Inocencia interrumpida 19

Inocencia interrumpida 19

Fic Slash de lyra

Capítulo 19

Esa noche tenían una actuación y no podía estar más nervioso. Entre bastidores se hallaba uno de los productores con el que había tenido que acostar obligado por Saki. Le recordaba porque fue uno de los pocos que le «trató» bien, preocupándose de que no sufriera más de lo necesario.

Trataba de esconderse, no le dejaba de sonreír y mirar de arriba abajo. Su actitud no pasó desapercibida y antes de salir al escenario, David le abordó cogiéndole del brazo.

— ¿Te pasa algo?—preguntó en voz baja—Estás distraído…

—No, son…los nervios—musitó desviando la mirada.

David se le quedó mirando, a la espera de que le dijera algo más pero el regidor les avisó que saldrían en dos minutos y no le quedó más remedio que soltarle. Le vio reunirse con sus compañeros y hermano y salir al escenario mostrando una amplia sonrisa, pero forzada.

Le vigiló desde bastidores, cantó muy bien y luego manejó la entrevista a la perfección. Era inevitable que saliera alguna pregunta relacionada con su antiguo guardaespaldas, pero el cantante la eludió sin perder la calma, aludiendo que esos era problemas internos que no afectaban al grupo en sí.

Siguieron la entrevista centrándose solo en sus planes futuros y se despidieron de las fans que les aclamaban. Una vez en bastidores, David les felicitó y les anunció que había una fiesta a la que habían sido invitados.

Todas las miradas se dirigieron al cantante, esperando a que se negara como ya iba siendo una costumbre. Pero esa vez fue distinta, le vieron asentir y todos respiraron aliviados mientras recogían sus cosas y se ponían en marcha.

Tom se le acercó y como ya hiciera el productor se lo llevó a un aparte para hablar con él en voz baja.

—Sabes que no tienes que ir por obligación, que si quieres volver al hotel yo…—empezó a decir.

—Estoy cansado, Tom—cortó Bill suspirando.

—Oh, pues nos vamos al hotel—sentenció Tom.

—No, no es eso—replicó Bill—Estoy cansado de que todo el mundo me trate como si fuera de cristal. Llevo un tiempo sintiéndome mal y creo que me merezco algo de diversión por una maldita vez.

No quería estallar de esa manera y menos delante de Tom. Pero era cierto, lo llevaba unos días pensando. El miedo se había terminado, llevaba unos días en lo que lo único que sentía era la necesidad de estar con alguien. Era extraño, pensaba que tras lo pasado nunca más volvería a pensar en hacer el amor, pero…era humano, y tenía sus necesidades.

Tom le miró asombrado por su salida de tono, pero le entendía en el fondo. Fuera lo que fuera que le hizo daño en el pasado, se había terminado y estaba más recuperado. Había vuelto a sonreír y si esa noche se quería divertir, él le acompañaría encantado.

—Pues no se hable más—dijo asintiendo con la cabeza—Esta noche nos vamos de fiesta, nos cogemos un pedo y a disfrutar, que son dos días.

Bill no pudo evitar soltar una carcajada. Eso era lo que necesitaba, desinhibirse. Recogió su cazadora y siguió a Tom. En el parking les esperaba un coche y se subieron a el suspirando aliviados porque al día siguiente no tenían nada que hacer. Era su día libre y podrían quedarse hasta tarde en la fiesta y beber lo que quisieran.

.

Nada más entrar por la puerta, se dirigieron a la barra y pidieron cuatro cervezas con las que brindaron por esa noche. Luego la mitad del grupo se desperdigó y la otra mitad se fue al reservado que les habían asignado a echar una vista al panorama.

—No hace falta que te quedes conmigo—dijo Bill mirando a Tom—Ve a divertirte, yo ya me las apaño.

No quería echarle, pero con él a su lado no podía echar un vistazo. Siempre había algún chico que se le insinuaba, no es que fuera un secreto su tendencia sexual. Simplemente, no entendía porque tenía que confirmarla ante el mundo entero. Era gay y punto, no había porque hablar del tema solo para acallar las voces.

Y con Tom al lado, nadie se le acercaría. Así que no le quedaba más remedio que…»echarlo»…

A Tom no le quedó más remedio que asentir, en el fondo sabía porque se lo decía. Se sentía algo cortado con él a su lado, sin la libertad necesaria para poder tontear.

—Ten mucho cuidado—murmuró apretándole con cariño un brazo.

