It’s just meat FIN

It’s just meat FIN

Fic TOLL de Namyukaulitz

Capítulo 6: Epílogo

Sus párpados tratan de abrirse, pero le pesan demasiado. Su cabeza duele, y de pronto lo siente. La superficie dura y fría debajo de su cara y resto de cuerpo. 

Está desorientado, no sabe dónde se encuentra.

Hasta que logra abrir los ojos al completo, sólo ve la cerámica blanca a su alrededor, al levantar un poco más la mirada, observa baldosas celestes, típicas de baño, y rápidamente lo intuyó, estaba en un sanitario. 

Trató de moverse, pero le fue imposible, su cabeza no tiene nada en claro, apenas sabe quién es, pero no lo más importante, dónde está, qué hace ahí y sobre todo, por qué no puede moverse y está en ropa interior.

Sus manos estaban detrás de su espalda, atadas muy bien, al igual que sus piernas. 

Intentó gritar, pero rápidamente se dio cuenta de que no podía, había algo que se lo impedía. 

Sintió miedo e intentó moverse, únicamente consiguiendo balancearse de un lado a otro. 

Por más que trataba no lograba nada, hasta que se cansó, no quería sollozar, no, aunque el temor le recorría todo el sistema nervioso.

Se quedó ahí, intentando pensar con claridad, qué hacer. ¿Lo habían drogado? No lo recordaba, sólo tenía recuerdos borrosos de estar en una discoteca y no recordaba más.

De repente se escuchó un ruido, abrió bien los ojos, atento a lo que ocurría a su alrededor, aunque por estar metido en una bañera no podía ver mucho, siendo realista. 

El ruido seguido de una voz apagada que no reconocía. 

Hasta que escuchó cómo le quitaban el seguro a la puerta desde afuera. 

Antes de que pudiera moverse, sintió como lo tomaban por el cabello y lo estrellaban contra la pared de baldosas del baño, haciendo que golpeará su cabeza, chilló de dolor, aunque su grito fue apenas audible por el trozo de cinta gris que tenía en la boca. 

Se encogió, agachando la cabeza, lagrimeando. 

—Veo que has despertado. 

Esa voz. Rápidamente levantó la cabeza. 

—Ay, ya me reconociste, ¿no? —rió burlón en voz baja. —Esperaba que durmieras más, para que fuera más fácil para ti, pero veo que será interesante… Sobre todo para alguien muy especial. 

Intentó hablar, pero claramente no podía. 

El contrario sólo se rió nuevamente, manteniendo su tono bajo y tranquilo. Soltó un suspiro, y bajó la tapa del inodoro para sentarse sobre esta. 

—Te lo dije, ¿no? Que iba a matarte tarde o temprano. Qué pobre imbécil eres, ¿en serio pensabas que realmente estaba interesado en ti? —continuó con sus burlas. 

El chico sollozó con fuerza, intentando hablar o disculparse… 

—Shh, shh, ni lo intentes, no puedes. 

Se removió en la bañera, quería levantarse y huir, pero sólo conseguía golpearse con sus costados y lastimarse las muñecas y piernas. 

—Bill… ¿Qué haces? —apareció una voz soñolienta y débil, asomándose por el umbral de la puerta del baño. —¿Por qué no estás en la cama…? 

—Oh, Tom, amor mío. —Bill sonrió en cuanto lo vio, con una camisa holgada, que dejaba a la vista sus piernas, pues sólo cubría un poco más bajo de su entrepierna—. Ni lo veas o te sacaré los ojos mientras estés vivo —advirtió en su susurro viendo al chico en la bañera, que al mirar a la pareja sintió el cuerpo frío. 

—Bill… ¿Qué es esto? —preguntó Tom, abriendo los ojos al completo, viendo al joven en la bañera. —¿¡Qué hace él aquí!? 

Bill sólo sonrió y se levantó del inodoro para tomarlo de la mano y guiarlo hasta el chico. 

—Sí… Sé que ya se conocían, sin embargo, no sé cuál es su nombre. Uhmm, ¿cuál era? —Bill se puso la otra mano en el mentón, desviando la mirada. —Mmm no lo recuerdo. ¿Tú lo recuerdas, Tom? 

