Incomplete 80

Fic TOLL de lyra

Capítulo 80

Tras abandonar el hospital, conscientes de que Georg estaba fuera de peligro y que Bill y Tom llegarían en cualquier momento, Gustav y Natalie decidieron dirigirse a casa de Alexander para contarle lo sucedido.

Alexander se encontraba descansando en su habitación viendo la tele desde la cama cuando llegaron y allí mismo los recibió.

—No esperaba veros hoy—murmuró dejando el mando del televisor a un lado—Creía que ibais a comer y pasar la tarde en el club con Georg y Louise.

Natalie avanzó unos pasos dentro de la habitación todavía con el gesto serio que llevaba desde que salieron del hospital. Gustav cerró la puerta tras ellos y se quedó de pie incómodo, como si no supiera dónde colocarse.

—Ha habido un cambio de planes —dijo Natalie con voz firme.

Alexander se incorporó un poco más en la cama apoyándose en el cabecero. Su mirada se posó primero en Gustav y luego en Natalie, intentando descifrar la razón de aquella visita inesperada.

—¿Ha ocurrido algo? —preguntó con cautela notando la tensión en el ambiente.

Gustav se aclaró la garganta evitando mirar directamente a Alexander.

—Es Georg… —empezó a decir con un hilo de voz—Está en el hospital, por poco no lo cuenta.

—¿Georg?—repitió Alexander frunciendo el ceño preocupado— ¿Qué le ha pasado?

—Ha habido accidente en el club—contestó Natalie tomando la palabra—Ya sabes de su alergia a los frutos secos, pues el plato que pidió los llevaba y se puso muy mal delante de nosotros.

— ¿En serio?—murmuró Alexander incorporándose en la cama sin poder creer lo que estaba escuchando.

—Suerte que Louise actuó con rapidez, ya sabes que siempre lleva una inyección de epinefrina extra en el bolso y se la puso de inmediato mientras venía la ambulancia—siguió explicando Natalie—Nos hemos quedado en el hospital con ellos hasta asegurarnos que estaba bien y solo entonces nos hemos ido.

—Además que Bill y Tom estarían a punto de llegar y no queríamos molestar con nuestra presencia—apuntó Gustav.

Alexander se dejó caer de nuevo en la cama llevándose una mano al rostro.

—No puedo creerlo—murmuró suspirando—Georg es el más fuerte de todos, seguro que se recuperará enseguida pero lo ha debido pasar muy mal.

—Yo todavía estoy temblando —confesó Natalie sentándose en el borde de la cama.

—Yo también… si me disculpáis, necesito usar un baño —se excusó Gustav sintiendo cómo se sonrojaba

Sabía que podía usar el baño de la habitación de Alexander, pero prefirió salir y buscar otro en una de las habitaciones de invitados.

—Ya sabes que se le suelta el estómago cuando está muy nervioso —comentó Natalie esbozando una sonrisa forzada.

Alexander asintió, conocía demasiado bien a Gustav.

—¿Y tú cómo estás? —preguntó Natalie cambiando de tema— ¿Qué has hecho hoy?

—Lo de siempre—contestó suspirando Alexander—Mi padre me ha impuesto una rutina, dice que con eso y sus sesiones lograré recuperarme de mis adicciones. Pero la de hoy ha sido dura, quería que le contara cómo me siento tras perder a Bill y terminé derrumbándome. Insiste en que debo hacer todo lo posible por olvidarlo, pero lo veo imposible si vuelvo a coincidir con él en el club aunque eso parece imposible de momento ya que no me deja salir de casa.

—Con el tiempo todo se supera —dijo Natalie tratando de animarlo cogiéndole con suavidad de la mano— ¡Mírame a mí! Tuve que soportar cómo os besabais delante de mis narices sabiendo lo que siento por Bill y ya lo tengo más que superado.

—Ojalá fuera tan fácil… —murmuró Alexander suspirando.

—Lo es, créeme —insistió Natalie con firmeza—Y nos tienes a Gustav y a mí, te ayudaremos en todo lo que necesites y cuando menos te lo esperes ni siquiera recordarás cual era su nombre.

