Just another face 2

Just another face 2

Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena

Capítulo 2

Magdeburg 20:00

Bill acomodó su cabello fuera de su rostro a la vez que observaba a su reflejo en el espejo, su vanidad que constantemente se asomaba a su rostro en busca de algún error. No podía recordar cuando su obsesión con su rostro comenzó, pero ahora era como un ritual diario que Bill hacía cada noche antes que vaya a la cama. Bill no era exactamente el muchacho más popular de la escuela pero tampoco era el menos sociable, estaba en la delgada línea de casi ser popular, no obstante, no parecía hacer el empuje final para finalmente serlo. Estaba claro que no era invitado a todas las fiestas grandes, pero eso no significaba que no tenía que lucir perfecto todos los días para que el público popular lo deje pasar el rato con ellos. Bill amaba la mirada que obtenía de la gente que lo miraba boquiabiertos y babeaban cada vez que pasaba, especialmente los maravillados y confundidos rostros de los chicos que parecían siempre confundirlo por una chica. Se sentía extrañamente orgulloso de ello.

— ¡Demonios! ¡Otro! — Bill susurró inclinándose hacia el espejo para divisor una pequeña erupción en su barbilla. Era apenas notoria, pero para Bill se sentía como si fuera una un cartel neón que señalaba en su rostro — ¡Estoy horrible!

Bill continúo mirando su rostro en el espejo, sin notar que alguien estaba lentamente escabulléndose a través de su ventana. La persona no hizo ningún sonido a la vez que se acercaba a Bill, mientras este seguía mirándose fijamente en el espejo sin ni siquiera ver el reflejo de la otra persona sobre su hombro. Lenta y silenciosamente el intruso se acercó más intentando tocar a Bill mientras respiraba profundamente. Bill se inclinó más al espejo cuando al ver de reojo notó un movimiento y…

— ¡ANDREAS! —Bill gritó casi cayendo de su silla.

El chico rubio rio incontrolablemente a la vez que Bill se llevaba una mano en el pecho intentando recuperar su respiración. Su corazón latía a mil por hora y las rodillas le temblaban aún asustado.

— ¡Hombre! ¡Debiste ver tu cara! —Andreas gritó cayendo de espaldas sobre la cama de su amigo — ¡Oh por dios! ¡Oh por dios! ¡Eso fue épico!

— ¡No fue divertido, idiota! — Bill exclamó de golpe, tomando una almohada y tirándosela a Andreas, a quien le cayó directamente en la cabeza, a lo que el otro muchacho siguió riendo y secando sus lágrimas.

—Sí lo fue, gritaste como niña —Andreas rio agarrando la almohada que Bill le había lanzado y acomodándola en su espalda — ¡Fue gracioso! En serio ¿Cómo no me oíste entrar?

—Andreas, Tu sabes que a veces mi mente vuela a otra parte — Bill bufó levantándose del suelo y caminando de regreso al espejo.

—No me digas que…—Andreas renegó y tomando el brazo de su amigo — ¡Vamos a salir!

—Pero estamos jueves —Bill se quejó intentando soltarse del agarre de Andreas, Andreas soltó a Bill e hizo que se sentara a la cama. Bill frunció el ceño a Andreas, viendo que este iba de un lado a otro en el armario, sacando la ropa de Bill intentando encontrar algo llamativo que este podría usar.

— ¡Andi, es jueves! ¡Tenemos escuela mañana!

— ¡Oh, dejarás de ser un niñito llorón! —Andreas llamó lanzando otro top hacia Bill. El pelinegro a penas lo esquivo cuando un par de jeans vinieron volando y cayeron directamente en su rostro.

— ¡Andi, estás destruyendo mi armario! —Bill se quejó — ¡Ahora tengo que ordenarlo todo de nuevo!

—Y conociéndote, aun así perderás algo. Ahora escúchame, hay barra libre para los de dieciséis en Boy’ n ‘beats esta noche, deja de quejarte. Lo más gracioso es que encontré un volante en mi casillero en la escuela hoy. Raro, en realidad, considerando que nunca he oído de ello hasta ahora.

