
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena
Capítulo 12
Sala de recreación del Hospital del niño en Magdeburgo 12:00
—Ahora, ustedes dos jueguen tranquilos —La enfermera Lila dijo suavemente —Estaré de regreso en una hora para llevarlos al comedor.
—Perra, como si nos importara —Reid resopló lanzándose sobre el grumoso sofá — ¡Solo saca tu trasero de aquí!
— ¡Compórtate Reid! —La enfermera Lila regañó antes de cerrar la puerta de un tirón detrás de ella.
Bill soltó un tembloroso suspiro al escuchar la puerta cerrarse antes de sentarse en el suelo lentamente. Pudo escuchar a Reid murmurar algo mientras cambiaba los canales de televisión y solo mantuvo su cabeza gacha. Habían pasado horas desde que el comisario Gordon había soltado a Bill del interrogatorio sobre Jake O’Neil y ahora miles de pensamientos llenaban la cabeza de Bill. Mientras sabía que eso era probablemente unas de las enfermas bromas de Tom para molestarlo, una parte de él le decía que era una señal, una señal de que le importaba a Tom. Bill gruñó a tal pensamiento y sacudió su cabeza, por su puesto era solo una broma enferma ¿Por qué le importaría a Tom? Esa había sido la lógica del Dr. Meier: Si a Tom le importaba ¿Por qué no había llegado todavía? O aún mejor, si él se preocupaba por Bill ¿Por qué no había regresado por él y lo había dejado pudrirse en el hospital?
—Nunca hay nada bueno en TV —Bill escuchó decir a Reid a la vez que seguía cambiando los canales.
Bill cuidadosamente sacó la foto de Jake que el comisario Gordon le había permitida conservar. Las esquinas de sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Sorbió sus lágrimas y abrazó las rodillas contra su pecho. La alfombra no era cómoda y le causada picazón en sus pies desnudos. Tenía un color marrón antiguo, probablemente de los años setenta.
— ¡Por Dios! —Reid gritó interrumpiendo los pensamientos de Bill — ¿Cuándo dejarás de llorar como un maldito bebé? ¡Aguántate!
—Déjame en paz —Bill susurró lentamente moviéndose adelante y atrás repetidamente. Cerró sus ojos fuertemente intentando bloquear el sonido de la televisión tanto como pudo. Probablemente si se concentraba con más fuerza podría hacer que todo desapareciera, de repente una figura parecía acercarse detrás de la cabeza de Bill. Los ojos de este se abrieron de golpe, olvidando momentáneamente en dónde estaba.
— ¿Tomi? —Bill preguntó con sorpresa mientras su visión se iba aclarando poco a poco, solo vio a Reid mirándolo —Ah, eras tú.
—Sí, soy yo, pedazo de mierda ¿Quién más sería? —Reid gruñó dando un manotazo en la cabeza del pelinegro —¡Mira a tu alrededor! ¡Somos los únicos aquí! ¡Y así será hasta que el hijo de puta de Roger muera!
— ¡Reid!—Bill suspiró sobando su cabeza —Lárgate, no estoy en el humor para soportar tu ridiculez.
— ¡Tú pequeño…!—Un manotazo aterrizó en la mejilla izquierda de Bill haciendo que este cayera de espaldas en la alfombra.
— ¡Ow! ¿Por qué mierda hiciste eso? —Bill dijo adolorido mordiendo su labio inferior —¡Reid, vete a la mierda! ¡Ya te dijo que no estoy de humor!
— ¡No estoy de humor mi trasero! —Reid gritó de regreso —Tú crees que eres especial ¿no? Tú crees que eres mejor que yo ¿no es así?
—Reid, nunca dije eso —Bill contestó levantándose de la alfombra y se dirigió al sofá. Las paredes de la habitación eran a prueba de sonido, por lo que sería imposible para la enfermera escucharlos. Bill sintió cierto escalofrío y se alejó lo más que pudo de Reid.
Reid tenía una mirada trastornada cada vez que hablaba de Tom o Roger, eso le asustaba aún más a Bill. Tenía que soportar una hora entera hasta que la enfermera Lila viniera y los llevara al comedor para el almuerzo. Una hora entera solo Reid y él.
