Inocencia interrumpida 6

Inocencia interrumpida 6

Fic Slash de lyra

Capítulo 6

Llegaron al apartamento y se despidieron de sus «niñeras». Allí no necesitaban ser vigilados, no había ninguna fan fogosa dispuesta a secuestrarles para satisfacer sus deseos sexuales. Ayudaron todos con el equipaje, encontrando Saki un momento para llevarse al cantante aparte.

—No lo olvides, mañana tienes un nuevo cliente—dijo son una sonrisa burlona—Ponte guapo y sé amable, ayer te portaste y me lo han agradecido efusivamente. No, si al final te acabará gustando…

Le dejó a solas mientras se iba partiéndose por el camino de risa. ¿Gustarle que le forzaran a hacer algo que no quería? Lo dudaba…

Pasó en vela esa noche. Ya no tenía fiebre y los dolores habían remitido. Pero le esperaba un duro día de trabajo. No sabía qué hacer para escaquearse, ponerse enfermo, mentir diciendo que estaba cansado y necesitaba unos días libres ya que no podía ser toda su vida.

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No encontró una buena excusa y a la tarde siguiente cantaba delante de miles de fans con la mirada perdida. La voz apenas le salía y todos se dieron cuenta de ellos. Al día siguiente no recibiría más que malas críticas.

Una vez entre bastidores se pudo más o menos relajar. Tom se le acercó para ver si estaba bien, pero Saki les interrumpió.

—A pesar de esta pésima actuación os dejaré asistir a la fiesta que hay ahora—dijo sacudiendo al cabeza—Bill, vete mejor a descansar. Hoy te fallaba la voz, seguro que aún estás mal de la garganta.

Bill asintió en voz baja, y sin mirar a Tom recogió su cazadora y se la puso suspirando. Sentía que Tom estaba a punto de ofrecerse a quedarse y hacerle compañía, no le quedaba más remedio que mentirle y ser…»cruel».

Se dio la vuelta y se lo encontró esperando a su espalda.

—Diviértete en la fiesta—dijo forzando una sonrisa.

—Bill, si estás mal yo…

—No insistas Tom, me meteré en la cama nada más llegar. Tú…no te preocupes por mí.

Vio que Saki le hacía una señal y sin poder evitarlo se abrazó a Tom dejando escapar un sollozo por lo bajo.

— ¡Bill! ¿Qué te ha dado?—preguntó Tom devolviéndole el abrazo.

Estaba acostumbrado a sus muestras de cariño, pero esa le había pillado de improvisto. Le sintió estremecerse en sus brazos y le estrechó con fuerza suspirando.

—Llámame si te sientes mal—susurró a su oído.

Bill asintió y le dio un tímido beso en la mejilla antes de soltarle. Recogió su bolsa de mano y siguió a Saki sin levantar la mirada del suelo. Entró en el coche que le esperaba preguntándose donde se haría el encuentro, no se imaginaba a Saki tan tonto como para llevarle al apartamento.

Se atrevió a mirar por la ventanilla, no reconocía el camino. Se dirigían a las afueras de la ciudad, y al poco vio un luminoso cartel de un motel ante sus ojos. Saki conducía esa vez y paró en el oscuro parking.

—Deja la bolsa aquí y no te entretengas. Habitación 205, llama y sé buen chico. Yo te esperó aquí.

Tragó con esfuerzo y antes de obedecerle sacó de la bolsa los condones que llevaba preparado. Bajó del coche y recorrió el parking con paso lento. Llegó a la habitación indicada y llamó con suavidad.

Abrieron la puerta al momento y un hombre de unos 40 años le abrió con una amplia sonrisa. Entró en la habitación y sintió como cerraba la puerta dando un ligero portazo, señal de que estaba muy excitado. Sintió que le ponía una mano en el hombro y se puso tenso al momento. Se dejó llevar hasta el centro de la habitación., donde le dejó para irse a sentar a un sillón.

—Te he visto entre bastidores, y no podía dejar de pensar lo que sería verte desnudo bajo mi cuerpo—le dijo el hombre con una lasciva sonrisa.

Tragó con esfuerzo. No se había fijado si estaba esa noche en el programa en el que actuaban. La verdad era que apenas alzó la mirada, podía haber estado a su lado y él sin enterarse.

—Desnúdate, pero sin prisas—le ordenó con un siseo—Quiero verte.

Se mordió los y comenzó a quitarse la cazadora. La dejó caer al suelo. Se descalzó las playeras con los pies y llevando las manos al borde de la camiseta se la sacó lentamente por la cabeza. La dejó en el suelo también y se llevó las manos a los pantalones, escuchando un gemido ahogado.

Cogió aire con fuerza y se los bajó arrastrando con ellos su ropa interior. No pudo evitar taparse con las manos. Se sentía muy incómodo, ahí desnudo en mitad de la habitación delante de un extraño.

—Date la vuelta—le ordenó con un hilo de voz.

