
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena
Capítulo 3
En algún lugar de Alemania 17:36
— ¿Andi? —Bill preguntó — ¿Desde cuándo tienes un piercing en el labio?
La visión de Bill estaba borrosa y se aclaró cuando intentó luchar para levantarse después del orgasmo que había tenido. Su cabeza dolía por el alcohol que aún recorría a través de su sistema y Andreas no decía nada a la vez que se aproximaba sobre Bill. Este podía notar que Andreas tenía el ceño fruncido. La cabeza de Bill daba vueltas y dio un chillido al notar que su mejor amigo no era el que estaba sobre él sino un chico mayor que Bill nunca antes había visto.
—Oh Dios…—Bill iba a gritar, pero el extraño colocó un pañuelo sobre su boca haciendo que oliera un aroma extraño. Bill rápidamente se dio cuenta que era cloroformo e intentó luchar, sin embargo los brazos del extraño eran fuertes y lo cargó de un tirón. Bill luchó, lo que parecería horas, solo por unos minutos.
—Silencio, bebé —El extraño susurró en el oído de Bill. Bill se hubiera encogido de dolor, sin embargo parecía estar adormecido y comenzaba a perder el control de su cuerpo, se sentía pesado. El cloroformo trabajó a través del cuerpo de Bill y sus ojos comenzaban a caer, no importa que tanto intentara luchar contra el hombre. —Está bien, bebé…Está bien, papá ya te tiene. Estás a salvo ahora.
Bill dio una última mirada al hombre a la vez que su cerebro comenzaba a dormirse. Su visión era borrosa otra vez, no obstante, pudo notar trenzas negras y un piercing en el labio brillando en la escasa luz de la habitación. El hombre sonreía y acariciaba el cabello de Bill, los ojos del muchacho se sentían pesados y lentamente los cerró.
Todo negro.
&
—No mamá —Bill murmuró, acomodándose a un lado —No quiero ir a la escuela hoy…me quedé hasta muy tarde con Andreas anoche.
—Billy, tienes que levantarte.
— ¡Mamá! —Bill se quejó rodando a un lado y abriendo los ojos con lentitud. Lo que él vio hizo que haga un chillido de terror.
Un hombre que parecía tener más de veinte años estaba merodeando en la habitación con una mueca sádica. Bill desesperadamente intentó bajarse de la cama dónde estaba echado, sin embargo estaba sujetado a la cama con unas esposas en los tobillos y muñecas que no le permitían moverse algún lado. Bill giró su cabeza intentando encontrar la manera de escapar. Parecía estar en un sitio parecido a una institución mental o un hospital. Las paredes blancas cegaban a Bill y no había ventanas, dejando a Bill inseguro si era de noche o de día. La cama en dónde estaba recostado parecía ser el único objeto en la habitación, excepto por el pequeño estuche al lado de la cama que contenía numerosos bisturíes y otras herramientas de operación. Bill comenzó a lloriquear.
—Shh, bebé, no tengas miedo —El hombre susurró caminando más cerca a la cama. Bill se encogió de miedo a lo que el hombre sonrió entre dientes y agarró la barbilla de Bill, obligando al muchacho que lo mirase. Bill soltó un jadeo.
—T-Te conozco —Bill jadeó intentando soltarse. Las esposas lastimaron las muñecas de Bill y este siseó, estas parecían apretarle más con cada movimiento que este hacía, las esposas le hacían un corte. El garre era doloroso y el frío metal le hizo un pequeño corte en la muñeca haciendo que Bill se quejara. El hombre rápidamente caminó cerca a la cama y ajustó las esposas con una mirada “tierna” mientras acariciaba las molestas y rojas marcas de la muñeca de Bill. El hombre se alejó y se dirigió a la mesa a la vez que empezaba a buscar algo, dándole a Bill tiempo para que observara a su secuestrador.
Era un hombre mayor, alto de 1.75 cm probablemente, aún más alto que el muchacho de quince años. Además de ser más alto que Bill, el hombre también era corpulento. Bill observó cómo los músculos en sus brazos y pantorrillas se flexionaban a la vez que se inclinaba mientras buscaba en el estuche. Bill pudo recordar que el cabello del hombre la noche anterior tenía trenzas pero ahora tenía el cabello suelto y hacia abajo haciéndolo lucir sorprendentemente femenino. El hombre sonrió y se encaminó hacia Bill mientras jugueteaba con el piercing que tenía en el labio. Bill sintió escalofríos.
— ¿Ahora? — El hombre sonrió sentándose sobre la cama — ¿De dónde sería eso?
— ¡Tú eres nuestro antiguo cartero! —Bill lloriqueó intentando alejarse con lentitud — ¡No! ¡No, tú eras mi profesor sustituto el mes pasado!