Tom estaba quieto, viendo fijamente a la bañera, con los labios entreabiertos. 

—¿Por… Por qué Liam está aquí…? —balbuceó Tom, mientras era guiado por Bill. 

Bill se sentó de nuevo en el inodoro y sentó a Tom en su regazo. 

—Bueno, creí que era mejor traerlo a este baño que no usamos para dejarlo desangrarse —explicó con simpleza. 

Las lágrimas de Tom comenzaron a deslizarse por sus mejillas silenciosamente. 

—Ay, ¿esto te pone sensible? —inquirió Bill, besando sus mejillas. 

—Esto es muy… —Tom sorbió de su nariz, limpiando sus lágrimas con sus manos—. Esto es muy dulce de tu parte. 

Bill sonrió satisfecho y continuó dejando besos en sus mejillas. 

—Todo sea por ti… Y por él —Bill llevó una de sus manos al vientre del de trenzas, acariciándolo. 

Con ese acto al chico de la bañera casi se le salen los ojos de la impresión y se removió con violencia. 

—Todo sea por cumplir tus antojos —continuó Bill, enterrando su nariz en el cuello de Tom, haciéndolo estremecer al pasarle la lengua. 

—Todavía no —musitó Tom con una ligera sonrisa. 

—¿Por qué no? ¿No quieres que nos vea? ¿Qué vea como sí eres mío? ¿Tan mío qué me llevas en tu interior desde hace semanas? —Bill lo apretó con cuidado contra su cuerpo, no lo suficiente como para lastimarlo. 

Tom jadeó, apretando las piernas ansiosamente. 

—Porque recuerda, el primer bocado qué diste fue mi mano —susurró Bill contra su oreja, pasando sus manos peligrosamente por el interior de sus muslos acariciando las cicatrices viejas de mordidas. 

—Lo sé, lo sé —respondió Tom con miedo apagado en la voz—. Pero quiero hacerlo yo, tengo hambre… 

—Eso pensé, qué ibas a estar hambriento al despertar. —Bill sé rió cariñosamente y estiró su mano hacia el mueble del lavamanos, sacando un brillante y filoso cuchillo de cocina. Se lo entregó a Tom—. Este también es mi regalo por nuestros primeros quince meses. 

—Gracias… —Tom se giró y le plantó un beso suave, antes de levantarse de su regazo. 

Bill soltó un suspiro conforme Tom se acercaba con lentitud a Liam. 

—Si tan sólo no le hubieras sonreído en la biblioteca —alzó sus hombros al escuchar la primera puñalada, seguido de un grito de dolor ahogado. 

&

Bill tomó un trozo de carne ensangrentado del plato. 

—¿Estás seguro que no quieres que lo haga en pasta? —cuestionó un poco escéptico, pero llevando el trozo a la boca del de trenzas. 

Tom asintió con la cabeza, sudando, comiendo el trozo de carne que Bill le daba en la boca, ahogando un gemido mientras era penetrado por Bill. 

No pudieron soportarlo más, por lo que apenas Liam murió, cortaron unos trozos de su torso y se dejaron llevar en la sala. 

Bill miraba comer a Tom, con la sangre saliendo de la comisuras de sus labios mientras más carne comía. 

Hacía quince meses había sucedido lo de Eva, evidentemente fue un escándalo su muerte, sobre todo cuando encontraron más restos en la casa. La investigación rápidamente concluyó en que ella era parte de un grupo de caníbales, que buscaban víctimas por Internet, sus restos estaban tan pulverizados por el fuego que nadie sospechó que alguien la mató, simplemente dijeron que había sido un intento de Eva por ocultar la evidencia quemando la casa, pero que en medio quedó atrapada y no pudo salir, sus padres no quisieron que se siguiera manchando el nombre de su familia, por lo que lo cerraron de esa manera. Le hicieron un pequeño funeral en una funeraria retirada, únicamente para la familia que se negaba a pensar lo peor de ella, obviamente, ellos no se iban a perder tal evento, aunque terminaron teniendo sexo en una parte escondida por el recuerdo. 

