
Fic Slash de lyra
Capítulo 16
Pasaron dos día en el apartamento descansando. Luego les salió una pequeña actuación en la misma cuidad y Saki les acompañó con Tobías y Fabián, no necesitaban que se les uniera el nuevo productor del que aún no conocían ni su nombre.
Una noche más, actuaron en directo y tras una pequeña entrevista tenían invitaciones para una gran fiesta, a la que Bill no pudo acudir para no volver a pillar una afonía. Saki se lo llevó al apartamento, o eso dio a entender. Le había conseguido un cliente nuevo y le llevó al hotel en el que se hospedaba.
Bill no tuvo más remedio que ir, con el miedo de que en esos dos días no había practicado nada y tras recordar lo que le pasó la última vez, su cuerpo no estaba lo bastante “relajado” y sintió mucho daño.
Por suerte, el hombre acabó enseguida y pudo regresar al apartamento, donde se dio una ducha nada más entrar y se metió en la cama sin molestarse en ponerse ropa interior o pijama.
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A la mañana siguiente, Tom entró corriendo en la habitación de Bill, estaba realmente excitado. Arrugó la frente al verle aún metido en la cama y cubierto hasta la cabeza con la sábana. Se puso de rodillas en la cama y se inclinó para despertarle con un beso en el cuello, la única parte de su cuerpo que vio destapada en esos momentos.
Le sintió despertar de golpe e incorporarse fulminándole con la mirada.
—Perdona, pero tengo buenas noticias—dijo Tom sonriendo ampliamente.
— ¿No pueden esperar a más tarde?—preguntó Bill con un bostezo.
—Son las 12 dormilón, ¿a qué hora te acostaste anoche?—le interrogó.
Se encogió de hombros como respuesta, no lo sabía de verdad. Se fue directo a la ducha y no vio que hora era en el móvil. Sólo quería meterse en la cama y descansar tras esa maldita noche.
—A partir de ahora ya no podremos regresar tarde, nos han presentado al productor que hará que nos vayamos a la cama a las 10 y comamos comida sana— —le explicó Tom.
— ¿Quién es?—preguntó sin mucho interés.
—Se llama David Jost, tiene unos 35 años y es super enrollado—contestó Tom sonriendo—Ayer nos lo presentaron en la fiesta que te perdiste.
—Ya ves…—contestó Bill haciendo un gesto con la mano.
—Esta tarde David nos quiere ver a los cuatro, así que levántate y vístete—dijo Tom tirando de la sábana.
Bill se movió todo lo rápido que le permitió su dolorido cuerpo. Agarró la sábana justo a tiempo, no impidiendo que Tom viera que…
— ¡No llevas nada!—gritó Tom haciéndose el escandalizado.
—Baja la voz, idiota, te va a escuchar toda la casa—riñó Bill fulminándole con la mirada.
Se cubrió de nuevo con la sábana y se dio la media vuelta en la cama, escuchando esa vez un grito ahogado de Tom.
—Bill….estás sangrando…
Se volvió de inmediato abriendo los ojos como platos. Levantó la sábana y echó una mirada. Tenía una pequeña hemorragia, por sus muslos bajaba un hilillo de sangre.
—Ahora mismo me dices que hiciste anoche—exigió Tom tirando de nuevo de la sábana.
Pero Bill la apretó con fuerza contra su pecho. Le daba mucha vergüenza que le viera….que supiera…
—Bill—llamó Tom perdiendo la calma.
— ¿Acaso te pregunto yo por tus relaciones sexuales?—preguntó enfadándose—Lo que yo hago o dejo de hacer no es asunto tuyo.
—Esto es serio, estás sangrando y…. ¿qué te han hecho?—insistió.
—Nada….que yo no quisiera—murmuró.
— ¿Eres masoca o qué?—estalló Tom.
—Eso a ti no te importa, sal de mi habitación—exigió con un hilo de voz.
—No, te quiero ayudar—se negó en rotundo Tom.
—Ayúdame marchándote ahora mismo, no haciéndome estúpidas preguntas ni volviendo a mencionar este asunto—gritó fuera de sí.
