijo Tom con firmeza.

—Pues me alegro mucho por ti —murmuró Andreas sintiéndose un poco más animado—Por Bill… y sobre todo por David, es una gran persona y se merece ser feliz.

—Como tú y Víctor —añadió Tom sonriendo—Así que ahora ve a buscarle y escucha con atención todo lo que tenga que decirte.

Andreas asintió con la cabeza, pero antes de echar a correr tras Víctor dio un paso en su dirección y le abrazó con fuerza.

—Gracias por todo —susurró en su oído.

Tom se dejó abrazar, sabía que Andreas necesitaba ese contacto después de todo lo ocurrido. Sentía su rostro muy cerca del suyo y cuando aflojó el agarre y se apartó apenas unos centímetros, vio sus ojos posarse en sus labios y antes de que pudiera hacer nada por evitarlo sintió que Andreas se apoderaba de ellos suspirando.

El beso le había tomado completamente desprevenido, permaneció inmóvil unos segundos dejándose besar sin saber qué hacer y antes de que pudiera reaccionar fue el propio Andreas quien dio el beso por finalizado.

—Tenía que hacerlo —se explicó en un susurro alejándose—Tenía que comprobar que por fin he superado lo tuyo y así ha sido, no he sentido nada al besarte… y no podía dejar de pensar en Víctor mientras lo hacía.

Tom permanecía en silencio todavía procesando lo que acababa de pasar, sintiendo aún en sus labios la leve calidez que el beso le había dejado mezclada con un alivio inesperado que le aflojaba los hombros.

—Me alegra que… que al fin lo hayas superado—murmuró con torpeza.

—Yo también —dijo sonriendo Andreas con un brillo nuevo en los ojos—Era una herida que necesitaba cerrar para siempre.

Tom asintió lentamente desviando la mirada como si necesitara ordenar sus propios pensamientos. No estaba enfadado ni se había incómodo por el beso, pero si estaba sorprendido. Años atrás, ese beso habría significado otra cosa para Andreas pero en esos momentos era el punto final que necesitaba para poder seguir adelante.

—Esto quiere decir que ya no queda nada entre nosotros—quiso dejar Tom bien claro.

—Si—dijo Andreas con firmeza—Lo que hubo fue muy bonito y para mi muy importante, pero ya no queda nada de eso y estamos bien ahora cada uno por nuestro lado.

Tom se le quedó mirando sintiéndose en paz consigo mismo, era como si le hubieran quitado un gran peso de encima y pudiera por fin respirar.

—Te mereces mucho estar con alguien como Víctor—murmuró sonriendo—Mereces estar con alguien que te haga sentir seguro y amado.

Andreas cogió aire profundamente como si tomara impulso y solo entonces salió del vestuario yendo en busca de Víctor sintiendo que el corazón se le aceleraba por primera vez por el motivo correcto.

Tom lo siguió con la mirada hasta que la puerta quedó de nuevo cerrada y solo entonces pudo dejar escapar un profundo suspiro de alivio.

&

No sabía cuánto tiempo llevaba buscándolo. Había recorrido el club, la playa, el parking y de vuelta al embarcadero distinguió a lo lejos la mesa donde los demás comían tranquilamente pero no se acercó a preguntarles, no quería enfrentarse a sus miradas ni a las preguntas que le harían al verle en ese estado. Seguía alterado por haber besado a Lukas y con el corazón golpeándole con fuerza en el pecho mientras buscaba desesperadamente a Andreas.

Entró otra vez en el club y fue directo hacia Nicole al verla libre recogiendo una de las mesas.

—¿Has visto a Andreas? —preguntó sin aliento.

—Vaya, hoy todo el mundo le está buscando —contestó Nicole sonriendo—Seguirá en el vestuario con Tom.

—¿Tom? —repitió Víctor arrugando la frente.

—Sí, él también me preguntó por Andreas hace unos minutos y le dije dónde podía encontrarlo —explicó Nicole.

—Gracias —murmuró Víctor.

Echó a andar hacia el almacén con pasos pesados, toda la energía que había sentido mientras buscaba a Andreas se había desvanecido de golpe. No podía dejar de pensar en lo que podía estar ocurriendo en el vestuario en ese momento, no podía evitar imaginar que después de haberle visto besándose con Lukas Andreas estaría destrozado y si Tom había ido a consolarlo podía pasar cualquier cosa entre ellos.

Incluso podían estar besándose en ese mismo instante, Andreas podría dejarse llevar y Tom quizás no habría sabido cómo reaccionar al verle en ese estado.

Pero en el fondo, lo dudaba.

No creía que Tom fuera capaz de hacerle algo así a Bill, se les veía muy enamorados y si Andreas intentaba algo preso de su estado emocional estaba seguro de que Tom le frenaría de inmediato.

