
Administración: La autora original ya se dio de baja del fandom, pero ya están respaldados los permisos de traducción a lunallena y la autorización para que esta obra esté sólo aquí. No se la roben a wattpad, para que no tengamos que denunciarlos.
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena
Capítulo 1
Magdeburg, Alemania 06:00
Dos muchachos caminaban a través del parque tiritando de frío en la temprana mañana helada. El más alto de los dos acomodó su flequillo al costado y tosió abrazando su bufanda alrededor de su cuello, intentando calentar sus notorias mejillas enrojecidas. El segundo, más bajo, arrastró los pies a su lado, riendo de lo que el rubio había dicho y sonrió cálidamente sorbiendo su chocolate caliente delicadamente. Parecía un día normal para Bill Kaulitz y su mejor amigo Andreas, ellos caminaban por el parque como ellos lo hacían cada mañana para ir a la escuela. Nunca había nadie ahí afuera a esa hora del día en el parque, así que los dos escolares de secundaria no se molestaban en mantener su voz baja.
—…Y le dije ¡De ninguna manera! ¡No había forma que eso sucediera! — Andreas rio frotando los guantes que llevaba puesto
— ¡Oh, Andi, vamos! — Bill rio con los ojos brillosos — Tú debiste darle una oportunidad, ella ha estado teniendo coraje para preguntártelo todo el año.
—Bueno, entonces creo que ella perdió el tiempo — Andreas resopló — ¡No me mires así!
Bill hizo la mirada de “Bambie” a Andreas forzándose a sí mismo a no pestañar, por lo que sus ojos comenzaron a lagrimear. El adolescente más alto simplemente rio y empujó a Bill por el hombro haciéndolo derramar parte su chocolate caliente sobre sus guantes y bufanda.
—¡Andi! — Bill se quejó intentando secar la mancha. Desesperadamente se sacó los guantes y sacudió la nueva bufanda que había recibido por navidad — Simone va a matarme.
Al mismo tiempo Bill de repente se chocó contra algo duro, derramando aun más su chocolate caliente. Bill ladeó su cabeza y se disculpó. Había topado con un hombre de mediana edad solo un poco más bajo que Gordon, con un rostro inexpresivo y vestido en un abrigo y un traje de sastre como si iría a trabajar. Bill sabía que ese tipo de hombre era exactamente el tipo de persona que a Bill lo aburrían a morir, siempre hablando de negocios y demás, pero con toda la razón suficiente para gritar a un niño estúpido por derramar chocolate caliente en su abrigo. El extraño miró hacia Bill inexpresivamente con esos dos ojos marrones, mostrando ninguna emoción, no obstante a la vista de la mancha en el abrigo del extraño, Bill soltó un suspiro y empezó a disculparse frenéticamente intentando secar la mancha en el extraño.
—¡Lo siento mucho, señor! No lo vi — Bill se disculpó francamente palmeando la mancha en el abrigo de la persona.
—No, no, está bien, fue mi culpa. No estaba prestando atención a dónde estaba yendo — el extraño sonrió, sin embargo parecía forzado y desanimado.
Bill intentó palmear el abrigo del extraño para secarlo una vez más pero un fuerte agarre en su mano detuvo su movimiento. Las manos del hombre eran frías y castas que envió un escalofrío en toda la espina dorsal de Bill. La sonrisa del hombre permaneció y su agarre era doloroso, expresando su indignación. Bill rio nerviosamente intentando soltarse.
—No veo ningún daño, solo fíjate por dónde andas la próxima vez — el extraño sonrió otra vez, frotando el brazo de Bill en consuelo antes de seguir con su camino.
Bill frunció el ceño a la vez que el hombre se alejó y se frotó la muñeca que ahora se estaba tornando un poco roja. Andreas sonrió antes de soltar nuevamente su historia sobre esa pobre chica en la escuela llamada Mary Sue, quién seguían pidiéndole para que salieran. Bill sonrió débilmente y asintió notando como Andreas regresó a su modo de “hablador” pasando por alto el suceso con el extraño. Pero ¿Por qué Bill debería preocuparse? La gente se tropieza con extraños todo el tiempo, hizo caso omiso, era una ocurrencia común, no obstante había algo en ese hombre que Bill encontró familiar. A la vez que el par continuó paseando a través del parque, la muñeca de Bill comenzó a sentirse mejor y el sentimiento inquietante del hombre extraño volvió a su cabeza. Después de todo apenas podía recordar como el hombre lucía, un traje de hombre ocupado y un maletín pequeño.
