Incomplete 3

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Fic TOLL de lyra

Capítulo 3

Llevaba casi 2 horas trabajando sin parar y aún nadie le había dicho si podía o no disfrutar de su descanso. Pero viendo como estaba de lleno el club de abarrotado ya tenía asumido que su descanso se iba a retrasar.

No le importaba, estar ocupado le ayudaba a mantener la mente centrada en otras cosas que no tuvieran nada que ver con él y su perdido hermano.

—Tom, prepárate—escuchó decir a Melissa.

Alzó la cabeza sin saber a qué se refería, hasta que vio entrar por la puerta principal un grupo de adolescentes que parecían ser los más populares del club a juzgar por como fueron recibidos. Nada más entrar por la puerta varios de los clientes se pusieron en pie y fueron a saludarles como si no se hubieran visto en años o fueran famosos, sin importarles hablar a gritos molestando al resto de los clientes.

Tom enseguida supo que esos clientes no era como los demás.

Y que su turno acababa de volverse mucho más complicado.

Se les quedó estudiando atentamente como si intentara descifrar el código invisible que los unía. Había uno que destacaba entre todos, que parecía ser el líder y a quien todos querían saludar mientras comentaban la magnífica fiesta que habría tenido lugar el fin de semana anterior en su casa y lo bien que se lo habían pasado. El chico agradecía encantado cada muestra de afecto con una sonrisa fácil y promesas de repetir la hazaña en breve.

Mientras tanto parte del grupo se dirigió a uno de los reservados dejando en el suelo las bolsas y mochilas donde guardaban sus toallas y demás enseres tras haber pasado todo el día tomando el sol a orillas del lago.

Tom centró su atención en ellos, en el musculoso chico de pelo largo y serio que había ocupado un asiento cansado del bullicio que se había levantado con su entrada. A cada lado suyo se sentaron dos preciosas chicas que habían captado la atención de todos los que les rodeaban incluida la de Tom.

Una de ellas era rubia de pelo largo y liso, llevaba un vestido de tirante fino sobre su bikini rosa de flores estampado y conversaba con el chico mientras se cogía de su mano y le sonreía ampliamente.

La otra chica era más callada, vestía pantalón largo y camiseta negra de manga corta y sentada a la izquierda del chico observaba el móvil tras sus gafas de sol que segundos después se quitó para deleite de Tom, dejando que observara su gran belleza en todo su esplendor.

Era muy atractiva, Tom no podía negarlo. Tenía unos luminosos ojos castaños y su piel estaba algo sonrojada después de haber estado tomando el sol. Era morena y llevaba el pelo largo hasta los hombros. Lucía una perfecta manicura, uñas largas pintadas de negro azabache a juego con su pelo.

—Tom, que se te cae la baba—susurró Melissa a su espalda.

Tom carraspeó sin poder evitar sonrojarse, era imposible apartar la mirada de esa chica que sin decir una sola palabra era el centro de atención de todo el club.

Minutos después el resto del grupo se reunió con ellos en el reservado ocupando los asientos con una mezcla de arrogancia y despreocupación que a Tom le resultó insoportable. Se sentaron como si fueran los dueños del local dejando caer sus pertenencias sin cuidado como si estuvieran en sus propias casas.

—Me muero de sed—comentó otra de las chicas con voz alta y cortante.

Era rubia también y tenía un gesto frío recorriéndole la cara. Con una mano levantó una de las copas vacías que había sobre la mesa y esperó con gesto impaciente hasta que segundos después uno de los camareros le servía agua con manos temblorosas.

—Bueno Patrick, esta vez no la has derramado—murmuró la chica entre risas sin molestarse en mirar al chico mientras hablaba.

El chico que estaba sentado a su lado se echó a reír en voz alta mientras dirigía una fulminante mirada a Patrick quien no podía evitar echarse a temblar ante su presencia.

—Trae hielo, ¿no ves que hace mucho calor?—protestó con tono duro—No querrás que David sepa lo mal que nos estás atendiendo otra vez.

Patrick negó con la cabeza mientras tragaba saliva, reuniendo el valor para alzar la mirada. Esperaba que los demás hicieran sus pedidos antes de poder marcharse con rapidez a cumplir la orden recibida.

—Yo quiero un zumo de naranja, por favor—pidió la otra chica rubia con voz suave.

—Y yo otro, gracias—añadió su novio volviéndose hacia el que era el líder del grupo — ¿Alexander?

