
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena
Capítulo 11
Magdeburgo, Hospital del niño 08:54
Día 35
Querido Diario,
Puedo sentirme a mí mismo yendo de un lado a otro entre lo consciente e inconsciente, cada día una parte de mí se va desvaneciendo y me asusta. Me doy cuenta que no hablo a menos que alguien me hable y las raras veces que hablo respondo lo mínimo. No me gusta lo que está pasándome y aun así no puedo evitarlo, no importa que tanto lo intente. No hay luz al final del túnel en esta mazmorra que ellos llaman hospital y el tiempo pasa lentamente cada minuto.
Los pasillos grises y las constantes cámaras de vigilancia crean un ambiente depresivo y aunque me repito a mí mismo que no pertenezco aquí, que soy normal, que este es un tipo de pesadilla y que cuando habrá mis ojos no estaré aquí; puedo sentir que este lugar está consumiendo cada parte de mi persona, además me he dado cuenta que solo soy capaz de dormir, gracias a los gritos adoloridos de otros pacientes, sobre el frío piso. Ellos me asustaban al principio, pero ahora ya estoy acostumbrado, no sé qué me asusta más, los gritos que ellos hacen o el hecho que soy capaz de ignorarlos ¿Qué está pasándome? Eché un vistazo a mi reflejo en una ventana el otro día. No sé cómo sucedió o cuándo. Estoy feo, jodidamente feo y asqueroso. Toda la carne que tenía en el rostro ya no está y mi rostro radiante ha sido sustituida por una piel pálida, casi grisácea. Las raíces comienzan a notarse en mi cabeza y mi cabello es un desastre. Removí los restos de esmalte que quedaban en mis uñas, no hay necesidad de lucir atractivo aquí. Soy uno de ellos ahora, con el cabello desaliñado y los ojos rojos y cansados, me he integrado perfectamente.
Cada mañana hago un pequeño palito en la pared del baño, contando los días desde la última vez que vi a Tom. Desde entonces han pasado treinta y cinco. Creo que la gente aquí puede estar sufriendo algún tipo de incapacidad mental que solo soy capaz de ver. Ellos siguen diciéndome que Tom nunca será capaz de volver hacerme daño o que nunca regresará. ¿A qué se refieren con dañarme? Ellos son los únicos que están dañándome, Tomi solo quiere protegerme. Es desagradable pensar que ellos están haciendo lo correcto manteniéndome lejos de él. Sé que está viniendo, tengo esperanza que así será. Cada vez que veo el horizonte de Magdeburgo, siento una ráfaga que es difícil de explicar, como algo que nunca he sentido antes y sé que es una señal de que mi Tomi está ahí afuera intentando encontrar una forma de volver a mí. Le pregunté a una mujer encargada del almacén si ha visto alguna señal de Tom acechando los alrededores pero ella me dijo que no y que no era de mi incumbencia. La policía se niega a decirme algo, en su lugar solo me dan miradas de lástima o me tratan como si fuera alguien que sufre de retardo. No hay nada malo conmigo. No hay necesidad de tratarme de esa manera. Así que de regreso, yo no he hecho nada para ayudarlos. Me niego a responder sus preguntas y si lo hago es alguna tontería. Ellos están buscando en Estados Unidos ahora, qué idiotas. Si sé una cosa con seguridad es que Tom no se está escondiendo en los Estados Unidos, él dijo una vez que preferiría estar en algún recóndito lugar, más discreto. Algún lugar dónde el mundo moderno no asomaría sus narices.
Los médicos siguen intentando que Reid y yo nos llevemos bien. No entiendo por qué ellos quieren eso, siempre nos dirigen “accidentalmente” a sentarnos a la misma mesa durante la cena o nos sientan juntos durante la hora de ver TV. No me agrada y yo no le agrado, simple como eso.
La enfermera Lila me despertó más temprano de lo usual esta mañana, en su típica manera de abrir las cortinas con brusquedad y quitándome las frazadas. No tengo ni una jodida idea de lo que quiere y ni siquiera me habla hasta que nos dirigimos a la oficina de la Dr. Schmitt, dónde ella y el comisario Gordon me interrogan por horas. No estoy enteramente seguro de lo que sucedió, pero parece que Tom ha estado en movimientos y aparentemente me ha hecho un presente. El cuerpo de un chico de quince años fue encontrado vestido como yo. La policía siguió preguntándome sobre las palabras “Estoy yendo”, que se encontraba sobre el estómago del muchacho, una y otra vez. Cuando el comisario Gordon me preguntó por millonésima vez, yo solo solté un suspiro, el cual lo hizo volver loco haciendo que me interroguen por una hora más.
