It’s just meat 3

It’s just meat 3

Fic TOLL de Namyukaulitz

Capítulo 3: Peligro

Tom siempre consideró que era una persona obediente, nunca le dio problemas a sus padres, ni cuando sus amigos le ofrecían beber o fumar siendo menores de edad, aún cuando tenía la oportunidad, no, siempre seguía lo que le decían, pero, ahora se encontraba desobedeciendo a Eva… O eso sentía.

Pues ahora era él quien buscaba a Bill de manera más directa, sólo hacía unos días Bill estaba a su alrededor, en cualquier momento, pero ahora que lo intentaba encontrar con la mirada o con pasos inseguros entre los pasillos… No lo hallaba, ni siquiera un rastro de su sombra. Se estaba comportando como un obsesionado pero realmente no podía evitarlo, quería saber dónde estaba, con quiénes, qué hacía…

¿Quizás para confrontarlo por haberlo hecho dudar de Eva? En parte sí, pero eso también se sentía como una excusa.

Incluso cuando ya habían terminado las clases, y la universidad estaba casi vacía, fue a la facultad de literatura francesa, ni siquiera tuvo que pensar en una excusa para argumentar por qué estaba ahí, pues no encontró ni un rastro de Bill.

¿La tierra se lo había tragado o se estaba escondiendo?

Buscarlo entre los pasillos de la biblioteca se sentía como ser un cazador buscando a su presa en medio del bosque, silencioso y atento a cualquier movimiento cerca o lejos suyo.

Cuando sintió que era demasiado, se rindió.

—¿Qué estoy haciendo? —se preguntó a sí mismo, encerrado en uno de los cubículos del baño de hombres.

No era el lugar más limpio para ir a pensar, pero al menos era frío, silencioso y solitario. Justo lo que necesitaba para pensar en ese momento sobre lo que estaba haciendo.

Su móvil vibró, lo cual lo hizo salir de su cabeza por un momento, lo sacó de su bolsillo y vio que era un mensaje de Eva.

“Estoy en el área de comidas. ¿Dónde estás? Te traje algo <3”.

Leyó con una pequeña sonrisa en el rostro, antes de que pudiera responder, a sus fosas nasales le llegó un aroma a cigarrillo, alguien estaba fumando en el baño.

Frunció la nariz en desagrado y guardó su móvil de inmediato, podría responder al salir de ahí.

Quitó el seguro del cubículo y empujó la puerta con lentitud para poder salir.

—Tom.

Su nombre lo detuvo, y de inmediato volteó a ver de quien provenía.


Bill desde una de las esquinas del baño con un cigarro entre los dedos. Se relamió los labios y dio otra calada.

—Tú…. —musitó el de trenzas en un hilo de voz, dudando por unos segundos de su cordura. ¿Bill realmente estaba ahí o era una alucinación suya?

Tom no sabía qué cara poner, quería alegrarse de cierta manera porque por fin lo encontró, pero de seguro puso una cara muy rara, por lo que dijo Bill luego de soltar el humo:

—Creí que estarías más feliz por encontrarme —reveló Bill con una sonrisa, dejando caer el cigarro al suelo, para después apagarlo con su bota. El sonido de su voz lo hacía claramente real, no era sólo su fantasma, era él mismo, de carne y hueso.

Tom no respondió, o mejor dicho, no sabía qué responder, las palabras no salían de su boca en ese momento, no podía hacerlo.

—¿Qué? ¿Alguien te comió la lengua? —rió, acercándose con lentitud hasta Tom.
Sus pasos suaves incluso tenían eco dentro del baño, lo cual le daba a Tom la sensación de estar atrapado. Podía salir, pero no lo hizo, se quedó ahí, quieto, como esperando hasta que Bill estuviera respirando a centímetros suyos.—Nunca me llamaste ni un poco la atención, pero ahora, admito que quiero saber qué es lo que tienes de especial, Tom —confesó Bill, inclinándose sobre él, dejando su aliento chocar con el rostro de Tom.

Tom se ruborizó por la cercanía, por el aroma a cigarro mentolado en cada palabra que salía de la boca de Bill. En un impulso e intentando no dejarse intimidar por él, lo empujó con ambas manos, haciendo retroceder a Bill unos pasos hacia atrás.