Le obedeció de inmediato, no quería verle la cara. Cerró los ojos cuando escuchó que se bajaba la cremallera de los pantalones.

—Inclínate, sepárate las nalgas y déjame ver—susurró el hombre.

No le quedó más remedio que obedecer. Se tragó las lágrimas y se inclinó llevando las manos a sus nalgas y separándolas. Escuchó como el hombre suspiraba, y un sonido que le indicaba que se estaba masturbando viéndole a él en esa posición.

Si se conformaba solo con eso…

Pero no fueron escuchados sus ruegos. A los pocos minutos le pidió que se le acercara. Dio media vuelta y antes de obedecerle recogió su cazadora del suelo y metió la mano en el bolsillo interior. Sacó un condón y tras acercársele se lo dejó a mano sin decir nada.

—Muy bien pensado, pero ahora no hace falta. Arrodíllate en el suelo—le ordenó de nuevo.

—Yo no….eso no…—tartamudeó con miedo.

— ¿No me la chuparás?—preguntó el hombre alzando una ceja—Saki me dijo que harías todo lo que yo quisiera y está afuera. Podemos preguntárselo si quieres…

Negó de inmediato con la cabeza. No quería que Saki le viera en esas condiciones, ni que supiera que se negaba a complacer a los clientes. Cogió aire profundamente y se arrodilló entre las piernas que el hombre separó. Ante sus ojos se alzaba su palpitante erección, que tomó en sus temblorosos dedos.

Cerró los ojos y se la introdujo en la boca poco a poco. Sintió una arcada al momento, sentía que le llenaba la boca y le impedía respirar. Empezó a succionar con rapidez, temiendo que se corriera en su boca y le ahogara con su semen caliente.

Sintió que le ponían las manos en la cabeza y le acariciaban el pelo gimiendo, susurrándole lo bien que lo estaba haciendo. Sentía crecer en su boca esa erección, palpitarle contra la lengua…

—Para—pidió el hombre al cabo de unos angustiosos minutos.

Se la sacó de la boca, llevándose una mano a los labios para limpiarse los restos de saliva. Se quedó de rodillas sin alzar la mirada, esperando su siguiente orden.

—Ponme el condón—susurró el hombre.

Estiró una mano y lo cogió. Lo abrió con los dientes y se lo colocó sobre la punta. Empezó a desenrollarlo con cuidado, no quería romperlo con sus largas uñas. Se lo ajustó a la base de su miembro y se quedó esperando de nuevo.

—Ponte de pie y date la vuelta—le ordenaron.

Tragó con esfuerzo, sintiendo una arcada. Aún tenía en su boca el sabor de ese hombre. Se dio la vuelta al tiempo que le caía una lágrima, la sintió bajar por su cuello y perderse por su agitado pecho. Sintió que le ponían las manos en la cintura y tiraban de él hacia atrás haciéndole inclinar. Al menos tenía la decencia de prepararle primero…

Sintió como colaba dos húmedos dedos en su entrada, dilatándosela hasta dejarla preparada. Entonces tiró de él de nuevo, obligándole a sentarse sobre su erección, que dirigió a su medio dilatada entrada. Puso las manos en los brazos del sillón, tratando de ir despacio pero el hombre estaba a punto de estallar y le obligó a bajar sin ningún tipo de suavidad.

Sintió que le desgarraban en dos una vez sentado del todo. Sintió mucho dolor, de repente le vino a la cabeza las palabras que Tom le susurró al oído…

“Llámame si te sientes mal”

Separó los labios y gimió su nombre por lo bajo…

—Tom…

Se mordió los labios para no gritar, más cuando le hizo levantarse un poco y volverse a sentar, así hasta que con un hondo gemido se corrió dentro del preservativo.

Suspiró al sentir un gran alivio. Su tortura había terminado. Esperó sentado sobre su regazo hasta que el hombre recuperó la respiración y le permitió levantarse. Lo hizo con esfuerzo y comenzó a vestirse en silencio, escuchando como se deshacía del condón usado y tiraba al suelo sin importarle.

—Eres realmente bueno, ya estaba cachondo a primera hora de la noche y no me has defraudado. Tendré que decirle a Saki que te dé una buena propina, y espero no tardar en volver a verte.

Se mordió los labios para no contestar, quería gritarle si le parecía bien pagar para acostarse con un niño, violarle solo para obtener un maldito orgasmo…

.

Pero se tuvo que callar, si lo hiciera solo empeoraría las cosas. Terminó de vestirse y tras ponerse la cazadora salió de la habitación. Entró en el coche en el que Saki dormitaba y cerró la puerta dando un portazo.

—Bill, me has despertado—gruñó Saki incorporándose.

«Te jodes»—pensó mientras se acomodaba mejor en el asiento.

Saki arrancó riendo, le había visto por el retrovisor. El gesto de dolor que le recorría la cara, que no encontrara la postura adecuada…

Le llevó al apartamento y tras despedirse hasta el próximo trabajo se fue en busca de sus compañeros que se divertían ajenos a su sufrimiento.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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