Inocencia interrumpida 8

Inocencia interrumpida 8

Fic Slash de lyra

Capítulo 8

Esa noche la pasó realmente mal. No encontraba la postura adecuada en la cama, le dolía todo de cintura para abajo y la ducha caliente que se dio tras ese “trabajo” no le había aliviado para nada.

Al final se levantó y pasó el resto de la noche fumando y paseando por la habitación. Si fueran otras las circunstancias, estaría metido en la cama de Tom abrazado a su espalda. Cuando eran pequeños y se sentía mal, se levantaba en medio de la noche y corría al lado suyo.

Pero eso ya no podría volver a hacerlo. Tenía miedo de que se enterara por lo que estaba pasando,….y además, Tom ya estaba muy bien acompañado. Desde que se hicieron famosos con el grupo, no faltaba una noche que en la que una chica le acompañara burlando la vigilancia de Saki, aunque claro, con los ojos puestos en él era pan comido.

Vio amanecer desde la ventana. En ella también se reflejaba su cara, oscuras ojeras que rodeaban sus tristes ojos, húmedas mejillas por las que bajaban lágrimas amargas… ¿hasta cuándo podría soportarlo?

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Esa mañana la tenían ocupada, una sesión de fotos y luego cada uno a su casa. Tenían unos días libres y se irían a pasarlos a casa de su madre. Si no estuviera tan dolorido, se pondría a dar saltos de alegría.

Pero también tenía miedo. Serían unos días sin…”practicar”, como tan bien lo había llamado Saki. Cuando volviera, fijo que le tenía preparado un nuevo cliente la misma noche, y no sabía si iba a poder soportarlo…

Se vistió y bajó a desayunar. O al menos a intentarlo, tenía el estómago revuelto. Esa mañana no le había quedado más remedio que maquillarse con esmero, todo para tapar su tristeza delante de los demás.

Se sentó al lado de sus compañeros, que comentaban lo bien que se lo habían pasado en la fiesta y reían a carcajadas mientras tomaban un copioso desayuno. Suspiró con cierta envidia, recordando que hubo una vez lejana en la que él también disfrutaba comentando lo bien que se lo había pasado.

A la media hora se les unió Tom. La sonrisa que llevaba en sus labios era muy amplia, señal de que él se había divertido como el que más. Se sentó a su lado y le apretó el brazo con cariño.

—Bill, que nos vamos a casa—dijo Tom sin dejar de sonreír.

Gruñó como respuesta. Era una mala noticia, pero a la vez muy buena. Echaba mucho de menos a su madre, ella siempre sabía cómo consolarle….espera, le miraría y enseguida sabría que le pasaba algo. No le quedaba más remedio que “huir” de ella, pasar en casa el menos tiempo posible o encerrarse en su habitación como un alma en pena.

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—Podíamos hacer algo los dos juntos—dijo Tom de repente.

La mirada que Bill le dirigió iba cargada de un odio intenso. Claro, como en casa de su madre no podía disfrutar de la compañía femenina por las noches, tenía que recurrir a su hermano pequeño para que le ayudase a no morirse de aburrimiento.

—Llama a Andreas, seguro que enseguida sabe de una fiesta—murmuró desviando la mirada.

—Hace mucho que no hacemos nada los dos juntos—repitió Tom apretándole el brazo con cariño—Podemos ir a comer fuera, de compras, al cine…

—No lo sé Tom—le cortó—Estoy muy cansado y solo quiero descansar.

— ¿De qué estás cansado?—estalló Tom, ya «cansado» de sus largas—Y no me digas que es por las fiestas, apenas te quedas, enseguida desapareces nada más entrar por la puerta…

Calló de golpe al escuchar el sollozo que se le escapó a Bill. Quiso decirle algo, pero sus compañeros no les quitaban los ojos de encima, extrañados del rumbo tomado en su conversación y por la reacción del cantante.

Decidió callarse…de momento. Estaba claro que le pasaba algo, y aprovecharía esos días en casa para averiguarlo, aunque tuviera que sacárselo a la fuerza…

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Terminaron de desayunar y se pusieron en movimiento. Fabián y Tobías les escoltaron hasta el coche que les estaba esperando. Llegaron al local donde se haría la sesión de fotos, no había ni rastro de Saki y por una vez en esa mañana Bill logró relajarse.

Incluso posó con una sonrisa en los labios al lado de Tom. Miraba fijamente a la cámara sin pestañear hasta que le decían que la foto ya estaba tomada. Sentía que los ojos se le llenaban de lágrimas, pero se las tragaba. Ya estaba acostumbrado…

Esperó pacientemente a que terminaran con Tom y compañeros. Paseaba por la estancia mirando a la gente que le rodeaba. Estaban Fabián y Tobías, la maquilladora, el ayudante del fotógrafo…un hombre que no le quitaba los ojos de encima…

Desvió la mirada y decidió ir al baño. Miró a Tobías, que en cuanto le vio dirigirse a la puerta se puso en marcha y fue tras él. Resopló y siguió su camino, no le dejaban ni mear tranquilo.

Llegó al baño y se cerró por dentro. Cogió agua con las manos y bebió un poco. No iba a hacer nada, solo quería estar unos minutos en calma, sin que nadie le desnudara con la mirada…

Pasado el tiempo, decidió salir antes de que echasen la puerta abajo. La abrió descubriendo que no había nadie, Tobías se habría cansado de esperarle…pero no era eso…

—Bill, al fin sales.

La voz de Saki le hizo encogerse en su sitio. Tragó saliva y le miró con miedo. Esperaba que no le dijera que aquel asqueroso hombre de la sala requería de sus servicios… Pero por una vez en la vida tuvo algo de suerte. Saki llevaba en sus manos una caja blanca que le entregó con una amplia sonrisa en los labios.

—Te recomiendo que lo abras estando a solas—le dijo guiñándole un ojo.

Se quedó mirando la caja sin decir nada. Pasó a su lado y regresó con sus compañeros y hermano. Pudo guardar la caja en su bolsa de mano sin que nadie le pillara. Esperó a que terminaran con las fotos y entonces regresó al hotel con los demás.

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—Tenéis el tiempo justo de terminar de hacer las maletas, coméis por el camino—ordenó Saki.

Los chicos asintieron y cada uno se dirigió a su habitación. Bill corrió a la suya y una vez que hubo cerrado bien la puerta abrió la maldita caja blanca.

Se quedó sin habla, pensando que era una cruel broma macabra. Saki iba en serio cuando le dijo que le compraría una cosita, solo que no se imaginaba que fuera…aquello…

Lo sacó y lo estudio con los ojos llenos de lágrimas. Ante ellos había uno de esos consoladores de plata que había visto solo en fotos…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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