Inocencia interrumpida 3

Inocencia interrumpida 3

Fic Slash de lyra

Capítulo 3

Al día siguiente bajó a desayunar con un nudo en el estómago. No sabía cómo enfrentarse a la vida que le esperaba. En el comedor se encontró con Tom pero no le dirigió la palabra. Estaba enfadado con él, por no haberle ayudado cuando más le necesitaba. Le había fallado, y nunca llegó a imaginar que llegaría ese momento, en el que una maldita chica se interpondría en su hermandad…

—Bill—llamó Tom mientras tragaba la tostada que se estaba comiendo.

Le ignoró con descaro. Cogió una jarra de leche y se estaba sirviendo un bol de cereales cuando Tom le rozó el brazo.

—Te estoy hablando—dijo Tom con calma.

Resopló y giró la cara para mirarle con una expresión enfadada.

— ¿Qué?—preguntó de malas maneras.

— ¿Estás bien?—preguntó Tom a su vez—Ayer me dejaste preocupado…

— ¿Ah, sí? Nadie lo diría, seguro que desaparecí de tu cabeza cuando te tiraste a esa chica—dijo fulminándole con la mirada.

—Vale, metí la pata. Lo siento, no lo volveré a hacer. Pero ayer te echaste a llorar y aun no sé el porqué.

—No me eché a llorar—cortó Bill con brusquedad—Se me metió humo en los ojos…

—No me mientas, estabas llorando y decías que te querías ir a casa. ¿Qué ha pasado?—exigió Tom.

—Nada—contestó levantándose—No te preocupes por mí, ya no hace falta.

Salió del comedor dejando a Tom con la palabra en los labios. Entró en el ascensor y corrió a refugiarse a su habitación. No pensaba salir de ella si no era estrictamente necesario, Saki podía pillarle a solas y no quería darle oportunidad de volver a chantajearle…asustarle….

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Pero tenían una sesión de fotos a las 11 de la mañana y no le tocó más remedio que entrar en el baño a arreglarse. Se dio una ducha rápida y alisó su pelo con la mirada perdida. Ni siquiera sabía cómo había podido maquillarse con esas manos que no paraban de temblarle.

Se vistió sin fijarse bien en lo que se ponía y salió de la habitación cuando llamaron a la puerta. Respiró aliviado al ver a Fabián. Caminó delante de él y fueron recogiendo a sus compañeros de grupo por el camino. Entraron en el ascensor y él se entretuvo buscando nada en su bolsa de mano. Solo quería evitar la mirada penetrante de Tom, no quería que volviera a preguntarle porque se echó a llorar la noche anterior. No quería porque sentía que se derrumbaría y acabaría confesando, mandando a la mierda su vida y su carrera.

Disimuló sacando sus gafas de sol y se las puso antes de que se abrieran las puertas del ascensor. Salieron al hall del hotel, desde allí podían escuchar los gritos del grupo de fan que estaba allí reunido desde primera hora de la mañana.

Esperaron hasta que Tobías se les reunió y dos minutos después Saki daba luz verde. Salieron del hotel, dedicaron unos minutos a sus fans y subieron al coche que les esperaba.

—La sesión de fotos durará hasta la 1, luego se servirá un almuerzo frío y os dejare media hora para descansar antes de una entrevista y luego ya a la tarde actuaréis en un programa—explicó Saki consultando la agenda que llevaba siempre consigo.

Ese no era parte de su trabajo, pero hasta que encontraran a la persona adecuada para vigilar a los chicos mientras estaban fuera de sus casas, no le quedaba más remedio que asumir el temporal papel de manager.

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Llegaron al estudio donde sería la sesión de fotos y mientras que a Bill le retocaban el maquillaje, los demás iban posando uno a uno. Cuando le llegó a él el turno, tragó saliva antes de recorrer la habitación delante de 5 pares de ojos.

Sentía los de Saki bien fijos en su nuca, lo que le hacía jadear sin poderlo evitar. Se clocó en su marca y posó para el fotógrafo, esbozando su mejor sonrisa falsa. Luego posó al lado de Tom, consiguiendo relajarse un poco.

Terminada la sesión, disfrutaron de ese almuerzo prometido y luego media hora para descansar. Entraron en una habitación acondicionada con 4 sofás y cada uno se tumbó en uno. Cerró los ojos fingiendo dormir, pero su mente no dejaba de trabajar. Sabía que Saki hablaría con él en cuanto le pillara a solas, no le quedaba más remedio que seguir a Tom como un perrito faldero, contestando con monosílabos cada vez que le preguntara si le pasaba algo.

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El tiempo se les pasó volando y tras actuar se dirigieron al backstage. Saki les tenía preparada una gran sorpresa, sobre todo para Bill. Había tenido tiempo de hablar entre bastidores con un productor de aspecto aburrido que no hacía más que hablarle de lo bien que cantaba Bill y como le gustaba la ropa que llevaba.

—Si te lo quieres tirar, no hay ningún problema—le dijo Saki sin más.

Rio al ver la cara que ponía mientras buscaba una excusa para decirle que él no….con niños no…

—Tiene 17, y créeme, no es su primera vez—le dejó claro—Y todo se hará con total discreción.

Eso terminó de convencerle. Concretaron los detalles y Saki le prometió que en media hora estaría a su disposición.

—Estáis de suerte, me sé de una fiesta que os esperan ansiosos a los cuatro, pero me temo que Bill no puede ir—dijo mirando fijamente al cantante.

— ¿Y eso? ¿Te sientes mal de nuevo?—preguntó Tom mirando a Bill.

Todos esperaban a que separara los labios y contestara, pero Bill solo podía mordérselos con fuerza hasta saborear su propia sangre. Saki se le adelantó resoplando, esperaba que fuera mejor en la cama que inventando excusas rápidas.

—Sí, es la garganta. Tanto humo solo se la pondría peor—contestó por el cantante.

—Pues si tú no vas, yo tampoco—dijo Tom con firmeza.

—Bueno, no podéis defraudar a las fans, Bill se queda por motivos de salud tú no tienes excusa—dijo Saki tajantemente.

Con eso puso punto final a la discusión. Le hizo una señal a Tobías y otra a Bill. A Tobías le dejaba a los tres chicos a su cuidado con la ayuda de Fabián. A Bill le ordenaba que se reuniera con él.

— ¿Por eso llorabas ayer?—insistió una vez más Tom—Te dolía la garganta y estabas preocupado por si teníamos que suspender algo, ¿verdad?

—Eres un genio, Tom—murmuró Bill haciendo una mueca de dolor.

¿Qué le tendría preparado Saki? Cogió su cazadora y bolsa de mano, y se despidió de sus amigos y hermano con un leve movimiento de cabeza, tragándose las lágrimas que sentía escocer en sus ojos.

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Llegó al hotel en el mismo coche que Saki. Estaba atrás sentado solo y cuando bajó del coche sintió que le temblaban las piernas. Como si lo hubiera presentido, Saki le cogió de un brazo con firmeza y le hizo entrar en el hotel. Entraron en el ascensor y pulsó el botón que no era, según advirtió Bill. Su habitación estaba en la quinta planta, pero iban a la sexta.

Salieron del ascensor sin decir nada y giraron por el pasillo a la derecha. No anduvieron mucho, pasaron dos puertas y sin decir nada Saki le cogió la bolsa con brusquedad.

—Pórtate y no lo pasarás mal—dijo sonriendo ampliamente.

Llamó a la puerta y al momento fue abierta por el ansioso productor que tras echar un repaso al cantante de arriba abajo le dejó pasar.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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