—¡Te estás equivocando conmigo! —exclamó Tom, esforzándose en no sonar nervioso, aunque lo estaba, demasiado. —No me gustan estos juegos tuyos, en donde no sé qué es lo que quieres lograr, haciéndome dudar de Eva o intentando convencerme de que eres esa imagen perfecta que todos tienen de ti.

Bill lo escuchó con atención, con el rostro neutral, hasta que terminó de hablar y lo único que hizo fue reír escandalosamente, como incluso nunca lo había hecho cuando estaba en grupo.

—Tú, tú realmente estás muy equivocado —dijo entre risas, hasta que de golpe se calmó, vio a Tom directamente a los ojos y volvió a acercarse, esta vez sin ser lento. Fue rápido. Brusco. Empujándolo contra una de las puertas de los cubículos, acorralándolo, poniendo sus manos a los costados de su cabeza—.¿De qué tienes miedo, ah? ¿De qué te muerda?

Esta vez realmente acorralado, Tom apenas podía respirar, mirando directamente a los ojos de Bill.

—¿Por qué no me empujas otra vez? ¿No puedes? —Bill fue bajando el tono de su voz conforme hablaba, al mismo tiempo que acercaba su rostro al cuello del contrario. —¿O no quieres? —insinuó casi en un susurro. —¿Quieres averiguar si soy capaz de lastimarte? ¿De morderte?

Tom quería gritarle y huir, pero al mismo tiempo no quería, quería dejar que Bill continuará. Tal vez sólo para confirmar todas sus sospechas de que no era alguien de fiar. Tragó saliva con dificultad, con miedo a que su garganta se moviera demasiado, porque podría verse demasiado apetitosa para Bill, que estaba cerca.

—¿Eva ya te ha probado? No me refiero a probarte de la forma cursi… Sino de la manera literal, probar el sabor de tu sangre y la textura de tu carne. —Bill sonrió, aunque Tom no lo viera, esperaba que lo supusiera, que fuera consciente de que él se estaba divirtiendo y disfrutando de tener sus labios casi rozando contra la piel expuesta. Aunque el cuerpo que tenía acorralado se estremecía cada tanto, no podía sentir el miedo realmente de él y eso le parecía irónico, Tom no estaba sudando precisamente del temor en ese momento…

—¿Vas a comerme…? —musitó Tom con la garganta apretada, con cierto tono de miedo y deseo en la voz, intentando ver los ojos de Bill, mientras sentía una sensación muy rara implantarse en sí en ese momento.

Con esa última pregunta por parte de Tom, Bill tuvo suficiente y se alejó de su cuello, para volver a tenerlo rostro a rostro.

—Gracias… —susurró Bill con suavidad.

Tom se sentía hipnotizado por Bill en ese momento, su sentido de supervivencia se había ido al carajo.

—Ahora entiendo qué es lo especial que ve en ti Eva —con eso dicho, Bill lo dejo de acorralar y comenzó a alejarse de él.

—¿Qué? —balbuceó Tom, viendo como Bill abría la puerta del baño y se iba, dejándolo aturdido y agitado.

Cuando la puerta se cerró tras de Bill, Tom se quedó unos momentos más en blanco, como si acabará de despertar de un sueño o una pesadilla.

¿Qué había pasado? ¿Qué significaba eso? Tom vio su imagen reflejada en el espejo del lavamanos, sintiéndose impotente.

Apretó los puños, no podía dejar eso así. ¿Qué diablos le sucedía a Bill? Iba a enfrentarlo, no iba a dejarse intimidar de esa manera. 

Ignorando completamente que Eva lo estaba esperando, salió del baño, casi corriendo, buscando a Bill en un lado a otro en el pasillo. 

Uno iba a la salida, mientras que el otro no, supuso que Bill iba hacía la salida, por lo que se fue por ahí a pasos apresurados, que rápidamente tomaron más velocidad al ver la puerta cerrarse, Bill acababa de salir. 

Se empujó con la puerta, saliendo, teniendo a Bill de espaldas. 

—¿¡Qué quieres, eh!? —reclamó en voz alta, con el corazón latiendo a mil. 