Alexander sonrió al escucharla. Natalie podía ser ingenua cuando quería además de manipulable…como sus padres.

¿De verdad pensaba su padre que unas sesiones de terapia bastarían para borrar a Bill de su memoria y todo el daño que le había causado?

Se sentía muy humillado, y parecía que su padre no lo conocía en absoluto. Quería vengarse aunque tuviera que fingir sumisión ante su padre y sus amigos, planeaba hacer que Bill sintiera el mismo dolor y humillación que él estaba sintiendo , y cuando terminara con él jamás volvería a mirarlo con los mismos ojos y se daría cuenta del error que había cometido al tratarle de esa manera ante todo el mundo.

—¿De verdad no hay nada que puedas hacer para recuperar a Bill? —preguntó Natalie con cautela.

—Está perdidamente enamorado de Tom —respondió Alexander negando con la cabeza—Parece otra persona cuando está a su lado, más firme, más seguro… sin miedo alguno.

—Yo creo que aún siente algo por ti —insistió Natalie—Y si ves que hay una mínima oportunidad, yo que tú no la dejaría escapar.

Alexander sacudió la cabeza suspirando.

—Mi padre dice que me haría bien deshacerme de todo lo que me recuerde a Bill—explicó en voz baja—Tengo algunos regalos que me hizo y tendría que tirarlos o devolvérselos, no sé.

—Devuélveselos —dijo Natalie con firmeza—Yo puedo hablar con él, contarle cómo te encuentras y que tu padre te ha sugerido que le devuelvas todo lo que te regaló como parte importante de tu terapia. Sería una buena oportunidad para veros y hablar aunque sea recordando el pasado, quizás logres que se ablande y se arrepienta.

—Podría funcionar… —murmuró Alexander esbozando una sonrisa.

Era un buen plan, aprovecharse una vez más de la compasión de Bill. Quedaría con él en algún sitio, aparecería ante sus ojos como un alma rota dispuesta a abrirle su corazón fingiendo arrepentimiento y en cuanto bajara la guardia aprovechar esa oportunidad para vengarse de él con todas sus fuerzas.

&

Tras dejar a Georg descansando, Bill y Tom regresaron a casa acompañados de Jörg quien se dirigió directamente a su despacho para continuar trabajando.

—Bill, ven un momento, por favor—pidió tras dar unos pasos.

Bill asintió y se volvió unos segundos para hablar con Tom.

—¿Nos vemos en la piscina? —preguntó, viendo cómo asentía antes de subir a su habitación para cambiarse.

Bill siguió a su padre y entró en el despacho cerrando la puerta tras de él. Antes de que le dijera nada tomó asiento frente a la mesa, consciente de que quería escuchar de su propia boca todo lo relacionado con Paul.

—Como ya sabrás, David me puso al día de lo ocurrido hoy en el club —empezó a decir Jörg mientras tomaba asiento también—Paul ha sido despedido y necesito saber el nombre de la persona que te confió lo que estaba pasando en el club.

Bill se removió incómodo en su asiento. No podía delatar a Víctor, temía que también acabara despedido.

—Bill, esto es muy serio —dijo Jörg mirándolo fijamente—No quiero a nadie trabajando en mi club que tenga relación con las drogas, ni clientes ni camareros.

—Prometí no hacerlo —murmuró con firmeza Bill —He dado mi palabra y puedo asegurarte que no hay nadie más traficando en el club. Y si me entero de algo te lo diré de inmediato, pero no puedo delatar a quien me lo contó.

Jörg lo sostuvo en silencio con la mirada. Sabía que no podía obligarle.

—¿Cuánto tiempo hace que lo sabías? —preguntó finalmente.

—Se lo dije a David en cuanto me enteré —explicó Bill—No podría conocer algo así y quedarme callado, sabes que no sería capaz.

Jörg asintió despacio, convencido de que podía confiar en su hijo.

—Está bien, lo más importante ahora es que Georg esté bien y que esto no vuelva a suceder —murmuró—Puedes marcharte ya, ha sido un día muy duro.