— ¿Me vas a llevar a un bar gay? — Bill preguntó sorprendido — ¡Andi, mis padres van a matarme si ellos se enteran! ¡No estoy permitido a salir solo en días de escuela a cualquier bar gay cuando Simone aún no sabe que soy gay! — Bill dijo la última parte entre dientes.

— ¡Usa esto! — Andreas resopló, sacudiendo un par de Rock Republic jeans y una camiseta marca Affliction a Bill — Es simple, pero suficientemente bueno para llamar la atención. Los chicos mayores del bar van a devorarte. Al menos uno de nosotros tendrá un polvo esta noche.

— ¡Andi! — Bill chilló avergonzado.

&

Tom sonrió a la vez que miraba más de cerca a través de su telescopio. Había estado acampando a través de la calle por unas cuántas noches constantemente sin quitar el ojo de Bill con la ayuda de su telescopio. Era una vergüenza, en serio, considerando que la vieja mujer que era la propietaria de la casa, dónde ahora Tom se encontraba, no quiso escuchar a Tom de buena manera. A Tom no le gustaba matar gente, pero ella solo no dejaba de gritar cuando este se adentró a la casa unas noches atrás. Así que Tom había hecho la única cosa lógica, tomó una Colt Model 1903 de bolsillo y disparó a la vieja mujer directo en la cabeza…dos veces. El cuerpo comenzaba a oler un poco así que Tom llevó el cuerpo al sótano, además solo usaría la casa por un rato.

Tom miró como Andreas sentó a Bill en la cama y comenzó a ir al armario del otro muchacho, eligiendo la ropa para él. Todo estaba yendo de acorde al plan. Más temprano ese día, Tom había dejado un volante sobre un bar gay en el casillero de Andreas, sabiendo que este lo encontraría cuando necesitara sus libros para la clase. Pero solo para asegurarse que Andreas llevaría a Bill, Tom había colocado viagra en la lonchera de Andreas, haciendo que el pobre muchacho esté excitado todo el día. Era un poco cruel por parte de Tom, pero este tenía que asegurarse que Bill y Andreas irían esa noche.

— ¡Dios mío! ¡va a lucir hermoso con eso! —Tom susurró a la vez que Bill se quitaba su camiseta, exponiendo su torso. La piel pálida y perfecta del muchacho, Tom pudo notar las costillas y frunció el ceño — Se está poniendo muy delgado, mi pobre bebé está muy delgado. Malditos Andreas y Simone que no saben cómo cuidar de mi bebé, nadie excepto yo sabe cómo cuidar de él.

Las luces de la habitación de Bill se apagaron y pudo notar como Bill y Andreas escalaban por la ventana y trepaban al árbol. Bill tropezó e hizo que se golpeara la rodilla haciendo que Tom haga un gesto de dolor. Nada debería dañar a su bebé, Bill era muy hermoso. Los dos jóvenes corrieron de prisa cruzando el césped directo al carro de Andreas a la vez que los ojos curiosos de Bill miraron a su alrededor hasta que estos aterrizaron en la dirección dónde se encontraba Tom. Tom hizo un sonido de sorpresa y miró de regreso a Bill a través de su telescopio sabiendo que no había forma que Bill pudiera verlo, sin embargo la mirada de Bill era muy intensa.

Tom pudo escuchar a Andreas llamando y Bill quitó la mirada de la casa adentrándose en el carro. Tom soltó un tembloroso suspiro de alivio a la vez que el carro, dónde los jóvenes se encontraban, doblaba la esquina e iba a toda velocidad. Tom sabía que había estado presionando todo ese mes. Lo notó al saber que Bill miraba constantemente sobre su hombre, o miraba los rincones de su habitación, se estaba volviendo paranoico. Bill sabía que Tom existía, pero una vez más, no sabía que era exactamente Tom quién constantemente lo observaba, quién seguía su sombra. Tom sonrió, se levantó y se sacudió el polvo de su ropa antes de dirigirse a bajar las escaleras al sótano. Cuando abrió la puerta, un nauseabundo olor a carne podrida a travesó su nariz. Tom arrugó el rostro con desagrado bajando unos escalones más.