—Me refiero a…vamos, ella es vergonzosa, ella entra a Facebook y Myspace diciendo a la gente que estamos saliendo en secreto. — Andreas resopló exageradamente lanzando sus manos en el aire. El frío viento de invierno sopló contra el rostro de Bill y este tiritó buscando fallidamente sus guantes en sus bolsillos, no estaban.
— ¡Andi, creo que perdí mi guante! — Bill entró en pánico dándose la vuelta e inspeccionando el suelo encontrándose con nada más que con la vista de la blanca nieve y los ladrillos del camino.
— ¿Otra vez? Bill, esta es como la tercera cosa que has perdido este mes. ¿Qué te está pasando? Tú solías ser el chico más cuidadoso que conocía.
—¡Lo supe hasta que desde este verano las cosas seguían desapareciendo de repente! — Bill se quejó desesperadamente regresando por dónde había caminado en busca de su guante perdido.
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La campana de la escuela sonó a la distancia y Andreas comenzó a apresurar sus pasos diciendo que ellos estaban tarde para su clase. Bill suspiró y corrió después de su amigo escondiendo sus manos heladas en los bolsillos de su abrigo. Era curioso como las cosas de Bill habían comenzado a desaparecer, considerando que este sufría de un “trastorno obsesivo al orden” cuando se trataba de organizar y limpiar sus cosas. Todo había sucedido el verano pasado cuando Bill y sus primos habían ido a un night-club, aunque Bill tenía catorce en ese entonces había específicamente recordado dar su abrigo a una trabajadora del local y recibiendo su pase pero cuando regresó tarde esa noche, había perdido el pase. Luego, más allá de ello, cuando había explicado la situación a la trabajadora, ella había ido a en busca del abrigo, sin embargo descubrió que el abrigo también había desaparecido. Las cosas se ponían peor desde entonces. Lapiceros, libros, medias, incluso calzoncillos de Bill comenzaban a desaparecer. No importaba cuántas veces él organizaba y ordenaba cada objeto.
—Es curioso — Bill jadeó a la vez que corría dentro de la escuela tras Andreas — Muy curioso.
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Las manos de Tom se sacudieron al mismo tiempo que corría a la tienda más cerca y se encerró a sí mismo en el baño. Había estado esperando por este momento toda la noche y temprano aquella mañana, ese único momento en el cual se había tropezado con Bill Kaulitz y su rubio amigo, Andreas, si Tom recordaba correctamente. Han pasado veintidós semanas y un día desde que Tom había empezado con su enfermiza obsesión con el escolar de quince años. Ellos se habían conocido en un night-club cerca a la playa en el verano y Tom se había embelesado con el carisma de Bill y su belleza, cierto, él solo había tropezado con Bill y disculpado pero Tom sabía en ese instante que ellos eran almas gemelas, incluso si a Bill le tomaría más tiempo darse cuenta de ello. Lo que Tom hacía no era considerado un acoso, no para él, sino más como un “capricho”, más propio para el adolescente que desconocía de ello. Tom siempre se aseguraba cuidadosamente de memorizar el horario diario de Bill y sus lugares favoritos dónde este pasaba el rato después de la escuela. También, Tom nunca lucía igual, constantemente cambiaba su apariencia asegurándose que no sea muy llamativa, así Bill lo notaría como él quería ser notado, como otra rostro entre la multitud.
–Oh, tú has sido muy travieso, Tomi — Tom susurró a su trastornado reflejo en el espejo. La corbata en su cuello le apretaba y se estaba hartando de ello, arrancó la corbata de un tirón y lo tiró al suelo al lado de su abrigo.