Bill asintió, dispuesto a obedecer, pero permaneció sentado. Había un tema que quería tratar con su padre, algo que no podía esperar más tiempo.

—¿Has podido averiguar algo más sobre el hermano de Tom? —preguntó Bill con cautela, conteniendo el aliento.

Jörg guardó silencio unos segundos, desviando la mirada como si necesitara ganar tiempo.

—Como ya le dije a Tom, esto va a llevar mucho tiempo —respondió con evasivas—Ya le conté lo que he podido averiguar, que los archivos fueron destruidos y no encuentro a nadie dispuesto a hablar.

Bill lo observaba con atención intentando descifrar si se trataba de una verdad completa o de una media verdad cuidadosamente elegida. La forma en que su padre evitaba mirarle le hacía sospechar que aún había piezas del rompecabezas que no estaban sobre la mesa.

—¿Seguro que no hay nadie dispuesto a contar la verdad? —insistió—Siempre hay alguien que sabe más de lo que aparenta.

—Quizás, pero no es tan sencillo —murmuró Jörg dirigiendo finalmente la mirada hacia su hijo—Hay cosas que es mejor dejar enterradas.

El despacho quedó sumido en un silencio tenso. Jörg trataba de mantener la calma, pero sus ojos esquivaban los de su hijo con demasiada evidencia.

No quería seguir hablando.

Bill lo observaba con una mezcla de desconfianza y dolor intentando leer entre líneas. El modo en que su padre desviaba la mirada y el tono con el que había cerrado la conversación apuntaba a que había algo más, algo que no estaba dispuesto a compartir.

El silencio se prolongó, incómodo, casi insoportable. Ninguno parecía dispuesto a romperlo. Finalmente, Jörg carraspeó, como si quisiera dar por terminada la charla.

—Será mejor que lo dejemos aquí por hoy —dijo con voz neutra sin querer ofrecer más explicaciones—Seguiré investigando y mantendré a Tom informado de cualquier avance.

Bill asintió con lentitud y se levantó consciente de que aquella evasiva no era casual. Había secretos enterrados, y su padre estaba decidido a mantenerlos ocultos.

Y eso le dolía.

Le había prometido no tener más secretos con él, y en esos momentos sabía con certeza que había algo que no le quería revelar.

&

Tras una rápida carrera a su habitación para ponerse su bañador, se reunió con Tom en la piscina tal y como habían quedado. Se lo encontró recostado en una tumbona disfrutando de la merienda que Greta les había preparado. El ambiente parecía tranquilo, casi ajeno al torbellino de pensamientos que agitaban la mente de Bill.

Se sentó a su lado fingiendo la misma calma, aunque por dentro dudaba. Había llegado con la intención de compartir las sospechas que tenía sobre su padre pero al ver a Tom relajado decidió callar.

No quería preocuparlo sin tener pruebas de que su padre callaba un secreto relacionado con su hermano.

Tom le sonrió con naturalidad ofreciéndole un trozo de la deliciosa tarta de manzana que había hecho Greta. Bill lo aceptó con una forzada sonrisa intentando disimular la inquietud que le recorría, y mientras que Tom hablaba de cosas triviales lo observaba en silencio, preguntándose cuánto tiempo podría guardar para sí aquella duda que lo consumía.

El murmullo del agua en la piscina y la risa ocasional de Tom contrastaban con el peso que llevaba dentro. Sabía que tarde o temprano tendría que contarle lo que intuía, pero no sería ese momento.

Prefería dejarlo descansar en la ilusión de normalidad.

Entonces se dio cuenta de que Tom lo observaba en silencio como esperando una respuesta. Parpadeó como si saliera de un sueño y no pudo evitar sonrojarse al sentirse descubierto.

—No me estabas escuchando —murmuró Tom con una sonrisa— ¿Qué pasa? Pareces en otro mundo.

—Pensaba en Georg —contestó Bill, odiando tener que recurrir a una mentira para que no sospechara.