— ¡No necesitabas hacerlo! —Reid regañó —Vienes aquí dando saltitos con esa maldita foto y te crees mejor que yo bueno ¡Jódete Bill! ¡Vete al infierno!
— ¿Qué? ¿Es por eso que te portas así? —Bill frunció el ceño con la voz más calmada — ¿Estás alterado por la foto? Reid, solo porque tengo esa foto no significa que soy mejor que tú.
— ¡Cállate! —Reid gritó recogiendo el control remoto de la alfombra y se lo lanzó a Bill. Bill lo esquivó con un sonido de sorpresa hasta que Reid llegó hasta él y lo agarró fuertemente por la garganta.
— ¡No necesitabas decir algo! —Reid gruñó a la vez que cerraba sus manos alrededor del cuello de Bill —Veo la forma en como das saltitos a mi alrededor con eso, me ves con lástima ¿Crees que soy estúpido? ¿Esa es tu forma de burlarte? Oh vamos todos a sentir lástima por Reid porque a él no le dieron una foto.
—N-no —Bill respondió con dificultad intentando quitar las manos de Reid de su garganta —¡No es así! ¡Suéltame!
Reid gruñó y lucho contra Bill quién ahora le estaba arañando los brazos. Reid intentó lanzar un puñete en el rostro del pelinegro pero este fue más rápido y le propinó un rodillazo en la parte baja del pelirrojo. Con un gemido de dolor Reid soltó a Bill y eso fue suficiente para que este se alejara. Ambos continuaron peleando por dominar, arañándose y pateándose unos a otros.
— ¡Tú no le importas! —Reid resopló girando su cabeza a un lado y evitando un puñete por parte de Bill — ¡Nunca le importarás! ¡No me importa lo que ellos digan, él está viniendo por mí! ¡Me lo prometió!
— ¡Cállate! —Bill lloró — ¡Le importo! ¡Tom me ama! ¡Sé que me ama!
— ¡Mimado de mierda!
— ¡Idiota retrasado!
— ¡Cerdo repulsivo!
— ¡Arrogante infeliz!
— ¡Perra sin cerebro!
— ¡Nunca le importarás!
— ¡Cállate! —Reid gritó soltando a Bill, se quedó de pie pasmado y miró a Bill fijamente con tal emoción que hizo que la mueca de triunfo de Bill vacilara. Inmediatamente toda la ira y adrenalina desaparecieron del cuerpo de Bill al ver confundido a Reid.
Después de unos segundos los labios de Reid temblaron.
— ¿Reid? —Bill susurró, sorprendido de que tan preocupado sonaba —Reid ¿Estás bien?
—Hmpf —Reid resopló dándole la espalda a Bill
Los dos permanecieron en silencio por un momento y Bill observó cómo los hombros de Reid comenzaron a temblar. Un sonoro sollozo hizo eco en la habitación y los hombros de Bill decayeron al sonido. El ruido era como una sonora bofetada en el rostro del pelinegro quien lentamente llevó una temblorosa mano a su boca ¿Qué había hecho? Reid, el fuerte y arrogante Reid, nunca lo había visto llorar.
— ¿R-Reid? —Bill susurró — ¿Estás bien?
— ¡VETE A LA MIERDA! —Reid gruñó. Su voz quebrada en un llanto y colocó una mano en su boca para impedir salir otro sollozo.
—Lo siento —Bill susurró mirando sus manos —Me pasé de la línea, no debí haber dicho eso.
— ¿Qué carajos te importa? —Reid gruñó con el rostro empapado de lágrimas —Esto es exactamente lo que querías ¿no? ¡Aquí lo tienes! ¡No intentes ser simpático conmigo!
—Reid, yo-
— ¿Crees que es divertido? Crees que es divertido todo este daño ¿cierto? —Reid sollozó con rabia frotando sus ojos con el dorso de su mano.
—…
— ¿Sabes cuánto daño me hace con tan solo mirarte? Tener que despertar cada momento, mirarte y acordarme de él. —Reid rechinó los dientes a la última palabra — ¡Te odio! ¡Eres todo lo que odio en la vida!