Eso es todo por ahora.
Bill.
&
Tom tarareaba felizmente a la vez que manejaba a lo largo de la carretera. Las calles de Magdeburgo estaban completamente vacías a las cuatro de la mañana y Tom se sintió con más energía cuando se detuvo en la casa de Bill. Estaba absolutamente oscuro al igual que otras casas, pero esa noche, lo hacía especial. Tom había estado manteniendo su ojo en Simone por semanas y esta era su oportunidad. Ella había salido con algunas vecinas de Berlín para una noche de chicas, dejando así la casa vacía. Tom podía sentir prácticamente el hormigueo en cada célula de su cuerpo cuando apagó el motor y salió del auto. Atravesó la casa dónde la señora Lehmann aún estaba cercada con señales policiales. Tom soltó una ligera risilla a la vez que se dirigía la cajuela del auto, La señora Lehmann había sido el primer regalo de Tom hacia Bill, era una pena que este nunca la haya visto, un golpeteo en la cajuela hizo que Tom saliera de sus pensamientos y abriera la maletera con brusquedad.
— ¡Hey! —Tom rio como un loco a la bolsa que parecía contener un humano retorciéndose — ¿Cómo llegaste ahí?
Pero por supuesto, Tom sabía cómo el cuerpo había llegado a la maletera, después de todo fue él quien lo había colocado ahí. El nombre del muchacho era Jake O’Neil y se sentaba al lado de Bill en la clase de matemáticas. Tom había estado bajo el radar por un buen tiempo y sentía la necesidad de hacerle saber a la policía que él no es alguien con quién meterse. Afortunadamente para él, la gente de Magdeburgo no sentía la fuerte necesidad de ir a recoger a sus hijos a la escuela, por lo que Tom fácilmente pilló a Jake. Ahora Tom se aseguraría que los padres demanden por sus niños y se preocupen a que ellos regresen a casa después de la escuela. Había pasado un buen tiempo desde que Tom le hizo un regalo a Bill, esta vez quería asegurarse que lo viese. La última vez que tuvo noticias de Bill fue que estaba aún resguardado en el hospital mental y aquello hizo que la sangre de Tom hirviera. ¿Por qué tenían que mantener a su juguete favorito encerrado?
— ¡Aquí vamos! —Tom rio una vez más a la vez que lanzó el saco sobre su hombro. Jake soltó un sollozo por ayuda y Tom gruñó. Se supone que lo había amordazado, no había forma de que haga algún ruido.
Tom apretó su agarre en el chico, quién estaba dentro del saco y quién estaba desesperadamente intentando librarse, aunque fuera inútil. Tom buscó en los bolsillos de sus pantalones la llave de repuesto de la casa Kaulitz que ellos tontamente pensaron que la mascota se la había comido hace unos meses atrás y se adentró a la casa, caminando directo a la habitación de Bill. Lanzó al muchacho sobre la cama y abrió el saco, sonriéndole al asustado muchacho.
—Hola Jake —Tom sonrió. El muchacho lo miró silenciosamente y Tom comenzó atarlo con una soga— ¿Sabes quién soy?
Silencio.
—Bueno, tomaré eso como un “no” —Tom susurró después de un momento —Soy el hombre que va a matarte.
Los ojos de Jake parecieron salir de sus orbitas y comenzó desesperadamente a patalear y gritar contra la mordaza intentando soltarse. Tom ni siquiera pestañó. Estaba muy seguro de sus habilidades para amarrar a alguien con una cuerda, por lo que dejó al muchacho llorar sobre la cama. Se dirigió al armario de Bill, su cuarto no había sido tocado desde que fue hospitalizado, abrió las puertas dobles del mueble e inmediatamente distinguió el aroma de Bill emanar de ahí. Tom gimió inhalando la esencia y recorrió sus manos sobre la ropa que aún estaba colgada. Aún podía oír los patéticos lloriqueos de Jake desde la cama.
—Oh, Billy —Tom susurró cogiendo una camiseta y frotándosela dentro de sus boxers. La tela hacia una deliciosa fricción sobre su miembro. —Concéntrate Tom, hay tiempo para esto más tarde.