—Pronto saldrá del hospital y volverá a estar con nosotros —dijo Tom tratando de animarle—Ahora mismo está en la mejor compañía que necesita para recuperarse. Con Louise a su lado, recuperará la salud en un abrir y cerrar de ojos.

—Ha sido muy valiente —murmuró Bill con firmeza—Nadie había hecho algo así por mí o por mi familia.

—Fue todo idea suya —explicó Tom—En cuanto me contó el plan intenté quitárselo de la cabeza, pero se negó en rotundo. Quería ayudarte costara lo que costara, eso dice mucho de él.

Bill asintió con la cabeza suspirando, tanto Georg como Louise le habían demostrado que podía confiar en ellos siempre que lo necesitara.

Tom lo observaba en silencio, consciente de que aún no se había recuperado del susto. Solo quería animarlo de alguna manera y lograr que dejara de darle vueltas a lo ocurrido atormentándose con la idea de que el plan de Georg podría haber salido mal y tenido graves consecuencias.

Se incorporó un poco en la tumbona y cogiendo otro trozo de tarta la comió con deleite sin apartar de él la mirada.

—¿Sabes qué? Greta se ha superado con esta merienda —comentó con una sonrisa traviesa, ofreciéndole otro trozo a él también—Si sigues tan pensativo, me la voy a comer yo solo.

Bill se le quedó mirando y no pudo evitar soltar una pequeña risa, agradeciendo la ligereza del comentario. Tom aprovechó ese instante para acercarse más bajando la voz como si compartiera un secreto.

—Me gusta estar aquí contigo—susurró sin dejar de mirarle—Después de todo lo que ha pasado, necesitaba un momento a solas para disfrutar de tu compañía.

Bill le escuchaba en silencio sintiendo cómo la tensión que llevaba dentro empezaba a disiparse. Tom, con esa naturalidad suya, siempre encontraba la manera de devolverle la calma.

—Tienes razón —murmuró Bill aceptando el trozo de tarta—A veces olvido lo importante que es simplemente… estar juntos.

Tom sonrió con satisfacción mientras observaba cómo disfrutaba de la tarta. Tras unos segundos se inclinó hacia él y se apoderó suavemente de sus labios saboreando en ellos el el dulce sabor que aún quedaba de la tarta.

Bill cerró los ojos y se dejó llevar apartando por un instante todos aquellos pensamientos que lo atormentaban para refugiarse en la calma que le ofrecía ese momento de intimidad que compartían.

El beso se hizo más profundo, y no solo eso.

Una de las manos de Tom se posó con suavidad sobre su muslo y fue ascendiendo hasta quedar sobre su sexo. Bill no pudo evitar soltar un profundo jadeo contra sus labios al sentirle moverse sobre él, como le acariciaba con suavidad sin dejar de besarle.

Se dejó llevar sin pensar en nada más, separó sus piernas para darle mejor acceso al tiempo que se recostaba en la tumbona como si se pudiera fundir en ella. Llevó su mano abajo y la puso sobre la de Tom entrelazando los dedos con los suyos guiando sus movimientos, sintiendo como cada una de sus caricias le nublaba la vista y le hacía perder la consciencia y la noción de donde estaba llegándole a hacer que olvidara todo lo malo que había sucedido ese día.

Hasta que no pudo contenerse más y se derramó con una fuerza explosiva que le hizo alzar las caderas mientras gemía entre profundos jadeos contra los labios de Tom, quien no podía dejar de sonreír al verle en todo su esplendor.

—Te quiero… —susurró Bill sin aliento.

Sus labios apenas se separaron de los de Tom y sus ojos buscaron los suyos desesperados como si quisiera grabar aquella sensación en lo más profundo de sí mismo.

—Yo también te quiero mucho—confesó Tom también en un susurro.

Le sostenía la mirada con firmeza acariciando suavemente su mejilla con el pulgar .

En ese instante, solo existían ellos dos, unidos en un amor que les devolvía a ambos esa paz que tanto necesitaba.