—Lo siento —Bill susurró suavemente
— ¡No lo sientas! ¡No quiero oírlo! —Reid sollozó a la vez que toda su ira parecía dejar su cuerpo. Esas sensaciones llenas de odio que sentía por Bill todo ese tiempo, finalmente dejaban su cuerpo. Sus articulaciones le dolían mientras caía rendido de rodillas, mordiendo su labio para suprimir otro sollozo.
—N-No quiero morir aquí —Reid lloriqueó después de un momento
—R-Reid no vas a morir aquí —Bill susurró poniéndose de cuclillas frente al pelirrojo — ¡Mírate! ¡Estás en buena forma!
—No me refería a eso —Reid sorbió las lágrimas escondiendo el rostro en sus rodillas mientras se enrollaba en una bola —Tres años. He estado en este maldito lugar por tres años. Ni siquiera me dejan ir a casa para navidad ¡No puedo ir a casa! —Reid dijo con las pupilas dilatadas y el rostro descompuesto — ¿Sabes qué tan doloroso es pasar navidad tras navidad solo en un hospital rodeado de gente a quién le importas una mierda?
—No —Bill se estremeció —No sé cómo se siente.
—Duele demasiado no importarle a nadie —dijo Reid riendo tristemente.
—Lo sé —Bill susurró acercándose un poco más al pelirrojo hasta que sus rodillas rozaran.
—No, no lo sabes —Reid sorbió las lágrimas — ¿Por qué lo sabrías?
— ¿Por qué? —La respiración de Bill se detuvo. Pensó por unos momentos antes de hablar —porque eres mi competencia.
— ¿ah?
—Cuando vine aquí no tenía idea de que To-Roger se había llevado a otros niños…bueno…pensé…pensé que era especial. —Bill sonrió tristemente a la vez que una lágrima rebelde escapó. Reid sorbió unas lágrimas antes de soltar una tímida carcajada.
— ¿en serio? —rio secando las lágrimas de sus ojos —Porque cuando llegaste aquí estaba celoso de ti…aún lo estoy.
— ¿De mí? —Bill dijo mirando a Reid incrédulo — ¿Por qué?
— ¡Mírate! —Reid sonrió tristemente —Eres su última mascota, significa que ya me olvidó. Eres más joven que yo, más atractivo, eres mi más grande amenaza.
—No, no. Ya sabes…eres mayor, tienes más experiencia con él, conoces sus juegos mientras todo parece ser oscuro para mí —Bill rio débilmente. Reid sonrió triste al otro muchacho y con su pulgar limpió algunas lágrimas del rostro de Bill. La repentina acción hizo que Bill soltara un sonido de asombro y mirara a Reid con ojos confundidos.
—He estado engañándome a mí mismo por todos estos años —Reid suspiró —Por supuesto, él no está viniendo por mí, mentí antes, él nunca dijo que vendría por mí cuando me dejó. Pero mantuve mis esperanzas por todos estos años. Ignoré a la Dr. Schmitt y Meier, nunca me rendí. Entonces viniste e insististe que Roger regresaría por ti y pude verlo en tus ojos, ese fuego en tus ojos, que lo que decías era verdad y que creías un cien por cierto con todo tu corazón.
—Reid —Bill sollozó jalando al muchacho y envolverlo en un abrazo. Reid devolvió el abrazo sin pensarlo. Ambos se abrazaron tan fuerte como pudieron llorando en el hombro del otro.
—Y-Y e-entonces esa foto que tenías…y-yo lo supe —Reid gimió en un lamento —Sabía q-que era cierto, e-él vendría por ti. Nunca deja mensajes a-antes de decir que lo haría.
—Pero no es justo —Bill lloró soltándose del abrazo y mirando al otro muchacho
—Bill —Reid sonrió tristemente —Mi amor por Roger murió al minuto que lo llamaste Tom. Fue en ese momento que él cambió de la persona que yo conocía a la persona que amas.
—No lo amo. —Bill sorbió las lágrimas —Es solo una fase que mi mente ha creado para bloquear todos los abusos y cosas que Tom me ha hecho.
— ¡Eso es una mierda! —Reid rio —La Dr. Schmitt te dijo eso ¿verdad? Bill he estado viviendo contigo por casi un mes, sé que no crees eso.
—Esto no es justo —Bill lloró abrazando nuevamente al muchacho —Tu lo amaste antes que yo, es como si estuviera robándotelo.