Rápidamente Tom cogió un par de jeans y una camiseta antes de cerrar el armario de un golpazo. Jake alzó la mirada al sonido y miró a Tom con ojos llenos de terror, Tom vaciló, nunca en un millón de años hubiera pensado que sería capaz de recibir ese tipo de mirada. Cuidadosamente Tom colocó los Jeans y la camiseta sobre la mesa de noche de Bill, como si se tratara de un bebé. Llevó sus dedos lentamente sobre la tela viendo como Jake observaba curiosamente la acción. Justo en ese momento cuando Jake tenía toda la atención en Tom, este le lanza un fuerte puñete en la nariz. Jake se retorció de dolor y gritó a la vez que rodaba a hacia un lado de la cama intentando escapar de Tom.
—Normalmente te follaría —Tom contestó calmadamente mientras Jake lo miraba con ojos asustados —Pero solo hay una sola persona a quién quiero folla en mi vida ahora…puede que lo conozcas.
—Mphf whuda mphmp? —Jake gruñó contra la mordaza.
—Sí, de hecho te sientas al lado de él en la clase de matemáticas…Bill…Bill Kaulitz —Tom sonrió risueño, sacando su nueva cuchilla que había conseguido en la tienda de Brauni, pasando la yema de sus dedos sobre el filo —He escuchado que lo hostigabas en la escuela ¿estoy en lo cierto?
—Mphf
—Por lo que sé, una vez lo llamaste maricón — Tom dijo apretando su dedo en el filo del cuchillo, no haciendo ninguna mueca de dolor, no incluso cuando empezó a sangrar —Bueno, déjame decirte algo, muchacho, también soy maricón y hay una cosa divertida sobre los maricones. Verás, somos tan jodidamente maricones que buscamos cualquier chico hetero e intentamos violarlo, algo así como intentaste que Bill haga contigo.
—…
—Ahora, no estoy completamente seguro como pudo haber funcionado considerando que Bill es más bajo que tú y estaba asustado hasta la mierda de ti. —Tom gruñó cerrando una mano en el cuello de Jake —Pero ¿sabes qué? Voy a decirte algo… Voy a follarte tan duro que nunca serás capaz de caminar otra vez y no voy a detenerme hasta que te tu culo se desangre haciendo saber a todo este maldito pueblo que eras un pequeño maricón que estaba prendido de mi Bill.
Los ojos de Jake se abrieron de sobremanera ante la amenaza y miró a Tom en shock. Comenzó a mover su cabeza furiosamente cuando Tom apretó su agarre en la garganta haciendo que los ojos de Jake rodaran de desesperación — ¡Dime! Te gustaba ¿no? Pero eras tan jodidamente orgulloso para admitir que eras gay y culpabas de tu sexualidad a Bill, hostigándolo todo el tiempo ¿cierto?
Jake cerró fuertemente sus ojos y ladeó su cabeza a un lado al sentir el rostro de Tom tan cerca.
— ¡Dime! —Tom gruñó apretando el cuello de Jake una vez más, forzando al muchacho a que lo mirara.
—Hmkay! Hmkay! — Jake balbuceó asintiendo frenéticamente a la vez que sus lágrimas comenzaban a salir a borbotones de sus ojos.
—Y ahora, vas a pagar el precio —Tom añadió.
&
Día 36
Querido Diario,
La policía me mostró las fotos del cuerpo de Jake hoy día…
No tengo palabras.
Bill
&
— ¡TÓMALO TODO MARICÓN! —Tom gritó a la vez que introducía con fuerza el taco de billar dentro del sangriento agujero del trasero de Jake.
El adolescente soltó un grito ahogado de dolor y dio una sacudida intentando alejar el extraño objeto. La sangre se deslizaba por sus muslos en cantidades anormales formando un charco sobre el saco. Después de la confesión de Jake, Tom bajó furioso las escaleras y consiguió un taco de billar, al regresar a la habitación de Bill, amarró a Jake sobre la cama e introdujo el taco de billar en el agujero de Jake una y otra vez, ignorando los gritos desgarradores del muchacho. Había introducido el taco con brusquedad, como si estuviera apuñalando a alguien dentro de Jake, en cada embestida, este reía maniáticamente.
— ¡Tómalo todo, perra! —Tom rio con una mirada trastornada — ¡Tómalo todo hasta que mueras!
Tom embistió el palo una vez más antes de sacarlo con rudeza y lanzarlo a un lado. El cuerpo de Jake estaba temblando de dolor, estaba recostado sin poder hacer nada mirando cada movimiento de Tom.