Sumido en sus pensamientos, no vio que la puerta del almacén se abría justo entonces y casi se chocó con un agitado Andreas. Se quedaron mirándose en silencio unos segundos hasta que Andreas reaccionó primero y tomándolo de la mano con firmeza lo hizo entrar en el almacén.

Víctor se dejaba llevar sin saber adónde iban hasta que Andreas abrió la puerta trasera y ambos salieron al solitario parking. Solo entonces lo soltó y antes de que Víctor pudiera decir nada Andreas dio un paso en su dirección apoderándose de sus labios.

Víctor se quedó sorprendido sin saber cómo reaccionar, si devolverle el beso o apartarse para poder explicarse primero pero en cuanto sintió la intensidad con la que Andreas lo besaba comprendió que no hacían falta palabras.

Ese gesto lo decía todo.

La forma en que Andreas lo besaba , la urgencia en su respiración y la firmeza con la que lo atraía hacia él… todo le dejaba claro que sus sentimientos seguían siendo muy fuertes y que no quería perderle.

Cerró los ojos al sentir cómo se le llenaban de lágrimas y se sumergió en el beso devolviéndolo con toda su alma puesta en el. No podía creer lo que estaba ocurriendo, ya no hacían falta dar explicaciones ni esperar más tiempo para decidir nada porque la decisión ya estaba tomada desde hacía mucho aunque ninguno de los dos se hubiera atrevido a admitirlo.

Entre Tom y Andreas ya no quedaba nada que pudiera generar dudas, y lo ocurrido con Lukas estaba ya olvidado como si se tratara de un lejano recuerdo.

Solo estaban ellos dos, besándose apasionadamente en aquel solitario parking demostrándose sin palabras cuánto se habían echado de menos.

Se separaron cuando sintieron que les faltaba el aliento y se quedaron mirándose a los ojos con la respiración agitada y una amplia y temblorosa sonrisa iluminando sus labios.

—Lo siento mucho —se disculpó Andreas el primero—Siento haberte hecho pasar por todo esto.

—Y yo lo del beso con Lukas y que lo vieras —susurró Víctor—Te he hecho daño y nunca fue esa mi intención.

—No hay nada que perdonar —dijo con firmeza Andreas—Estabas confuso por mi culpa y yo te empujé hacia él, gracias a eso me he dado cuenta de que te estaba perdiendo y no es eso lo que quiero.

—Nunca me vas a perder —prometió Víctor llevando una mano a su pecho.

Andreas bajó la mirada sonriendo y tomó su mano con delicadeza para llevarla hasta su propio corazón, que latía con fuerza bajo su contacto.

—Nunca me vas a perder —repitió con una firmeza que no dejaba espacio para dudas.

Víctor sonrió al escucharle y sintiendo cómo todo su cuerpo empezaba a temblar de emoción se apresuró a abrazarlo con una fuerza desesperada. Andreas lo acogió entre sus brazos sin dudarlo cerrando los ojos al sentir la calidez que desprendía su cuerpo mientras dejaba escapar un profundo suspiro, como si por fin pudiera soltar ese peso que llevaba demasiado tiempo oprimiéndole el pecho.

En ese abrazo encontró la paz y el alivio que llevaba tanto tiempo buscando de manera desesperada. Sentía que por fin había dejado atrás aquello que tanto le atormentaba, había abierto los ojos a tiempo de no perder a la persona que tenía entre sus brazos y a la que amaba más de lo que jamás se había permitido admitir.

Víctor apoyó la frente en su hombro aferrándose a él como si temiera que pudiera desvanecerse.

—Estoy aquí —susurró con firmeza Andreas estrechándole con mas fuerza entre sus brazos.

Quería dejar que ese momento los envolviera por completo sintiendo por primera vez en mucho tiempo que ambos estaban exactamente donde debían estar.

&

Se quedó en el vestuario unos minutos más hasta que sintió que podía reunirse con Bill sin que notara que había pasado algo, no pretendía ocultarle que Andreas lo había besado pero tampoco sabía como contárselo sin que se sintiera ofendido.

No sabía qué hacer y tampoco podía quedarse allí encerrado el resto del día así que cogió aire profundamente por última vez y salió del vestuario. Recorrió el almacén con paso rápido y abrió la puerta que comunicaba con el club, y justo entonces vio a Bill cruzar la puerta. Sus miradas se encontraron y Tom fue directo hacia él.

—Yo…iba al baño —se apresuró a explicar Bill—No quiero que pienses que…que venía a buscarte porque estabas tardando ni nada parecido.

—No he pensado eso ni por un segundo —dijo Tom sin duda alguna.

Echaron a andar juntos hacia el baño y allí Tom aprovechó para beber agua y lavarse la cara. A su lado Bill se miraba en el espejo aunque sin ver realmente su reflejo, había sentido que algo no iba bien con Tom y empezaba a preocuparse. Quizás las cosas no habían salido como esperaban con Andreas y callaba para no preocuparlo.