El hombre sonrió y asintió, para Bill el seguía siendo solo imágenes que aparecían en su mente. La cara del hombre era muy familiar y sabía que lo había visto antes innumerables veces pero miles y diferentes personas venían a su mente.
— ¿Qué quieres de mí? —Bill lloriqueó una vez más, intentando alejarse del hombre mayor. Las esposas apretaron de nuevo y Bill jadeó intentando soltarse. Le dirigió a su captor una desesperada mirada pero el hombre no hizo ningún movimiento para ayudarle esta vez.
—Sí y no —El hombre hizo una mueca y se levantó de la cama —Yo era el señor Miller el cartero, y era el señor Hoffman, el sustituto — Bill observaba como el hombre se levantaba y caminaba alrededor de la blanca habitación. Sus zapatillas hacían un chillido al friccionar con el suelo, haciendo un eco doloroso en los oídos de Bill.
—Fui el vendedor del mercado, el hombre que manejo el taxi para llevarte a la fiesta de Andreas, el hombre que te abrió la puerta en el supermercado, el hombre de negocios a quien derramaste chocolate caliente en el parque.
Lo último hizo que Bill abriera la boca de sobre manera y su mente comenzó a recordar un millón de escenarios en las que el hombre se encontraba con Bill. Cada uno de los nombres le hicieron recordar a Bill como cada persona se sobre pasaba en tocarlo o le sonreía de manera extraña. El darse cuenta que cada una de esas personas anónimas en la vida de Bill fue este hombre hizo que su estómago de un vuelco y sus rodillas comenzaran a temblar de miedo. Simone le había advertido sobre tener Myspace o Twitter innumerables veces, contándole historias de horror sobre pequeñas niñas siendo raptadas. Por supuesto, Bill nunca la había escuchado ya que nunca pensó, en un millón de años, que le sucedería a él.
— ¿Q-Qué quieres de mí? —Bill susurró una vez más intentando no llorar. Su corazón estaba latiendo rápidamente en su pecho y soltó un pequeño chillido cuando el hombre lo sujetó con fuerza y le sonrió.
—Mi pobre, Billy —El hombre dijo mientras acariciaba el suave cabello de Bill. Bill cerró los ojos y los apretó a la vez que empezó a echarse a llorar. — Estoy aquí para cuidarte, de estar contigo, te amo.
—…
—Eh estado observándote. Oh Dios, día tras día, eh estado observándote —El hombre jadeó acomodándose y sujetando las caderas de Bill. Este chilló y se mordió el labio tan fuerte hasta que comenzara a sangrar. —Nadie sabe cómo cuidar de ti correctamente. Pero claro ¿Cómo ellos sabrían? Nadie sabe cuidar de ti, Billy, excepto yo.
— ¿Q-Qué? —Bill preguntó con los ojos bien abiertos mientras su secuestrador colocaba sus manos en ambos lados de la cabeza de Bill sujetándolo con fuerza. Para ser un extraño pedófilo, el hombre, en realidad era muy apuesto y la esencia de sudor y Axe llenaba la nariz de Bill y el hombre jadeó.
—En realidad, soy como tu caballero en una armadura—El hombre sonrió de manera enfermiza —Estoy aquí para cuidar de ti para siempre hasta que la muerte nos separe. Bill y Tom por siempre.
— ¿T-Tom? —Bill susurró para sí, guardando la pequeña información en su mente.
—Para siempre. —Tom le dirigió una sonrisa enfermiza. Bill estaba muy envuelto en sus propios pensamientos que apenas fue capaz de sentir dolor cuando Tom levantó su mano y lo bofeteó en todo el rostro. La bofetada resonó en toda la habitación y Bill gruñó luchando por soltarse. Sin embargo, el peso de Tom lo tenía dominado y las esposas le apretaban aún más con cada movimiento inútil hasta que sus muñecas sangraran, Bill lloró de miedo.
— ¡Cállate marica! —Tom regañó.
Tom aterrizó otro golpe en el estómago de Bill y este hizo un sonido de dolor. Temblando, Bill se giró hacia Tom mientras este le seguía lanzando puñetes en ambos lados de su cabeza con fuerza. La cabeza de Bill iba de un lado a otro por la fuerza que Tom le ponía a cada golpe.
Tom siguió propinándole golpes a Bill.
Una y otra vez.
Finalmente, Tom se sentó de vuelta, jadeando y sin dejar de mirar el rostro de Bill. El joven pelinegro apenas estaba consciente. Los músculos de su cuello punzaban de dolor y por un momento había olvidado su nombre. Bill miró mareado a sus costados a la vez que sentía un cálido liquido recorrer por su sien, dándose cuenta, con horror, que se trataba de sangre. Tom gimió y se inclinó hacia el muchacho, lamiendo esa parte de Bill que sangraba, haciendo que la sangre desapareciese.