—Voy a salir, Señora Lehmann, pero no se preocupe, regresaré pronto — Tom le sonrió al podrido cadáver. La piel de la mujer estaba pálida, blanca como la luz de la luna tanto como el charco de sangre que había secado y se había tornado marrón en la alfombra, haciendo que Tom riera con admiración. Un poco antes de su muerte, Tom le había mutilado el brazo izquierdo para escribir “Bill” con la sangre que salía a borbotones. Tom pensó que lucía hermoso. Una mosca voló dentro de la boca de la mujer, mientras su cuerpo yacía petrificado en un grito muerto y Tom frunció el ceño — podría traerte una paste dental si deseas.

&

— ¡Andi, si nos atrapan estamos en problemas! —Bill siseó jalando, casi apretando, la chaqueta de Andreas, ellos habían logrado llegar a un oscuro callejón y Bill tragó saliva intentado guardar la calma.

—Bill no me jales o me caeré —Andreas regañó a la vez que se aproximaban a la entrada. Andreas le sonrió con dulzura al hombre de seguridad al mismo tiempo que empujó a Bill para que el de seguridad pudiera dar un vistazo al chico afeminado que le jalaba la chaqueta. Los dos de seguridad sonrieron al ver a Bill y abrieron ambas puertas, dejando entrar al par. La música los saludó a todo volumen y Bill quedó boquiabierto.

Todo la gente su alrededor estaban bailando muy apegados en la pista de baile mientras las luces parpadeaban sobre sus cabezas. Era casi, un tanto gay y Bill rio alto. Andreas sonrió y llevó a Bill a la barra donde la mayoría estaba.

— ¡Dios mío! ¿Cómo encontraste este lugar? — Bill gritó para ser oído sobre la música.

—En un volante. Solo apreció en mi casillero —Andreas sonrió, captando la atención de un chico mayor en la pista de baile. El rostro de Bill se tornó roja a la vista de gente besándose en cada rincón. Bill alejó su mirada con modestia intentando distraerse. Una puerta de vidrio escondido en una esquina llamó la atención de Bill y observó como una pareja entraban y salían de la habitación oscura entre risitas.

— ¡Andreas! — Bill llamó al rubio quién ahora estaba caminando hacia el chico mayor — ¡Andreas!

— ¿Qué? ¡Bill estoy ocupado! ¿De acuerdo? Solo consigue un trago y encuentra a alguien con quién bailar. — Andreas rio dejando a su amigo por sí mismo entre la multitud.

— ¿Andi? —Bill susurró con asombro mirando como su mejor amigo se había desecho de él, dejándolo solo en el bar, a la vista de hombres mayores. — ¡Hijo de puta!

— ¿Tú amigo te dejo aquí? —una voz susurró en el oído del joven pelinegro y este saltó de sorpresa, girando su rostro hacia un tipo bajo, musculoso que le sonreía. El hombre se acomodó el cabello castaño y le sonrió a Bill, quién parecía estar asustado.

—S-Sí —Bill tartamudeó. — Solo por un rato.

—Mi nombre es Georg, por cierto, Georg Listing. — Georg sonrió tomando un banco al lado de Bill. Bill rio con nerviosismo y reposó sus codos en el bar, mirando a su alrededor para encontrar a Andreas y el chico mayor que se habían ido

—Soy Bill. – Bill respondió inspeccionando con la mirada la habitación.

—Él probablemente no volverá por un momento, si es como todas las personas que vienen aquí. — Georg rio dando una palmada en la espalda de Bill. Bill sonrió ligeramente, no sintiéndose cómodo con la situación. No había muchos chicos gays en la escuela, además de Andreas y él, no teniendo la práctica necesaria cuando se trataba de flirtear con alguien. Bill sabía que era como los heterosexuales flirteaban, sin embargo, flirtear con un hombre gay mayor hacía que Bill se sintiera un tanto aniñado y difícil.

—Sí, uhm, ¿Y Qué haces Georg? — Bill arrastró las palabras sintiéndose un poco estúpido.

—Soy gerente de un banco —Georg sonrió radiante, pidiendo otra bebida — ¿Quieres uno?