—Nada es justo en la vida, tú sobre todas las personas, deberías saber eso —Reid respiró más calmado —Lo siento he sido un idiota por los pasados dí-
— ¿chicos? —Una voz que los llamaba hizo que ambos muchachos se sobresaltaran —Oh, siento mucho haber interrumpido.
—No, estamos bien —Bill sonrió —Solo queremos ir a comer algo ¿cierto, Reid?
—Sí —Reid sonrió y discretamente secó una de las lágrimas —Vamos, Bill.
—Oh —La enfermera Lila sonrió consciente de la situación. Abrió la puerta y siguió a ambos muchachos fuera de la habitación quiénes ahora se enviaban sonrisas amigables —Es agradable ver que se empiezan a llevar bien.
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Tom silenciosamente se movió con lentitud detrás de la figura en frente de él, quién estaba totalmente distraído sacando las llaves de su auto y sin notar la presencia del hombre que lo acechaba detrás. Su preocupación estaba puesta en su auto y Tom sonrió con malicia.
Tom tenía sus ojos puestos en todos los empleados del hospital buscando por la persona perfecta para reemplazar y finalmente lo había encontrado. El nombre del hombre era Dick Smith, un nombre bastante curioso para un hombre tan aburrido, había conseguido trabajo en el hospital y ese era su primer día. Nadie lo conocería bastante bien para notar que el verdadero Dick tenía cabello rubio mientras el cabello de Tom ahora era castaño o creerían que el hombre perdió como veinte kilos esa misma noche o que ya no usaba anteojos.
—Malditas llaves ¿dónde están? —Dick murmuró justo al momento en el que Tom se posicionó detrás de él. Tom tenía un silenciador en su pistola a la vez que colocó el arma en la espalda del hombre. — ¿¡Qué carajos…!? ¿Quién demonios eres?
—Soy Dick Smith —Tom sonrió antes de presionar el gatillo. El sonido del disparo fue silenciado por un suave sonido seco y Tom no desperdició tiempo, tiró el cuerpo de Dick en la maletera y cambió sus ropas. Se colocó el desagradable traje blanco antes de añadir la placa con el nombre.
—Fue un placer hacer negocios contigo, Dick. Pero verás, estoy tarde para el trabajo —Tom sonrió maliciosamente tapando el cadáver con una sábana y cerrando la maletera.
Tom se puso en camino hacia el hospital tras doblar la esquina. Dio un profundo respiro, no tenía pensado detenerse en ese momento. Tanto como caminaba hacia su destino, nada lo detendría, tenía un propósito. Era algo que había aprendido cuando era adolescente, cuando su padre solía golpearlo. Si mantienes tu cabeza en alto y das grandes pasos con un propósito, entonces la gente te dejaría en paz.
— ¿su pase? —Un agente de seguridad preguntó cuándo Tom se aproximó
—Aquí tiene —Tom dijo intentando lucir lo más natural posible.
— ¿Dick Smith? —El guardia de seguridad alzó ambas cejas — ¿Eres Dick Smith?
—Sí —Tom dijo forzando su voz a permanecer calmada — ¿Hay algún problema?
—No, hombre, pero si fuera tu pensaría en cambiar mi nombre —El guardia se echó a reír — Oye Lucious, mira este nombre, ¿Dick Smith? jajaja
—Si no hay un problema ¿puedo irme ahora? —Tom apretó los dientes imaginándose como sería si rebanara las gargantas de ambos guardias en ese momento.
—Sí —El primer guardia rio una vez más —Puedes irte —siguió riendo.
—Idiotas —Tom susurró haciendo su camino hacia los elevadores.
—Oh ¡Dick! —Uno de los guardias llamó entre risas — ¡Qué tengas un gran día! ¡Espero que nada te decaiga! —Ambos guardias se echaron a reír inmediatamente sin haber notado a quién en realidad habían dejado entrar.
—Maldito traje de enfermero —Tom rechinó los dientes a la vez que ambas puertas del elevador se deslizaron. Rápidamente escaneó el panel para seleccionar un piso, sin embargo, ya sabía en qué piso Bill se encontraba. —Billy —Dijo a la vez que las puertas del elevador empezaba a cerrarse —Estoy yendo por ti.