Tomó aire profundamente y sintiendo que debía hacerlo, separó los labios dispuesto a hablar.

—¿Ha ido todo bien con Andreas? —preguntó sin poderse contener.

Tom asintió lentamente con la cabeza mientras tomaba un par de toallitas de papel para secarse. Estaba ganando tiempo buscando una explicación que no hiciera sentir incómodo a Bill por lo ocurrido con Andreas pero no se le ocurría ninguna.

—¿Y él está bien? —quiso saber Bill.

—Ha ido a buscar a Víctor —contestó Tom volviéndose para mirarle directamente a los ojos—Al fin ha logrado superar lo que había entre nosotros y ha comprendido que si seguía actuando de esta manera le iba a perder.

Bill sintió un gran alivio al escucharlo, Andreas se había tomado su tiempo para procesar todo lo que estaba viviendo pero finalmente había tomado la decisión más sensata.

—Entonces todo vuelve a estar como antes —murmuró suspirando—Quizás quieran unirse con nosotros para disfrutar lo que queda del día, seguro que a Melissa y a Anouk les hará mucha ilusión verlos juntos de nuevo y poder dejar atrás…

—Me ha besado —soltó Tom sin poderse contener.

Bill dejó de hablar al instante y se le quedó mirando sin saber qué decir.

—Nos estábamos despidiendo y me besó de repente, pero nada más —aclaró Tom—No sintió nada al besarme y no podía dejar de pensar en Víctor ni un solo momento, y después del beso solo quería correr a su lado.

Bill asintió lentamente mientras procesaba toda esa información, sin saber si debía sentirse molesto por la actitud de Andreas.

—No sabía si decírtelo, pero tampoco podía callarme algo así —continuó diciendo Tom—No quería que te sintieras incómodo por lo sucedido o que pensaras mal de Andreas, era algo que necesitaba hacer y yo se lo permití.

—Y ese beso ha servido para que al fin se decidiera —murmuró Bill—No puedo enfadarme con él, entiendo que estaba pasando por un mal momento y fue algo impulsivo.

—Fue algo impulsivo —repitió Tom asintiendo con la cabeza—Y no volverá a pasar, te lo prometo. Entre Andreas y yo no queda nada más que una amistad, y él al fin lo ha entendido. Y cuando regresemos del viaje, si David no ha conseguido que su amigo me dé una oportunidad en su club buscaré otro trabajo de todos modos. No quiero poner en peligro mi amistad con Andreas ni su relación con Víctor, y tampoco quiero que tú te sientas incómodo pensando que podría pasar algo entre nosotros.

—No puedo negar que me ha molestado que te haya besado —confesó Bill suspirando—Pero entiendo que era necesario, y jamás podría dudar de que si volviera a ocurrir tú no harías nada para impedirlo o te quedarías callado. Sé que puedo confiar ciegamente en ti, ahora solo queda olvidar lo pasado y no volver a pensar en ello.

Tom asintió sintiendo cómo el alivio le aflojaba los hombros, lo último que deseaba era que Bill estuviera dolido. Dio un paso en su dirección dejándose llevar por la urgente necesidad de sentirle cerca, de borrar con el calor de su cuerpo cualquier rastro de lo ocurrido con Andreas y ese malestar que sentía que aún flotaba entre ellos.

Lo envolvió con suavidad en sus brazos apretándolo contra su pecho como si temiera que si aflojaba el abrazo todo lo que acababan de confesarse pudiera desvanecerse.

Bill se dejó abrazar sin dudarlo enterrando la cara en su cuello, su cálida respiración acariciaba su piel y Tom cerró los ojos al sentirla dejando que ese contacto lo calmara y limpiara por dentro.

—No quiero que nada de esto se quede entre nosotros —pidió Tom en un susurro—Solo quiero volver a estar bien contigo, como si nada de esto hubiera pasado.

Mientras hablaba la mano de Bill se deslizó lentamente por su espalda como si quisiera asegurarse de que cada palabra que dijera quedaba grabada en su memoria.

—Ya estamos bien—dijo con firmeza—Solo necesitábamos hablarlo para poder superarlo.

Tom sentía cómo el nudo en su pecho se aflojaba al escucharle y al sentirle entre sus brazos. El olor familiar de Bill, la forma en que encajaba contra su cuerpo y la tranquilidad que siempre le transmitía barría de su mente la imagen de Andreas besándole por última vez como si nunca hubiera existido.

—Gracias —dijo Tom sin querer soltarle nunca—Por entenderme y por confiar en mí.

—Siempre voy a hacerlo—susurró Bill sonriendo contra su piel.

Tom le devolvió la sonrisa y lo abrazó un poco más fuerte, como si ese gesto pudiera sellar eso que acababan de reconstruir.

Continúa…

OMG, estamos tan cerca del final. No te vayas sin comentar 🙂

por lyra

Escritora del Fandom

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