—Oh verás, yo no…– Bill intentó decir tornándose rojo a la mirada confusa de Georg — ¡Seguro!

El bartender colocó dos bebidas con fruta flotando dentro y Bill tomó el de sabor naranja. Georg rió y le preguntó si preferiría tener sexo en la playa pero Bill se negó, no sin antes dar un sorbo a la bebida. La bebida era fuerte, tanto que pudo sentir el alcohol trabajando en todos sus sistemas, pero también era dulce, así que Bill lo bebió todo en un sorbo, sonriendo al ver que bebió más rápido que su otro compañero.

—y… ¿Qué hay en esa habitación? —Bill preguntó sintiéndose orgulloso y atrevido tras haber bebido más rápido.

— ¿El cuarto oscuro? —Georg preguntó con una traviesa sonrisa — Definitivamente no es un lugar para chicos pequeños.

—Tengo dieciocho, gracias. —Bill mintió juguetón, chocando hombros con el castaño.

— ¿Lo tienes ahora? —Georg preguntó inclinándose. Bill se tensó cuando sintió una mano posarse en su rodilla, fue muy rápido para poder protestar. El ambiente se sentía caliente y sudoroso y Bill podía sentir la empalagosa bebida subir por su garganta. Desesperadamente Bill tragó dándole a Georg una mirada recelosa. Georg se levantó y le hizo un gesto a Bill para que lo siguiera. Estos fueron empujados a través de la pista de baile hasta llegar a la parte trasera del club. En la habitación escasamente iluminada Bill pudo divisar una pareja besándose y haciendo otras cosas en uno de los asientos. Miró a Georg con timidez nuevamente.

— ¿Qué es?

—Bueno —Georg sonrió pagándole al hombre de seguridad unos cuántos billetes. El hombre le extendió a Georg una venda de ojos y le sonrió a Bill — ¿Por qué no lo averiguas?

— ¿Q-Qué estás haciendo? —Bill entró en pánico cuando Georg comenzó a vendarlo. Georg lo calló y adentró a Bill a la habitación.

Cuidadosamente Bill dio unos pasos confiando totalmente en que Georg lo guiaría. Sintió como el hombre mayor lo empujó hacia debajo por los hombros como una indicación a sentarse y Bill obedeció haciendo un chillido cuando se sentó sobre la mano de alguien. No podía ver nada pero podría decir que casi no había luz en la habitación.

Se escuchaba gente gimiendo y jadeando en la parte trasera y Bill se paralizó intentando desatarse el vendaje. Fuertes manos agarraron sus muñecas y lo forzaron a detenerse cuando sintió una mano bajar por su espina dorsal. Bill sintió un escalofrío al contacto, no seguro si era Georg quién lo estaba haciendo.

— ¿Georg?

—shh —La voz respondió a la vez que levantaba la camiseta de Bill

— ¡Georg no quiero hacer esto! —Bill susurró de vuelta — ¡Por favor detente, me voy a la barra!

—Recién estamos comenzando —Georg respondió juguetón quitándole el polo a Bill de un tirón. El aire se sintió frío contra la piel de Bill y jadeó abrazándose así mismo para calentarse. Una vez más, llevó ambas manos a la venda para desatarse, cuando sintió un cuerpo chocar sobre su espalda.

—¿Georg? —Bill dijo casi escandalizado a la vez que sentía las manos del hombre mayor intentando bajarle los pantalones. — ¡Por favor detente, no me hagas gritar!

—Como si eso ayudaría —Georg susurró en los oídos de Bill —Si no lo has notado, todos aquí están gimiendo o gritando ¿Cómo ellos podrían notar la diferencia?

— ¡Déjame ir! —Bill gruñó, lanzando puñetes al azar. Su primer puño hizo contacto con algo y escuchó a alguien jadear. Luego, en un segundo, Bill se sentó y se arrancó la venda sin importarle que lo haya rasgado a la mitad. Georg intentó agarrar a Bill pero el muchacho fue más rápido y lanzó un rodillazo directamente a las partes bajas del hombre antes de levantarse y salir rápidamente de la habitación.