Al menos, cada mes Tom se escabullía en el cuarto de Bill cuando este no estaba en casa o robaba de su mochila algo, cualquier cosa que aliviara el deseo que sentía Tom por el muchacho. A veces tomaba una media extra o un lapicero, aunque su favorito era la goma de mascar que Bill había tirado en el basurero. Era mucho mejor si era fresco, porque así Tom podía saborear la saliva de Bill en la goma de mascar. A Tom le gustaba pensar en la saliva de Bill, si la saliva de Bill estaba en la goma de mascar y su saliva estaba en la goma de mascar, eso sería lo mismo que un beso.
Como sea, Tom se había sobrepasado en este mes. Su deseo y lujuria se estaban convirtiendo demasiado para él y, sin ni siquiera pensarlo, había robado dos cosas de la habitación de Bill, tres, ahora contando el guante robado. El pequeño objeto aún estaba caliente del cuerpo del adolescente y olía a champú de vainilla que Bill usaba, la misma botella que a Tom le gustaba inhalar cuando Bill no estaba en casa. No podía evitarlo, Tom necesitaba ese pequeño guante tras haber visto al hermoso y perfecto Bill caminando inocentemente por el parque hacia la escuela. Tom se había quedado todo el domingo por la noche esperando hasta el lunes en la mañana, constantemente planeando por aquel segundo que se tropezara con Bill por accidente y extraer su guante cuando este no estaba mirando.
Tom soltó un gemido a la vez que frotaba el guante caliente sobre su rostro, deleitándose del fresco aroma de vainilla y la esencia natural de Bill, ambos mezclados. Apurándose, Tom tomó una bolsa de plástico y una cuerda, acariciando el guante adorablemente antes de ponerlo dentro de la bolsa y luego colocando la bolsa sobre su cabeza.
— ¡Oh Dios, sí! —Tom gimió a la vez que sujetaba la cuerda alrededor de su cuello y aspirando todo el aire de la bolsa. Había hecho eso muchas veces antes y Tom gemía inhalando el olor que el guante emanaba dentro de la bolsa. Cada vez que Tom respiraba profundamente en la bolsa, esta se contraía y luego se inflaba cuando este exhalaba. Como una bolsa para hiperventilar.
—Él usó un jabón sencillo hoy día en vez del jabón de frambuesas — Tom se quejó inhalando profundamente otra vez — Odio cuando usa algo así de sencillo.
Un repentino golpe en la puerta hizo que Tom despertara de su ensueño.
— ¿Está alguien ahí? ¡Necesito entrar!
— ¡Lárgate! ¡Estoy cagando! — Tom gruñó furioso pateando la puerta.
— ¿Qué? ¡Qué asco, tío, no tienes que ser tan directo! — la persona en el otro lado respondió de vuelta — Como sea, hay otro baño cerca de aquí.
Tom sonrió a la vez que escuchó los pasos de la persona alejarse. No tenía mucho tiempo y necesitaba encontrar trabajo pronto de todos modos.
—Haré esto rápido.
Tom apretó la bolsa alrededor de su cuello, cortando el aire, forzándolo a respirar profundamente. No le importaba, de hecho, Tom inhalaba feliz la esencia de Bill y pensó que podría vivir del aire del adolescente como suministro. Se imaginaba a Bill respirando pesadamente dentro de su boca mientras Tom se aproximaba a él y lo follaba. Tom buscó dentro de sus pantalones manteniendo sus ojos cerrados mientras imágenes aparecían en su cabeza. Imaginaba recostando a Bill sobre una cama y amarrarlo con fuerza para que este no pudiera escapar.
—Oh sí…— Tom gimió a la vez que algo crecía dentro de sus boxers. La tela estaba creando una deliciosa fricción, pero Tom quería algo más. La bolsa en la cabeza no lo dejaba ver, sin embargo sus manos sabían dónde buscar en su pequeño maletín, después de haber hecho esto por semanas.