—Ven aquí —Tom gruñó posicionándose así mismo en frente de la entrada de Jake. Agarró las temblorosas piernas del muchacho sobre sus hombros, ignorando el lloriqueo de Jake, extendió las piernas del muchacho abriendo ampliamente su entrada. Los ojos de Jake estaban llenas de lágrimas y respiraba furiosamente a través de su nariz. Tom sonrió dulcemente y sacó su cuchilla nuevamente, recorriendo con la punta por los muslos del adolescente hasta su miembro. El muchacho gritó y comenzó a sacudirse para alejarse de Tom, pero este lo sostenía fuertemente.
—Eres una pequeña perra, sangrando por todos lados pero sin morir —Tom regañó trayendo la punta de la cuchilla hasta la entrada de Jake —Has hecho un verdadero desastre aquí para mí.
Y luego, sin advertir, Tom enterró la punta de la cuchilla dentro del agujero y la sacó con brusquedad, cortando en dos el agujero del muchacho. Jake soltó un grito con toda su alma y arqueó la espalda llorando histéricamente. Tom simplemente reía y repitió el proceso tres veces más mirando como el muchacho patéticamente se estremecía y gritaba pidiéndole a Tom que se detuviera. El quejido del adolescente comenzaba a molestarle a Tom y sacó con ira la cuchilla ensangrentada con un gruñido. Brauni estaba en lo correcto, el cuchillo le había servido muy bien. Era larga y ágil, permitiéndole a Tom girar su muñeca con precisión, quizá Tom le daría un descanso al muchacho la próxima vez. Se tomó un momento y miró el cuerpo de Jake sobre la cama, desplomado y roto. La sangre estaba por todos lados, desde las blancas y suaves sábanas de Bill hasta el poster de Nena sobre la pared. Demasiada sangre para un cuerpo tan pequeño. El cuerpo humano siempre le asombraría a Tom sin fin. Incluso cuando era niño, Tom corría en los bosques y atrapaba pequeño animales y los cortaba en dos para saber cómo funcionaban por dentro. Le gustaba experimentar con ellos, quitándole los órganos y colocándolo en otros animales.
—Sabes qué, Jake —Tom preguntó pasando una mano ensangrentada por su cabello —Eres un juguete decepcionante. Sangraste por todos lados lloriqueando como una pequeña niña y aun así no mueres maldito seas.
Jake soltó un agonizante respiro y Tom pudo ver la sangre saliendo en ambos lados de la mordaza.
—Tan decepcionante.
&
— ¿Comisario Gordon? El joven Bill Kaulitz está aquí con la Dr. Schmitt —Un policía llamó por el intercomunicador de la sala de investigación.
—Envíamelo —Gordon se quejó releyendo los papeles y carpetas que estaban esparcidas sobre su escritorio de metal.
—Justo aquí —Una mujer policía sonrió guiando al asustado muchacho hacia la pequeña habitación. El ambiente se sintió denso y más aún sobre la piel de Bil, quién estaba mentalmente en pánico, no le gustaba la situación. En frente de él estaba el comisario Gordon rodeado de otros investigadores. Bill pudo divisar una ventana de visión unilateral al lado de la habitación y todas las cámaras de seguridad enfocaban su rostro asustado.
—Bill, estoy seguro que la doctora Schmitt te ha dicho porqué estás aquí —Gordon suspiró y abrió una de las carpetas mirando a Bill y luego a la pila de papeles.
—N-No, en realidad la enfermera Lila me dijo que era importante —Bill susurró intentando esconderse detrás de la Dr. Schmitt.
Ella soltó un gruñido y posicionó al muchacho a su costado. Ahora todos los ojos estaban sobre Bill que lo penetraban hasta los huesos. La enfermera Lila había mencionado que era importante que se reuniera con el comisario pero nadie le había dicho por qué. Pudo sentir como empezaba a temblar bajo la intensa mirada de todos. Eran miradas frías, aquellas miradas que Bill normalmente recibía de la gente cuando estos se enteraban que era gay pero ahora, había algo más en esas miradas, ellos lo miraban casi como…acusándolo.
—Jake O’Neil de tu grado fue reportado como desaparecido hace dos noches —Gordon miró a Bill —Encontramos su cuerpo esta mañana ¿opiniones?
— ¿J-Jake? —Bill susurró apretando sus manos en un puño. La Dr. Schmitt lo empujó ligeramente para que se sentara en la silla en la parte opuesta de la mesa — ¿P-Por qué? ¿Q-Quién?