— ¡Pequeña mierda! —Bill oyó cuando corrió hacia la pista de baile. Unas cuántas personas reían y murmuraban mientras Bill intentaba empujarlos y pasar de ellos, de repente consciente de que estaba medio desnudo. Divisó una cabeza rubia inclinándose hacia un castaño y Bill suspiró aliviado.

— ¡Andreas! —Bill casi llorando lanzó sus brazos alrededor del cuello de Andreas. Este se tropezó y se asustó a la presencia de Bill.

— ¡Por dios, Bill! ¡Casi me caigo! —Andreas rió — ¿Dónde demonios está tu camiseta?

—No lo sé Andi —Bill rio nervioso sin creer que lo que casi sucede en la habitación oscura — ¡baila conmigo!

Andreas intentó protestar pero Bill simplemente rió y lo llevó lejos de su compañero mayor que ahora los miraba con intriga. Andreas rio también, sintiéndose despreocupado después de haber tomado su quinta bebida. Tomó otra cerveza que había dejado abandonado muy cerca a la mesa.

Destapó la botella y derramó el líquido en la boca de Bill a la vez que este se inclinó y abrió la boca para darle la bienvenida al alcohol. Andreas terminó con la botella y le sonrió mareado a su pelinegro amigo, cautivado por la belleza de este.

Andreas siempre había pensado que Bill lucía hermoso, pero ahora, con la mezcla de alcohol y el cabello de Bill hacia abajo, realmente lo era. Bill parecía también estar mareado y ni siquiera se encogió cuando Andreas atrapó sus carnosos labios y presionó su erección contra su trasero. De hecho, Bill gimió ligeramente y comenzó moverse a la vez que las personas alrededor de ellos los miraban seductivamente sobre sus hombros. El rubio sonrió de vuelta y gimió bajó el estruendoso sonido de la música mientras Bill se movía al ritmo de esta.

— ¿Sabes que tan asombrosamente atractivo eres? —Andreas susurró en el oído de Bill, sacando su lengua y lamiendo la oreja del muchacho. Bill chilló y perezosamente giró su cabeza a un lado riendo, mientras Andreas comenzaba a cantar una canción al azar sobre una chica sexy en su oído.

— ¡Cállate no soy una puta! —Bill dijo de golpe mientras Andreas cantaba el coro agarrando a Bill y friccionando su erección.

—Yo quiero…quiero…Dios Bill —Andreas jadeó apretando su agarre en las caderas de Bill casi siendo un poco doloroso — ¿Por favor?

— ¿Qué?— Bill articuló mareado intentando a través de las luces que parpadeaban directamente a sus ojos.

—Estaré de vuelta, espérame en la barra —Andreas señaló guiando a Bill hacia la barra. Bill se sentó y sonrió alegremente a la vez que Andreas se escurría al baño tan rápido como pudo.

— ¿Lo mismo de antes? —Preguntó el bartender.

—Seguro —Bill sonrió con torpeza tomando la bebida amarilla. Bill arrugó el rostro al beber con apuro y ordenar otra bebida y beberla igual de rápido — ¿una más?

—Creo que deberías esperar un momento, niño. Has bebido muy rápido. —El bartender aconsejó viendo a Bill como se tambaleaba de su asiento.

— ¡No! —Bill protestó con los ojos vidriosos — ¿Solo una más para regresar a casa?

—Siempre y cuando no manejes —el bartender respondió y colocó otra bebida en frente del adolescente intoxicado. Bill aplaudió contento y bebió tan rápido como pudo hasta que sintió unos brazos envolverse alrededor de su cintura.

— ¿Por qué te tomó tanto tiempo? —Bill preguntó ebrio inclinando su cuerpo contra el cuerpo que lo abrazaba por detrás — ¿Andreas?

—Sígueme —Andreas susurró en el oído de Bill haciendo que esté sintiera un escalofrío. La voz de Andreas se había vuelto más grave y profunda e hizo que Bill se excitara. Contento, Bill dejó que Andreas lo guiara hasta el cuarto oscuro otra vez. La visión de Bill era borrosa y podía jurar por un momento que el cabello de Andreas estaba trenzado. Bill sacudió la cabeza. Todo en lo que se enfocó fue en la tranquilidad que venía de Andreas en comparación de la humedad de la habitación.