Alexander no respondió de inmediato. Se quedó unos segundos en silencio, contemplando a la silenciosa chica que tenía a su lado con una amplia sonrisa en sus labios.

—Nosotros queremos también zumo, pero asegúrate que esté recién exprimido—pidió sin dirigir la mira a Patrick en ningún momento—Y date prisa, odio que el servicio sea lento.

Patrick se apresuró a obedecerles y dando media vuelta se acercó a la barra para que Christine preparara el hielo y las bebidas.

Tom no pudo evitar sentir lástima por Patrick y también mucha rabia. Aquella escena se iba a repetir con demasiada frecuencia, clientes arrogantes con exigencias absurdas, y ellos por ser camareros estaban obligados a tragarse el orgullo y atenderles con una amplia sonrisa en la cara.

—Presta mucha atención Tom—empezó a decir Melissa de repente con un tono más serio del habitual—Debes tener mucho cuidado con este grupo, sobre todo con Alexander, Gustav y Natalie. Son los peores como ya has podido comprobar.

No hacía falta que se lo explicara, Tom ya se había dado cuenta con solo observarlos unos segundos que no eran precisamente fáciles de tratar.

—Gustav y Natalie son pareja—siguió explicando en voz muy baja Melissa—Aunque no sé a quien quieren engañar pues todos sabemos que Gustav se tira todo lo que se le pone por medio y Natalie es algo más discreta pero no se queda atrás.

Tom frunció el ceño. Le costaba entender cómo podían estar juntos y al mismo tiempo traicionarse de esa forma. Pero eran jóvenes, y parecía que para ellos lo más importante era el sexo, no el compromiso.

—Los más educados son Louise y Georg—señaló Melissa a la joven pareja que habían sido los únicos en hablar con respeto a Patrick—Con ellos no tendrás jamás ningún problema, pero si con Alexander.

Algo le decía a Tom que Alexander iba a ser más que un simple cliente difícil.

Alexander estaba cómodamente instalado en su silla, observando el club con la arrogancia de quien cree que todo le pertenece. Con gesto posesivo pasó un brazo por encima de los hombros de la chica morena que lo acompañaba, como si quisiera dejar claro que era suya. Luego intentó besarla, pero ella se apartó con evidente incomodidad luchando por zafarse de su agarre.

Tom observaba la escena con creciente desagrado cuando Melissa volvió a hablar

—Y luego está Bill—dijo para su sorpresa Melissa.

Tom se le quedó mirando sin haberla entendido bien.

¿Bill?

¿Qué clase de nombre era ese para una chica?

Melissa sonrió al ver su expresión.

—Te presento a Bill Kaulitz —susurró divertida—Y sí, es un chico.

Tom parpadeó un par de veces para ver si así lograba ver al tal Bill con otros ojos, pero era imposible. Era uno de los chicos más atractivo que había visto en su vida. Su rostro era de los más afeminado que había visto en un chico, y tenía que admitir que era muy guapo y llamaba la atención de todos los que estaban a su alrededor.

—Y como puedes observar, él y Alexander son novios así que ya te lo puedes ir sacando de la cabeza—dijo con firmeza Melissa.

—No sé de que me hablas—murmuró Tom carraspeando.

Pero Melissa no era tonta, no había más que ver en como se le había quedado mirando con la boca abierta desde que había entrado en el club.

Era imposible negarlo.

Bill le gustaba mucho.

Y eso lo hacía aún más doloroso.

Porque no solo tenía novio, sino que venía de una familia adinerada acostumbrado a lujos y privilegios que Tom ni siquiera podía imaginar. Él, en cambio, apenas tenía lo justo para llegar a fin de mes.

¿Cómo iba a fijarse en alguien como él?

—Entiendo que te guste Bill pero no te conviene en absoluto—dijo Melissa mirándole con firmeza—Y no porque sea mala persona, todo lo contrario. Es por Alexander, no sé que ha visto Bill en él porque no pegan en absoluto. Bill es muy dulce y bueno, y Alexander es manipulador y caprichoso. Yo creo que solo está con Bill porque es lo que le conviene a ojos de sus padres, y me da mucha pena por Bill porque no se merece a una persona así a su lado.

Tom escuchaba en silencio sus palabras, era verdad que nada más ver a Bill se había sentido irremediablemente atraído por él pero no estaba allí para tratar de conquistarle y arrebatárselo al tal Alexander, cosa que podía hacer sin esfuerzo alguno si se lo propusiera.

