
Notas: A fin de proteger mi intimidad y la de todos, he decidido permanecer en el anonimato y utilizar la imagen de Bill y Tom para representar a quienes quiero. Aún así, algunos de los hechos son reales y están escritos desde mi perspectiva. Ruego que los lectores respeten la decisión de proteger mi identidad. Ustedes me conocerán como J_twc
«Inmaculado» Fic de J_twc
Prólogo
Cuando escuchamos algún relato sobre el incesto, la víctima, como cabe esperar, siempre acaba aterrorizada ante las insinuaciones sexuales del adversario. En mi caso no fue así. Nunca quise escapar y cuando pude; mi hermano ya controlaba mi mente, mi cuerpo, mis deseos. Él me deseaba a mí y yo lo deseaba a él. Siempre volvía a casa por más.
Volví a retomar contacto con mi hermano mayor cuando estábamos en una isla, todos en familia, cuando yo tenía doce años. Pasé dos semanas en una casa alquilada para todas las vacaciones con mi hermano, que ya tenía diecisiete. Durante los primeros días no tuve intenciones de cruzar palabras con él, para ser honesto; no lo extrañaba. Había vivido sin él durante la mayor parte de mi vida y ya no lo necesitaba. O eso creía.
Cuando hablamos por primera vez después de aplicarnos la ley del hielo fue porque teníamos sed. Entonces, fui hasta la cocina y le serví un vaso de agua. No lo hice de buena voluntad, simplemente quería verme como una persona amable, un buen hermano, aunque yo más que nadie sabía que no lo era. No alcancé a llenar el vaso a la mitad siquiera cuando lo escuché entrar a la cocina y detenerse a pocos metros de mí. Me detuve y dejé de servirle agua, y en su lugar, me la bebí yo.
— Eso era para mí.
Me dijo. Y no pude evitar notar un tonito desagradable, pero sutil en su voz.
— Sí, pero se supone que iba a llevártelo yo.
Ese fue mi primer intento por verme moralmente bien con él. Pero no me había dejado darle una buena impresión. En mi mente, yo iba a servirle el vaso y llevárselo, escuchar un “gracias” y con eso me sentiría bien conmigo mismo durante todas las vacaciones.
Tom, mi hermano, solamente me miró por un microsegundo y se giró, fingiendo que iba a salir de la cocina. Yo no me tomé el tiempo para verlo marcharse y me giré para poner el vaso en el fregadero. En ese momento volví a sentir la presencia de alguien más, sabía que era él mirándome por detrás. Mirándome mientras yo abría la llave y dejaba que el agua hiciera su trabajo. Sentía como sus ojos se posaban en mis hombros y mi cuello, en mis piernas, en mis manos y en mi trasero. Moví mis caderas intencionalmente. Quería parecerle sensual.
La primera insinuación fue de parte mía. O eso creo. Es por eso que realmente no creo que yo sea una víctima.
Continúa…
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