Gordon resopló como si Bill hubiera preguntado la pregunta más simple de todas —Mira esto –Dijo extendiéndole numerosos fólderes sobre la mesa.
—Comisario, no creo que Bill se sienta mentalmente estable para ver esas fotos —La Dr. Schmitt respondió cortante alejando los fólderes antes de que Bill pudiera agarrar uno. Bill pestañó sorprendido y miró a la Dr. Schmitt con confusión ¿Por qué se preocupaba por el estado de Bill ahora?
—Como su doctora, siento que esto podría dañar el progreso que hemos hecho con él.
—Y como el comisario de policía de todo el distrito entero siento que debería. ¿Llamas a eso progreso? —Gordon regañó apuntando su dedo a Bill quién pestañó mareado —Todos ustedes lo están convirtiendo en un jodido vegetal, es hora de traerlo a la realidad, darle una pequeña sacudida.
— ¡Gordon! —La Dr. Schmitt respondió a la vez que el oficial arrebató el folder de sus manos y las posicionó en frente de Bill.
—Revisa los papeles, Kaulitz —Gordon resopló — ¡Mira lo que tu pequeño novio hizo para ti!
— ¡Esto es altamente poco profesional! —La Dr. Schmitt dijo indignada —Bill, cariño, no hay necesidad de que mires los papeles, por favor cierra el fólder.
— ¡No! —Gordon contestó — ¡Necesita ver! ¡Necesitamos juzgar su reacción y ver si es un sospechoso!
— ¿Un sospechoso? ¿Un sospechoso de qué? —La Dr. Schmitt gritó molesta. El cuarto entero estaba en una pelea ahora y Bill solo estaba sentado ahí horrorizado mirando fijamente al fólder. Todos parecían ignorarlo y con las manos temblorosas, cuidadosamente abrió el fólder.
—…Para ver si está trabajando con Tom Trumper! —Gordon gritó golpeando su puño en la mesa.
— ¿Q-Qué? ¿Te has vuelto loco? ¡Él es la víctima aquí! ¡No puedes tener a una víctima como sospechoso! —La Dr. Schmitt gritó de ira. Fue un pequeño grito que hizo quebrar los argumentos — ¡Oh Bill, cariño! ¡No debiste!
A través de la mesa, sentado, estaba Bill mirando fijamente al fólder abierto, con su cuerpo tembloroso bajo la bata de hospital. Sus ojos estaban vidriosos y llevó una mano temblorosa a su boca. Sobre la mesa yacía regado unas fotos que parecían burlarse de Bill. Una en particular era una foto del cuerpo entero de Jake sobre una camilla de examinación o al menos lo que quedaba de él. El cabello, alguna vez, rubio de Jake estaba torpemente teñido de negro y tenía delineador en sus ojos, cómo Bill solía usar. Sus ojos azules habían sido arrancados y habían sido reemplazados por dos canicas marrones, la sangre seca se había encostrado en las esquinas. Estaba vestido con una de las camisetas y jeans favoritas de Bill con diversas manchas de sangre a través de la tela. Sin embargo, era el propio miembro de Jake que había sido mutilado y enterrado en la boca del mismo lo que hizo a Bill sentir arcadas.
—O-Oh por Dios —Bill susurró sentado sin inmutarse por un momento. El cuarto cayó en silencio, difícilmente notando el sonido de las radios de uno de los oficiales que estaba en una esquina. Bill posó sus dedos temblorosos en la foto — ¿H-Hay más?
— ¡B-Bill, no! —La Dr. Schmitt advirtió colocando una mano sobre su boca, controlando las ganas de querer vomitar.
— ¡Oh por Dios! —Bill susurró una vez más cuando vio otra de las fotos, y otra más…y otra más —Oh Dios mío.
Bill echaba un vistazo foto tras foto.
La policía había tomado foto de todo, documentando “la noche de diversión de Tom” para que Bill lo viera. Había una foto dónde se apreciaba más de cerca el rostro de Jake con su miembro en la boca, luego otra dónde había un taco de billar sobre una piscina de sangre en la habitación de Bill, otra dónde se veía las canicas marrones en lugar de los ojos de Jake. Bill pudo oír a la Dr. Schmitt rogar que se detuviera, sonaba borroso y distante, solo estaba enfocado en lo que veía en cada foto. Tom había matado a Jake. Al inocente Jake que no era más que un simple hostigador en la escuela y ahora estaba muerto y era la culpa de Bill.