Bill se detuvo, girando su cabeza con lentitud y una mirada poco interesada. 

—Eres un maldito loco. ¿Qué es lo que acaba de pasar en el baño? —Tom se acercó más. —¡Responde! —extendió su mano para intentar tomarlo del hombro, pero Bill lo detuvo, tomándolo por la muñeca con rapidez. 

Tom se quejó por el agarre e intentó soltarse, pero Bill no se lo permitió. 

—Suéltame, cabrón —ordenó Tom, viendo fijamente el agarre a su muñeca. 

Sin percatarse de que Bill con su mano libre estaba sacando una navaja de su pantalón. 

—¡Ah! —Tom abrió los ojos en grande al levantar la mirada y ver el objeto que tenía Bill en su mano, palideciendo en el mismo instante. 

—¿Quieres que te corte yo o que lo haga alguien más? —preguntó Bill, viendo la navaja por unos segundos para luego ver los ojos miedo en Tom, miedo real y eso… Le agradaba. —¿Por qué me tienes tanto miedo? Yo nunca te he hecho nada hasta ahora. 

Tom no pudo moverse, inmovilizado por el miedo de ser apuñalado en ese momento, estaban en la parte de atrás del edificio, no había nadie cerca y si lo había, para cuando llegaran probablemente ya se encontrara apuñalado. 

—Bill… 

—¿Quieres que lo haga aquí? Comerme tu corazón, aquí y ahora. —Bill acercó la navaja al pecho de Tom, donde estaba su corazón, presionando sobre la tela. 

Tom no respondió, sólo lo miraba atenta y directamente a los ojos. Bill rodó los ojos, bajó la navaja, pero jaló a Tom por la muñeca para tenerlo cerca de su rostro, tanto que sus labios ahora rozaban. 

Tom apretó los ojos, esperando una mordida o… Un beso, pero en cambio sólo hubo un susurro:—Hazme esto más interesante —dijo Bill sobre sus labios, con una sonrisa, en un tono suave, soltándolo de la muñeca y haciendo que abriera la mano para darle la navaja, ante eso Tom abrió los ojos. 

Bill entreabrió la boca, con la intención de seguir hablando, pero no pudo continuar, pues jalaron a Tom hacia atrás, al ver de quien se trataba se encontró con Eva. 

Ella estaba con un rostro serio, pero sus ojos demostraban lo molesta que estaba. Pasó sus brazos, rodeando a Tom en una especie de abrazo, posesivo y protector. 

—¿Qué pensabas hacer? —cuestionó Eva, viendo fijamente a Bill. 

Tom la miró de reojo, sintiéndose aliviado de que ella estuviera ahí. 

—¿Yo? Nada que no harías tú —respondió Bill, torciendo sus labios hacia abajo y alzando sus hombros. —Sólo le estaba dando un obsequio —sonrió. 

Eva no dijo nada, bajando la mirada a la navaja en la mano de Tom. 

Con su mano libre, sin quitarle la mirada de sus ojos a Bill, busco uno de los brazos de Eva, aferrándose a ella. 

—Aléjate de él —ordenó la castaña con voz seria—. No quiero que te vuelvas a acercar a Tom. Nunca. 

Bill sin dejar de sonreír, le dio una última mirada a Tom. 

—Fue un gusto haberte conocido, Tomi. —Bill se dió la vuelta, continuando con su camino, comenzando a alejarse de la pareja. 

Tom sintió un escalofrío recorrerle al ser llamado de esa manera. 

Cuando Bill estuvo a una distancia considerada, Eva le dio la vuelta, para poder tenerse cara a cara. 

—Tom, Dios mío. ¿Estás bien? ¿Te hizo algo? —cuestionó Eva, preocupada, revisando minuciosamente. —Por favor, dime que no te cortó.

—Estoy bien —afirmó Tom, encogido sobre sí mismo.

—Por favor, tira eso —pidió Eva, refiriéndose a la navaja—. Tenías razón. Bill es un puto loco. ¿Qué hubiera pasado si yo no te venía a buscar? Carajo, Tom, casi te mata —ella lo abrazó de nuevo, pasando sus brazos por su cuello—. Temí por ti. 