&

El despacho quedó en silencio tras la marcha de Bill. La puerta se cerró con un leve chasquido y por primera vez en todo el día Jörg se encontró completamente solo. Se acomodó en la silla apoyando los codos sobre la mesa y llevándose las manos al rostro.

El aire parecía más pesado, cargado de esos pensamientos que no quería enfrentar. Sabía que había esquivado las preguntas de su hijo, que había ocultado más de lo que estaba dispuesto a admitir. Pero ¿cómo podía contarles la verdad? ¿Cómo poner en palabras aquello que llevaba años enterrado?

El recuerdo de los archivos destruidos, de las conversaciones silenciadas y de las miradas que evitaban hablar regresó con fuerza. Había secretos que no solo pertenecían a él, sino a toda una historia que se había decidido ocultar. Y en esos momentos con su hijo y Tom buscando respuestas, el muro que había levantado empezaba a resquebrajarse.

Jörg suspiró consciente de que la confianza de Bill estaba en juego. Le había prometido no tener más secretos, y sin embargo seguía guardando uno que podía cambiarlo todo. El peso de esa contradicción lo aplastaba.

Se quedó mirando fijamente la penumbra del despacho, como si en la oscuridad pudiera encontrar una salida. Pero lo único que hallaba era la certeza de que tarde o temprano tendría que hablar. Y cuando ese momento llegara, sabía que nada volvería a ser igual.

El sonido del móvil interrumpió sus pensamientos sacándolo de golpe de ellos. Jörg lo tomó con cierta desgana, y al ver su nombre en la pantalla suspiró antes de responder.

—David, perdona pero ahora no tengo ganas de hablar con nadie —se disculpó dispuesto a colgar.

—Al menos dime cómo has visto a Georg —insistió David al otro lado de la línea con tono preocupado.

—Está bien—aseguró Jörg recostándose en su asiento—Se encuentra estable y mañana le darán el alta. Es joven y fuerte, y eso ha ayudado mucho.

David guardó silencio unos segundos. Aquello ya lo sabía pero esperaba que Jörg se mostrara más abierto, que compartiera algo más de lo que había percibido en el hospital. En cambio lo notaba distante y molesto por la llamada, como si deseara terminar la conversación cuanto antes.

—Espero que lo de Paul no vuelva a repetirse —dijo de repente Jörg con firmeza—No podemos permitirnos más errores de ese tipo. Tienes que estar más atento, David.

David se quedó sin palabras al otro lado de la línea. Sabía que aquellas palabras eran más una advertencia que una simple reflexión.

—¿Me estás culpando de lo sucedido? —preguntó con cautela.

—En parte sí —contestó Jörg incapaz de contenerse—Eres el encargado del club, tu trabajo consiste en saber todo lo que ocurre allí y actuar a tiempo. Tendrías que haber descubierto hace mucho a qué se dedicaba Paul y despedirlo de inmediato sin poner en peligro la vida de Georg.

—Lo de Georg ha sido un accidente imposible de evitar—se defendió David—Aunque sospecho que en realidad ha sido planeado y no sé quién ha podido tener una idea tan descabellada. Creo que actuaron a mis espaldas, Bill me ha asegurado que él no sabía nada y quizás todo fue iniciativa de Tom o incluso del propio Georg.

—Eso ahora ya no importa —replicó Jörg con dureza—Lo único que te estoy pidiendo es que algo así no vuelva a suceder en mi club.

— ¿Por qué me hablas de esa manera? —quiso saber David esforzándose por mantener la calma— ¿Ha pasado algo?

Jörg guardó silencio recuperando el aliento. Se sentía torpe por haber explotado contra él, consciente de que no tenía toda la culpa de lo ocurrido.

—Perdóname… no debí hablarte así —se disculpó al momento—Ya te he dicho que ahora mismo no estoy para hablar con nadie. Necesito pensar.

—Habla conmigo, Jörg —suplicó David con tono conciliador—No dejes que los problemas te consuman.

Jörg cogió aire un par de veces para dejar salir todo ese enfado que había sentido y que no quería que volviera a explotar contra David. Sabía que necesitaba hablarlo con alguien y él era la única persona que le podía escuchar.