No, sus planes consistían en encontrar a su hermano perdido y para eso necesitaba conservar su empleo. No haría nada que pusiera en peligro su búsqueda.

—Y no solo por eso—siguió diciendo Melissa—Bill es hijo de uno de los abogados más poderosos de Berlín, y además es el dueño del club. Si David ve que te le acercas demasiado a Bill o causas algún problema relacionado con él, estarás de patitas en la calle antes de que termines el turno. Y despídete de encontrar trabajo en Berlín, su padre hará todo lo posible para mantenerte bien lejos de su hijo.

Tom tragó saliva, Melissa no le estaba amenazando solo advirtiendo que lo que mejor le convenía era mantenerse alejado de Bill todo lo que pudiera. Aunque hubiera algo irresistible en él que no podía ignorar por más que lo intentara.

— ¿Qué tal si dejáis para otro momento la charla y os ponéis a trabajar?—interrumpió Christine con brusquedad—Yo sola no puedo hacerlo todo.

—Lo siento—se disculpó Tom al momento, aún afectado por toda la información recibida.

—Como ya habrás podido comprobar Christine es Miss simpatía en persona—soltó Melissa sin cortarse un pelo ni molestarse en bajar la voz.

—Y tú una zorra—soltó a su vez Christine sin cortarse ella tampoco.

Tom se quedó sin aliento al escucharlo, ya había notado cierta tensión entre ambas chicas y pensaba que era producto del estrés por tanto trabajo, pero tenía que haber algo más de lo que él no estaba aún enterado.

—No te lo voy a repetir más veces Christine—empezó a decir Melissa enfrentándose a su compañera—Gustav no me gusta en absoluto, es un completo imbécil y tiene novia.

—¿Entonces qué hacías con él en el lago la otra noche?—quiso saber Christine.

— ¿Otra vez con lo mismo?—preguntó suspirando Melissa—Estaba borracho perdido en el embarcadero y tuve que ayudar a Víctor para que no se cayera al agua. Andreas nos vio y vino a echar una mano. Nada más.

—Pues él va diciendo que se la estabas chupando—murmuró muy seria Christine.

— ¡Ya le gustaría a él!—soltó Melissa resoplando indignada— ¿Ves cómo es un imbécil? ¿Cómo se le ocurre ir diciendo eso teniendo novia? Después de lo que le hizo a Olivia…

El nombre quedó flotando en el aire como una sombra. Tom no sabía quién era Olivia, pero por el tono de Melissa, estaba claro que Gustav había cruzado una línea con ella.

Grave e imperdonable.

— ¿Hay algún problema?

La voz de David hizo que las dos chicas dejaran de hablar al momento.

— ¿Por qué está la barra llena de clientes y mis 3 camareros están de charla?—preguntó con firmeza David.

—Lo siento David, no volverá a pasar—se apresuró a disculparse Melissa volviendo al trabajo.

—Ya te dije que ponernos juntas no sería una buena idea—murmuró Christine dando también media vuelta.

David resopló, cansado de lidiar con egos y emociones a flor de piel.

—Tom, ve a descansar un poco—pidió David con cansancio—Víctor está terminando su descanso, dile que te sustituya. Ya he visto que te desenvuelves muy bien en la barra. Pasarás el resto del turno en el embarcadero atendiendo mesas con Paul.

Tom asintió, agradecido por el respiro. Pero mientras se alejaba, no podía dejar de pensar en Olivia.

En Gustav.

En Bill.

Y en cómo, sin quererlo, se estaba metiendo en una red de secretos que parecía envolver a todos los que trabajaban en aquel club.

&

Cruzó el almacén con paso firme deseando unos minutos de respiro. En el trayecto se cruzó con Paul, uno de los camareros a los que aún no había conocido en persona. Iba cargado con dos cajas de cervezas pero aun así se las arregló para dedicarle una sonrisa rápida antes de desaparecer por la puerta dejándole el camino libre hacia la sala de descanso.

Tom llegó frente a la puerta, llamó con suavidad por cortesía antes de entrar. Dentro estaba Víctor sentado en el sofá que había en la sala mientras terminaba de escribir un mensaje en su móvil.

— ¿Víctor?—llamó Tom, viéndole asentir con la cabeza—David me ha dicho que cuando termines el descanso me sustituyas en la barra.

— ¿Qué tal tu primer día?—preguntó Víctor invitándole a sentarse en el sofá a su lado—Seguro que se te está haciendo muy largo.

—Ya había trabajado de camarero antes pero es verdad que la clientela era distinta—contestó Tom tomando asiento suspirando.