Tom correspondió al abrazó, dejando su cabeza sobre el hombro de Eva. 

¿Él era capaz de dejarse matar por Bill? Habría dejado que lo apuñalaran sin poner resistencia alguna, simplemente esperando a que lo hiciera… 

Eso tenía a Tom conflictuado por dentro, sus emociones se sentían confusas, pero lo que tenía claro era que Bill era un psicópata, uno del cual tenía que estar lejos. 

&

Habían pasado unos días, Tom no había vuelto a la universidad desde lo sucedido.

Probablemente por el miedo, Bill estaba más que consciente de ello, pero también contento.

Pero conforme pasaban los días, comenzaba a extrañar las miradas lejanas pero curiosas y temerosas de Tom. Ya no había nadie que mínimamente le importara para querer saber dónde se encontraba y qué estaba haciendo.

No era que lo extrañara, al menos no de la manera convencional, sino que estaba aburrido y Tom lo había logrado entretener aunque fuera un poco, a comparación de esas personas que llamaba amigos, que ciertamente no encontraba realmente interesantes, pero al menos lo mantenían un poco entretenido y egocéntrico.

Ya ni siquiera frecuentaba la biblioteca como antes, porque de sólo pisar ese lugar pensaba en él.

En realidad, en cualquier momento lo recordaba, su mirada, su miedo y pulso.

Ese día Bill fue invitado a una fiesta, de la que ya sabía y no estaba interesado en ir en un principio, pero luego de que una de sus “amigas” le insistiera hasta el cansancio, aceptó, harto de ella.

No era idiota, sabia perfectamente porque ella, en específico, quería que estuviera ahí. No era que Brenda fuera desagradable para él, no, de hecho era muy jugosa a simple vista, pero aunque tuviera toda la hambruna del mundo en ese momento, realmente no podía interesarse en ella, ni siquiera para un acostón.

Llegó a la fiesta, rápidamente se mezcló con la gente y su grupo de amigos, casi de inmediato, Brenda se apegó a él como chicle en tela, porque sí, para él eso era en ese momento, un molesto chicle de rosa chillón, por su vestido corto, pegado a su camisa.

—Estás muy serio hoy, eh —le dijo Dereck, uno de sus amigos, en medio de la música y la gente bailando en la sala.

—Para nada, sólo estoy un poco tenso por los exámenes de la semana que viene —explicó Bill, sin tanto problema.

Dereck levantó sus cejas, acercándose al azabache.

—Si estás tenso, ¿por qué no te acuestas con Brenda? Ha estado diciendo que quiere estar contigo desde que confirmaste que vendrías. Eso te ayuda a destensarte, ¿no crees? —insinuó el rubio, guiñándole un ojo y dándole un golpe ligero con el codo en el brazo. —De hecho, ahí viene de nuevo.

—Uhm, lo pensaré. —Bill vio de reojo como la chica se acercaba y se levantó del sofá—. Ahora vengo, iré a la cocina por más trago —avisó, antes de comenzar a caminar con cierta prisa.

—¿Dónde fue Bill? —inquirió Brenda, llegando a donde estaba Dereck.

—Dijo que iba por más trago, ahorita viene, no te desesperes.

En la cocina, Bill se acercó a la barra, viendo la gran cantidad de alcohol que había, mucho de donde poder degustar, sin embargo, no tenía la intención de embriagarse mucho, tal vez sólo para animarse a acostarse con Brenda al final, podía jugar un poco con ella, de todos modos, ella también era suave, aunque un poco hueca para su gusto personal.

Decidió servirse un poco del ponche con vodka que había.

Mientras se servía con un cucharón, escuchó que dos chicos más, muy animados, entraron en la cocina, de seguro en busca de más alcohol.

—¿Crees que haya dejado la carrera?

—No creo. Él dijo que sólo iba a tomarse un descanso de días, pero, te digo aquí entre nosotros, yo creo que esa chica tiene que ver…

—¿Su novia? Aunque bueno, creo que no es su novia, ¿o sí, Geo?

—Quedantes, supongo… Pero te lo digo, porque él no fue muy expresivo en por qué ese cambio tan de repente, así que estuve pasando por la facultad de Medicina para ver si lograba encontrar a Eva —comenzó a contar Georg.