—Es sobre la investigación del hermano de Tom—dijo casi en un susurro.

—Te dije que era peligroso remover ese tema—advirtió suspirando David.

—He descubierto mucho más de lo que le he contado a Tom—empezó a decir Jörg con voz grave—Tanto él como Bill y Alexander nacieron en ese mismo hospital y el mismo día.

—Lo sé, eso ya me lo dijiste —murmuró David.

—Pero hay más —continuó Jörg inclinándose hacia adelante—He localizado a alguien que en cuanto recibió la orden de destruir los documentos decidió hacer una copia. No sé si lo hizo con la intención de hacerla pública, por si daba con alguien quisiera conocer su pasado o quizás para chantajear a los padres que adoptaron a todos esos niños robados. Yo soy uno de esos padres, y he tenido que pagar una suma considerable para obtener la copia de todos los documentos y asegurar su silencio. Y lo que he encontrado en esos papeles es sencillamente inquietante.

David lo escuchaba en silencio con el corazón encogido.

—El día que nació Tom solo hubo siete nacimientos más —explicó Jörg—Tres fueron niñas, y los cuatro restantes Tom, Bill, Alexander y otro niño más cuyo nombre no aparece.

David se quedó helado al escucharlo.

—¿Estás insinuando que el hermano perdido de Tom podría ser Bill o Alexander? —preguntó con la voz apenas audible.

—Es una posibilidad que no consigo sacarme de la cabeza—admitió Jörg—No estoy preocupado de que resultara ser Alexander, tengo miedo de que Bill sea el hermano que Tom está buscando.

—Pero… si están juntos—murmuró David incapaz de creer lo que estaba escuchando.

—Por eso estoy así —confesó Jörg con el rostro sombrío—Necesito saber cuanto antes si existe esa posibilidad.

—Consigue algo de ellos, un cepillo de dientes o lo que sea, y haz una prueba de ADN —sugirió David con firmeza.

Jörg asintió suspirando. Sabía que no podía posponerlo más tiempo.

Se despidió de David pidiéndole perdón de nuevo por haber perdido los nervios, y se levantó caminando lentamente por el despacho. Se acercó a la ventana y desde allí pudo ver lo que ocurría en eso momentos en la piscina.

Tom estaba besándose con Bill, ambos ajenos a todo lo que había descubierto. Y no solo se estaban besando, la mano de Tom descansaba en un lugar muy íntimo del cuerpo de su hijo quien parecía estar disfrutándolo más de lo que debiera.

Jörg apretó los puños sin poder evitarlo.

En ese instante supo que no dejaría pasar más tiempo sin descubrir la verdad.

Y si resultaba que eran hermanos, mantendría a Tom bien lejos de su hijo costara lo que costara.

&

Pasaron el resto de la tarde disfrutando de la tranquilidad que reinaba en el jardín, nadando en la piscina hasta quedar exhaustos. Solo entonces buscaron refugio en los brazos del otro besándose sin perder la sonrisa en ningún momento.

Al salir se secaron con las toallas y se acomodaron juntos en la misma tumbona. Con Bill entre sus brazo Tom recorría con suavidad su espalda desnuda sonriendo al sentir cómo se estremecía bajo su contacto.

—Esto es lo que llevaba tiempo necesitando —susurró Bill con un suspiro—Pasar un rato agradable sin pensar en nada y sin responsabilidades. Sobre todo después del día que hemos tenido, por un instante he logrado dejar de pensar en todo lo que podría haberle pasado a Georg si vuestro plan no hubiera salido como esperabais.

Tom lo escuchaba en silencio sin dejar de abrazarlo ni acariciarlo. Bajó la cara y fijó sus ojos en Bill que en ese momento no llevaba ni una gota de maquillaje, mostrando al natural toda su belleza. Descansaba con los ojos cerrados y una amplia sonrisa en los labios hasta que los abrió como si hubiera presentido que era observado y se le quedó mirando sin borrar la sonrisa en ningún momento.

—¿Qué miras? —preguntó en voz baja.

—Lo guapo que eres —respondió Tom incapaz de contenerse.