— ¡Bill détente, por favor! —La Dr. Schmitt rogó desesperadamente jalando el brazo de Bill.
El muchacho ni siquiera la miró, siguió mirando foto tras foto hasta que las fotos comenzaban a repetirse. Los ojos de Bill estaban vidriosos y su mandíbula no se cerraba en shock. Finalmente Bill buscó más entre los fólderes, removiendo todos los papeles en la mesa desesperadamente. La Dr. Schmitt intentó hacerlo entrar en razón pero Bill parecía no escucharla.
—Bill, no hay más —La Dr. Schmitt susurró sacudiendo a Bill ligeramente —Cariño, detente.
—H-Hay…—Bill susurró casi en un susurró, la doctora apenas pudo oírlo —Siempre habrá más. Todo esto es mi culpa.
—Bill, no es tu culpa… ¡Bill! —La Dr. Schmitt rogó al borde del llanto, Bill enterró sus uñas en la mesa y comenzó a arañar con fuerza — ¡Bill detente!
— ¡No! —Bill lloró esta vez, enterrando sus uñas profundamente — ¡Siempre habrá más!
— ¡Llamen al Dr. Meier! ¡Ahora!… ¡Bill, para!
— ¡No! —Bill rasguñó la mesa hasta sangrar — ¡Siempre hay más!
— ¡Alguien ayúdelo a que se detenga! —La Dr. Schmitt gritó a los dos oficiales quienes se apresuraron hacia Bill. Sacaron sus manos de la mesa y este soltó un grito salvaje y comenzó a golpear al azar.
— ¡Bill, por favor! ¡Détente! ¡No suelten sus brazos!
— ¡Siempre hay más! —Bill dijo mientras era sujetado por tres personas esta vez — ¡Siempre hay más!
— ¡Bill, deja eso! ¡Estás a salvo con nosotros! ¿Lo recuerdas? ¡Soy yo ya doctora Schmitt!—La mujer rogó mientras Bill comenzó a llorar y a rogar por Tom.
— ¡Tomi! ¡Quiero a mi Tomi! —Bill lloró pateando sus piernas por doquier a la vez que más oficiales lo sujetaban — ¡tomi ayúdame! ¡Siempre hay más! ¡Siempre habrá más, desgraciados!
La Dr. Schmitt lanzó una mirada furiosa al comisario Gordon — ¡Mira lo que has hecho!
— ¡Siempre hay más! —Bill chilló intentando soltarse. Estaba jadeando y sus ojos vagaban en toda la habitación con una mirada loca. En ese momento, lucía verdaderamente como un animal rabioso y Gordon suspiró ¿Cómo este chico podía ser tan pacífico y asustadizo en un momento y luego convertirse en un animal rabioso al segundo?
—Bill, hay más fotos —El comisario Gordon suspiró
Los pataleos de Bill se detuvieron inmediatamente y miró al hombre con ojos acuosos — ¿E-En serio?
—Sí —Gordon suspiró buscando en uno de los bolsillos de sus pantalones. Sacó una imagen de tamaño medio que había estado doblado a la mitad y se lo extendió al muchacho — ¿Te gustaría verlo?
— ¡Sí! —Bill respiró más relajado. La policías que sostenían a Bill miraron a Gordon son preocupación y este les dio un gesto para que lo soltaran. — ¡Dame eso! ¡Quiero verlo!
Bill arrancó la imagen de las manos de Gordon y lo sostuvo en las manos como si se tratara de vidrio. Bill soltó un tembloroso suspiro y lentamente abrió la imagen.
—Él…É-Él…—Bill tartamudeó incrédulo.
— ¿Qué? ¿Qué es eso Bill? —La Dr. Schmitt preguntó preocupada acercándose al adolescente.
La psiquiatra miró cuidadosamente a la imagen que Bill sostenía. Cortes profundos había sobre el estómago de Jake que decía “Estoy yendo”. La Dr. Schmitt frunció el ceño y se acercó para ver con más claridad.
—Sí le importo —Bill susurró suavemente para sí mismo.
— ¿Qué era eso, cariño? —La Dr. Schmitt preguntó
—Comisario Gordon ¿Puedo quedarme con la foto? —Bill preguntó abrazando la foto en su pecho.
—No veo por qué no, tenemos copia de ello y…—Fue interrumpido por Bill quién lo envolvía con un abrazo fuerte.
— ¡G-Gracias! —Bill sollozó en el hombro del oficial —Gracias.
Continúa…
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