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—Esa fue mi cosa favorita que Roger una vez me hizo —Reid suspiró inclinándose sobre las almohadas de la cama de Bill.
—Wow —Bill suspiró —Nunca creía que podía ser así de…lindo.
El almuerzo había terminado muy rápido y ahora Bill y Reid habían pasado el resto del día en una tregua. El Dr. Meier y La Dr. Schmitt se habían sorprendido cuando vio caminar juntos a ambos pacientes, riendo histéricamente sobre bromas como viejos amigos. El resto de la tarde, ambos habían estado conversando sobre la vida del otro antes de que Roger o Tom apareciera en sus vidas.
—entonces ¿no tenías idea? —Bill preguntó.
— ¿Qué el basurero estaba planeando raptarme? ¡Por supuesto que no! —Reid sonrió negando con la cabeza —Honestamente, no sé qué vio Roger en mí, era una pequeño niño gordo. No perdí peso hasta que me pusieron en este hospital.
—Bueno, no pudiste haber sido tan gordo —Bill respondió abrazando una de las almohadas —Quiero decir, si Roger te encontró atractivo, ¡dudo que hayas tenido la talla de una ballena!
—Bueno ¿qué hay de ti? Quiero decir, siempre fuiste así de delgado ¿no? —Reid rio pinchando el estómago de Bill juguetonamente.
—En realidad, en el tiempo que he estado aquí he perdido algunos kilogramos —Bill sonrió.
— ¡No hay forma! Pequeño mentiroso, apuesto que lucías como una vaca —Reid rio.
Las luces de la habitación parpadearon por unos momentos y Reid se detuvo mirando a Bill un poco confundido. De pronto todas las luces se apagaron.
— ¡Reid! —Bill entró en pánico buscando al otro muchacho.
— ¡Estoy aquí! —Reid contestó buscando al pelinegro.
— ¿Qué está sucediendo? —Bill preguntó en voz baja acercándose más al pelirrojo.
—No lo sé, quizá hubo un cortocircuito, aunque el hospital tiene un generador de energía —Reid susurró como respuesta, parpadeando un par de veces para ajustar su visión a la oscuridad. No había ventanas en la habitación, nada que iluminara el lugar. Era como estar en una cueva, en total y absoluta oscuridad sin una ligera señal de luz.
—Tengo miedo —Bill susurró
— ¿Por qué? La enfermera Lila estará acá en unos momentos para revisarnos y todo estará bien.
—Me alegro que seamos amigos ahora —Bill susurró —O de lo contrario estaría aquí solo.
—Igual yo —Aunque Bill no podía ver el rostro de Reid, pudo escuchar una ligera risa del muchacho y suspiró relajado.
El eco de unos zapatos en los pisos encerados del hospital rebotaba en toda la habitación alarmando a ambos muchachos que alguien estaba viniendo. Bill inmediatamente se relajó y se movió un poco para darle a Reid algo de espacio.
Tap, Tap, Tap, Tap
—Alguien está viniendo
Tap, Tap, Tap, Tap
—Espero que sea la enfermera Lila y no Natalie, ella es muy brusca
Tap, Tap, Tap, Tap
—Quién sea que fuera, está cerca.
Tap, Tap, Tap, T-
— ¿Quién es? ¿Ya abrieron la puerta?
Un sonoro “click” se escuchó a través de toda la habitación dejando saber a los muchachos que alguien había entrado. Por un momento nadie se movió mientras Bill y Reid respiraban calmadamente. Sabían de alguna manera que había una persona en la entrada de la puerta que no era la enfermera. La persona permaneció en silencio a la vez que Bill soltó un tembloroso suspiro y preguntó si era la enfermera Lila. Justo en ese momento, la persona enciende la linterna y Bill gritó.
Ahí parado en la entrada de la puerta, sosteniendo una linterna cerca de su barbilla para iluminar su rostros estaba Tom Trumper sonriendo como un hombre loco. Los ojos de Reid casi salen de su órbita al ver a la persona en la entrada de la puerta, sus brazos decayeron al igual que si mandíbula. Lo que sucedió al siguiente momento fue tan rápido que Bill no tuvo oportunidad de pestañar o soltar un “detente”. Un ruidoso disparo resonó en toda la habitación y Bill se paralizó sintiendo su pecho contraerse a la vez que miró a Tom con ojos de horror sosteniendo una pistola en su mano.