Bill sonrió aún más ante sus palabras y alzando el rostro logró que Tom bajara el suyo para apoderarse suavemente de sus labios.

—Tienes un lunar bajo el labio que estaba pidiendo a gritos ser besado —murmuró Tom acariciándolo con el pulgar—Me recuerdas un poco a mi madre. No conservo nada de ella, ni siquiera una foto pero lo poco que puedo recordar vagamente es que era muy guapa. Morena, con el pelo largo… y también tenía un lunar en el mismo sitio que tú.

Bill lo escuchaba en silencio, jamás le había hablado de su madre y él por respeto nunca había querido incomodarlo con sus preguntas. Sin embargo, en aquel instante no podía dejar escapar la oportunidad de saciar su curiosidad y de paso al mismo tiempo descubrir un poco más de ese pasado tormentoso que Tom llevaba consigo.

—¿Cómo murió tu madre? —se atrevió a preguntar.

—De una sobredosis —contestó Tom, removiéndose incómodo en la tumbona—Yo tenía unos seis años y estaba en casa con ella cuando sucedió. Apenas lo recuerdo pero hay una imagen que nunca podré borrar de mi cabeza, la de mi madre inconsciente tirada en el suelo. Yo creía que estaba dormida y me tumbé a su lado quedándome dormido también. Pasé horas así hasta que amaneció y ella seguía sin despertar por más que la llamaba entre lágrimas. Fue entonces cuando comprendí que algo iba mal y salí a pedir ayuda.

Bill no podía evitar que los ojos se le llenaran de lagrimas al imaginarse una escena así, un niño pequeño yaciendo junto a su madre muerta en el suelo.

—Recuerdo salir del apartamento donde vivíamos y correr por el pasillo con lágrimas en los ojos golpeando la puerta de los vecinos hasta que alguien abrió—siguió relatando Tom con la voz llena de tristeza—Apenas podía hablar, solo repetía una y otra vez que mi madre no despertaba. La mujer que me atendió me tomó de la mano y corrió conmigo de vuelta al apartamento donde se inclinó sobre mi madre intentó despertarla, pero nada cambió. Llamó a emergencias mientras yo me permanecía a un lado paralizado sin entender del todo lo que estaba sucediendo. Los minutos se hicieron eternos hasta que llegó la ambulancia, me apartaron con suavidad pero yo no podía dejar de mirar, esperando que en cualquier momento abriera los ojos y me sonriera como siempre hacía, pero no fue así.

Estaba llorando, Bill podía sentir sus lágrimas deslizarse por sus mejillas para caer sobre las suyas y mezclarse con sus propias lágrimas en un silencio compartido que hablaba más que cualquier palabra. El dolor de aquel recuerdo se hacía palpable entre ambos, pero al mismo tiempo esa unión les daba fuerza.

—Ese día marcó el final de mi infancia—dijo Tom ahogando un sollozo—Fui llevado al hogar de acogida al no tener familia alguna que se pudiera hacer cargo de mi y desde entonces el recuerdo de mi madre se ha convertido en una sombra que me acompaña y aunque intento aferrarme a lo poco que guardo de ella, la imagen de aquel instante nunca me abandona.

Bill se aferró con mayor firmeza contra su cuerpo enterrando la cara en la curva de su cuello, acariciando con torpeza su espalda como si así pudiera brindarle algo de consuelo y borrar con cada gesto la herida que aún sangraba en su interior. No necesitaba más respuestas, solo quería que Tom supiera que ya no estaba solo y que nunca más tendría que enfrentar sus fantasmas sin alguien a su lado.

—Ya no estás solo —susurró con voz temblorosa—Yo estoy a tu lado y siempre lo estaré.

Tom logró sonreír entre lágrimas y se le quedó mirando con sus ojos enrojecidos buscando los de Bill, y en ese instante comprendió que aquel amor era el refugio que había estado buscando toda su vida.

Continúa… 

Gracias por la visita. Si te ha gustado, comenta y regresa, porque pronto tendremos más 😉

por lyra

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!