Tom se levantó de la cama de inmediato, cuando Bill se ponía así estaba intratable. Salió de la habitación dando un sonoro portazo, no escuchando como rompía a llorar cubriéndose al cabeza con la almohada.
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Así se quedó el resto de la mañana, hasta que un tímido Georg le avisó de que la comida estaba lista y tenían que estar en la discográfica en dos horas. Se levantó con pereza mirando bajo las sábanas, la hemorragia se había detenido hacía tiempo, pero sus sábanas estaban teñidas de rojo aquí y allá.
Decidió cambiarlas más tarde. Caminó desnudo por la habitación y se dio una ducha rápida, la segundo de ese día sin contaba con la que se dio de madrugada. Se secó el pelo por encima, dejándolo liso y con el algo húmedo todavía bajó a comer con sus compañeros.
Tom estaba sentado dándole la espalda. Cogió aire y se sentó a su lado sin pronunciar palabra. Apenas probó bocado, últimamente casi no comía nada, lo que había dado la voz de alarma sobre una posible anorexia. En todas las noticias se le acusaba de estar realmente delgado y que con eso daba mala imagen. Pero no podía comer nada cuando su estómago estaba revuelto día sí y día también.
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Tras la comida un coche les fue a buscar. Saki lo conducía y él mismo le llevó a la discográfica. Intercambió una mirada con el cantante que entendió al instante. Se entretuvo abrochándose la cazadora mientras que Saki se le acercaba por su espalda.
—Dentro te espera un nuevo cliente, David está ahora ocupado y tardará. Tienes tiempo de hacerle un trabajillo rápido y reunirte con tus compañeros como si nada hubiera pasado—le explicó con una amplia sonrisa.
Asintió resoplando. Mientras que solo fuera una felación…en unos días no podría hacer nada más, tenía miedo de volver a sangrar.
Siguió a sus compañeros dentro de la discográfica y entró en el ascensor que les estaba esperando. Subieron a la segunda planta y una secretaria les informó que David se retrasaba y que por favor le esperaran. Les hizo entrar en una sala en donde había unos dulces y botellas de agua.
Los chicos se sentaron en las sillas a esperar a su nuevo productor mientras picaban algo. Bill cogió una botella de agua y echó un trago largo, sentía reseca la garganta.
—Voy al baño—murmuró sin dirigirse a nadie.
Salió de la habitación y miró a su derecha. Saki le señalaba con disimulo una puerta y asintió con la cabeza. Le vio desaparecer por el lado opuesto del pasillo y se encaminó suspirando. Abrió la puerta sin llamar y le vio de espaldas. Hablaba por el móvil y de repente se giró cuando sintió que cerraba la puerta. Le sonrió y le indicó que se acercara mientras que él tomaba asiento.
Se pasó la lengua por los labios y se le acercó con paso lento
—Te dejo, ahora estoy algo ocupado. Te llamo luego—le escuchó despedirse.
Le vio colgar el teléfono y mirarle sonriendo.
—Bill Kaulitz—dijo sin más.
Asintió y antes de que reaccionara se arrodilló en el suelo y puso una mano en su entrepierna.
— ¡Hey! ¿Qué estás haciendo?—gritó el hombre separándose de golpe.
Le cogió con fuerza por los brazos y le hizo levantarse, mirándole con una expresión extraña en la cara.
—Te he hecho una pregunta—dijo sacudiéndole con suavidad.
—Una maldita mamada, ¿para qué has pagado si no?—preguntó rompiendo a llorar.
Los nervios pudieron con él, nunca antes hablaba con los clientes pero tras tanto tiempo iba a estallar de un momento a otro. Y ese momento había llegado.
— ¿Una…mamada? ¿Te pagan por hacer esto?—preguntó el hombre incrédulo.
Bill le miró ladeando la cabeza sin entender, iba a decir algo cuando llamaron a la puerta y el hombre le soltó con rapidez.
—David, los chicos ya han llegado—dijo una secretaria asomando la cabeza—Oh, ya has conocido a Bill.
Bill miró al tal David con los ojos llenos de miedo, estaba claro que se había equivocado de puerta, que él no le esperaba…y se había enterado de su secretito de la peor de las maneras…
Continúa…
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