Inocencia interrumpida 7

Inocencia interrumpida 7

Fic Slash de lyra

Capítulo 7

Los días pasaron y por suerte para el cantante no tuvieron otra actuación hasta pasada una semana. La dedicaron a ensayar sin descanso y solo entonces se pudo “relajar”.

Metido en su cabina de grabación cantaba con todas sus ganas bajo la atenta mirada de Tom. Siempre subía a escucharle, se sentaba en un sofá y se quedaba aunque fuera toda la tarde, viéndole trabajar con esmero hasta dejarlo todo perfecto.

Cuando se hizo de noche decidió dar el ensayo por finalizado. Bill tosía dentro de la cabina y bebía agua de la botella que tenía a sus pies. Se levantó entonces del sofá y entró en la cabina.

—Bill, son más de las 8. Déjalo ya por hoy—le pidió quitándole él mismo los auriculares.

—No, no quiero dejar la canción a medias—protestó Bill resoplando.

—Estás medio afónico, si sigues así te pondrás malo y tendremos que aplazar muchas actuaciones—dijo Tom con firmeza.

“Mejor, así me quedaría en el apartamento a salvo”—pensó Bill arrugando la frente.

—No hay nada más que hablar, bajas a cenar y vemos un rato la tele—dijo Tom cogiéndole de la muñeca.

Le hizo salir de la cabina y se despidió de uno de los técnicos de sonido que bostezaba mientras daba los últimos arreglos a la canción en la que había estado trabajando Bill.

Bajaron a la cocina y le hizo sentarse en una silla mientras preparaba algo sencillo. Un par de bocadillos y unos refrescos. Se sentó a su lado y cenaron los dos solos en silencio. Sus compañeros habían salido a divertirse un poco y llegarían tarde.

— ¿Vemos ya esa peli?—preguntó Tom una vez terminada la cena.

—No me apetece, me duele la cabeza…—empezó a negarse Bill.

—Pues te toma algo y me haces compañía—le cortó Tom—Vamos, últimamente te veo distraído y distanciado. Mira, cogemos una manta y nos tapamos en el sofá como cuando éramos pequeños y veíamos la tele a escondidas…

No le quedó más remedio que ceder. Su mirada era una muda súplica y llevaba parte de razón. Pero él tenía una mejor para explicar su distanciamiento. Tenía miedo de derrumbarse estando a su lado, de empezar a hablar y no saber parar…

—Elige la peli mientras voy a ponerme el pijama—dijo asintiendo.

Tom se puso a aplaudir como un niño pequeño y Bill no pudo evitar sonreír. Se levantó suspirando y echó una carrera rápida a su habitación. Se quitó la ropa que llevaba y se puso su pantalón de pijama y la camiseta que usaba para dormir. Cogió una chaqueta de chándal y se la abrochó camino del salón.

Tom había apagado las luces y le esperaba sentado en el sofá tapado ya con una manta. Se sentó a su lado y se apretujó contra él tapándose hasta el cuello.

—Me he quedado frío—explicó en voz baja.

Tom sonrió y levantando un brazo se lo pasó por los hombros atrayéndole a su cuerpo. Suspiró al sentirle abrazarla la cintura y acomodarse contra su hombro también suspirando.

—¿Qué vamos a ver?—preguntó Bill.

—Una de acción, nada de cursiladas—contestó con firmeza Tom.

Bill asintió en silencio, la verdad era que le daba igual lo que pusiera, se sentía muy a gusto entre sus brazos, tan a salvo que cerró los ojos y se quedó dormido al instante.

Tom le sintió dormirse, pero no dijo nada. Simplemente sonrió y ladeando la cabeza le besó en la frente. Bajó el volumen de la tele y se dispuso a ver la película él solo, disfrutando de la compañía de su hermano.

.

Una semana después volvían al trabajo. Tocaban en una ciudad cercana y salieron de viaje por la mañana. Como siempre usaban el gran autobús que les llevaba de gira, aunque hubieran tardado menos yendo en avión pero la seguridad sería menor. Habría mucha gente en el aeropuerto, en el avión serían molestados cada dos por tres…al final Saki les metió en el autobús y tras un cansado viaje llegaban a su destino.

—Tenéis dos horas para descansar y preparados—explicaba Saki una vez en recepción—Luego actuáis, os dejo ir a una fiesta y a las 11 derechos al hotel… los cuatro solos, no me hagáis pasar a arroparos.

Todos rieron con ganas. A veces Saki era muy gracioso.

Pero Bill no reía, solo bajaba la mirada y suspiraba. No estaba para fiestas de ninguna clase…

.

Y así fue. Nada más llegar al local en el que se celebraba la fiesta Saki ya le reclamaba. Le pidió que se reuniera en el baño con él para explicarle el plan de esa noche.

—Te está esperando en su coche, está aparcado alejado de la entrada. Tranquilo que tiene los cristales tintados—dijo con una risotada.

— ¿En plena calle? No sé si es buena idea…—empezó a negarse Bill.

— ¿Se me ha olvidado decirte que mañana hablo con tu padrastro?—preguntó de repente Saki.

Le vio asentir con la cabeza y sonrió ampliamente. Gracias a sus trabajillos se estaba “forrando”, por así decirlo. No es que le hiciera ganar mucho, pero verle doblegarse a su voluntad era más que suficiente.

Le dejó salir primero y le siguió hasta la salida. Por el camino se encontraron con el guitarrista, pero para asombro de Saki Bill se lo quitó de encima en menos de un minuto.

— ¿A dónde vas?—preguntó Tom al verle pasar.

—Afuera a fumarme un cigarro en paz, aquí hay mucha gente y me agobio—contestó Bill sin pararse.

Sabía que viendo que Saki le seguía no se empeñaría en ir con él para protegerle o lo que fuera. Salió del local y solo entonces Saki se puso delante. Le siguió como un cordero al matadero y atravesaron todo el parking. Llegaron a una zona en la que solo había aparcado un coche y apenas había una maldita farola.

Entonces se paró Saki y le dijo que esperaría a que terminase. Suspiró y siguió él solo el resto del camino. Antes de que extendiera una mano, la puerta se abrió sola y entró en los asientos de atrás del coche.

Nunca lo había hecho en tan reducido espacio, y esa fue su primera y horrible vez. Fue lo mismo de siempre, el productor que le había reclamado esa noche le dijo lo cachondo que le había puesto y le tuvo que hacer una felación entre arcadas antes de que le bajara los pantalones.

Esa vez fue peor que las anteriores, llevaba mucho tiempo sin hacerlo y al tío le costó entrar en su cuerpo. Le hizo más daño que nunca y solo rezaba con los ojos cerrados para que se corriera de una maldita vez.

Apoyó la cara en el respaldo del asiento contra el que le estaban violando, alzando su vidriosa mirada y llegando a ver las estrellas. Se fijó en una de ellas, brillaba débilmente, parecía que se iba a extinguir de un momento a otro…como él…

Salió del coche caminando con esfuerzo. Saki lo notó y chasqueando la lengua le dio otro de sus útiles consejos.

—Tienes que practicar cuando no te haga trabajar en periodos largos de tiempo—le dijo en voz baja.

¿Practicar? ¿A qué demonios se refería? ¿Quería que se tirara a uno cualquiera?

—Ya lo arreglo yo todo, como siempre—dijo Saki exasperado—Te compro una cosita y solucionado.

Se paró de golpe sin saber cómo reaccionar. Saki estaba realmente loco de atar…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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