
Fic Slash de lyra
Capítulo 17
—Diles al resto que esperen, Bill y yo tenemos un asunto pendiente—pidió David a la secretaria.
La chica asintió y cerró la puerta. Miró a Bill y le cogió de nuevo por los brazos, más suavemente esa vez.
—Cuéntame que está pasando aquí—le ordenó con firmeza.
Bill empezó a negar con la cabeza mientras que lágrimas negras surcaban sus mejillas y se perdían por su cuello. Pensaba con rapidez una excusa buena, pero en esas circunstancias le era imposible pensar con sensatez.
—Esto…era solo una broma…—musitó con un hilo de voz.
—No te creo—le cortó David—Estás realmente asustado, dime desde cuando te obligan a hacer esto y quién.
Sabía que alguien le estaba obligando, podía leerlo en sus asustados ojos. Si lo hiciera por placer, estaría sonriendo en esos momentos, y no llorando como un niño pequeño.
—No… No puedo…—susurró Bill.
—Déjame ayudarte, puedes confiar en mí—insistió David con suavidad.
Le miró y se derrumbó delante de él. No podía más, eso se tenía que terminar costara lo que costara.
—Saki….es él quien me obliga desde que cumplí los 17…
— ¿Los 17 años? ¿Llevas medio año dejando que…?
—Que me violaran, si—gritó Bill—Hombres que me doblaban la edad, que podían ser mi padre y les gustaba follar con un niño inocente que lloraba sin que nadie le escuchara.
—Yo te escucho—susurró David abrazándole con fuerza—Yo te estoy escuchando….
Sintió que se le partía el alma, el joven cantante lloraba desconsolado entre sus brazos y él no sabía cómo consolarlo. No se lo podía creer era un niño y había sido obligado a hacer esas atrocidades…
Pensó un plan con rapidez. Lo primero de todo era el bienestar de Bill, si salía a la luz lo que le había pasado podría caer muy bajo y tenía mucho miedo de lo que pudiera hacer. Pero ese tal Saki no se podía ir de rositas.
Sintió que los sollozos remitían y dejaba un ligero hipo. Vio en el suelo la botella de agua que Bill había llevado en sus manos y tras hacerle sentarse en una silla se inclinó a cogerla y pasársela.
—Bebe con calma….te prometo que nunca más te van a…
No pudo terminar la frase, no podía pronunciar esa palabra. Le llevó él mismo la botella a los labios, al cantante le temblaban las manos y la podía derramar. Escuchó que llamaban a la puerta y se puso delante de él para que no le vieran.
—David, perdona pero se hace tarde—le avisó la secretaria.
—Hay cambios de planes, diles a los demás que hoy no les puedo ver. Bill y yo tenemos cosas de que hablar—dijo con voz grave.
Vio como la secretaria asentía y les dejaba a solas. Entonces se volvió y miró al chico que tenía delante de sus ojos, sollozando por lo bajo mientras se retorcía las manos preso por los nervios.
—Bill, dime que puedo hacer por ti. ¿Necesitas un médico?—preguntó con suavidad.
Le vio negar con la cabeza mientras comenzaba a ponerse en pie.
—Tengo que volver con mis compañeros….mi hermano se estará preguntando donde estoy—murmuró tratando de pasar por su lado.
—Los he mandado a casa, tengo que hacer algo por ti—insistió David.
—Me has escuchado, con eso basta—negó Bill.
David le vio salir de su despacho odiándose por no poder hacer nada más por él. Cogió el teléfono y marcó el número de uno de los abogados de la compañía. Entre los dos harían algo por el joven cantante…
.
Salió al pasillo sin mirar quien tenía delante, chocándose contra una fornida espalda.
— ¡Bill! ¿Dónde demonios te habías metido?—preguntó Saki cogiéndole con firmeza del brazo—Te has equivocado de puerta, idiota.
Trató de soltarse, pero Saki le clavaba los dedos en el brazo y tiraba de él hacia la puerta de al lado, pero no se esperaba que se abriera por la que Bill había salido.
—Suéltale de inmediato—ordenó David fulminándole con la mirada.
A Saki no le quedó más remedio que obedecer, no podía decirle cuatro palabritas bien dichas, como que por su culpa iba a tener que prescindir de algunos clientes.
—Tengo que llevar a los chicos al apartamento—explicó Saki carraspeando.
—No hace falta, los llevaré yo mismo—dijo David cogiendo del brazo al cantante—Y tú no te vuelas a acercar a Bill, a ninguno de ellos…
Saki dirigió una mirada al cantante, que no sabía dónde meterse y se refugiaba tras la espalda de David. Lo entendió de inmediato, se había chivado y todo había salido a la luz. Pero aún le tenía pillado, su familia, su hermano…el mundo entero podría saber quién era de verdad Bill Kaulitz si él abría la boca…
Y David lo sabía, pero no lo iba a permitir. Ya tenía un plan en mente y tras coger al cantante con firmeza del brazo lo llevó hasta la sala en donde esperaba el resto del grupo comiendo y bebiendo como si nada.
—Chicos, perdón por el retraso—se disculpó cerrando la puerta tras de sí—Bill me estaba contando que no se siente bien y he decidido aplazar la reunión.
Todas las miradas se dirigieron al cantante, que mantenía la suya inclinada y se mordía el labio para que no temblara del miedo que estaba sintiendo en esos momentos. Saki sabía que se había ido de la lengua, y ni más ni menos que con uno de los productores de la discográfica. Su puesto de trabajo pendía de un hilo, al igual que su vida….si salía a la luz lo que había estado haciendo, desearía estar muerto…
—Sabía que no estabas bien—dijo Tom chasqueando la lengua.