Bill asintió y esperó hasta que le dejó a solas. Entonces recorrió la sala donde se hacía la fiesta con otros ojos. Se fijaba en cada chico que le miraba, más en los que le sonreían…más de uno había asistía a las fiestas a las que él iba solo para ver si esa noche podía tener algo con él.

Siguió mirando hasta que sus ojos localizaron al productor del programa en el que habían actuado. Se puso tenso y desvió la mirada, observando por el rabillo del ojo como se le acercaba. No sabía dónde meterse, no le quedaba más remedio que plantarle cara…

—Hola Bill—le saludó cuando llegó a su altura— ¿Te…te acuerdas de mí?

Asintió ligeramente con la cabeza mientras pensaba como quitárselo de encima.

—Me enteré de lo de Saki—comentó el productor—Nunca me cayó bien, siempre me dio la impresión de que te…trataba mal.

— ¿Qué Saki me trataba mal?—repitió Bill alzando una ceja.

Se quedó mirando al productor con ganas de soltarle que era la gente como él la que le «trataba» mal, que si tanto se preocupaba podría haberse negado cada vez que Saki le llamaba y le ofrecía acostarse con un niño.

—Yo…no sé cómo lo harás ahora—murmuró acercándosele peligrosamente—Pero he conseguido una habitación en tu mismo hotel, y si quieres…

Estaba a punto de largarse dejándole con la palabra en la boca, ¿cómo se le ocurría «insinuársele» de esa manera? ¿De verdad esperaba que se fuera con él olvidando todo lo mal que lo había pasado?

Desvió la mirada. El posible candidato que había localizado minutos antes se había cansado de esperar y en esos momentos bailaba con otro chico. Maldijo por lo bajo y centró su mirada en el productor que esperaba ansioso su respuesta.

Asintió ligeramente con la cabeza y tras terminarse de un trago su cerveza, pasó por su lado camino de la puerta. Por suerte se encontró con Georg y le dijo que le dolía la cabeza y regresaba al hotel. Sabía que él no le haría ninguna pregunta ni trataría de acompañarle como haría Gustav o Tom. Y más suerte tuvo que David no le estuviera vigilando.

Pudo salir de la fiesta sin ningún contratiempo y esperó al productor. Se había quedado rezagado para no levantar sospechas, pero al minuto estaba a su lado y le señalaba el lugar donde tenía aparcado su coche. Subieron a el y media hora después llegaban al hotel.

Entraron separados, Bill pidió su llave en recepción y pidió expresamente que nadie le molestase. Entró en el ascensor y en el esperó a que se le reuniera el productor. Vio que pulsaba el botón de la misma planta en la que estaba su habitación, lo que le hizo preguntarse cómo se había enterado. No se lo imaginaba llamando a David para pedirle el número de su habitación para poder acostarse con él sin levantar sospechas…

Salieron del ascensor y le señaló el camino. Era una habitación dos puertas más allá de la suya. Prefería que no fuera la suya, mejor que no vieran a nadie tan mayor saliendo de su habitación, no quería dar explicaciones innecesarias.

Por suerte no había nadie por el pasillo a esas horas y pudieron entrar sin ser vistos.

— ¿Quieres tomar algo más?—preguntó el productor mientras le veía dirigirse a la cama.

—Otra cerveza—murmuró Bill mientras se quitaba la cazadora.

La dejó bien colgada en el respaldo de una silla y aceptó el botellín que le ofrecían. Se lo llevó a los labios y echó un trago largo. Luego lo dejó sobre una mesa y terminó de quitarse la ropa mientras que le productor abría la cama y le imitaba.

Se tumbó en ella de espaldas, no pudiendo evitar ponerse tenso cuando le sintió acostarse a su lado y pasarle una mano por el muslo.

—No te preocupes por nada—murmuró el productor—Tengo preservativos e iré con mucho cuidado.

Bill asintió recostándose en las almohadas. Hacía mucho tiempo que no lo hacía y su cuerpo no estaba preparado, por no hablar de que no podía evitar tensarse cada vez que le tocaba. Se mordió el labio y cerró los ojos suspirando, tratando de calmarse. Se concentró en lo que le estaban haciendo sin pensar que nadie le estaba obligando a hacer algo que él no quisiera.

Esa noche era bien distinta, lo deseaba. Separó los labios y dejó escapar un gemido incontrolado cuando sintió que le besaban los muslos y más abajo, mientras que una mano le acariciaba la entrepierna de arriba abajo.

Si, esa noche todo iba a ser distinto, al fin iba a obtener algo de placer.