—Ah, no, no me mientas, no te interesa Tom, sólo quieres ver si tienes una oportunidad con Eva porque técnicamente no son novios —reprochó Gustav con los ojos entrecerrados, dando un trago a su bebida.

—¡Hey!  Bueno, sí, lo admito, quería hablar con ella aprovechando que no estaba con Tom como siempre… Pero tú lo has dicho, eh, no son novios… —se excusó el castaño.

—Vaya amigo eres, eh, mantendré mis ojos en ti cuando estés cerca de mi Linda —advirtió Gustav.

—Ay, sí, déjame terminar… Ush. ¿En qué estaba? Ah, sí. La cosa es que, ella también ha comenzado a faltar a la universidad, pero fue días después que Tom.

Gustav terminó su bebida mientras seguía escuchando a su amigo.

—¿Crees que se hayan ido de viaje juntos? Quizás como pareja, una escapada romántica entre tanto mierdero de clases y proyectos —sugirió el rubio.

—Nah, no lo creo. De ser algo así, ¿no crees que Tom nos lo hubiera dicho mientras saltaba de emoción?

—Mmh, buen punto…

Bill escuchó con detenimiento la conversación de ambos sujetos detrás de él, al otro lado de la isla de la cocina.

Apretó su vaso con fuerza, menos mal era de vidrio, porque sino hubiera regado el ponche sobre sí mismo.

Ella, Eva, quería a Tom sólo para ella… Él lo sabía. Volteó disimuladamente hacia atrás de él, viendo cómo los chicos seguían ahí, pero ahora hablando de otra cosa, ajenos a su presencia.

Sintió malestar en el estómago, de sólo imaginarlo, su expresión se endureció y dio un trago profundo a su vaso.

Se estaba pensando mucho en alguien que ya era considerado y reducido como una cosa…

“Sólo será carne”, pensó, restando importancia y alzando los hombros.

—¿Oye, amigo, ya terminaste? Nosotros también queremos servirnos un poco —dijo uno de los dos chicos, detrás de su espalda.

—Sí, ya terminé —contestó con una sonrisa.

Salió de la cocina, volviendo a integrarse a la fiesta, dirigiéndose a donde estaba antes, sonriéndole a Brenda, que estaba sentada justo donde él estaba antes, quien al verlo se levantó de inmediato para acercarse a él.

—Bill, tardaste una eternidad —bromeó ella, poniéndose a su lado.

Bill pasó su brazo sobre los hombros de ella, apretándola contra su cuerpo, ella en lugar de quejarse, sonrió ladina, poniendo un mechón de cabello detrás de su oreja. Bill le dio el último trago a su bebida y sonriente se acercó al oído de la muchacha.

—Toda esta gente ya me abruma. ¿Por qué no vamos a un lugar solo para nosotros dos? —susurró.

Brenda sonrió como si se hubiera sacado la lotería, el premio mayor y rápidamente asintió. Tomando la mano de Bill que colgaba en su hombro y jalando un poco más hacia abajo para que pudiera tocar uno de sus pechos, cosa que Bill hizo, apretujándolo, sintiendo la carnosidad del seno.

—Por supuesto, Kaulitz… —masculló ella con una risa baja pero maliciosa—. Déjame guiarte.

Y dicho y hecho, ella lo llevó a una de las habitaciones de la casa de la fraternidad.

Ella era voluptuosa y lo dejó morder, al menos eso fue como un efecto placebo, sólo tenía que fingir hablarle bonito, y al terminar darle mimos.

Porque al final ella también lo era, un trozo de carne.

No puedes amar a la carne, sólo cuidarla y tratarla suavemente, para luego devorarla.

Ese es el ciclo, al carnicero no tiene por qué importarle los sentimientos de la carne. Porque de todos modos, la carne sabe que sólo es eso, un objeto de consumo. Algunos son conscientes de ello, como Brenda y otros por otro lado, como Tom, no lo son.

Aunque probablemente eso se deba a que no toda la carne es consumida de la misma manera.

Continúa…

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por Namyukaulitz

Escritora del Fandom

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