David le miró alzando una ceja, ¿sabría lo que le pasaba a su hermano y aun así se había callado? No se lo podía creer, le habían hablado de los dos hermanos, de lo muy unidos que estaban y lo mucho que se apoyaban. Era imposible pensar que uno lo pasara mal y al otro le diera igual…
—Os llevaré al apartamento yo mismo—siguió diciendo David.
— ¿Y Saki?—preguntó Georg extrañado.
—A partir de ahora se harán muchos cambios—contestó David con firmeza—Ya os pondré al corriente cuando hable con los demás productores.
Los chicos asintieron en silencio y se pusieron en marcha. Bajaron al parking y entraron en el coche que el mismo David condujo y les llevó a casa.
—Ahora mismo te vas directo a la cama—dijo Tom cogiendo del brazo a Bill.
David no pudo evitar sonreír lo por lo bajo, ahí estaba esa preocupación de hermano de la que tanto había oído hablar. Entró en el apartamento tras ellos y dejó que se lo enseñara Georg y Gustav.
—En la planta de abajo está la sala de ensayos, la cocina y el salón—explicó Gustav—en el piso superior, la cabina de grabación y nuestras habitaciones.
David le siguió escaleras arriba. Dio un vistazo a la sala de grabación, admirando lo bien equipada que estaba. Salió de ella y se asomó a la segunda puerta que había a la derecha y que estaba entre abierta. Era la habitación del cantante, que en esos momentos estaba metido en la cama y tapado hasta la cabeza.
Pegó un bote cuando la puerta se abrió del todo y salió el guitarrista….
—Tom—dijo sonrojándose.
—Voy a prepararle un té a mi hermano, ¿le echas un vistazo?—pidió Tom.
—Claro, ¿qué le pasa?—preguntó tratando de averiguar si realmente sabía algo.
—De repente se ha puesto muy pálido y dice que está mareado—explicó Tom—Le he puesto la mano en la frente pero no tiene fiebre. No lo sé, se ha puesto muy nervioso de repente….
—Habrá cogido frío—murmuró David—Déjame hablar con él, si le veo realmente mal os doy unos días libres y podéis ir a casa.
—Lo que necesita mi hermano son unos cuantos mimos de mi madre—rio Tom asintiendo.
“O su consuelo porque le han hecho mucho daño”—pensó David suspirando.
Vio a Tom dirigirse al piso inferior y llamó con suavidad a la puerta antes de entrar, no quería sobresaltar al cantante más de lo que ya estaba.
— ¿Puedo pasar?—preguntó asomando la cabeza.
Vio al cantante incorporarse en la cama y lo tomó como un sí. Entró y cerró la puerta del todo, sentándose en el borde de la cama algo alejado de él para no molestarle.
—Bill, he estado hablando con tu hermano…—empezó a decir.
— ¿Se lo has contado?—interrumpió Bill con el miedo brillando en sus tristes ojos.
—No, tranquilo que tu secreto está a salvo conmigo—le aseguró, mintiéndole en parte.
Había ideado un plan, hablaría con un abogado amigo suyo y se lo contaría todo para que le ayudase. Tenían que alejar a Saki todo lo posible del cantante, pero sin que saliera a la luz todas las violaciones a las que había sido sometido. Pero no se podría librar de la cárcel, tenía que pagar por lo que había hecho, no irse de rositas…
—Bill, no tengo más remedio que tomar cartas en el asunto, no puedo quedarme de brazos cruzados sabiendo lo que te han hecho…
—Si dices algo….cometeré una locura—amenazó Bill sin mucha convicción—Mentiré, diré que lo haces por despecho por negarme a acostarme contigo…huiré de Alemania …
—Sé que no serás capaz de hacer ninguna de esas dos cosas—dijo David con calma—Puedes confiar en mí, nadie sabrá nada. Solo quiero mandar a Saki muy lejos de ti, que nunca te vuelva a poner una mano encima ni amenazar.
—Saki nunca me hizo nada—murmuró Bill por lo bajo—Me dijo que…que los maricas como yo le dábamos asco…
David maldijo por lo bajo, el dolor que había en la cara del cantante era contagioso. Sentía los ojos llenos de lágrimas y un nudo en la garganta.
—Déjalo todo en mis manos, confía en mía—dijo atreviéndose a cogerle una mano—Volverás a ser ese niño feliz, nadie volverá a abusar de ti y cuando menos te lo esperas, volverás a sonreír.
Bill resopló asintiendo con la cabeza, le tenía pillado de nuevo. No podía negarse, aunque en el fondo sabía que con David iba a ser bien distinto. Se le veía que era buena persona y se preocupaba por su bienestar. No le quedaba más remedio que confiar en él.
David le apretó la mano con cariño y se levantó de la cama cuando sintió que la puerta se abría. Tom entraba llevando un té y tras despedirse de los dos hermanos les dejó a solas mientras realizaba dos llamadas.
Una a su amigo el abogado, y otra al padrastro de los hermanos. Le informaba que les daba unos días libres para que los pasaran en casa, que estaban sometidos a mucho trabajo y estrés…y que su hijastro pequeño echaba mucho de menos a su madre…
Continúa…
Aqui terminaria la primera parte del fic, a partir del próximo capítulo, la historia va a tomar otro rumbo por asi decirlo. ¿Como sera la vida de Bill sin Saki? ¿Podra curar esa herida abierta?