Cuidadosamente Tom sacó un par de boxers, pero no solo eran cualquier boxers, Tom había robado el par de boxers de la casa de Bill ese mismo mes de la ropa sucia. Cuidadosamente tocó su miembro y siseó cuando su dedo presionó la parte sensible de la cabeza de su miembro. Tom sabía que no tardaría mucho y eso lo sacaba de quicio. Tom soltó otro gemido que fue amortiguado por la bolsa de plástico, al mismo tiempo que envolvía y ajustaba los boxers de Bill alrededor de su miembro y empezó a frotarse, creando una exquisita fricción alrededor de su pene. Se sintió como en el cielo y la mejor parte era que se estaba frotando con los calzoncillos sucios de Bill, los boxers habían tocado el miembro de Bill y ahora el miembro de Tom lo está tocando, eso tenía que significarse que él y Bill, estaban teniendo sexo ¿verdad?
—Por supuesto que sí —Tom gimió a la vez que apretaba aún más la prenda en su miembro — Estoy teniendo sexo con Bill.
Tom se inclinaba así mismo, siseando y gimiendo mientras sentía la sangre salir por sus orejas. Ya podía sentir el hormigueo familiar, que siempre sentía cuando pensaba en Bill, creciendo en su estómago. El cuarto, de pronto, se sintió caliente y húmedo. Tom tragó saliva a la vez que sus piernas se sacudían y comenzaban a inclinarse. Se sentía tan bien. Su cuerpo le avisaba que se vendría y Tom apresuró sus movimientos, memorizando cada imagen de Bill que su mente había coleccionado. Bill sentado en su escritorio haciendo su tarea, inconsciente de que Tom lo observaba en el cruce de la calle en la casa vecina, Bill bañándose en las mañanas, frotándose el jabón por todo su pecho, Bill dormido en la cama por las noches, mientras Tom se escabullía por la ventana y contaba la respiración del muchacho.
—Oh Dios…Estoy muy cerca…muy cerca, Bill, haz que me corra. — Tom gimió.
Luego pensó en Bill caminando hacia la escuela, Bill en la librería, Bill recostado en el sofá, Bill masturbándose en la noche después de que su madre se fuera a dormir y gimiendo de puro éxtasis. La última imagen hizo que Tom se viniera con fuerza.
—¡Mierda, mierda, mierda…! — Tom jadeó a la vez que se inclinaba hacia atrás para apoyarse en la pared. Tom chequeó su reloj 07:00 — Mierda, tengo que conseguir trabajo.
—Muy bien, hora de irme, Billy. — Tom les murmuró al guante y boxers a la vez que los colocó en su pequeño maletín — No llores, regresaré pronto.
Tom cerró el maletín y lo sostuvo en su pecho por unos momentos como si fuera un bebé recién nacido. En su retorcida mente, realmente pensó que estaba sosteniendo a Bill, por un momento. Sin embargo, el sonido de su reloj lo hizo despertar de sus pensamientos y le recordara la verdad. Bill no era suyo, nunca lo sería suyo y eso comió a Tom como los buitres a un cadáver.
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— ¿ya calentaste, huh? — Bill rio torpemente a la vez que él y Andreas corrieron a través del parque.
Ambos querían llegar a la panadería y ser el primero en la fila para las galletas recién salidas del horno que ellos conseguían todos los días. Andreas se adelantó y agarró a Bill por la mochila e hizo que este retrocediera. Bill tropezó y cayó de trasero en el césped.
— ¡Nos vemos, idiota! — Andreas rio y corrió a través de la calle hasta la panadería.
— ¡Andi! — Bill se quejó. Ahora estaba solo en el parque. Suspirando, Bill se levantó y se sacudió lentamente mientras caminaba hasta salir del parque y dirigiéndose a la panadería que lo esperaba. El clima había cambiado extrañamente ahora y la nieve en el suelo se estaba derritiendo, aunque solo era la tercera semana de enero, Bill estaba muy intrigado con el clima extraño sin notar al hombre vestido como callejero sentado en la banca del parque.
Tom se acomodó en la banca del parque mientras el chico de cabellos oscuros daba un paseo por el parque justo pasando de él. Tom inclinó su gorra como saludo pero el muchacho continuó caminando sin ni siquiera notarlo. Solo un rostro entre la multitud, eso es todo lo que Tom era. Tanto como el muchacho dobló la esquina y desapareció, Tom sonrió, así era después de meses de observarlo, Tom tomó la decisión de que se lo llevaría esa noche y finalmente hacerlo suyo.
Continúa…
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😱😱Tom pobre Tom está bien reloco