—P-Por favor —La voz de Bill se quebró. Sonaba muy lejos a su voz normal.
—Solo porque me lo pides —Tom sonrió antes de levantarse de la cama y pateó a Bill directamente en las costillas. Bill gritó en agonía mientras el peso de Tom empujaba sobre su estómago, justo entre sus costillas.
— ¡Dije que te callaras! —Tom gruñó y pateó a Bill en el pecho. Bill escupió sangre violentamente y sintió un fuerte dolor en la cabeza, sintiéndose como una bolsa para golpear. Tom sonrió en todo momento cuando lo pateaba y miraba a Bill con tal intensidad que uno podría pensar que se estaba desahogando con el muchacho. Otra patada hizo que la respiración de Bill se dificultara y respiró hondo desesperadamente buscando por aire, sin poder mover su cuerpo al estar sujetado en la cama con las esposas.
Bill gritó de dolor a la vez que Tom le propició un último golpe en el riñón, palideció y sus ojos rodaron de dolor. Bill se desplomó a un lado y chilló cuando Tom se balanceó en la cama sobre él, apretando sus manos. La cabeza de Bill estaba adolorida y estaba casi seguro que tendría algún traumatismo cerebral. El muchacho, magullado, prestó un poco de atención a su secuestrador, como el hombre lentamente bajaba el cierre de sus pantalones holgados y sacaba su miembro. Tom se inclinó sobre Bill y soltó un suspiro de alivio.
Bill hizo un sonido al sentir un líquido caliente golpeándole el rostro. Entrecerró los ojos hinchados y escupió al darse cuenta que Tom se estaba orinando sobre él. Exhausto, el adolescente se rindió, incluso no se molestó en girar su cabeza, Tom siguió orinándose sobre Bill, manchando su camiseta que estaba rasgada.
El rocío finalmente se detuvo con algunas gotas chorreando sobre el rostro de Bill, este miró a Tom con los ojos abiertos y llenos de miedo, podía sentir como su estado de psicópata se desvanecía.
—Límpiate —Tom gruñó, mientras se subía el cierre de sus pantalones holgados. Bill miró fijamente a Tom con una mirada confundida y Tom gruñó nuevamente propinándole otra patada a los costados — ¡Dije que te limpiara! ¡Perra asquerosa!
— ¿C-Cómo?—Bill murmuró como las lágrimas comenzaban a descender por su rostro. Su rostro estaba manchado por la capas de rímel y meado. Podía sentir que la orina comenzaba a secarse, haciendo que su rostro se sintiera pegajosa.
—Lámelo. —Tom sonrió con maldad saltando fuera de la cama.
Cuidadosamente Bill sacó su pequeña lengua rosa y lamió la comisura de su labio. Inmediatamente Bill comenzó a sentir arcadas e intentó escupir el asqueroso y amargo sabor. Tom gruñó y agarró a Bill fuertemente por los cabellos. La situación era demasiada para Bill, comenzó a echarse a llorar y a rogarle a Tom que lo dejara ir. Le rogó que se detuviese, le rogó que lo dejara ir y prometió que no le diría a la policía y finalmente, con mucho dolor y casi lamentándose, le rogó a Tom que terminara con él, que lo matara ahora.
Las toscas manos soltaron el cabello de Bill y Bill empezó a llorar a la vez que su cuerpo temblaba de puro miedo. Miró a Tom con los ojos dilatados quién se dirigía a la pesada puerta de metal que había en la esquina de la habitación. Con una mueca torcida, le sonrió a Bill por última vez y apagó las luces, cerrando de golpe la puerta detrás de él.
Bill pudo oír candados y cadenas siendo puestas. Escuchó los pasos de Tom alejarse mientras esperaba en la oscuridad, incapaz de ver nada en frente de él.
— ¿P-P-Por qué? —Bill entró en shock — ¡Mami! ¡Quiero a mi mamá! —Bill comenzó a llorar en la oscuridad finalmente dejando caer las lágrimas. Miedo y tristeza embargaban a Bill. Se acurrucó a un lado y lloró más fuerte, pudiéndose escuchar el eco rebotar sobre las paredes — ¡Quiero a mi mamá! — Bill tembló y con furia jaló una de las esposas. Estas apretaron aún más, a sus ya dañadas muñecas. Bill gritó con ira intentando patear la correa que también lo tenía sujetado. Bill gritó con ira una vez más antes de darse por vencido, sentía como la energía se iba de su cuerpo y se desplomó llorando sin fuerzas.
La oscuridad lo envolvía, podía sentir que se dormiría pronto. No sabía si era el mismo día en el que él y Andreas había ido al club.