—Aquí son todos unos niñatos y unos pijos maleducados, como ya te habrás dado cuenta—comentó Víctor resoplando—Parecemos sus canguros muchas veces, tenemos que reñirles cuando empiezan a molestar a los demás clientes o tratar de que no se hagan daño cuando se pasan con el alcohol.

Tom sonrió al escucharle, eso era justo lo que había pensado él cuando tuvo que lidiar con un grupo de adolescentes que a pesar de no tener la mayoría de edad querían que les sirviera alcohol. Al final pudo convencerlos cuando les preparó unos cócteles sin gota de alcohol que al parecer fueron de su agrado, lo que le agradecieron dándole una generosa propina.

Melissa le había explicado que todas las propinas iban a un bote común y al finalizar la semana David se encargaba de repartirlo entre los camareros, añadiendo él algo más de su propio bolsillo cuando veía que habían tenido días duros y se lo merecían.

— ¿De dónde eres?—preguntó Víctor de repente.

—De Leipzig—contestó Tom.

—Lo conozco, tengo familia allí—dijo para su sorpresa Víctor.

Tom no pudo evitar ponerse tenso al escucharle, ¿conocía Leipzig? ¿Tenía familia allí? Era una buena pista, la verdad…

— ¿Cuántos años tienes?—no pudo evitar preguntar.

—Acabo de cumplir 23 años—contestó Víctor mirándole fijamente— ¿Es que está tratando de ligar conmigo o que?

Tom negó con la cabeza sintiendo que se sonrojaba hasta las orejas, había sido muy torpe a la hora de hablar pero estaba deseando poder encontrar alguna pista que le revelara el paradero de su hermano.

—Pues es una lástima, porque estás bien bueno—contestó Víctor sonriendo.

—David ya me ha advertido que nada de relaciones dentro del club—se apresuró a decir Tom.

—Pues tendremos que vernos fuera—insistió Víctor sin perder la sonrisa—Podíamos ir al Club Sisyphos, está aquí al lado y es genial. Antes era una fábrica de comida para perros pero lo han dejado genial. Es como un universo paralelo lleno de luces, arte urbano y techno. Una mezcla de lo industrial con lo artístico. Te encantará.

Tom le escuchaba en silencio, estaba claro que el Club Sisyphos tenía buena pinta y daban muchas ganas de ir después de haber escuchado a Víctor, pero no estaba allí para irse de fiesta. Tenía un plan en el que tenía que centrarse al máximo y dejar la diversión a un lado.

—En otra ocasión, ¿vale?—dijo Tom procurando ser educado—Hoy es mi primer día y estoy algo cansado.

—Lo entiendo, ya he visto que David te ha castigado en barra—siguió diciendo Víctor resoplando—Yo lo odio, prefiero servir mesas o estar en el embarcadero aunque sea limpiándolo. Necesito tomar algo de aire aunque seguro que se te habrá hecho más ameno el trabajo por Melissa…

Tom se le quedó mirando sin saber a qué se estaba refiriendo.

—Vamos, no me digas que no te has dado cuenta—dijo entre risas Víctor—Melissa te ha estado desnudando con la mirada cada vez que pasabas por tu lado, y menudas miradas te ha dirigido cada vez que le dabas la espalda.

—Pues espero que David no se haya enterado—murmuró Tom resoplando incómodo—Ya me dijo que no me iba a quitar los ojos de encima mi primer día.

—Tranquilo, que David parece un ogro pero es un buen tío—dijo Víctor para tranquilizarle—Y yo que tú, no dejaría escapar a Melissa. Es muy guapa y una fiera en la cama…

— ¿Tú y Melissa…?—empezó a preguntar Tom.

No es que estuviera escandalizado, pues él mismo se acostaba tanto con chicas como con chicos. Y Andreas lo mismo.

—No, yo soy gay del todo—contestó abiertamente Víctor—Pero me lo ha dicho Paul que se enrolló hace unas semanas con ella. ¡Menudo polvo que le echó! Pero no hay nada entre ellos, aquí tenemos que divertirnos como sea entre nosotros. Y para eso nada mejor que el Club Sisyphos.

— ¿Te pagan por hacerles publicidad?—preguntó Tom entre risas.

—Casi, mi hermana Anouk trabaja de camarera allí y voy mucho con Melissa y Andreas—explicó Víctor—Los fines de semana que no trabajamos es donde vamos a pasar un buen rato. Ya lo verás cuando te vengas con nosotros.