Alzó instintivamente las caderas cuando sintió unos labios lamerle el miembro de arriba abajo, soltó un gemido incontrolado y se mordió el labio para no gritar muy alto. Le necesitaba dentro de su cuerpo, sentir algo del placer que hasta entonces le había sido prohibido.

Aferró la sábana entre los dedos al sentir dos dentro de su cuerpo. Alzó más las caderas y se retorció en la cama gimiendo.

El productor sonrió contra su miembro sin dejar de succionar mientras le iba preparando con los dedos. En el fondo se sentía mal por hacerlo con un niño, pero…ya había cumplido los 18 y era mayor de edad, y según le había contado el ex guardaespaldas, era algo que llevaba haciéndolo desde bien temprano….casi desde los 15 años…

No es que eso lo justificara, pero viéndole disfrutar esa noche (no como en su último encuentro, cuando le dio la sensación de que lo hacía por obligación), no podía negarse a probar su cuerpo una vez más.

Una vez que le sintió preparado, se levantó con pesadez y estiró una mano. Había dejado en la mesilla su cartera y dentro de ella había dos envoltorios de plásticos. Él también estaba ya preparado, desde que entrara en la habitación con el joven cantante su entrepierna gritaba por ser liberada.

Rasgó el envoltorio y se puso el preservativo ante la atenta mirada del cantante, que viendo que ya estaba listo rodó sobre su cuerpo y quedó mostrándole su suave espalda. Se colocó sobre él alzando levemente las caderas con ambas manos. Le rozó la entrada y sonrió al escuchar otro de sus gemidos de placer.

Cogió aire y fue entrando en su cuerpo poco a poco, parando cuando le sentía ponerse tenso y avanzando cuando suspiraba y se relajaba. Empezó a moverse a un ritmo lento hasta que el cuerpo del joven cantante se adaptó a su miembro y entraba y salía con más facilidad.

Entonces aceleró el ritmo de las embestidas al tiempo que enterraba la cara en la curva de su cuello y gemía y suspiraba…

Bill se mantenía con los ojos cerrados, mordiéndose el labio cada vez que le sentía entrar en su cuerpo. Al principio no había podido evitar ponerse tenso, pero a medida que su cuerpo se adaptaba empezó a disfrutar y los gemidos iban cobrando volumen.

Enterró la cara en las almohadas, moviéndose al ritmo de las embestidas, llevando una mano abajo y masturbándose él mismo. Se derramó entre sus dedos con un último gemido, al tiempo que el productor lo hacía dentro de su cuerpo.

Le sintió salir entre jadeos. Se puso de costado en la cama recuperando él también el aliento al tiempo que cubría su desnudez con la sábana. Le sentía acostado a su lado, jadeando y suspirando. Pero pasados unos minutos se levantó sin decir nada y se vistió con rapidez.

—Me voy ya, me esperan en casa—le explicó con torpeza—En la mesilla tienes lo tuyo, podemos repetir cuando quieras.

Bill se abstuvo de contestarle que no lo creía. Esperó con los ojos cerrados hasta que escuchó cerrarse la puerta. Entonces se incorporó y miró la mesilla intrigado. ¿Qué había querido decir con «tienes lo tuyo»?

Enseguida lo averiguó al ver un fajo de billetes extendidos sobre la mesilla. Alargó una mano y los cogió. Se puso a contarlos, había 120€ exactos. No podía creérselo, ¿esos eran sus honorarios? ¿El precio que Saki le había impuesto?

Su primer impulso fue dejar el dinero, o romperlo…pero se lo pensó mejor. Llevaba tiempo sufriendo en silencio, se merecía una recompensa y de repente se acordó de que necesitaba unas botas nuevas. Había echado el ojo a unas en un escaparate, pero le parecieron demasiado caras. Ahora sin embargo, tenía para pagarlas y si…como ya había dicho el productor se volvían a ver (ya fuera con otro o él), podría comprarse todo lo que se le antojara.

Se levantó de la cama de un salto y se vistió él también con rapidez. Se metió el dinero en el bolsillo interno de su cazadora y abrió la puerta de la habitación sacando primero la cabeza por ella. No había nadie, el pasillo estaba desierto. Salió y recorrió los escasos metros que le separaban de su habitación. Entró y cerró tras él. Se fue directo al baño y se dio una ducha rápida.

Media hora después estaba profundamente dormido en su cama, con una sonrisa en los labios que cada vez se iba haciendo más ancha…

Continúa…

Gracias por la visita, te invitamos a dejar un comentario.

por lyra

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!