—Mamá…—Bill susurró en voz baja a la vez que sus ojos se cerraban —Quiero a mi mamá.
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Tom sonrió mientras caminaba hacia el norte por los pasillos de la institución mental, dirigiéndose dónde los pacientes más enfermos eran retenidos. Había solo unos cuántos pacientes en esa sección aunque hubiera aproximadamente miles de cuartos en la misma zona. La mayoría de las personas estaban enfocadas en los primeros veinte cuartos, dejando vacante la parte trasera.
Tom había investigado ello, muchas enfermeras y doctores nunca bajaban ahí a menos que tengan que tratar a un paciente. Se rumoreaba, hace mucho, que un paciente loco había muerto en la parte trasera en una de las habitaciones durante una cirugía con cargas eléctricas, asustando a todo aquel que pasara por la parte trasera del norte de la sección. Poco después de que los pacientes comenzaran a suicidarse, una cifra alarmante hizo que el estado cerrara la institución para bien. Fue muy malo para los pacientes, pero perfecto para el patio de juegos para Tom. En el edificio abandonado habían estado viviendo algunos vagabundos, cuando Tom llegó se había hecho cargo de ellos. Tom creía en nunca desperdiciar nada, así que, creativamente había hecho una escultura con sus cuerpos para Bill. Tom estaba tan emocionado por mostrarle al adolescente que se mearía en los pantalones.
No había ventanas o luces en la sección y las zapatillas de Tom eran amortiguadas por las capas de polvo que cubrían el suelo a la vez que se adentró en el pasillo principal. En su mano, Tom sostenía sus dos juguetes favoritos “un collar y una mordaza”
Tom sonrió recorriendo su mano sobre el frío metal y suspiró a la vez que continúo caminando más adentro en la oscuridad. Finalmente llegó a la habitación que estaba buscando.
Cuidadosamente Tom abrió la puerta, sabiendo que Bill no tenía forma de escapar en la oscuridad.
— ¿Bebé? —Tom susurró de forma espeluznante mientras se aproximaba a la cama. Sus ojos se ajustaron rápidamente a la oscuridad y le sonrió a la forma de dormir de Bill sobre la cama. El muchacho tenía el rostro a un lado mientras sus brazos estaban siendo jalados sobre su cabeza por las esposas. Tom todo las muñecas de Bill tiernamente y chasqueó su lengua molesto cuando sintió la sangre seca en la sien del muchacho. Asegurándose de no mover a Bill con brusquedad, Tom desató al muchacho y los apoyó contra su pecho a la vez que buscaba en el estuche una pequeña cuchilla para rasgar los restos de tela que Bill tenía. Tom sonrió mientras desvestía a Bill, quién se encontraba inconsciente, vistiéndolo con un traje de lolita mientras tarareaba una canción feliz.
Lentamente, jaló los pantalones de Bill y luego sus boxers, solo tomándole unos momentos para mirar el miembro de Bill.
—Nada mal —Tom murmuró, acariciándole con suavidad. Bill se movió un poco, pero pronto cayó dormido otra vez. — Crecerá con el paso de la edad.
Las manos de Tom se pasearon por el cuerpo de Bill a la vez que le ponía unos calzones, el vestido con volantes y finalmente el traje de Lolita. Cuidadosamente acomodo los adornos y amarró. Bill parecía como una pequeña muñeca. Tom sonrió, acariciando con la punta de su nariz el cuello de Bill, dejando de lado el olor a la orina seca sobre el muchacho. Soltó un suspiró y sonrió acariciando las contusiones en la mejilla con delicadeza.
Tom colocó las manos de Bill detrás de su espalda y las sujetó con las esposas. Cuidadosamente colocó una cadena alrededor del cuello de Bill la cual estaba atraída por una cuerda alrededor de los genitales flácidos del muchacho. Para finalizar el toque, colocó la mordaza en la boca de Bill, forzándolo a respirar a través de la nariz.
—Ya estás, cosita adorable — Tom susurró abrazando el cuerpo débil de Bill —Sé un buen chico y espera por papi. Tienes suerte de tener un papá, muchos de los padres no están alrededor para ver qué tan hermosas han crecido sus hijas.
Tom, a sus trece años había sido lanzado al suelo a la vez que escuchaba los gritos de su madre detrás de él.
—¡No Jorg! ¡No! —Jorg dio un portazo y se aproximó a Tom con correa en mano.
—¿Papá? ¿Qué estás haciendo? ¡Papá, vístete! ¡Papá, no!
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉
Bueno, hasta aquí llega mi aporté, cambio y fuera 😂🤧
Se entiende, este es un fic fuerte, no es para almas sensibles 😉
Será que sigo 😭😭😭