La puerta se abrió interrumpiendo la conversación y Andreas entró resoplando.

—No me digas más, Gustav ya ha hecho acto de presencia—dijo Víctor entre risas poniéndose en pie.

—En serio, no sé por qué te gusta tanto—murmuró Andreas ocupando el asiento que le había dejado libre.

—No he dicho que me gustara—dijo Víctor antes de salir por la puerta—Solo que le echaba un polvo y me quedaba tan a gusto.

Cerró la puerta de la sala de descanso y dejó a solas a los dos amigos que apenas habían tenido tiempo para verse en el club ya que Tom no había salido de la barra y Andreas había estado sirviendo las mesas del embarcadero.

— ¿Qué tal tu primer encuentro con las arpías?—preguntó Andreas entre risas.

Tom se echó a reír al escuchar como llamaba a sus compañeras de trabajo.

—Casi no salgo vivo—contestó entre risas—Un poco más y tengo que meterme en medio para separarlas.

—David sabe que no se llevan bien entre ellas, ya procura que no coincidan en la barra pero al faltar otra camarera no le ha quedado más remedio—murmuró Andreas dejando de sonreír de inmediato.

— ¿Olivia, verdad?—quiso saber Tom.

— ¿Qué has oído de Olivia?—preguntó Andreas poniéndose tenso.

—No mucho la verdad—contestó Tom—Melissa y Christine discutían por el tal Gustav que al parecer le gusta a Christine y se piensa que ha tenido un rollo con Melissa quien lo ha negado en rotundo, y luego me ha dado a entender que le había hecho algo a Olivia…

—La ha dejado embarazada—soltó para su sorpresa Andreas.

—Pero…¿no tiene novia?—preguntó Tom en voz baja.

—Le da igual, es un cabrón que se tira todo lo que se le ponga por delante—contestó resoplando Andreas—Olivia fue una víctima más, se la ganó con bonitas palabras y después no quiso saber nada de ella. Y cuando descubrió que estaba embarazada…suerte que David le ha echado una mano, le ha dado el resto del dinero que necesitaba para el aborto y estará de baja hasta que reponga.

— ¿Lo sabe Gustav?—quiso saber Tom.

— ¿Para qué?—dijo Andreas encogiéndose de hombros— ¿Qué iba a hacer él? Quedarse de brazos cruzados, no es su problema. Seguro que habrá dejado a más de una embarazada y le da absolutamente igual. Y su novia deber ser idiota además de ciega, no sé por qué sigue con él sabiendo que le pone los cuernos con medio Berlín.

No podía evitar odiar al tal Gustav con toda su alma, era un capullo y esperaba no tener ningún problema con él porque le partía la cara con todas sus ganas.

—Evita a Gustav con todas tus fuerzas—siguió diciendo Andreas—Y a toda su pandilla en realidad, algunos no son mala gente pero cuanto más lejos de ellos mucho mejor. Sobre todo no te acerques a Bill.

Tom alzó una ceja al escuchar su nombre, al igual que Melissa Andreas había notado que se había sentido atraído por Bill y le estaba advirtiendo del peligro.

—Se ha terminado mi descanso—murmuró Tom poniéndose en pie—David quiere que trabaje el resto del turno en el embarcadero.

Aún le quedaban algunos minutos de descanso pero no tenía ganas de quedarse con Andreas en tan reducido espacio, y mucho menos seguir hablando del tal Bill a quien ya le habían aconsejado por segunda vez que se mantuviera bien alejado de él.

—Tom, recuerda bien lo que te he dicho—dijo Andreas antes de que Tom saliera cerrando tras él la puerta.

Se quedó a solas sentado en el sofá con la frente arrugada. Sabía que iba a suceder, en cuanto Bill hiciera acto de presencia Tom solo tendría ojos para él.

Y nada de lo que él o nadie le dijera le haría cambiar de parecer. Se había fijado en la manera en que se le había quedado mirando, haría todo lo que estuviera en sus manos para conseguirle sin importarle que tuviera novio o él no fuera del agrado de los padres de Bill.

Tom se iba a meter de lleno en la boca del lobo sin importarle las consecuencias y él no podía hacer nada por impedirlo sin quedar como lo que era.

Un ex amante celoso que tenía que quedarse de brazos cruzados mientras veía como le era arrebatado lo que más amaba ante sus ojos.

Continúa… 

Gracias por la visita 😉

por lyra

Escritora del Fandom

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