— ¡Andi, tus manos están frías! —Bill dijo con pereza dejando que Andreas lo empujara en el sofá. La tela se sentía suave como la seda debajo de Bill. El pelinegro se estiró bostezando bajo el rostro de Andreas — ¿Andi?

—Shh —Andreas susurró acariciando el rostro de Bill con delicadeza. Bill ronroneó ante el tacto y acomodó las piernas dejando que su amigo cayera entre estas.

Los tocamientos de Andreas se sentían muy bien, tanto que asombraba a Bill. Normalmente el rubio no podía acariciar la mascota de Bill, Kasimir sin molestarlo y ahora este estaba acariciando a Bill en los lugares correctos. Andreas hizo un camino con su mano en la espalda desnuda de Bill y comenzó a presionar firmemente la espalda del adolescente riendo suavemente cuando Bill gimoteó y arqueó su cuerpo al contacto. La habitación se sentía caliente y sudoroso en la piel de Bill, incluso no se pudo mover cuando sintió que Andreas jalaba hacia abajo sus jeans. Una parte de Bill gritaba que era su mejor amigo y que ellos no podían hacer eso, sin embargo las manos expertas de Andreas acariciaban en forma de un círculo en la parte baja de la espalda de Bill. No podía pensar correctamente.

—Oh Andi —Bill jadeó al mismo tiempo que Andreas encerraba una mano alrededor de su miembro y comenzaba a empujar. La sensación se sentía muy bien que Bill gritó excitado no importándole llamar la atención de alguien.

—Cállate Bill — Andreas susurró con un tono grave en su voz y Bill sonrió como un tonto. Sonaba tan sexy y masculino que ponía a Bill como un loco. En un arrebate de pasión, Bill agarró la cabeza de Andreas forzándolo a que lo besara, que para sorpresa de este Andreas gruñó y tomó el control. Sus lenguas batallaban por dominar al otro, por un segundo Andreas mordió con rudeza la lengua de Bill haciéndolo que se rindiera. El cuerpo de Andreas se sentía pesado y casi aplastaba a Bill, sin importarle a este suspiró sin dejar de besarlo a la vez que Andreas comenzaba a masturbarlo.

—Se siente tan bien —Bill jadeó dejando que Andreas devorara su boca. La legua de Andreas lamió dentro de la boca de Bill como cuando alguien lame una cuchara asegurándose de lamer los restos de chocolate.

Bill ronroneó otra vez cuando sintió que su ingle apretaba a la vez que Andreas jugaba con sus testículos haciendo que se excitara e intentara desesperadamente friccionar contra algo. Andreas se rió entre dientes y comenzó a besar bajo el cuello de Bill, mordiendo fuerte y succionando. Bill respiró con dificultad al ligero dolor bajo de su cuello e intentó ligeramente empujar la cabeza de Andreas a un lado, sin embargo el otro adolescente estaba bien sujetado de la cintura de Bill dominantemente.

—Oh Bill —Andreas dijo jadeando y apretando el miembro de Bill con fuerza —No tienes idea de cuánto tiempo he esperado para esto.

— ¿E-En Serio? —Bill preguntó mirando hacia arriba. Intentaba notar la expresión de Andreas pero el alcohol le hacía ver borroso, viendo a Andreas como una mancha. — ¿Yo…También?

Andreas se detuvo por un momento al oír las palabras de Bill haciendo que el corazón de Bill comenzara a latir con fuerza con el miedo de que ellos hubieran hecho algo malo. Andreas, de repente, apretó el miembro de Bill tan fuerte como pudo haciendo que el adolescente gritara con éxtasis y dolor a la vez que hizo que se corriera. Andreas se friccionó contra Bill hasta que eyaculara y Bill lentamente comenzó a ver con más claridad la imagen de Andreas.

— ¿Andie? —Bill preguntó — ¿Desde cuándo tienes un piercing en el labio?

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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