—Y-Yo…Y-Yo…—un gorgojeo llegaron a los oídos de Bill quién despertó de su trance, inmediatamente tomó aire confundido de por qué no estaba muerto. Tom aún estaba en la entrada de la puerta con el arma alzada y sonriendo.
Bill se giró hacia Reid y soltó un suspiro de sorpresa y terror.
Sangre roja y brillante estaba salpicada en todo el pecho de Reid, saliendo borbotones de un pequeño agujero justo debajo de su corazón. El corazón de Bill se detuvo por unos instantes y miró fijamente a los ojos ampliamente abiertos de Reid, en shock. Los ojos de ambos muchachos se encontraron por unos segundos transmitiendo un mensaje de despedida, entonces Reid Werner cerró los ojos por última vez.
El cuerpo de Reid cayó al sobre la cama y Bill quedó quieto como una piedra, sin alejar la mirada del cadáver a su lado a la vez que sintió calientes manos sobre su cuello.
— ¿Me extrañaste, cariño? —Una profunda voz llegó a los oídos de Bill erizándole la piel.
—L-Lo mastate —Bill dijo aún aterrorizado de la escena
—Tuve que hacerlo —Tom dijo como si fuera la cosa más simple del mundo —Estaba bloqueando mi vista de ti, era un obstáculo y tuve que moverlo.
—Lo mataste —Bill susurró una vez más sin quitar la vista del cuerpo muerto de Reid.
—aaw bebé, también te extrañé —Tom murmuró envolviendo sus brazos alrededor del cuerpo de Bill y respirando su cabello.
—Lo mataste —Bill se tensó y apretó los dientes en los brazos de Tom. Se giró e intentó soltarse de Tom —¡Lo mataste! ¡Mierda, lo mataste! ¡Eres un monstruo!
— ¿Q-Qué? Billy ¿Qué te pasa? —Tom preguntó mientras Bill propinaba sus puños en el pecho de Tom —Así es, maté a un chico ¿Cuál es el problema?
— ¡Tú lo mataste, maldito! ¡Monstruo! ¡Eres un monstruo! — Bill lloró poniendo toda la fuerza posible en sus puños, desafortunadamente, eso parecía no funcionar en Tom —¡Eres un monstruo! ¡Maldito! ¡Lo mataste!
—Bill —Tom gruñó agarrando la muñeca del pelinegro. Bill detuvo sus puños y miró fijamente los grandes ojos negros de Tom iluminados por la linterna.
—Lo mataste —Bill sollozó cayendo de rodillas —Lo mataste y para ti no fue un gran lío. Probablemente no sabes quién era. ¡Eres un monstruo! ¡Oh Dios! ¡Lo mataste!
—Billy…Billy, shh —Tom intentaba tranquilizar al muchacho —Por supuesto que sabía quién era, Reid Werner ¿cierto? ¿Cierto?
—Uh…mhm —Bill sollozó presionando su cabeza en el pecho de Tom. Agarró fuertemente su camiseta a la vez que Tom lo abrazó por la cintura —Sabías quién era y solo lo mataste como si fuera nada.
—Pero Billy, él era nada —Tom susurró acariciando la mejilla mojada del pelinegro —No significaba nada para mí, todo significa nada para mí ahora que te tengo. Billy, tú eres mi mundo.
—P-Pero lo mataste —Bill lloriqueó. Tom soltó un grave gruñido y frotó los costados de Bill.
— ¿Qué voy hacer contigo? —Tom rio haciendo retroceder a Bill a la cama. Una rápida sensación de pánico recorrió el cuerpo de Bill cuando sintió a Tom ligeramente empujarlo de espaldas —Hablas demasiado.
— ¿Qué estás haciendo? —Bill chilló justo cuando Tom agarró la parte trasera de su cuello y golpeó fuertemente su cabeza en el borde de metal de la cama. Bill cayó al suelo como un saco de ladrillos. Tom cargó el delgado cuerpo del inconsciente muchacho.
—Pobre bebé —Tom arrulló colocando a Bill sobre sus hombros —Vamos a llevarte a casa.
Continúa…
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