Ahora vivían juntos, no tardaron mucho luego de lo que pasó, no querían estar separados. Y hacía sólo unas semanas atrás, se habían enterado, iban a tener un bebé. 

Tom le iba a dar un bebé a Bill, por lo que su juego o plan de matarlo, se tuvo que posponer, ahora quería protegerlo todavía más de lo más mínimo, eso incluía a personas como Liam, que le sonrió y dio un halago al de trenzas mientras estaba en la biblioteca, todo frente a Bill, no pudo soportarlo y usó como excusa algo que Tom balbuceó mientras estaban en la cama, medio dormidos.

(—Quiero comer carne —susurró Tom. 

Bill detrás de su espalda, dejó besos en su hombro, donde el corte ya había cicatrizado.

¿Quieres pollo? —inquirió preocupado por las necesidades de Tom y de su bebé, sabía que eran antojos. 

Tom negó apretando los ojos y cubriéndose la boca de sólo imaginarlo. 

No… Quiero carne roja, viva… —reveló entre jadeos de queja.

Y se le prendió el foco, tenía el plan perfecto, no fue tan difícil, Liam era un fiestero dedicado de la universidad, por lo que era común que desapareciera por días o semanas por sus locas fiestas. Así que no dudó en fingir un encuentro casual en una discoteca conocida por la alta venta de sustancias, así que lo engañó con frases lindas, como hacía antes y luego de adulterar su trago, se lo llevó.) 

Bill continuó penetrando, comiendo uno que otro trozo de carne en el proceso, no era su cosa favorita, pero tenían carne para unas semanas, eso sería suficiente hasta que tuvieran que buscar a alguien más. 

La verdad era que luego de consumir a Eva, no estaban ciertamente interesados en comer carne humana otra vez, aunque siendo sinceros a ambos les quedó el gusto en la parte más profunda de sí mismos, no por el sabor en particular, simplemente por cómo los hacía sentir, cazar, matar y consumir era como hacer el amor sin tocarse directamente. 

Por lo que no era de sorprender que Tom estuviera tan sensible y necesitado en cuanto terminó con Liam, ni siquiera se limpió la sangre, se dejó en el sofá junto a Bill, sin importarle si éstos se ensuciaban.

Bill llevó el último trozo de carne, y Tom se negó, ya estaba lleno con la cara roja por la sangre y el sonrojo de excitación. Bill no tuvo una mejor idea que deslizar el trozo por su cuello, por las clavículas, por su pecho, hasta llegar a su vientre dejando un rastro de sangre, que iba lamiendo y mordiendo. 

Hasta que terminó por descender al vientre con su lengua. Evidentemente todavía no se notaba mucho, sólo un poco abultado, pero eso era suficiente para que Bill estuviera encantado, a pesar de no ser algo planeado, apenas iban a terminar la universidad, serían padres jóvenes pero no adolescentes, ya estaba trabajando así que mantenerlos no sería tan complicado.

Dejó el trozo de carne quieto justo en medio del vientre, dejando escurrir la sangre. 

—Nunca pensé que estarías tan feliz por algo como un bebé… —confesó Tom, relamiéndose los labios. 

—¿Por qué no? Si es mío, todo es mío, tú eres mío, él o ella… También lo es. Te lo dije, voy a protegerte, y más ahora que me darás una nueva cosita que será mía… Nuestra. Y que será como nosotros —contestó Bill, viendo fijamente al vientre ensangrentado—. ¿Lo sientes? Él está tan feliz como nosotros —informó, comiendo el trozo de carne de un trago y besando su vientre, mientras seguía repitiendo que eran suyos. 

Tom sonrió con ternura, ya se había acostumbrado a la rareza de su “amor”, Bill le demostraba devoción de formas tan peculiares y únicas, que no pudo evitar encariñarse con él, aunque fuera un monstruo, pero él también era y probablemente su bebé también lo sería.. 

F I N

Administración: Espero hayan disfrutado la lectura. Si te gusta el estilo de la autora, te invitamos a leer más de sus obras, pinchando su perfil «aquí».

por Namyukaulitz

Escritora del Fandom

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